Mañana la Cámara de Diputados comenzará a revisar en tercer trámite el proyecto de Reconstrucción, reforma eje del gobierno del Presidente José Antonio Kast que busca reactivar la economía del país.

La madrugada del jueves el Senado aprobó el proyecto en segundo trámite, sin embargo, y pese a los esfuerzos de La Moneda por sumar votos del Socialismo Democrático, ésta terminó aprobándose exclusivamente con respaldos oficialistas. Los senadores del PS y el PPD terminaron rechazando los artículos más controvertidos y sólo Pedro Araya se abstuvo en invariabilidad tributaria, iniciativa que recogía la misma fórmula que su bancada presentó al gobierno hace casi dos semanas.

Así, este martes la Cámara Baja revisará el corazón del proyecto (la rebaja gradual del impuesto de primera categoría, la invariabilidad tributaria y la exención de contribuciones) con la oposición fuera de un acuerdo y con la decisión de llevar la reforma al Tribunal Constitucional.

La reunión de expresidentes en el PPD

El debate al interior de la oposición respecto a aprobar o no la reforma estuvo lejos de ser un debate meramente técnico y estuvo, más bien, marcado por decisiones políticas, develando el debate que existe al interior de la izquierda y la compleja situación en que se encuentra el Socialismo Democrático en su plan por tomar distancia del FA y el PC.

El miércoles de la semana antepasada, cuando el gobierno anunciaba un acuerdo con los senadores del PPD en torno al proyecto, la directiva citó a una reunión de emergencia en el partido a todos los expresidentes de la colectividad con el fin de definir una postura común.

Al interior del partido aseguran que había un ánimo a favor de buscar un acuerdo con el Ejecutivo y que esa postura fue ratificada por la mayoría de los extimoneles que asistieron al encuentro, entre ellos Natalia Piergentili, el exdiputado Marco Antonio Núñez y el exsenador Guido Girardi. El único que se mostró abiertamente en contra -señalan quienes participaron de la reunión- fue el exministro Francisco Vidal.

En una postura intermedia habría estado por ejemplo Sergio Bitar, quien si bien estaba a favor de buscar un acuerdo y mejorar el proyecto, no compartió que los senadores negociaran por su cuenta y menos que se sostuviera que se había alcanzado un acuerdo.

Consultado por El Líbero, Bitar explicó que «era necesario conversar con el gobierno para mejorar el proyecto. Nuestra actitud era contribuir», pero que «después que se intenta, viene un episodio un poco ridículo de los senadores que van a negociar una cosa menor y el gobierno proyecta a través de la prensa y la televisión que hay un acuerdo con el PPD».

Esto último fue crucial. En el partido se instaló una profunda molestia por el hecho de que los senadores del partido anunciaran un acuerdo sin conversar con la mesa directiva que lidera el diputado Raúl Soto.

Soto llegó a la presidencia del partido con el respaldo de figuras como el propio Bitar, en un intento por volver a darle una estructura al PPD. Respaldar un acuerdo que no era todo lo que se esperaba y que había sido negociado sin la venia de la mesa directiva implicaba un retroceso importante en ese sentido, aseguran en la tienda.

El salvavidas de Quiroz

El debate, sin embargo, giraba ahora en torno a que no sería sencillo salir a cuestionar o desconocer una fórmula que los senadores del partido habían respaldado.

Y es que en el acuerdo anunciado entre los senadores del PPD y el gobierno, el Ejecutivo aceptó la fórmula que desde ese partido le entregaron: que la invariabilidad tributaria estuviera fraccionada y sujeta a al monto de la inversión: las iniciativas de hasta 100 millones de dólares un período de 10 años; las que alcancen hasta 350 millones de dólares 15 años; mientras que las inversiones desde 500 millones de dólares podrían acceder a una invariabilidad de 25 años.

La salida se las entregó el propio ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien tras anunciar el acuerdo incluyó una indicación que rebajaba el impuesto corporativo de un 23% a un 22%.

En el partido se argumentó que con esto Quiroz había traicionado las confianzas, lo que debilitó la posición de los senadores y abrió una salida para el PPD. Con todo, en el partido reconocían que habían quedado en una situación compleja ya que ahora debían rechazar su propia indicación. “Es raro. Y lo tengo súper claro que se va a producir esta situación tan compleja como votar en contra una indicación que uno hace, pero lo importante es lo mejor para Chile”, dijo el senador del partido, Ricardo Celis, la semana pasada en Radio Agricultura.

El jueves finalmente la bancada de senadores del PPD rechazó el proyecto. Sólo Pedro Araya se abstuvo en el artículo de la invariabilidad tributaria.

La fallida estrategia del PS

Las razones que han empujado al PPD a buscar un acuerdo con el gobierno apuntan a la decisión interna que existe tras la derrota electoral en la última presidencial, de marcar diferencias con el PC y el FA en el modo de hacer oposición,

Una idea que también ha calado hondo en el PS. De hecho, en el partido activaron las conversaciones con el gobierno luego de enterarse que en la tienda socialista la senadora y presidenta del partido, Paulina Vodanovic, también había iniciado conversaciones con el Ejecutivo, junto al senador del FA, Diego Ibáñez.

Para Vodanovic era importante sumar a Ibáñez, figura de los sectores del FA más llanos a acercarse al PS. La razón: Vodanovic apostaría porque el nuevo estilo de oposición, más abierto al diálogo y a las preocupaciones económicas y de seguridad de la población, incluyan al FA alejando a ese sector del Partido Comunista.

Sin embargo, el PS fue el primero en pagar los costos de negociar con el gobierno, luego que desde los sectores más duros de la tienda, la senadora Daniella Cicardini y el diputado Daniel Manouchehri iniciaran una arremetida en contra de Vodanovic, acusándola incluso de negociar a espaldas del partido.

La polémica que se generó en el PS fue un primer golpe a la idea de alcanzar un acuerdo. Esto porque algunos advirtieron que el PPD podría quedar en una situación compleja si eran los únicos en favor del proyecto con toda la oposición en contra y llevándolo al TC.

Las dudas en el PDG y la molestia de los libertarios

Sin espacio para un acuerdo con la oposición, para el gobierno será clave mañana mantener el respaldo del PDG, de manera que su principal reforma alcance transversalidad y no atrase en comisión mixta.

En el partido que lidera el excandidato presidencial Franco Parisi, sin embargo, mantienen dudas respecto a algunos cambios que se hicieron en el Senado, como ocurrió a la franquicia del Sence o la disposición que establece un mecanismo de indemnización para proyectos cuya Resolución de Calificación Ambiental (RCA) sea revocada.

En la bancada del Partido Nacional Libertario, que cuenta con ocho diputados, también se instalaron algunas dudas. En la tienda que lidera el excandidato presidencial Johannes Kaiser, creen que en la búsqueda de un gran acuerdo la reforma salió debilitada del Senado, especialmente por la rebaja que acordó el gobierno con los senadores del PPD y que redujo los 25 años de invariabilidad tributaria.

«En el afán de negociar y llegar a grandes acuerdos, una reforma que ya era débil en un inicio, llega más débil de vuelta a la Cámara de Diputados. Nosotros hasta el momento estaríamos apoyándola, pero si esto entra a mixta y vuelven a hacerla más débil (…), nosotros no estaríamos dispuestos a aprobarla. Si vuelve a sufrir cambios en una comisión mixta tendríamos que analizar muy bien si esta es la reforma que Chile necesita», sostuvo el diputado del PNL Pier Karlezi, quien además integra la Comisión de Hacienda de la Cámara.

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