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Este 20 de febrero, muchas personas se enteraron de la existencia de un proyecto de cable submarino de fibra óptica entre China y Chile cuando supieron que Estados Unidos declaró “inelegibles para entrar” a ese país al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, y a otros dos funcionarios del gobierno por llevar cabo “actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio”.

Las actividades a que se referían era el haber avanzado en ese proyecto, el que apareció como tal en 2016 (gobierno de Michelle Bachelet) y en 2018, pero que tras una negativa del gobierno del ex Presidente Sebastián Piñera, volvió a arremeter con fuerza durante el segundo semestre del año pasado, ad portas del término de la administración de Gabriel Boric. Y les fue bien, pues en dos meses -algo inusual, afirman conocedores- la Subsecretaría de Telecomunicaciones, a mando Claudio Araya (PC), lo puso en el escritorio del ministro para su firma el 27 de enero. 

Ese mismo día el jefe de gabinete de Araya, el también PC Guillermo Petersen, se reunió con un personero de la Embajada de Estados Unidos, quien le manifestó que el proyecto conllevaba “riesgos de seguridad”. Tras la cita, Subtel le pidió a Muñoz que no siguiera el trámite, pero ya era demasiado tarde: el ministro lo había firmado. Por eso, Muñoz tuvo que advertir de lo sucedido al Presidente Gabriel Boric y la anulación del decreto que autorizaba la concesión de servicio intermedio se materializó el jueves 29 de enero. Al lunes siguiente, el ministro tenía agendada una cita con el embajador de EE.UU. en Chile, Brandon Judd, donde este le advirtió que avanzar en el cable tendría consecuencias.

Muñoz agradeció la información, pero no comentó que la autorización se había otorgado y luego anulado

¿Por qué le importa tanto este tema a Estados Unidos? Afirman que al hacer un cable paralelo al que ya existe (Humboldt), los datos que ahí se transporten quedarán a disposición del gobierno de China. Esto, porque las empresas de ese país están obligadas a entregarlos a las agencias de inteligencia, si éstas los requieren. Por esa razón países como Canadá le han cerrado puertas a empresas de telecomunicaciones chinas.

Los problemas de seguridad con las telecomunicaciones chinas comenzaron en 2012

Antes de entrar propiamente tal en el caso del polémico cable, hay que recordar que en octubre de 2012 sucedió un “punto de quiebre” que transformó la relación tecnológica entre Estados Unidos y China. Lo que pasó es que el Comité de Inteligencia de EE.UU. concluyó que los equipos de Huawei y ZTE eran una amenaza para la seguridad nacional, pues contenían el riesgo de insertar códigos maliciosos en los routers, switches y antenas, lo que les permitiría al gobierno chino interceptar comunicaciones sensibles o incluso “apagar” infraestructura crítica de EE.UU

Luego se sumó el aspecto de que las empresas recibían un apoyo financiero masivo del gobierno chino, lo que les permitía vender equipos de bajo precio, supuestamente para monopolizar la infraestructura global, razón por lo que empezaron a sacar esos teléfonos primero de las bases militares (2018) y luego de todo el gobierno (2019), lo que marcó el inicio del declive de Huawei como fabricante de smartphones.

Entre medio de la advertencia del legislativo estadounidense y las medidas más drásticas, en noviembre de 2014 comenzó a estrecharse la relación de Chile con China cuando la entonces Presidenta Michelle Bachelet visitó las instalaciones de Huawei en ese país. En enero de 2015 esa marca apareció como auspiciador del Congreso del Futuro y en mayo, durante la visita del Primer Ministro chino Li Keqiang, se firmó un acuerdo para construir un data center entre la Universidad Federico Santa María, Huawei y la Academia de Ciencias de China.

2016: Chile comienza a visitar China y surge la idea del cable

En enero de 2016 el subsecretario de Telecomunicaciones de Bachelet, Pedro Huichalaf (PPD) visitó las fábricas de fibra óptica en China y surgió la idea de una conexión directa Chile-Asia. «Yo junto con el subsecretario Huichalaf en 2016 le presentamos al gobierno chino la posibilidad de instalar un cable submarino desde Valparaíso a Shanghái«, explicó el embajador de Chile en China de esa época, Jorge Heine, en Radio Infinita.

Ya en febrero de ese año la idea comenzó a aparecer en la prensa y se mantuvo presente en los medios todo el año, pues en septiembre de 2016 una delegación chilena, donde también viajó el ex Presidente Eduardo Frei y autoridades de la Nueva Mayoría, visitaron el centro tecnológico de Huawei en Beijing.

En noviembre de 2016, Xi Jinping visitó Chile y aquí se firmó un Memorándum de Cooperación entre Subtel y Huawei para un Centro de Innovación y transferencia tecnológica. Para ese año, la empresa ya tenía un 15% de participación en el mercado de Chile. Un inmenso salto del 3% que tenía un año antes.

Durante el verano de 2017, el entonces senador y precandidato presidencial, Alejandro Guillier visitó las instalaciones de Huawei en China y en abril de 2017 Subtel y Huawei firmaron el acuerdo de prefactibilidad técnica para un cable submarino directo entre Chile y China, siendo subsecretario de Telecomunicaciones Rodrigo Ramírez. “La compañía china Huawei ha sido nuestro partner, la que gentilmente se ha unido a esta tarea de gobiernos, tanto de China como de Chile”, dijo Ramírez en esa oportunidad.

En mayo de 2017 se lanzó la idea y en junio Huawei entregó el informe de prefactibilidad sugiriendo tres rutas posibles. El primero: Valparaíso – Isla de Pascua – Auckland (Nueva Zelanda) – Sídney (Australia) – Shanghai (China). El segundo: Valparaíso – Juan Fernández – Isla de Pascua – Polinesia Francesa – Shanghai; y el tercero:  Puerto Montt – Punta Arenas – Sídney (Australia). 

Aquí, en pleno año electoral, las cosas se ralentizaron y no hubo una definición rápida sobre el trazado (que ocurrió en 2020). Sin embargo, las relaciones con China se mantenían, pues en agosto el subsecretario Pino sostuvo reuniones con empresas chinas de tecnología y en octubre Huawei y la empresa CTR se adjudicaron el tramo submarino de la Fibra Óptica Austral (FOA).

2018: nuevo gobierno y cambio de planes

Ya con Sebastián Piñera en La Moneda y Pamela Gidi como subsecretaria de Telecomunicaciones, China, de la mano de Huawei, volvó al área de los asuntos públicos al sostener una reunión protocolar el 19 de marzo de 2018, donde según lobby, le presentaron los proyectos de la empresa.

En abril de 2018 se volvieron a reunir, pero Huawei no venía solo, sino que acompañado de China Telecom Global, gigante asiática que buscó llegar a Chile. En este contexto, fuentes de El Líbero cuentan que China volvió a reflotar la idea del cable hacia su país, ofreciendo la construcción de este, pero con la condición de que lo operara exclusivamente China Telecom.

A las nuevas autoridades les pareció que la idea atentaba contra el principio de soberanía digital, y de hecho, ya tenían en mente otro modelo. Ya no un cable China-Chile, sino China-Asia, y como proyecto de inversión concursable.

Por eso recuerdan que cuando llegó una delegación de Estados Unidos para advertir a las nuevas autoridades de los riesgos de trabajar con China y a intentar que le prohibieran a ese país postular para proveer equipos, les respondieron que no podían impedir la postulación. También les hicieron ver que prácticamente toda la tecnología actual tiene componentes chinos.

Mientras tanto, la polémica de 2012 llegaba a un punto álgido en el hemisferio norte, pues en diciembre de 2018 se detuvo en Canadá a la vicepresidenta de Huawei, acusada de fraude bancario por mentir al banco HSBC sobre la relación de Huawei con una filial en Irán. El objetivo habría sido evadir las sanciones de EE.UU. y procesar transacciones financieras prohibidas a través del sistema bancario estadounidense.

En abril de 2019, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, hizo una visita relámpago a Chile. Tras hablar con el Presidente Sebastián Piñera y el canciller Roberto Ampuero, dio una charla a empresarios, donde fue directo: “(Piñera) es el Presidente de una nación soberana, él decide a quiénes ve, dónde viaja. Lo que hablamos hoy y lo que hemos dicho de manera pública es que Huawei está controlado por el gobierno de China. Está profundamente conectado. Entonces, poniendo la información de los ciudadanos en ese tipo de tecnología, en esa infraestructura china, presenta riesgos a los ciudadanos de su país”. Un mes después, EE.UU. puso a Huawei en su «lista negra» comercial.

En Chile, para avanzar con la reformulación del proyecto, en julio de 2019 el gobierno consiguió US$ 3 millones con la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) para financiar un estudio de prefactibilidad e iniciar el proyecto “Puerta Digital Asia-Sudamérica” y en julio de 2020 se dio a conocer que el trazado elegido fue la «Ruta Sur» (Valparaíso-Sydney) para el proyecto que ahora pasó a llamarse Humboldt.

Se eligió esa vía por ser más corta (14.500 km), más económica y por permitir una posición neutral en el conflicto geopolítico. Además, se consideró que al llegar a Australia sería más económico y conveniente, pues desde ese país salen una serie de cables, incluso a China, por lo que una conexión anexa resultaría económica en un futuro y hacer un cable directo a China en paralelo no tendría ningún asidero técnico, explican.

Es más, para considerar la factibilidad de Humboldt, hubo que incorporar las necesidades de conexión de otros países aledaños a Chile, pues la capacidad “es enorme”, explican a este medio. Tanto así, que el cable, cuya construcción se anunció en enero de 2024, mediante una alianza entre Desarrollo País y Google, tiene proyectada una vida útil de 30 años. Comenzará a operar el próximo 2027.

 La reaparición en Chile

En el mundo los problemas con Huawei siguieron. En octubre de 2020 Suecia prohibió a Huawei y ZTE en sus redes 5G y en noviembre de 2021 se produjo en Chile un incidente por la adjudicación de tecnología Huawei para los pasaportes del Registro Civil.

Idemia y Huawei ganaron esa licitación, pero el contrato fue anulado tras fuertes presiones de EE.UU. sobre el riesgo de seguridad de datos. El gobierno de la época citó «vulnerabilidades técnicas» para cancelar el trato, terminando por otorgar el contrato solo a la francesa Idemia para evitar que Chile perdiera la Visa Waiver con Estados Unidos.

En enero de 2022 la administración de Justin Trudeau en Canadá ordenó el cese de operaciones de la filial local de China Mobile y prohibió a Huawei y ZTE en su red 5G, pero volvió a aparecer en Chile.

En 2023 y 2014 el subsecretario Claudio Araya registra viajes a China. Uno fue a un congreso y aún no hay claridad sobre quién corrió con los gastos de esa invitación, y en 2024, lo hizo invitado por universidades.

En agosto de 2025 se conformó en Santiago la filial británica de China Mobile International; CMI Chile SpA y el 21 de octubre el jefe de gabinete de Araya, Guillermo Petersen, recibió a sus ejecutivos.

Un mes después, el 26 de noviembre de 2025, China Mobile ingresó la petición de concesión a Subtel para desarrollar el cable China-Chile que había sido desechado.

El 19 de diciembre de 2025 Subtel entregó sus reparos al proyecto, el 22 de diciembre Subtel le mandó los antecedentes del CMI al Ministerio de Defensa, el 8 de enero de 2026 la CMI presentó los antecedentes complementarios al ingreso original y el 27 de enero llegó el decreto que autorizaba la concesión al escritorio del ministro.

Fuentes de El Líbero señalan que la tramitación fue express. Que normalmente se demoran muchos meses, incluso más de un año, pues la revisión técnica es -o normalmente era- exhaustiva, por lo que haber retirado el decreto antes de que llegara a Contraloría lo señalan como extremadamente inusual.

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