Hoy vengo a latearlos con algo que a ustedes los tiene podridos y a mí también, hagamos catarsis con el nuevo proceso constituyente. Como ya nos conocemos, ustedes saben que desde la columna sobre el cazuela-gate de mi infancia que vengo escribiendo en contra de esta payasá. No porque uno sea extrema (inserte lagrimita), sino porque me parecía que era necesario saber, exactamente qué representó el rechazo del (glorioso) 4-S.
Asumir que la gente rechazó porque las promesas de una nueva Constitución le llenaban el corazoncito de gozo, me parece lejano a la realidad. Es más, insisto en mi tesis de los asados, antes del 2019; la Constitución no era un tema que desvelara a las mayorías. Es esa sensación de no ser consultados ni vistos lo que a mi entender explican el rechazo a este nuevo proceso que se ha manifestado desde el inicio en las encuestas. También me pareció fúngico el análisis respecto de los resultados del 7-M porque de alguna manera, el puro voto de castigo o el famoso péndulo, me parece que no recoge del todo el aplastante triunfo de republicanos.
A veces cuando uno hace estos análisis y resúmenes la gente entorna los ojos porque, el nuestro es un país con memoria de jibia, en que los acontecimientos no guardan relación los unos con los otros, pero yo les vengo a decir que desde 2019, esto todo tiene un hilo conductor; es la revolución de la izquierda vs las progresías de izquierda y derecha. Y en el medio, nosotros.
Hoy, recién hay algún acuerdo respecto a que se intentó derrocar al gobierno democrático del ex Presidente Piñera. Que respondió entregado la Constitución, porque la izquierda les dijo que eso quería “la gente”, y ellos saben poh, obvio. Y luego la derecha progre sorprendida porque la izquierda no cumplió sus compromisos y se desbandó. Desde entonces, en líneas generales, todo ha sido una iteración de lo mismo. Un solo dueño de la pelota.
Hoy la izquierda toda suelta de cuerpo habla de mayorías circunstanciales, pero cuando ellos ganan son grandes mayorías. ¿Echamos a competir los porcentajes del padrón electoral de cada elección? No, pa’ qué, nunca tan facha.
Han querido instalar que esto es lo mismo que la Convención, pero de ultraderesha, otros con el ingenio que les conocemos, han hablado de “con terno”, “con arito de perla”, o de una “Kastitucion”. Claro, porque el engendrito anterior era mortalmente parecido al programa de este gobierno (QEPD). Son más ingeniosos que democráticos.
Otros hablan de salvar el proceso y llegar a acuerdos “desde el PC hasta Republicanos”. A mí la verdad que todo esto ya me descompone. Primero, ni centro, ni la centroizquierda están representados en el Consejo ¿Por qué? ¿Porque la gente es tonta, porque no se informaron, porque Republicanos los engañó? No, córtenla siempre con el Chilexit Cuma y el cuco populista que quieren vender. La gente resonó con Republicanos de una manera que ustedes no logran comprender, porque parece que no la conocen na’tanto. Por otro lado, la izquierda que está representada en el Consejo es la de este gobierno octubrista y ya sabemos cuál es la Constitución que les gusta, la que les sirve y la única que van a considerar legitima, entonces, basta, hay materias en las que no hay con ellos acuerdo posible.
Por lo demás, esta idea de que las constituciones deben ser una especie de folleto religioso, esos con prados ultraverdes y familias y animalitos dichosos, es ridículo. Una buena Constitución no tiene porqué gustarle a todos, pero sí debe permitirles vivir tranquilos sin pensar un solo día en ella.
Es hoy más notorio que nunca; hay un alma y nada más, el PPD y el PS quemaron sus naves el 2019, cuando se sentaron a ver arder y se montaron en el pony de la revolución con sus retoños frenteamplistas. Guardaron silencio, apoyaron e incluso hoy si uno rasca un poquito la costra, hablan del octubrismo con la añoranza de la expresión de las “legítimas demandas sociales”. Apoyaron el apruebo y no, no se salen del gobierno. Los genuinamente democráticos ya se descolgaron, por lo que hoy debiéramos decirles “socialismo democrático sólo cuando ganan”.
Lejos de mi afán hacer escarnio de las personas con capacidades metabólicas distintas o comentar la cuerpá ajena, pero el guatón dueño de la pelota es un arquetipo, un concepto que representa a aquellos que sólo participan de algo cuando se juega bajos sus normas y caprichos, abusando de su poder. Por lo mismo, no se engañen, desde el 7M que la izquierda condenó este proceso y son ellos los que han tratado de boicotearlo, no Republicanos. El discurso estaba listo, porque creen que si nos funcionó con el anterior rechazo, funcionará ahora. El problema es que la realidad (burguesa) anda bélica y chocando con esa narrativa. Dame la enmienda más republicana que tengas, no le corre a plurichile, a los sistemas de justicia diferenciado, a no es tu platita, al deresho al ocio y el placer y un largo refundacional y delirante etcétera.
Pero dejemos al dueño de la pelota, lo preocupante es la deresha progre o la oportunista que aún no se da cuenta de la pelea que está dando y parece condenada a sorprenderse una y otra vez o a no entender que su capital político nos importa harto menos que Chile. Elegir el camino del medio, del bacheletismo aliancismo socialdemócrata es un camino de fracaso.
Yo no sé si hay que votar a favor o en contra, se me quedó el tarot en la otra cartera. Pero sí sé que este juego de Chilexit en que se ningunea a los votantes, por lentos, tontos, etc., es la receta para el fracaso. La pelota es de Chile, de los votantes y hemos decidido a quien entregársela democráticamente.
Porque eso sí, esta pitonisa piensa que están leyendo mal las encuestas y no es Republicanos el que se va a quedar jugando solo si dejan que el guatón se lleve la pelota ¿cómo se detiene al guatón matón? Se lo deja solo con su pelota y se hace una con una caja de jugo, o con cualquier otra cosa, pero se intenta. Pa’eso, sosi, hay que tener calle.
