La prescindencia política, esa abstención de cualquier opinión sobre un proceso eleccionario que deben tener quienes ostentan un cargo público, se habría quebrantado en la Delegación Presidencial Provincial Cordillera de la Región Metropolitana, luego de que mantuvieran desde la tarde del miércoles 10 de diciembre y hasta la mañana de ayer, un lienzo en sus exteriores, que sindicaba como “genocida” al candidato presidencial de la oposición, José Antonio Kast y lo vinculaba a un posible retroceso en derechos sociales, cuestión que ha incomodado a personas del entorno.
El cartel no lo instaló la delegación, sino que el Centro Cultural de Derechos Humanos Salvador Allende durante un acto de conmemoración del Día de los Derechos Humanos realizado al costado de la delegación, por calle Balmaceda en Puente Alto, el miércoles 10 de diciembre a las 18 horas. No obstante, la delegación lo mantuvo visible para todos los transeúntes y automovilistas hasta la mañana de este viernes 12.
Esa organización suele hacer conmemoraciones en el entorno de la entidad gubernamental en estas fechas, pues en 2016 instalaron por ese costado oriente de la delegación, el “Memorial por la Justicia y la Dignidad”, dedicado a 80 detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de la provincia.
En esta oportunidad, la actividad se llamaba “Conmemoración Día Internacional x los Derechos Humanos. No al fascismo”, y esta vez abordó temas contingentes (ver lienzo digital a la izquierda, con el mismo contenido del cartel físico).
En el lienzo había fotografías de Augusto Pinochet, Kast y Miguel Krassnoff tachadas y con la leyenda “No al indulto a genocidas”, en referencia a la polémica que se ha suscitado sobre un posible indulto a los internos de Punta Peuco en un gobierno de oposición.
Asimismo, también planteaba «No al retroceso en derechos», en referencia a programas sociales que los detractores al candidato afirman que recortará -aunque él lo ha negado- como la gratuidad universitaria, la Pensión Garantizada Universal (PGU), entre otros.
El Líbero consultó a la Delegación Presidencial Provincial Cordillera si consideraban que haber mantenido el lienzo visible después de que hubiera terminado la actividad, vulneró la prescindencia del Ejecutivo durante el proceso electoral, por qué no se había retirado y si la delegación facilitó algún equipo para la actividad, sin embargo, la respuesta se limitó a: “No hay ningún lienzo”.

Al explicarles que la fotografía que ilustra esta nota fue captada durante la mañana del viernes, sólo repitieron que “no hay ningún lienzo”; sin aclarar por qué se mantuvo en sus dependencias más de 24 horas, a poco más de un día de las elecciones presidenciales. Sí mencionaron que el paño del jardín donde estaba el cartel era municipal, pero que ellos responderían por este caso.
No obstante, El Líbero pudo comprobar en SII y Tesorería General de la República, que tanto el edificio como el área verde, son parte de un mismo paño, con el mismo rol, propiedad del Fisco.
Las principales autoridades de la Delegación Presidencial Provincial Cordillera son simpatizantes del Partido Comunista, tienda en la que milita la contrincante de Kast, Jeannette Jara. Ese partido tenía la representación de una sola delegación al inicio de este Gobierno en la Región Metropolitana. Sin embargo, al salir la representante del PC de la delegación de Melipilla, ese cupo pasó a la delegación ubicada en Puente Alto.


Si llegasen a gobernar queda claro cual seria su nivel de sectarismo.
No tienen remedio y no se les debe permitir su accionar
“Una mentira mil veces repetida termina por parecer verdad” (Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler).
La desinformación es un arte totalitario, que utiliza una serie de recursos propagandísticos, como por ejemplo: si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan; las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de las acusaciones; la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre un mismo concepto, etc.
Al respecto, Hermógenes Pérez de Arce Ibieta ha dicho:
«El servicio secreto soviético, el KGB (Komitet Gosudarstvenoy Besopastnosti) Comité de Seguridad del Estado, tenía un “Departamento D” de Desinformatsiya destinado a fabricar mentiras en todo el mundo para favorecer al comunismo.
La desinformación reviste múltiples modalidades y hasta la prensa más seria resulta infiltrada por ella.
El historiador Paul Johnson ha escrito que la máquina de propaganda de la URSS tuvo éxito en demonizar a Pinochet entre las élites habladoras del mundo, lo cual fue el último triunfo del KGB antes de que desapareciera en el basurero de la historia. Esa gigantesca tarea propagandística del comunismo internacional fue muy importante, porque predispuso a la opinión pública mundial contra la Junta, al crear una imagen de grandes derramamientos de sangre inexistentes».
Por otra parte, cabría comentar que cuando las fuerzas derrotadas hace cincuenta y dos años pugnan por tomarse la revancha y terminar la tarea que Allende dejó inconclusa: destruir a Chile; lo que casi logran con la asonada subversiva, terrorista, delincuencial y revolucionaria del 18 de octubre de 2019 —que buscaba derrocar a un gobernante democráticamente elegido—; y con el diabólico, fatídico e ilegítimo proceso constituyente que culminó el 4 de septiembre de 2022 con un amplio rechazo de la ciudadanía al texto de nueva Constitución propuesto por la Convención Constitucional; que buscaba refundar a Chile, destruir su institucionalidad y la esencia de un régimen democrático, y a la nación chilena, lo que habría culminado en un Estado totalitario.
Ese peligro sigue latente. Para el Partido Comunista y los partidos y movimientos políticos de extrema izquierda que actualmente están en el poder, “el proyecto popular que encabezó Salvador Allende es un proyecto inconcluso, pero no derrotado”. El Partido Comunista no ha renunciado a su proyecto totalitario que, como lo señala su Manifiesto del año 1848: “Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente”; lo que está en consonancia con lo declarado en la resolución adoptada por el Partido Socialista de Chile en su congreso realizado en Chillán en 1967, en el sentido de que: “La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del Estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”.
Tal peligro, de caer bajo un sistema estatista, colectivista, igualitarista e intervencionista, anulador de la persona humana y de los principios de una sociedad libre, contradice nuestra tradición chilena y los principios que fundamentan la Sociedad Cristiana Occidental.
Adolfo Paúl Latorre
Abogado
Magíster en ciencia política