¡Bienvenidos! Disfruta de esta experiencia de verano en Casa Zalaquett

Primer tiempo

Croqueta de Cerdo a la pensión de gracia, salsa de ostras octubristas puré de manzanas con semillitas de maldad. Lo maridaremos con un Cinsault de Itata del 2021.

Segundo tiempo

Mollejas voceras a la parrilla y demiglacé con naranja de labios rojos. Este plato es muy bonito, pero puede tratar de convencerlos de cosas que no son. Requiere siempre de un maridaje fuerte de Carignan Monsalve o Cabernet Cordero.

Intermedio. La ministra del Interior solo hará una presentación que le pedimos. Le haremos preguntas y ella responderá. Nada más.

Tercer tiempo

Lomo vetado sobre risotto de remolacha al Litio. Este plato puede ser muy indigesto especialmente si usted pertenece al PC, por eso sugerimos probarlo con un Carignan SQM del Maule 2016.

Sorbete exexniprimeranidama. Es incomprensible, pero sólo lo usamos para ir desarmando el poder y los sabores.

Cuarto tiempo

Gnocchis caseros con salsa de mariscos y salmones. El plato favorito de los ministros. Va con un Semillón del Maule 2021 y una ley de pesca.

Quinto tiempo

Bizcocho de Amapola a la Giorgio con toques de naranja, pastelera de chocolate y puré de naranja. Es un plato más bien pesadito y con un alto concepto de sí mismo. Se repite, pero no se querella, demanda no más. Lo probaremos con un Albariño del Maule 2022 y (ojalá) una indemnización.

Estoy medio lúdica esta semana, para aligerar un poquito porque, no sé ustedes, yo con todo lo que ha pasado en menos de un mes, ya me siento en el día 547 de enero.

En esta distopía que otrora llamábamos Chile hay tanto material que comentar; ¿vieron a Giorgio luchando en tribunales por su honra? O a Irina que, como siempre no se le entiende un carajo, declarando lo obvio; que solo usó el poder para ir desarmándolo. Lejos, el mejor resumen de este gobierno. Seka amika.

Pero ya hablamos en otra columna de cómo este es un gobierno de influencers más que de políticos. Esta semana me quiero concentrar más bien en un nuevo escándalo que el gobierno no se puede sacudir: las comidas en la casa del exalcalde devenido en chef-lobista, Pablo Zalaquett.

Aparentemente es el lugar más de moda en Santiago y la lista de comensales es larga, transversal y por lo mismo sorprendente, incluye a políticos, empresarios, ministros, etc. Yo encuentro que faltaron artishtash, digo, todo buen escándalo debe mezclar política y farándula. En fin, en este punto partamos por decir que para cualquier ser humano adulto no frenteamplista es evidente y normal que el lobby es parte de la política, probablemente desde que el mundo es mundo. Si hay algún arbolito perdido leyendo esto, vaya a buscar una bolsita y respira en ella porque voy a seguir; satanizar el lobby no tiene sentido. Pero entonces, ¿Cuál es el problema de la política de puertas abiertas de Casa Zalaquett? O, en mejor chileno ¿por qué le dan tanto colors? Por una parte, uno pudiera decir que está muy bien que empresarios de lo que sea se reúnan con las autoridades, porque aceptémoslo, los seres humanos se entienden mejor conversando algún bebestible, siono.

Y el propio Presidente ha llamado a un diálogo al borde del dolor con el histrionismo que le conocemos. Otro argumento que se ha levantado es que el diálogo está tan desprestigiado que estas pobres criaturas han debido reunirse en horarios nocturnos y entregar un santo y seña como si fueran a un speakeasy durante la ley seca.

Los leguleyos de siempre han sacado sus leguleyadas respecto de la ley del lobby sin comprender que la canela de la vida y la política con alguna frecuencia, no van por ahí.

Me parece que lo que huele mal aquí son los ingredientes y los cocineros, principalmente porque los pillaron chanchitos y lo fueron soltando de a poco. Este gobierno se montó en el pony arcoíris mágico de la superioridad moral para venir a condenar a todos los otros cocineros de los famosos 30 años y a ponerle cara de asco al lobby. Entonces que vengan ahora a declarar que se reunieron a conversar de la vida, a ver un PowerPoint de sus vacaciones, o que incluso finjan demencia, resulta impresentable, increíble y bien poco estético, porque, sí, las cosas legales también pueden ser feas y sospechosas.

Esta pitonisa piensa que una vez más lo que le falla a la coalición que nos gobierna no es sólo Excel (¡por Dios alguien ayúdelos con eso!) y no es sólo la gestión, son los fundamentos morales en los que su proyecto político se sustenta. Como nos decían en la película que presta título a esta columna, efectivamente parece que “cualquiera puede cocinar”, pero ya es bastante evidente, que no cualquiera puede hacerlo bien.

K-Sandra

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