Aunque sigue siendo el mejor colegio municipal del país, el Liceo Augusto D’Halmar de Ñuñoa salió del top 20 de las instituciones educativas de Chile con mayores puntajes en las pruebas PAES. En el último ranking se ubicó en la posición 21, mientras que en el 2022 se había situado en el puesto 15.
En el 2023, año escolar en el que estaban en 4to medio los alumnos que rindieron el examen con base en el cual se efectuó la mencionada clasificación, el liceo tuvo cinco directores en ocho meses. Esto, luego que la administración de la alcaldesa Emilia Ríos (RD) removieran vía sumario administrativo al emblemático Jaime Andrade, que llevaba 28 años al mando de la institución y que en 2018 llevó al colegio al tercer puesto del ranking nacional.
«El Augusto D’Halmar debería aguantar en el primer lugar de los públicos hasta el próximo año o dos años, no más», señala Andrade a El Líbero, repasando lo que ha venido ocurriendo en el liceo desde inicios del año pasado.
Desde el interior del colegio, docentes y otros trabajadores han venido denunciando una «intervención» por parte de la alcaldesa frenteamplista y de la Corporación de Educación de Ñuñoa que, aseguran, pone en riesgo el sello de excelencia de la institución.
«Este último año el colegio pudo haber bajado más (la ubicación en el ranking), pero la calidad de los alumnos era muy buena. Era un curso excelente», agrega Andrade.
-¿Por qué el Liceo Augusto D’Halmar se mantendría solo dos años más, como máximo, en el primer lugar de los colegios municipales?
-El próximo año sale la última generación regular que nosotros teníamos. Después de eso no sabemos qué resultados vamos a tener con lo que viene.
-¿Qué está pasando con las otras generaciones?
-Esta gente, para congraciarse, ha abierto las puertas a una matrícula abierta, con lo cual han bajado los puntajes. En cuarto medio ingresaron unos 15 alumnos nuevos en 2023. Antes podía entrar uno, dos, tres o hasta cuatro para rellenar.
-¿Cómo pudo ser eso posible si las matrículas tienen un tope, las salas tienen una determinada capacidad?
–Aumentaron la matrícula de 40 a 45 alumnos por curso y son tres 4tos medios. Es una política educacional populista, pseudo democrática. Matrículan a gente que no es del colegio y no es de la comuna. Yo tenía cerca del 70% de alumnos que vivían en Ñuñoa. Hoy día son menos del 40%. La alcaldesa no atiende a su población. Está bien abrir las puertas, cumplir con la política global nacional, pero hay que partir cumpliendo por la casa. En este momento, en el mapa metropolitano, la regla es que las comunas de la zona oriente son receptoras de toda la gente que quiere tener buena educación.
-¿Esa es la razón por la que el Augusto D’Halmar bajó en el ranking?
-Esa es la primera. La segunda es que los colegios particulares han subido, tienen una base superior porque forman a los niños desde 1ero básico. Nosotros tenemos 7mo y 8avo para recuperar todo lo que traemos. Antes en 2do, 3ero y 4to medio recibíamos muy pocos alumnos. Éramos un colegio del que nadie quería irse. Eso es lo que pasa, por eso es que creo que la base de estudiantes que traíamos debería dar para uno o dos años más. Quiero especificar que el Liceo Augusto D’Halmar tiene el mejor pre universitario de Chile, lo construimos progresivamente, pero hay algunos de esos profesores que van a jubilar y también ha cambiado mucho el clima educacional.
-Al inicio del año escolar 2023, desde el colegio denunciaron que los estudiantes no tenían horarios de clases ni la tradicional planificación anual. Hubo protestas ¿Qué pasó con la implementación del modelo Augusto D’ Halmar?
-Yo advertí todo eso. Ellos no saben hacer gestión, no saben manejar presupuestos, pero mucho menos saben en lo académico. En este momento no tienen distribución de cursos. Los profesores no saben qué curso deben hacer. No tienen planificación de la educación. Usted le pregunta a un profesor qué clases va a hacer en el 2024 y no tiene claridad. Solo el año pasado hubo cinco directores, la última hasta se autodespidió y demandó a la Corporación.
-¿Qué ha fallado en el liceo?
-Han cambiado a muchos profesores, por ejemplo. Yo tenía una política de darles muchas horas a cada profesor, que tuvieran jornadas completas, con beneficios negociados, que antes eran bonos colectivos y ahora son bonos gananciales. Ellos en cambio no tienen gestión, ni educativa ni financiera. El colegio está destruido: hay salas en las que se filtra el agua, los jardines están secos. La mantención es mala. Hubo un momento en el que no tuvieron plata ni para el papel higiénico, cuando nunca faltó en el colegio. Todo eso influye. Han quebrado el colegio, interviniéndolo.
-A propósito del cambio de profesores ¿los últimos despidos masivos que hizo la Corporación de Educación de Ñuñoa -casi 270 en toda la comuna y 18 en el Augusto D’Halmar- tendrán efectos en los resultados de este año escolar?
-Absolutamente. Esto es una farsa, como todo lo que han hecho. Aquí no se toma en cuenta si es un buen profesor o mal profesor, sino la incondicionalidad con los grupos de poder que han asumido en todos los colegios. Han despedido a personas por tener contrato a plazo fijo y por no ser adeptas al sistema. Hay una discriminación política absoluta. Quien no ha cumplido con los parámetros de la Corporación está fuera, es considerado enemigo. Aquí hay una toma de los establecimientos, de colocar a su gente. Esta semana, después de los despidos colectivos, la alcaldesa quedó muy mal parada en el Concejo Municipal, perdió el apoyo hasta de su propio sector porque tomó esa decisión de forma inconsulta. Ella tiene siete concejales y se le dieron vuelta. Quedó absolutamente sola y silente.
-¿Esta desmejora es solo en el Liceo Augusto D’Halmar?
-Tengo la impresión de que la educación pública, en vez de mejorar, va deteriorándose a nivel nacional. Se ha creado una política no clara de nivelación hacia abajo. En este Gobierno esta situación se intensificó porque no hay ningún tipo de lineamiento, hay puras consignas. Ahora, en el caso de Ñuñoa, si usted me pregunta si la alcaldesa es responsable de lo que sucede en la comuna (en materia de educación), por supuesto que sí. Es una persona que no sabe de educación, que no tiene política educacional, que ha creado un equipo político ahí. Son cargos políticos, no administrativos o académicos. Hay un señor que ella colocó, que es de Revolución Democrática (Matías Sembler, de 29 años, subdirector de Educación de la Corporación). Todo es político.

Horroroso como esta tropa de ignorantes del gobierno y sus secuaces están destruyendo la educación pública en todo el país.
Esta es una clara demostración que el PC rema al revés. Su ideología supera toda racionalidad. Nos quieren llevar a la destrucción de la educación pública para cosechar jóvenes sin opinión propia y así lavarles el cerebro y hacerlos dependientes del Estado.
Creer que esto va a cambiar, es iluso.