A estas alturas yo como que tengo miedo de siquiera pensar que Apruebo Dignidad ya no puede sorprenderme ¿vieron la carta de Daniel Andrade desde la cárcel en Antofagasta? Ese galán, encantador de f… frenteamplistas (se me pega ahí el teclado, rarísimo) que ahora, transita en la senda de figuras señeras como Mandela, declarándose “preso político”, una víctima de la persecución ideológica, como tantos otros grandes hombres en la historia.
Nos tranquiliza saber que no está pasando frío, está bien alimentado, se ejercita con botellas, porque figúrate que la rodilla le arruine el look como a tantos otros efebos… eso no se puede permitir ¡Emocionante la carta oh! Otseah, si yo les contara, nuestro protagonista ha padecido la confabulación más abyecta, la traición de los cercanos, pero que de todo esto ha logrado convertir la experiencia en una oportunidad para desplegar lo mejor del alma humana, buscando instruir a sus compañeros de (se adivina) injusto encarcelamiento. Ahí, ha encontrado solaz, sólo con las armas de su intelecto y la grandeza de su ánimo ¡Oyeee! Dime si no es pa’que le corra un lagrimón a uno. Es más, yo ya estoy ansiosa al aguaite del segundo capítulo de “Cartas desde la prisión”. Te lo digo, tiembla El Conde de Montecristo, en cualquier momento queda como alpargata mojada ¿En qué está wokeflix? Tanto material y ellos con la boquita abierta haciendo todos los personajes “diversos”.
En fin, volviendo a este heredero intelectual de Sócrates, es especialmente emocionante que “a días” de su ignominioso encarcelamiento, ya estaba montando talleres de inglés y apenas le dejen entrar su plumón y pizarrita, vamos con la nivelación en lenguaje y matemáticas…en palabras del gran Coco Legrand “¿será primo del padre Hurtado? ¿Cómo tanta bondad depositada en solo weon?” Y bueno, al hombre su vocación pedagógica lo desborda (sic) y como buen frenteamplista, es muy importante que cada ser humano sobre la tierra sepa lo buenos que son.
Pero momento amigos, esto no sería el culebrón que es, ni el delirante compendio de (trastornos de) personalidad que es palmario, si no contara con ese giro al que ya nos tienen acostumbrados; esa dualidad víctima, muy víctima, lloriqueante que desfallece y al exacto mismo tiempo, el matón del curso. Cáchense esta frase (es genial) “Tercero, esta injusticia no quedará acá. La impotencia, la rabia, serán movilizadoras”. Y afírmense porque esta parte es güena: “Tampoco me han hecho perder la cabeza y la capacidad de hablar”… Y de repente estamos en El Padrino ¡Bien escrita la carta, loco! Ustedes, yo, nos reímos, lo encontramos insólito, delirante, etc., pero hay personitas a las que esas frases les dieron tiritones y se tendrían que dar por enterados, que el muerto, Danielito no lo va a cargar solo.
Pero no es este el punto que quiero hacer esta semana, paciencia. Acompáñenme ahora donde los días parecen transcurrir entre el calor y los arrestos domiciliarios a orilla de las piscinas, ¿vieron la foto de la señorita Camila, Polizzi, esta vez recibiendo con toda frescura el 2024? No pude dejar de pensar en que nuestra dulce Cami es bastante neoliberal (sic), sabís. Sí porque en el caso de ella, la lencería, bikinis, etc., parecen más que un frívolo capricho, una inversión en su negocio (político también) que a todas luces es rentable. Es regia, la tonta, se sabe. Ahora bien, es completamente inmoral y no conoce el pudor ni de cerca, claro, detalles. Y no, no me refiero a su inclinación por el piluchismo, me refiero a su manera de entender la política, sus responsabilidades y el respeto a la fe, confianza y eventualmente, la justicia, defraudadas.
Y pa’ acá iba, me di la vuelta larga, pero a diferencia de otros, llegué: mi punto es que es hora de asumir algo y es que esta generación de políticos es el reflejo de una generación, frívola, narcisista, exhibicionista y sin el menor respeto ni consideración por las formas, lo que antes llamábamos pudor y que no es otra cosa que respeto por el prójimo.
En una época en que la vida de redes sociales es un espejismo siempre feliz de la realidad, en que nadie admite las 35 selfies que tuvo que intentar hasta lograr la que posteó y todos tenemos esa amiga que si se pone un filtro más la contratan en Aguas Andinas, la forma en que se hace política no es distinta para ellos. El octubrismo no fue distinto tampoco y quizás por eso algunos somos tan duros no solo con el lumpen, que lo había, sino que también con los ollitalovers, progres de toda ralea y la primera línea no lumpen, que también los había. Los vi en mis redes sociales, dando cara (sic), declarando que después de la pega iban a ser capuchas (sic), a carretear duro y postear la partusa que se pegaban en Dignidá (sic).
Hijos del neoliberalismo (sic) y de los mejores colegios y universidades, la brújula moral resultó ser inexistente y sigue siéndolo para el bloque duro de apoyo a este gobierno. Revolucionarios y políticos de redes sociales, fueron lejos los que menos arriesgaban y por lo mismo, los cómplices más irresponsables.
Chile tiene en los hechos un gobierno de influencers. Es esa la relación que tienen con sus votantes, con la prensa y con el resto de Chile. Tenemos un Presidente que hace lives, que se fotografía con el personaje de moda ¿Brownie? Obvio. Y cuando no fue suficiente, tiramos al Fiu a la parrilla (comunicacional, por favor, todos amamos a Fiu) Cuando a uno la pillan en algo, se acaba el maquillaje y el shampoo, se recurre a los tonos neutros y se activa el modo persecución. Y ojo que nos hemos salvado, pero hay una tendencia de grabarse llorando y postearlo. En serio, uno activamente sostiene la cámara mientras llora y puede o no poner boca de influencer, según sea el caso.
Esta semana este par de niños símbolo del caso fundaciones, han venido a retratar a esta generación de políticos de cuerpo entero. Y este es justamente el problema; son influencers y no políticos.
Esta pitonisa espera que este gobierno le sirva a Chile para comprender que hay en el voto un poder y una responsabilidad que es más grande e importante que un like y que entregárselo a cualquiera tiene consecuencias graves para todos, porque la realidad no admite tanta frivolidad y egoísmo por tanto tiempo. Es hora de dejar los votos y los likes donde corresponde porque hoy Chile ni editando, ni filtrando salimos bien en la selfie.

Muchas verdades expuestas en forma entretenida. Ojalá, como sugiere la pitonisa, los votantes ejerzan a futuro su derecho con más responsabilidad. ¿Será posible o es mucho pedir?