el libertino: SÁTIRA POLÍTICA
Huele a peligro
El problema de La Cofradía fue no entender que, al tener cargos cercanos a un partido político, los límites y estándares para ellos, eran distintos. Súmese, esta cosa generacional que tenemos los millennials (somos los peores) de dinamitar los márgenes entre lo público y lo privado.
Como pitearse la política en cuatro sencillos pasos
Le aprueban el corazón de su megarreforma, es su momento de brillar, ¿cierto? No. Usted no cacaree los huevos que ponga, permita que otros controlen la agenda, que le quiten la pelota. Aquí lo que queremos es que la gente sienta siempre, que todo está mal.
Después de mí, el diluvio
Esta pitonisa prefiere vivir en un Chile fome, que cuando hay desastres naturales pueda concentrarse en ellos, incluso si eso incluye los excesos periodísticos; los extrañaba incluso, los prefiero. Que pase luego este diluvio, tal como pasó el gobierno anterior y que gane el más mejor.
La pelea del siglo
En un nuevo y maravilloso giro de guion cósmico, ahora es la oposición la que está con sus propias peleas intestinas (del intestino grueso) por quién es más progre y menos transaquero.
Los primeros 250
Con sus luces y sombras, yo diría que EE.UU. ha sido más una fuerza para el bien del mundo. Y por eso, los celebro, les agradezco y espero que no suelten ese renovado amor propio con el que se tropezaron por estos días al verse en los ojos de otros.
+ SÁTIRA
El Congreso Ideológico del Frente Amplio
Para cumplir con las disposiciones de la comisión de “fake news” de Camila, aclaro que en esta columna cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia y que es el resultado de un delirio onírico producto de una influenza mal tratada.
Las cosas que no importan
Esta historia no la podemos olvidar, no podemos reemplazar esta indignación con otra, o solucionarlo todo con un cambio de nombre —como el Sename—, no podemos quedarnos tranquilos con la sola idea de tener a un solo niño haitiano clasificado bajo el ítem de las cosas que no importan.
Calladito, más feíto
¿Cómo podemos ganar una batalla de ideas, si la censura ya ni siquiera requiere de intervención del Estado, si está en las manos de la cultura y de lo que se considera aceptable para unas ideas y la impunidad es total para otras?
Es lo mismo, pero no es igual
Esta pitonisa tiene perfecta claridad de que la política no es un deporte para santos, ni ángeles, y ya les reconocí mis sesgos. Aun así, parece haber en JAK una misión, un genuino interés por recuperar Chile.
