«Los que queremos el éxito del proceso constituyente estamos levantando alertas con mucha fuerza porque aún estamos a tiempo para que la propuesta sea una buena Constitución».

La que hace la advertencia es Carolina Goic (DC), que habla desde la experiencia legislativa ganada después de haber estado 8 años en la Cámara de Diputados y otros 8 en el Senado. Su último período como senadora concluyó el pasado mes de marzo.

«Me gusta escuchar las palabras del Presidente Gabriel Boric, que dice con mucha claridad que los resultados que estamos viendo en las encuestas (que dan ganadora la opción del rechazo) son una señal que la Convención Constitucional tiene que tomar muy en serio (…) que hay que dar espacio al diálogo entre personas que piensan distinto», dice la ex senadora en entrevista con El Líbero.

Goic, que votó por el Apruebo, forma parte de Amarillos por Chile y también de una iniciativa liderada por Javiera Parada, denominada «Una que nos una». «Acá muchos queremos y estamos abiertos a cambios importantes, pero tienen que ser cambios para mejor», apunta.

-¿Qué riesgos implicaría el hecho de que las últimas encuestan den un eventual triunfo del rechazo en el plebiscito?

-Que varias encuestan vayan mostrando cómo el Rechazo supera al Apruebo es una señal contundente que la Convención Constitucional tiene que considerar. En el fondo están dando cuenta de un sentir ciudadano, de que lo que se ha estado viendo no es lo que originalmente la ciudadanía esperaba de la Convención. Mi mayor preocupación es cómo hay un proceso que surge con el espíritu original de unirnos y que finalmente también implica exclusión, la imposición de una propuesta y no el reconocimiento a partir de nuestras legítimas diferencias y de la capacidad de diálogo y de acuerdo.

-¿Cuáles artículos de los que ya han pasado al borrador de Constitución no reflejan el sentir de la ciudadanía?

-Lo primero tiene que ver con el proceso. Los constituyentes están ahí para generar acuerdo y lo que uno ve es que más que certezas, lo que este proceso genera en la ciudadanía es más bien incertidumbre. Sobre lo segundo uno podría dar ejemplos muy concretos. Cuando se abre un proceso de participación ciudadana hay que hacerse cargo de él y la iniciativa más votada fue la de los fondos previsionales, Con Mi Plata No, que finalmente ni siquiera pasó la comisión. Uno entiende que la gente se vaya desilusionando. Luego, uno ve que se genera una propuesta que es un unicameralismo escondido y que no apunta en su diseño a mejorar el proceso de hacer una ley. Es fundamental para la elaboración de buenas leyes que exista una cámara revisora real, un contrapeso. Por ejemplo, el postnatal de emergencia fue posible que lo aprobáramos todas las veces que se aprobó con financiamiento gracias a que había una cámara revisora. Esto finalmente pueden poner en riesgo nuestra democracia.

-¿Eso es lo que se podría estar generando desde la Convención, la puesta en riesgo de la democracia?

-Tal cual como está el diseño del sistema político no genera los contrapesos necesarios, que son fundamentales para la democracia, así como reglas del juego que sean iguales para todos, en un reconocimiento de nuestras diferencias como país. En eso es algo en lo que coinciden ambas inicitivas en las que estoy participando, que tiene que ver con los que queremos el éxito del proceso.

-Habló de exclusión en la Convención. ¿Qué opina del bullying entre los convencionales y del caso del pasado fin de semana, en el que en la casa de Fernando Atria le pegaron a una piñata que tenía una imagen de la cara de Renato Garín?

-Lo que uno espera de la discusión es que nadie sienta temor a plantear una opinión distinta por la funa que va a recibir en redes sociales, sea de derecha, de izquierda, independiente, de regiones, de la Región Metropolitana, hombre, mujer. El fundamento del proceso es ponerse de acuerdo en las diferencias, en el reconocimiento de nuestras diferencias y no anular al otro. Lo de la piñata me parece inaceptable y que además se publique en redes sociales. Eso le hace daño a la discusión y le hace daño a la Convención.

-¿Ante esta situación dentro de la Convención y los resultados de las encuestas cómo evalúa un posible fracaso de este proceso?

-Dar las señales de alerta fuerte es justamente para que no lleguemos a esa situación, sino para que el resultado que se presente a los chilenos sea una buena constitución.

«No podemos dejar flancos que pongan en riesgo nuestra democracia»

-Usted firmó el primer manifiesto de Los Amarillos y ahora también hace parte de «Una Constitución que nos una». Sin embargo, Magdalena Garretón declaró en La Segunda que usted había aclarado que no era parte de Amarillos. ¿Eso es así?

-Eso lo conversamos con ella. Yo soy parte de ambas inicitivas, tanto de Amarillos, que surge para levantar esa alerta y apoyar que el proceso constituyente nos dé como resultado una buena propuesta a los chilenos y por otro lado «Una Constitución que nos una», que es el sentido original del proceso constituyente. Para mí son inicitivas complementarias y además las dos encabezadas por personas a quienes quiero y respeto mucho. A mí me invitó por un lado Cristián Warnken, y por otro lado Javiera Parada. Ambos han sido muy valientes para ponerse al frente y enfrentar la crítica, la funa, siendo personas de un mundo de izquierda y de centroizquierda. Se la han jugado para que tengamos una nueva Constitución. Lo valoro en lo personal, en el testimonio que están dando y por eso he respaldado ambas iniciativas.

-¿Y en el punto en el que ambas inicitivas no son complementarias, porque Garretón dijo que ellos van a aprobar sí o sí y que en cambio Amarillos ha amaenzado por ir por el rechazo?

-Esa es una opinión personal de ella. Ambas inicitivas apuntan con fuerza a advertir que hoy estamos a tiempo y que hay que hacer todo lo posible para que este proceso termine de forma exitosa. Cómo avanzamos en diálogo y reconocimiento es algo que está en ambas iniciativas, por es participo de las dos.

-¿Usted aprobaría independientemente del texto que salga?

-Esa pregunta hoy día no corresponde. Lo que espero es que los constituyentes se hagan cargo de su tarea, que hagan su trabajo, que no hagan oídos sordos de lo que se está diciendo con tanta fuerza. Estamos a tiempo de eso. Hoy día la Comisión de Armonización no tiene las atribuciones necesarias, quizás se le pueden entregar. El llamado es a hacer el trabajo para el cual fueron mandatados y eso se funda en el diálogo, en el reconocimiento de las diferencias, en hacer un texto coherente, que sea viable, que cuide la historia de nuestro país, pero que asuma también los desafíos que tenemos en el futuro. No podemos hacer inventos, no podemos dejar flancos que pongan en riesgo nuestra democracia, no podemos perpetuar diferencias y divisiones.

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