La crisis que se generó en el Liceo Augusto D’Halmar desde finales del año pasado, cuando la Corporación de Educación de Ñuñoa abrió sumario en contra de Jaime Andrade -que había sido por 28 años el director de esta institución, modelo de rendimiento académico para todo el país-, se agudizó: Sonia Iribarren, quien fue nombrada por la municipalidad para el cargo a finales de febrero se autodespidió y demandó a la Corporación por más de 171 millones de pesos.
La docente, que había sido contactada directamente por la Corporación y contratada sin participar en concurso público, según lo expuesto en el libelo de demanda, reclama como «indemnización por vulneración de derechos fundamentales, un total de 11 meses de remuneraciones sobre la base de la suma de $4.585.184., correspondientes a $50.437.024».
Por daño moral, Iribarren pide a la justicia que declare procedente una indemnización por $80 millones.
Por lucro cesante, remuneraciones, feriados, asignaciones y cotizaciones que le habrían correspondido percibir desde la fecha del autodespido y hasta el término efectivo del plazo para la cual fue contratada, Iribarren pide poco más de $32 millones, equivalentes a siete meses de trabajo.
Los $9 millones restantes del total reclamado son por sustitutiva de aviso previo ($4.585.184), así como por 21 feriados legales, correspondientes al periodo de febrero de este año a febrero de 2024, también por un monto de $4.585.184.
El pasado 17 de octubre se efectuó ante el Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago la audiencia preparatoria y la de juicio está fijada para el 25 de junio del próximo año.
Iribarren alega que fue «presionada» para firmar un contrato distinto a lo que le habían ofrecido
En la demanda, la ex directora asegura que «lo acordado fue un contrato de marzo 2023 a febrero 2024» y que «ocuparía el cargo en propiedad». Esto ocurrió, asegura, en una reunión que sostuvo el 20 de febrero en la Corporación con Denisse Chomalí, jefa de Educación de Ñuñoa, municipio comandado por Emilia Ríos (RD).
Iribarren afirma que el 27 de marzo «se le presiona (ya que, de lo contrario simplemente no tendría remuneración ese mes) y se le hace firmar (simplemente se le dice ‘firma aquí’, sin poder revisar el contenido), un contrato (por cierto, antefechado como 9 de marzo)», en el que se indicaba que la duración de la relación laboral era hasta que se resolviera el sumario que se le había abierto a Andrade -por supuesto mal manejo de los cupos- o hasta el llamado a concurso de Alta Dirección Pública, en caso de que se requiriera el reemplazo del mencionado director.
En la respuesta, la Corporación niega que se le haya ofrecido ocupar el cargo en propiedad: «Esto no es efectivo ni puede serlo, toda vez que los cargos de director son asignados previo concurso público».
La parte demandada señala además que al haber estado en curso el sumario contra Andrade en ese momento, existía también la posibilidad de que este volviera al cargo en caso de que resultara absuelto.
Corporación alega que Iribarren no indica cómo es que ocurrieron los daños morales por los que pide $80 millones
En la respuesta a la demanda, la Corporación de Educación de Ñuñoa niega que tenga obligación alguna de pagar los dineros exigidos por la ahora ex directora.
«La misma Iribarren reconoce que su duración en el cargo estaba sujeta a la resolución del sumario o hasta el llamado a concurso público, por lo que no existe una pérdida del incremento neto del patrimonio de la denunciante como esta pretende», indican con respecto a los poco más de 32 millones de pesos que exige la demandante por este concepto.
En cuanto a los pagos por supuesto daño moral, la Corporación indica: «Será carga de la demandante probar que se cumplen los presupuesto para que proceda la indemnización del daño moral, toda vez que en la demanda, solo refiere a esta procedería, sin explicar cómo es que se configurarían los requisitos para que esta sea procedente».
Sobre las indemnizaciones que solicita por aviso previo, lucro cesante y feriado legal, la Corporación le rebate una vez más y le advierte que no serían exigibles, ya que el vínculo laboral «era esencialmente transitorio».
Confictos de la ex directora no fueron con la Corporación sino con los alumnos y los apoderados
Iribarren se queja en la demanda de que la Corporación permitió que se efectuaran «distintos actos públicos de humillación y despreció profesional» en su contra, así como «conductas hostiles y menoscabantes». Sostuvo que dicho ente «no cumplió con su deber legal y obligación de protección (…) al incurrir en acoso laboral, clima laboral hostil y violento, menoscabo, abandono y humillación».
Asegura la ex directora, por ejemplo, que fue blanco de publicaciones ofensivas en redes sociales. «Cuando da cuenta de esto a la Corporación, no le dan mayor importancia y también le dicen: ¿para qué ves las redes sociales?», se indica en el libelo. También hace críticas al cuerpo docente.
La Corporación, que en febrero la nombró directora a pesar de que desde el liceo pedían que el interino fuese seleccionado de entre la plantilla de la institución, ahora la contradice en todos y cada uno de sus alegatos.
«La carta de despido, como la demanda de la señora Iribarren refiere única y exclusivamente a cuestiones o conflictos que mantuvo la trabajadora con alumnos/as y apoderados del colegio en el que ella se encontraba ejerciendo como directora. En ningún caso la demanda se refiere a hechos de mi representada (la Corporación)», indica la defensa.
La Corporación le dijo más: «No cabe ninguna duda que la acción que Iribarren pretende no es de aquellas que pueden ser dirigidas en contra del empleador (la Corporación), sino en contra de personas naturales específicas que en distintas ocasiones habrían generado molestia en la demandante».
«Falta de probidad, acoso laboral e incumplimiento grave de obligaciones del contrato»
La ex directora fundamenta que tuvo que optar por acogerse a la figura jurídica del autodespido, lo que ocurrió el pasado 28 de julio, debido a que la Corporación habría incurrido en infracción de sus derechos fundamentales por falta de probidad, conductas de acoso laboral e incumplimiento grave de las obligaciones que impone el contrato de trabajo.
«Iribarren se remite a realizar un relato genérico de una serie de hechos, sin especificar fechas de ocurrencias ni espacio de tiempo de ocurrencia, para luego concluir que todos los hechos fundamentarían las causales invocadas en su autodespido. En este caso, Iribarren omite señalar en qué consistía la supuesta falta a la probidad. En este sentido, no puede pretender que sea esta parte la que tenga que adivinar», respondió la Corporación.
La contraparte argumenta además que la ex directora no podía autodespedirse debido a que el vínculo laboral se regía por el Estatuto Docente, en cuyas causales para el término de la relación laboral no se incluye esa opción.
Docentes advierten que no tienen certeza de nada
Mientras esta controversia se lleva en juzgados laborales, docentes del Liceo Augusto D’Halmar, que hasta ahora ha sido modelo de educación pública en Chile, alegan que no han recibido lineamientos académicos ni técnicos. Advierten que en alguna medida, y por problemas de organización, han dejado de cumplirse los antiguos estándares de excelencia.
Denuncian que no hay papel higiénico en los baños de los alumnos ni de los profesores, que el personal de aseo no cuenta con los implementos necesarios y que tuvieron problemas con las lluvias.
“En invierno se llovió en el tercer piso y en las salas de Lenguaje. El agua caía por los tubos de la electricidad, pero nos responden que todo es culpa de don Jaime Andrade”, aseveró un trabajador del liceo que aseguró que por la situación de las lluvias, un apoderado se cayó por estar el suelo mojado y tuvieron que trasladarlo a un hospital.
Los docentes temen además por su estabilidad laboral. «No hay certeza de nada, ni para los profesores que tienen contrato indefinido -y que pueden quedar fuera por cuenta de las decisiones de un nuevo director-, ni mucho menos para los que están a contrata», dijo fuera de micrófono uno de los afectados.
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Cinco cambios de director en ocho meses en el Augusto D’Halmar
La institución educativa, a la que Andrade llevó al ranking de las mejores del país junto a colegios de élite, ha cambiado de director cinco veces en tan solo ocho meses.
Actualmente Luis Poblete, que había sido inspector general desde la administración de Andrade, figura como director interino «en reemplazo de Sra. Sonia Iribarren Guerra, quien dejó de trabajar en la Corporación de Ñuñoa», indicó la institución a través de un comunicado que publicó en su página web el pasado 8 de agosto.

La primera en sustituir a Andrade, el histórico director, fue Marcela Bañados, exjefa UTP del colegio República de Siria, que estuvo un día en el cargo. Luego estuvo en la jefatura del liceo la Directora de Educación de la Municipalidad de Ñuñoa, Denisse Chomalí, quien, según docentes del Augusto D’Halmar, ejercía ambos cargos desde las instalaciones del colegio.
En la seguidilla de cambios generados por el revuelo de la salida de Andrade tras ser sumariado, a la funcionaria la sucedió el mismo Poblete, que se mantuvo en la dirección hasta la llegada de Iribarren.
Precisamente, hoy vence el plazo para postular al cargo de dirección del Liceo Augusto D’Halmar en la plataforma directoresparachile.cl. La persona seleccionada iniciaría sus funciones el venidero 2 de enero.
El tema de las postulaciones también generó convulsión dentro de la institución educativa, luego de que pasado 15 de febrero fuera sumariada y suspendida Daniela Corvalán, que se desempeñaba como Jefa de Convivencia desde la dirección de Andrade y que era la ficha en la tenían sus apuestas hechas a lo interno para, aseguran, continuar con el mismo proyecto educativo. El sumario, que la inhabilita para concursar y en contra del cual manifestaron alumnos y apoderados en su momento, lleva más de ocho meses sin ser resuelto.
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Esta es pues la «educacion publica, gratuita y de calidad» que prometieron , hincharon y desparramaron los jóvenes inexpertos, buenos para nada, salvo para profitar que dicen nos gobiernan……
Muy triste ver como han arruinado toda la educación pública estos personajes que llegaron al gobierno enarbolando las banderas de la educación que realmente nunca les importó. En este caso, despiden a un Director de excelencia para arruinar el colegio.
que responsabilidad tiene en todo esto la alcaldesa?
cual es la razón de haber creado este conflicto en una educación de excelencia?