liceos emblemáticos

La decadencia de los liceos emblemáticos, que en otro tiempo fueron un orgullo para el país, fue el tema de análisis en la segunda edición de ‘Al pizarrón, el podcast sobre educación’, que nace de una alianza entre El Líbero y la Universidad San Sebastián.

“Uno siente que no hay nada más clasista que destruir los liceos emblemáticos e impedir la diversificación de las élites”, advirtió la ex ministra de Educación y ex constituyente, Marcela Cubillos, conductora del espacio que se emite semanalmente.

Y es que la responsabilidad de la izquierda en el declive de estos colegios fue un punto en común durante la conversación que Cubillos sostuvo con Gonzalo Arenas, director del Magister en Pensamiento Político de la Universidad San Sebastián y panelista permanente del programa, y Julio Isamit, abogado y ex ministro que participó como invitado.

“Esta ideología de la izquierda está matando precisamente la única herramienta exitosa hasta el día de hoy en toda la historia de Chile para lograr una igualdad de mérito y de oportunidades”, sostuvo Arenas a propósito de la suerte de los liceos emblemáticos.

Isamit fue categórico al respecto. «Los liceos emblemáticos son la síntesis de todo aquello que la izquierda quiere destruir. Eran símbolos de mérito, de esfuerzo, de trabajo y hay una visión ideológica, profundamente arraigada en parte de la extrema izquierda contra esas ideas», sostuvo.

Isamit: el uso de los liceos emblemáticos «como una cantera de liderazgo» de la izquierda

De acuerdo con Isamit, «la izquierda ha hecho del campo educativo un campo de disputa ideológica y los liceos emblemáticos los ha usado como una especie de laboratorio de práctica».

En criterio del ex ministro -autor del artículo ‘Declive de los Liceos Emblemáticos’, incluido en el libro ‘Reforma educacional: Un experimento fracasado’-, estos colegios han sido blanco de una profunda politización que contribuyó a su caída.

«La izquierda (…) durante muchos años utilizó esos colegios como una cantera de liderazgo, de militantes de partido», aseveró.

Isamit lamentó el constante «ataque ideológico» al que, desde su perspectiva, están sometidos los liceos emblemáticos, así como el permanente cuestionamiento al mérito y a los anteriores procesos de selección.

Arenas insistió en este punto. «Es un símbolo (el Instituto Nacional) que la izquierda trató de destruir, porque va en contra de la ideología más propia de la izquierda radical. Estamos hablando de esta izquierda más radical e ideológica que viene después de los noventa», dijo.

«Un ataque tremendamente dañino para los liceos emblemáticos fueron las reformas de Bachelet»

Para Isamit, el segundo elemento que jugó a favor del declive de estos colegios fueron las modificaciones legislativas implementas durante el segundo mandato de la Presidenta Michelle Bachelet.

«Un ataque tremendamente dañino para la educación pública y los liceos emblemáticos fueron las reformas de Bachelet. Este cuestionamiento ideológico se concretó en actos, que fueron la supuesta Ley de inclusión que puso fin al lucro, la selección y al copago. Y lo que hizo en la práctica, en el caso de los liceos emblemáticos, fue disminuir la posibilidad de seleccionar alumnos de acuerdo a un proyecto educativo de excelencia», aseveró.

En este sentido, y refiriéndose a los dichos del Presidente Gabriel Boric durante la Cuenta Pública, Cubillos afirmó que es evidente que el actual Gobierno no tiene agenda en materia educacional. «Sí tienen una cosa clara: no hay marcha atrás para ellos en la reforma educacional que empezaron a implementar en el segundo gobierno de Michelle Bachelet», dijo.

Isamit y los docentes: «Hay más posibilidades de que te echen por enfrentarte a las movilizaciones que por promoverlas»

Además de la politización, en criterio de Isamit otra arista de la crisis de los liceos emblemáticos es «la intervención de grupos externos en los colegio» y «la división de la comunidad educativa».

«Están los profesores que apoyan la movilización y los que la rechazan. Los papás también están tan divididos. Hay tres centros de padres distintos en el Instituto Nacional: un centro de padres que promueve las tomas, otro que las enfrenta y otro que pretende simplemente ser un administrador», señaló el ex ministro, que egresó de ese colegio.

Isamit aseveró que en los liceos emblemáticos, como el Instituto Nacional, se perdió el sentido del respeto a la autoridad. «Hoy día basta una protesta de 50 ó 60 personas en el hall del colegio para que el alcalde, sea quien sea, termine sacando al director del colegio. Si te nombran autoridad del Instituto Nacional hay más posibilidades de que te echen por enfrentarte a las movilizaciones que por promoverlas», denunció.

“La izquierda siempre tiene esta obsesión de defender al alumno violento”

Precisamente la violencia que parece haberse instaurado en los liceos emblemáticos es otro de los puntos que los llevaron al declive, coincidieron los participantes en el podcast.

“La izquierda siempre tiene esta obsesión de defender al alumno violento en vez de defender a los otros 43 que son violentados”, sostuvo Isamit.

Al respecto, Cubillos agregó: «Un profesor que tiene una vocación enorme de trabajar en la educación pública termina abandonando la educación pública porque se prefiere al violento y no a la víctima».

Isamit puso un ejemplo para ilustrar el nivel de la problemática de la violencia en estas instituciones. «Una vez llegaron un grupo de estudiantes del Instituto Nacional que habían tenido que cerrar el año porque habían denunciado a los alumnos violentos que tiraban bombas molotov. El rector del colegio les dijo: ‘Mira, por seguridad ustedes, porque están amenazados de muerte, les vamos a cerrar el año. Se tienen que ir del colegio’. Los alumnos violentos que los amenazaron terminaron en el Instituto graduándose a final de año. O sea, el mundo completamente al revés», relató.

“El tema de la tómbola lo votaban diputados que jamás someterían a sus hijos a ese proceso aleatorio”

Cubillos lamentó que precisamente quienes aprobaron los cambios que, en su criterio, llevaron a los liceos emblemáticos a su decadencia, son personas cuyos hijos no acuden a instittuciones de educación pública.

“El tema de la tómbola lo votaban diputados que jamás someterían a sus hijos a ese proceso aleatorio. Estarían haciendo cola día y noche, moviendo todos los pitutos posibles para meterlos en el colegio particular que quieren. Se mueren si fuese un sistema aleatorio”, dijo.

En este sentido Arenas fue crítico con respecto a la postura que tomaron los sectores que impulsaron las reformas en materia de selección. «Lo que hizo la izquierda es quitarle al concepto de mérito el contenido del esfuerzo y reducirlo a que solamente es la suerte que tuvo alguien de nacer en un ambiente bien educado, con recursos y, por lo tanto, algo inmerecido», indicó.

Isamit también se pronunció al respecto. «Lo peor de esta izquierda es que hace políticas públicas con los hijos de los demás», aseveró.

En esto el ex ministro volvió a ejemplificar: «Eso es como cuando Fernando Atria quería impulsar todas estas reformas educacionales y le preguntaron cuál era el colegio de sus hijos y estaban en un colegio particular pagado, carísimo. No le afectaba absolutamente nada esta reforma. Dijo: bueno, es que uno no hace políticas públicas con sus hijos».

«No concentrar todas las fichas en un solo colegio»

Frente a la problemática de los liceos emblemáticos, Isamit apuntó a «no concentrar todas las fichas en un solo colegio».

«Lo que se hizo con los Liceos Bicentenario es un buen antídoto (…) y algo tienen que ver con la baja académica de los liceos emblemáticos. Es una mayor competencia, una baja, entre comillas, una causa positiva», indicó.

Isamit propuso otras dos soluciones. «Hay que hacer estos colegios (los emblemáticos) más razonables (…). Un colegio de 4.500 alumnos es muy inmanejable para la realidad del cuerpo docente o de la autoridad académica», sostuvo.

El tercer aspecto: «Tenemos que hacer una fórmula para recuperar los liceos emblemáticos para los alumnos y los profesores. El alumno que es violento no puede permanentemente ampararse en el derecho a la educación para no salir de esa comunidad».

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1 Comment

  1. En relación con la destrucción del Instituto Nacional, vengo en manifestar que durante los siete años que tuve el privilegio de estudiar en sus aulas (1953-1959) pude comprobar su nivel de exigencias, su disciplina, su rigor académico, la calidad de sus profesores —que no solo nos daban clases, sino que nos enseñaban a pensar—, su estupenda biblioteca y modernos laboratorios, el ambiente de respeto y la diversidad social de sus alumnos; lo que nos permitió acceder, sin dificultades, a las mejores universidades y a llevar a cabo exitosas actividades profesionales, empresariales o de otra índole, concretando así el sueño de superación que nuestros padres nos habían inculcado.
    Lamentablemente del antiguo y prestigioso Instituto Nacional —cuyo lema es labor omnia vincit (el trabajo todo lo vence)— que privilegiaba el mérito, que seleccionaba a sus alumnos mediante rigurosos exámenes de admisión, y que contribuía a la movilidad social, no queda nada.
    Como un orgulloso exalumno y parafraseando a Miguel de Unamuno, me duele el Instituto. Me duele ver como se apagó el “primer foco de luz de la nación”. ¿Será posible volver a encenderlo?
    Adolfo Paúl Latorre
    Magíster en ciencia política
    Abogado

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