Las manifestaciones estudiantiles se han reactivado con fuerza desde que el Presidente José Antonio Kast llegó a La Moneda. Los incidentes se concentran en liceos emblemáticos de Santiago y Providencia. No es coincidencia que la Fiscalía lleva adelante una investigación enfocada en los hechos de violencia que ocurren en estos establecimientos y ya ha dado a conocer que cuenta con elementos que indican que hay adultos detrás de estas movilizaciones.
El alcalde Mario Desbordes -cuya municipalidad fue sostenedora hasta el pasado 31 de diciembre de las 44 instituciones educativas públicas que funcionan en ese comuna, hasta que pasaron a manos del SLEP-, advirtió que al menos hasta que fue el responsable de los liceos en Santiago se obtuvieron resultados inéditos en cuanto a la judicialización de secundarios en manifestaciones violentas.
«Empezamos un trabajo penal firme. La Fiscalía Centro Norte, con el fiscal (Xavier) Armendáriz y sus equipos, hicieron un gran trabajo junto con la policía (…). Hasta ahora hay resultados inéditos. No había habido este tipo de resultados nunca», dijo en el programa Tolerancia Cero, de CNN.
El Líbero revisó 18 de las 26 querellas que fueron interpuestas en tribunales penales durante el 2025 por hechos de violencia en liceos emblemáticos, la mayoría presentadas por la Municipalidad de Santiago, que son de acceso público en la página del Poder Judicial. Las otras siete se encuentran reservadas.
En esta revisión se constató que hay un modus operandi común por parte de los secundarios encapuchados que protagonizan las protestas incendiarias, independientemente del liceo en el que se realicen: amenazan con quemar, violar, apuñalar o matar al personal que trabaja en los liceos en los que ellos estudian.
En algunas oportunidades la violencia no solo es verbal, sino que llega a agresiones en las que estos trabajadores de la educación -docentes, paradocentes y hasta los rectores que conviven diariamente con estos menores de edad- han sido rociados con bencina, golpeados con tubos y han llegado a recibir hasta martillazos.
«Te voy a matar, vieja c…»: lo que encapuchados le gritaron a la entonces directora del Liceo Manuel Barros Borogoño
Una de las amenazas más graves contra un trabajador de la educación en los liceos emblemáticos de Santiago se registró el 1 de septiembre del año pasado, cuando la entonces directora del Liceo Manuel Barros Borgoño, Erna Leal, fue amenazada de muerte.
“Te voy a matar, vieja c…”, “te voy a quemar”, “te voy a incendiar”, le gritaron encapuchados cuando la rectora se encontraba dentro de la institución educativa. Así se indica en la querella que se interpuso a fin de que se investigue la manifestación violenta que ocurrió ese día y que según los estudiantes, se realizó por el inicio del mes de septiembre.
De acuerdo con lo que se indica en el escrito, mientras ocurrían los desórdenes en el exterior del colegio, los llamados overoles blancos bloquearon la salida de evacuación por calle Zenteno con mesas y mobiliario escolar, «amenazando verbalmente a la directora y a otros funcionarios».
«Para impedir el paso, uno de los sujetos reventó deliberadamente dos bombas molotov en el pasillo, esparciendo bencina en el suelo», se detalla en la querella. En el documento se indica además que mientras esto ocurría, otro «grupo de encapuchados comenzó a amedrentar a los cursos que se encontraban en clases en el sector de Zenteno, intentando forzar la entrada a las salas, golpeando las puertas y rociándolas con bencina con la
clara intención de prenderles fuego».
«Te voy a violarte entera (…) y te voy a apuñalarte»: las amenzas de dos estudiantes a una inspectora del Instituto Nacional
Otra amenaza violenta ocurrió en el Instituto Nacional en contra de una inspectora, en abril del año pasado.
«Vieja, te voy a violarte entera, m… c…. Te voy a romperte el hoyo en cuatro, m… c…, y me voy a ir en tu boca. Te voy a tirar el moco, vieja c…, y te voy a apuñalarte entera, te voy apuñalarte a vo, a tu hijo» (sic).
Eso es parte de lo que dos jóvenes encapuchados, que aparecen portando cuchillos, dicen en un video que está directamente dirigido a una inspectora del mencionado liceo emblemático. Así se denuncia en una querella que fue interpuesta el 4 de abril del año pasado. En el registro se refieren a la víctima por su nombre y apellido, dato que se omite en esta nota por razones de seguridad.
De acuerdo con lo expuesto en la querella, en el video los alumnos inician diciendo: “Buenos días, queridos estudiantes, queremos hacer un pequeño aviso para la señora (…). Mira, vieja c…, yo te veo faltando al respeto una vez más, los estudiantes, y este cuchillo que tengo acá te voy a rajarte entera, te lo voy a meter por la raja, m… c…«.
«Te voy a hacer las cejas porque parece que te faltan cejas, vieja c…. Te voy a tajearte acá y te voy a dejar entera, maldita vieja c…. Te voy a romperte el hoyo y te lo voy a dejar lleno de moco. Aquí con mi compañero no estamos na webiando. Somos todos enfermos. ¿Me escuchaste, vieja c…? Que te pille de nuevo, m… c…, te paso por los cocos, ¿querí verme un coco? Toma c…, aquí tení un coco. Chao”, agregan en el video, del que la víctima tuvo conocimiento el 3 de abril del año pasado.
En la querella se detalla que 14 días antes, el 20 de marzo de ese año, jornada en la que hubo una manifestación violenta en el Instituto Nacional, un estudiante de 4to medio que «fue identificado como uno de los encapuchados, ya que se le vio quitándose un overol en el baño de niñas», golpeó a la mujer en el rostro. El hecho ocurrió en la portería cuando ambos, quienes iban caminando en direcciones opuestas, se cruzaron. La atacada resultó con una lesión en el labio.
«Tía, si usted echa al (…), le juro que la quemo y a este liceo también”
En una querella interpuesta en septiembre del año pasado, se denuncian una serie de hechos en los que inspectoras y coordinadoras de convivencia escolar del Instituto Nacional han sido amenazadas con ser quemadas. Esto ha ocurrido, según el documento, unas veces directamente, cuando estudiantes se les han acercado a las víctimas; y otras, a través de redes sociales.
«La situación de peligro es actual y constante. El día 25 de julio de 2025, el estudiante (…), previamente identificado en la quema de la Inspectoría General, se acercó a una de las coordinadoras y la amenazó directamente, diciéndole: “tía, si usted echa al (…), le juro que la quemo y a este liceo también”, se señala en el escrito.
Casi dos meses después, una de las afectadas volvió a ser directamente amenazada por dos estudiantes, uno de los cuales fue el mismo del incidente anterior. «El día 3 de septiembre, nuevamente el estudiante (…) y (…) amenazan directamente a mi representada en las afueras del Instituto Nacional, diciéndole ‘la voy a quemar'», se señala en la querella.
De acuerdo con la denuncia, «las amenazas de muerte se volvieron directas». Se indica que a través de redes sociales se publicó una lista con los nombres de las afectadas, junto con mensajes como: “yiaaaaaa, cuando kemamos a esta gente” (sic).
En la demanda también se advierte que se crearon páginas en redes sociales «dedicadas a calumniar» a estas funcionarias «por aplicar la normativa vigente», es decir, la Ley Aula Segura.
«Los estudiantes encapuchados comenzaron a identificarlas como responsables de los procesos disciplinarios, tildándolas de “la yuta” y “la cloaca institucional”, y profiriendo constantes amenazas de agresiones físicas graves», se indica en el documento.
Al entonces rector del INBA lo insultaron, le lanzaron piedras y bombas molotov en varias oportunidades
En tres de las querellas que revisó este medio, figuran hechos en los que el entonces rector del Internado Nacional Barros Arana (INBA), Gonzalo Saavedra, no solo fue blanco de ataques verbales por parte de los estudiantes encapuchados. En los escritos se da cuenta de que en varias oportunidades le lanzaron objetos contundentes, bombas incendiarias o lo rociaron con bencina. En una ocasión intentaron atacarlo con un tubo.
En hechos ocurridos el 22 de octubre del año pasado se registró una manifestación violenta en el INBA. Esto ocurrió un día antes de que se cumpliera un año del trágico episodio en el que 35 estudiantes de ese liceo resultaron gravemente quemados cuando una bomba molotov explotó en uno de los baños, en época en la que la rectora de la institución era María Alejandra Benavides.
En ese contexto, «uno de los encapuchados lanzó una bomba molotov hacia el interior del
hall central del colegio, lugar donde en ese momento se encontraba el rector», se indica en la querella que se presentó a propósito de la manifestación.
«Además, se constató el destrozo del automóvil particular del director, cuyos daños (vidrios y parabrisas quebrados, rayado en chasís y focos quebrados) fueron avaluados preliminarmente en $4.000.000», se agrega.
En esa misma jornada también se reportó que una profesora del liceo «resultó golpeada por un encapuchado y afectada emocionalmente».
En otra manifestación violenta ocurrida el 31 de julio pasado, Saavedra ya había sido atacado por estudiantes encapuchados. «Fue insultado verbalmente y atacado con piedras, palos y bombas molotov dirigidas hacia su persona, en un intento claro y deliberado de atentar contra su vida. Además, un grupo ampliado de encapuchados intensificó la agresión, lanzando múltiples objetos incendiarios y elementos contundentes, e incluso intentando golpearlo con una cañería de PVC, elemento que habitualmente utilizan grupos de barras bravas para causar daño físico», se especifica en la querella que se interpuso tras la protesta incendiaria.
También figura en el Poder Judicial una querella anterior, interpuesta por hechos de violencia ocurridos el 13 de junio del año pasado en el INBA, en los que capuchas que salieron del liceo incendiaron un bus del sistema RED. En esa ocasión Saavedra fue agredido cuando los manifestantes reingresaron al colegio y se cruzaron con él, en el pasillo que une el patio Palmeras con el patio Siberia.
«El Rector fue insultado verbalmente y luego atacado por el grupo, que le lanzó piedras y bombas molotov. Los artefactos se rompieron contra el piso y las paredes, salpicando la ropa del Rector con bencina, quien afortunadamente resultó ileso», se indica en el escrito.
A un inspector del INBA lo golpearon con un martillo por evacuar a los estudiantes que no estaban protestando
No solo el rector y la referida profesora del INBA han sido amenazados o atacados en esa institución por parte de estudiantes encapuchados. En hechos ocurridos el 4 de noviembre del año pasado, un inspector de ese liceo fue agredido por manifestantes debido a que pretendía resguardar a los alumnos de la comunidad educativa que no estaban participando en los disturbios que en ese momento se registraban afuera de la institución.
«Los encapuchados se dirigieron al patio Siberia, donde increparon y rodearon al
inspector (…), amenazándolo de manera explícita con prenderlo fuego en el lugar si abría el portón para permitir la salida de los estudiantes», se indica en la querella que se presentó.
La amenaza verbal pasó a agresión física. «Pese a dichas amenazas directas y concretas, el funcionario, en resguardo de la seguridad de los alumnos, procedió igualmente a abrir el acceso. En ese preciso instante, fue agredido mediante golpes ejecutados con un objeto contundente tipo martillo dirigidos a su antebrazo izquierdo», se señala en el documento.
Ya antes de eso, se detalla en la querella, los estudiantes vestidos con overoles blancos atacaron «de manera directa y violenta» a otro trabajador del liceo cuando advirtieron que el resto del alumnado estaba siendo resguardado y evacuado. «Le arrojaron múltiples botellas con líquidos inflamables, tales como bencina, diluyente y parafina, dirigidas a su cuerpo y extremidades, causándole lesiones visibles en los brazos», se indica en la denuncia.
A personal docente y administrativo del INBA lo amenazaron por redes: incluyeron sus nombres y fotografías
En otra querella interpuesta en julio del año pasado por un hecho de violencia ocurrido por esos días en el INBA, se advierte que personal docente y administrativo de ese liceo emblemático fue blanco de publicaciones amenazantes en redes, en las que se incluían imágenes donde directamente los identificaban.
«Se informó a rectoría sobre la existencia de una cuenta en la red social Instagram, bajo el nombre ‘@a17.popular’ (que ya fue eliminada), en la que se habían publicado amenazas dirigidas a funcionarios del establecimiento, incluyendo directivos, docentes, asistentes de la educación y personal administrativo. Estas publicaciones incluían fotografías, nombres y mensajes hostiles, lo que dio cuenta de una dimensión digital de amedrentamiento que acompañó los hechos ocurridos presencialmente», se advierte en el escrito.
El mismo accionar en todos los liceos: grupos pequeños de encapuchados salen de los baños, rodeados por otros que los cubren y dejan entrar a extraños
La revisión de las querellas también permitió detectar que además de las amenazas y agresiones al personal de los liceos emblemáticos, existen otros elementos que se repiten en prácticamente todas las manifestaciones violentas y que muestran un patrón en el accionar de estos estudiantes.
Las alertas entre los funcionarios de estos liceos se activan cuando se percatan de que grupos que pueden oscilar entre 20 y 40 alumnos, siempre varones, ingresan a un mismo baño. Si esto ocurre, lo próximo a suceder es que esos mismos estudiantes salen de allí vistiendo overoles blancos y capuchas y portando bidones con bencina y botellas de vidrio que utilizarán para las bombas molotov. Eso es lo que se narra en todas las querellas.
En la mayoría de los escritos se indica que los encapuchados avanzan rodeados por otro grupo mayor de estudiantes, que sí visten el uniforme del liceo y que les sirven para resguardarse y para evitar que su paso hasta los patios y accesos de estas instituciones pueda ser interrumpido.
Esto queda muy bien ilustrado en una querella presentada por hechos de violencia ocurridos en el INBA el 13 de junio de 2025: «Un grupo de 40 estudiantes había ingresado a un baño del segundo piso del establecimiento. A este grupo lo seguía una gran cantidad de jóvenes que acompañaban para grabar y para dificultar la identificación de los involucrados».
En algunos escritos se detalla que los manifestantes están organizados en grupos por tareas: unos se dedican al armado de las bombas, otros van con herramientas hasta los portones para forzar los candados y una vez abiertas las puertas, permitir la entrada de jóvenes ajenos a los colegios, quienes una vez adentro proceden a encapucharse.
«Los encapuchados se dirigen al frontis del establecimiento, portando material incendiario, abriendo el portón por donde permiten el ingreso de personas externas al establecimiento, quienes también tapan sus rostros y vestimentas, mientras estudiantes que se encontraban dentro protegían su actuar, cubriéndolos con sus mochilas». Así se indica, por ejemplo, en una querella interpuesta por hechos ocurridos el 17 de noviembre del año pasado en el Instituto Nacional.
Siguiendo con el patrón, por el mismo acceso por el que permiten el ingreso de extraños, proceden luego a salir todos los encapuchados portando los artefactos incendiarios que lanzan contra carabineros. Luego de causar los desmanes, reingresan a los planteles, se quitan los oeveroles y las capuchas, los queman, y salen de los liceos camuflándose en medio del resto del alumnado que para ese momento ya está siendo evacuado.
Sobre esto último, quedó registro en la querella interpuesta por la referida protesta registrada en el Liceo Manuel Barros Borgoño el 1 de septiembre de 2025: «Los encapuchados aprovecharon la evacuación para despojarse de sus vestimentas y huir mezclados entre la masa de alumnos».
Otro elemento que se repite es que en algunas ocasiones las autoridades de los liceos advierten que se va a iniciar una manifestación violenta porque se percatan de la presencia en los alrededores de los colegios de jóvenes ajenos a las instituciones educativas, en pleno horario escolar, en actitud de espera.
«Con fecha 03 de octubre de 2025, a las 09:09 horas (…) se tomó contacto (desde las oficinas del Instituto Nacional) con Carabineros, para reportar la presencia de un número considerable de personas externas en los alrededores del edificio y solicitar la presencia de personal policial». Así se señala en la narración de los hechos de una manifestación violenta que efectivamente se suscitó ese día a las afueras de esa institución educativa.
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