“¡Ni se atrevan!”. Así se titula la carta que el miércoles publicó en El Mercurio Paola Diez Berliner. El texto llamó la atención por un motivo en particular: era una defensa a la ministra de la Segegob, Mara Sedini, desde el punto de vista de su condición de mujer y sobre cómo ha sido criticada.

“A la ministra Mara Sedini no se le juzga por la precisión de sus anuncios o la eficacia de su comunicación, sino que se le somete a un juicio público en lo estético y moral”, se lee en la misiva. Apela, además, a cómo las constantes humillaciones y menoscabos son también “la advertencia velada para el resto de las mujeres… ¡Ni se atrevan!”.

En conversación con El Líbero, la directora de Somos Mujeres por Chile y profesora de Liderazgo Femenino de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, Paola Diez Berliner, profundiza sus dichos.

-¿Qué la llevó a escribir esta carta sobre las críticas a la vocera de Gobierno, si todo miembro de un gabinete debe estar bajo el escrutinio público y expuesto a críticas de los medios de comunicación y de redes sociales?

Paola Diez Berliner

-Me nace un día en la mañana. A las seis de la mañana me levanto y digo: “Esto ya no da más”. Bueno, se suma, obviamente, el caso de la ministra Ximena Lincolao y también las críticas que venía recibiendo la ministra Trinidad Steinert. Y como  me dedico a los temas de género, a los temas de mujeres, sentí que era necesario hablar sobre la violencia contra las mujeres.

-Usted hace alusión a la ley de violencia integral contra las mujeres…

-Así es. Existe una ley de junio del año 2024, es reciente. Su tramitación fue bastante rápida: la Presidente Bachelet la instala en el Congreso. Después, con el Presidente Piñera, con las ministras Mónica Zalaquett e Isabel Plá, avanzó en los distintos trámites. Cuando entra el gobierno del Presidente Boric -como se supone que tenía énfasis en temas de género, de mujeres- le dio un protagonismo especial a esta ley. Y se llama Ley Integral de la Violencia contra las Mujeres. Contra las mujeres por el hecho de ser mujeres. Porque eso es importante, no es cualquier tipo de violencia, sino que por el hecho de ser mujer y tener estos especiales tipos de violencia donde se le hinca el diente a su físico, su vida, sus relaciones afectivas… porque a los hombres no se les crítica por eso. Los hombres sufren violencia cuando están en distintos cargos, pero no por estos temas.

-Al hacer alusión a esta ley, ¿usted cree que la ministra Sedini hoy es víctima de violencia política?

-La ley define lo que es la violencia contra las mujeres y de ahí nacen o se definen nueve tipos de violencia. Esto es inédito en Chile porque antes se hablaba de la violencia de género, pero no estaba definida. Y la violencia política, dentro de las nueve violencias, dice: “toda conducta de hostigamiento, persecución, amenazas o agresión realizada de forma directa o a través de terceros que, basada en su género, le cause daño o sufrimiento a la mujer, y que tenga por objeto o fin menoscabar, obstaculizar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de sus derechos políticos y de participación”.

-Entonces, en este contexto, la ministra Sedini, ¿es víctima de esa violencia política?

-Sí, yo creo que ella es víctima de esa violencia política.

-¿Es un fenómeno que usted ve contra este gobierno?

-Creo que esto es transversal. La ministra Vallejo también en su primer año era «demasiado linda» para ejercer un cargo de ese nivel. Y que más encima «era joven». Le dieron con la edad, le dieron con que era linda. Veamos también a las parlamentarias. La senadora Campillai ha sido objeto de esta violencia.

Esto tiene mucho que ver hoy día con las redes sociales, porque esto no sucedería tan abiertamente, y tan brutalmente, si no existieran las redes sociales. Porque, por lo menos, en la televisión tenemos el Consejo Nacional de Televisión, donde se puede denunciar, y existe también una modificación a esta ley a través de la moción de una parlamentaria que dice que la televisión abierta debiera avisar, alertar, que “vamos a ver imágenes o dichos que constituyen violencia política o violencia de género”. Lo bueno de la ley es que la violencia está definida, la violencia contra las mujeres. Y lo que sufre la ministra Sedini es una violencia política. No es intrafamiliar. Sí es violencia simbólica también, porque la violencia simbólica es toda comunicación o difusión de un mensaje, textos, sonidos o imágenes en cualquier medio de comunicación o plataforma, cuyo objeto sea naturalizar estereotipos que afectan su dignidad, justificar o naturalizar relaciones de subordinación, desigualdad o discriminación contra la mujer que le produzcan afectación o menoscabo. O sea, aquí se podría combinar la violencia simbólica con la violencia política.

-La Presidenta Bachelet, en su primer mandato acuñó el término «femicidio político» cuando se refería a las críticas de las que era objeto. ¿Podemos, en el caso de la ministra Sedini, hablar de «femicidio político»?

-No, yo no utilizaría esa expresión. Porque el femicidio conlleva la muerte de la persona. Es un asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer. Lo que vemos acá es una pérdida de credibilidad de las mujeres, hay un atentado contra la reputación. Y es una advertencia permanente hasta que salgas del cargo porque eso es lo que se busca en el fondo, hostigarte hasta que renuncies a tu liderazgo en el cargo en el que estés. Lo que falta acá es que hablemos de esto, no puede continuar así. Porque si alguna mujer quisiera entrar al gobierno… ahora lo piensa dos veces.

«Le diría a la ministra Sedini que no se rinda, no le va a hacer bien a ella, ni le va a hacer bien a las mujeres»

-En la carta, usted agrega que «defender a la ministra hoy es, en realidad, defender nuestro derecho a estar en la esfera pública sin que el precio de la entrada sea la destrucción de nuestra humanidad». ¿Por qué así de tajante?

-Porque se trata de la dignidad de las mujeres, de nuestra humanidad. Esta ley, lo primero que dice es que toda mujer tiene derecho a una vida libre de violencia.

-Poniéndonos en la otra vereda con quienes dicen que «esto es sin llorar», que hay que tener la piel dura, que esto es victimizarse. ¿Cómo se responde a ese discurso?

-Respondería que tenemos que avanzar en una cultura del buen trato. Porque uno puede no estar de acuerdo o pensar que el desempeño de un hombre o de una mujer en un cargo cualquiera no está a la altura, o que no tiene todas las competencias, o la experiencia, pero lo que se diga tiene que ser basado en el respeto. Tenemos que llegar a ser un país más humano. La gente tiene que entender que al frente hay una persona con familia, hijos, etc. Una persona que tiene derecho a su desarrollo, que tiene derecho a su felicidad, a que sea respetada por el hecho de ser persona, hombre o mujer. Pero lamentablemente la violencia en todos los aspectos ha ido tomando terreno, mucho protagonismo. Yo le diría a la ministra Sedini que no se rinda en este momento porque no le va a hacer bien a ella, no le va a hacer bien a las mujeres. Como país tenemos que avanzar a una sociedad del buen trato hacia las personas, hombres y mujeres, y en especial hacia las mujeres para darnos acceso a participar en todos los eventos.

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