Pamela Jiles volvió a tensionar el tablero oficialista. En entrevista con El Líbero, la diputada del PDG afirmó que no ha necesitado “hacerle la vida a cuadritos” al gobierno de José Antonio Kast porque, según dijo, figuras de Chile Vamos como Evelyn Matthei, Paulina Núñez y Diego Schalper ya han actuado como “líderes de la oposición”. Sus dichos llegaron en medio de la tensión entre los partidos oficialistas tras el fracaso de la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau, donde parte de Chile Vamos se dividió y Republicanos apuntó sus críticas hacia sectores de RN.
El cruce se produjo, además, en una semana clave, con el Presidente encabezando en La Moneda una reunión con las colectividades oficialistas para intentar ordenar la relación entre los partidos que respaldan su administración.
En ese contexto, y tras pedir ejercer su derecho a réplica, el diputado de Renovación Nacional, Diego Schalper, abordó en Mirada Líbero sus diferencias con Jiles, defendió su voto en contra del libelo contra Grau y respondió a las críticas por el rol que ha jugado su partido en esta nueva etapa política.
«Jiles aspira a generar división»
-Pamela Jiles dijo en El Líbero que no ha tenido que hacerle la vida a cuadritos al gobierno porque “Paulina Núñez, Diego Schalper y Evelyn Matthei” ya serían los líderes de la oposición a Kast. ¿Qué le responde?
-Efectivamente leí esta entrevista y me confirmó que me cuesta entender cómo algunos de la derecha en nuestro sector creen que el oráculo que ella propone para el país sea el camino a seguir… De partida, yo creo que el Partido de la Gente es mucho más que sus amiguitos para hacer travesuras. Porque ella dice ‘mire, ahora tengo 12 amiguitos para hacer travesuras’. Yo he podido conocer a los diputados del PDG, a varios de ellos, bastante bien de hecho, y creo que son gente que lo que quiere es trabajar por Chile, es trabajar por los problemas ciudadanos y no hacer comparsa de la opulencia verbal y del permanente empeño de generar conflicto, de generar polémica que caracteriza a la colega. En eso creo que todos tenemos que sacar muchas lecciones de lo que ha pasado en las últimas semanas y una de esas es entender que Chile lo que menos necesita son intrigas, son polémicas, son hablar sobre los políticos y es empezar a hablar realmente de poner el foco en los problemas de las personas. Yo creo que ahí efectivamente tenemos una diferencia muy nítida entre lo que ella llama su estrategia y lo que queremos hacer otras personas en política.
-¿Y por qué cree que Pamela Jiles dice eso de usted y a qué responde?
-Tengo claro que lo que ella aspira es a generar división. Eso es parte de su inventario permanente. Ella clasifica el mundo de formas. Tú estás aquí, tú estás acá. Para ella siempre el mundo se divide entre unos u otros. Y yo creo que eso es parte del problema que está viviendo el país. Un dirigente me dijo, ‘mire, tiene que entender que Chile es un país de enemigos, donde las personas están enfrentadas’. Y yo al menos no creo que eso sea así, no creo que eso le haga bien a Chile, no creo que la política consista en usufructuar de la división. Me llama la atención que gente de derecha haga muchas veces propia una dialéctica que es de izquierda, porque entender el mundo como la lucha permanente es una mirada de izquierda, de hecho de la izquierda del materialismo histórico.
-¿Pero usted se definiría como oposición al gobierno, como dice Jiles?
-Prefiero quedarme con las muchas conversaciones que he tenido con el Presidente Kast, donde creo que el Presidente ha sido extremadamente audaz porque él configuró un gobierno de unidad donde él parte de la base de que el 58% que le permite ser Presidente de Chile no es circunscrito a ningún partido en particular, sino que es el esfuerzo de mucha gente que quiere un cambio de rumbo. Y en ese cambio de rumbo tenemos que tolerar un principio que es básico en la derecha, que es la libertad de pensamiento, que podamos mirar ese camino de distintos matices y que eso, lejos de ser un problema, enriquezca al gobierno. Yo soy parte del gobierno. Quiero que al Presidente Kast le vaya bien. Me siento interpretado por su liderazgo, especialmente por lo que él ha ido construyendo. Me alegra, por lo pronto, que haya convocado a los presidentes de partido y estemos construyendo una manera de coordinarnos. Por lo tanto, me siento parte del gobierno y alguien que está llamado a contribuir a que al gobierno le vaya bien.
-Usted ha sido una de las voces más críticas al gobierno en Renovación Nacional en diferentes temas, como la gratuidad universitaria o la acusación constitucional. ¿Qué hay de fondo en esta crítica que hace Pamela Jiles?
-Lo primero que le quiero decir es que la acusación constitucional no es parte del programa de gobierno, no es parte del gobierno de unidad, no es parte de los empeños colectivos, por lo tanto, hay que partir de esa premisa. O sea, esto nunca fue un esfuerzo compartido. Fíjese que yo de la acusación constitucional saco lecciones. Su desenlace terminó de alguna manera consolidando esta idea de que Chile está cabreado de la temporada de acusaciones constitucionales. Esforzarse por subir los requisitos y hacer más exigente el establecer una acusación constitucional me parece que interpreta a una inmensa mayoría de chilenos que quiere que se hagan valer responsabilidades políticas, y eso es evidente, pero que no se preste para un tercer mandato de acusaciones constitucionales permanentes. Yo lo segundo, para mí ha sido una novedad la política de cancelación de ciertos sectores de derecha (…) esta cancelación virtual, esta cancelación verbal que algunos emplean, no solo es contraria a los principios de la derecha, porque la derecha es la que cree en la libertad de pensamiento como uno de sus elementos centrales, sino que además lo que busca es que no haya capacidad de disentir. Hay que sacar Chile de ese planteamiento, que cree que somos un país de enemigos, que tenemos que estar enfrentados entre nosotros, que no tenemos capacidad de ponernos de acuerdo en nada. Toda esa mirada le hace pésimo a Chile y nos desvía del foco de resolver los problemas de las personas.
-¿Y qué le pasa cuando le dicen “derechita cobarde”?
-Viniendo de ella, tengo claro que lo que busca es dividir a nuestro sector en esta permanente lógica de clasificar a la gente con los adjetivos. Respecto del fondo, yo lo que sí le puedo decir es que espero que todos seamos valientes de coincidir. Porque fíjese que lo que hoy día se estila, y lo decía muy bien en su minuto el Papa León XIV en el Congreso español, y además lo insiste el Papa Francisco en Fratelli tutti, que pareciera ser que lo básico es pelear, disentir. Y créame que, evidentemente, cuando uno tiene un proyecto político y hay que marcar diferencias, habrá que hacerlo. Pero hacer de eso la manera de proceder en un país es estancarlo. Es básicamente creer que el conflicto permanente nos va a sacar del estancamiento económico, del estancamiento en el combate a la delincuencia. Y yo al menos, ese tipo de apelaciones más me motivan a desafiar el trasfondo de eso, que es creer que Chile es un país de enemigos. Chile no es un país de enemigos, y podemos tener miradas distintas.
«Pamela Jiles es del ‘pamelajilismo'»
–¿Y considera que la diputada Jiles es de derecha o de oposición?
–Pamela Jiles es de una expresión política que se llama el «pamelajilismo». Esa es su expresión política y, por lo tanto, tengo claro que cuando ella dice que encontró 12 amigos para hacer travesuras en el PDG, yo lo lamento mucho porque creo que el PDG es mucho más y los diputados del PDG son mucho más que 12 amigos para hacer las travesuras, que en realidad no son travesuras, son estrategias políticas tendientes a generar división y polémica y no creo que sean parte del derrotero que la derecha tuviera que seguir.
-Jiles decía también que “a la derecha no hay que tratar de dividirla, porque está completamente dividida”. ¿La reunión en La Moneda ayuda a calmar esa tensión o esa división?
-Los gobiernos requieren poner de acuerdo a gente que tiene culturas políticas distintas, historias distintas, representa mundos distintos. Nadie ha puesto la nota en que el gobierno del Presidente Kast tiene un ministro del Partido Radical. Y por lo tanto, imagínense el nivel de amplitud al que llegó el Presidente Kast. Bueno, todas esas culturas políticas hay que ponerlas en común. Y eso se hace, y no hay atajos para esto, con horas de coordinación, con horas de trabajo en conjunto. Eso es lo que nos ha pedido el Presidente Kast y tengo claro que lo que nos va a medir en los próximos años es si fuimos capaces, todos aquellos que nos congregamos detrás de ese 58%, de cambiarle el rumbo a Chile. Esa va a ser la variable. No si peleamos más, peleamos menos.
-Hace algunos días, usted dijo que había que «dejar al Presidente hacer su trabajo». Después de lo ocurrido, y con la reunión de hoy día en La Moneda, ¿no queda demostrado que el Presidente sí tiene que intervenir para ordenar al sector?
-Mire, a mí me gusta el Presidente Kast cuando lo veo en giras internacionales, sacando adelante la agenda internacional del país, generando nuevas inversiones, liderando temas importantes. Espero que el foco de su trabajo esté allá. En lo que respecta a la coordinación política, que seamos capaces los partidos, las bancadas, los dirigentes, de hacer nosotros ese trabajo. No he podido conversar con la presidenta de mi partido, pero no tengo ninguna duda de que vamos a estar de acuerdo en lo siguiente. Nuestro empeño es que entendamos que el 58% que se congregó a que el Presidente Kast sea el Presidente de Chile, tenemos una unidad en la diversidad. Tenemos un objetivo común, sacar al país adelante, cambiar el rumbo de Chile, pero tenemos una diversidad interna que tenemos que aprender a construir en conjunto. Y yo al menos, en eso me siento muy cómodo, en la inmensa mayoría de las veces, trabajando con el Partido Republicano, con la UDI, con Evópoli, con Demócratas y con los independientes que se congregan. Y en aquellas cosas que hemos tenido diferencia, que no tienen que ver con la agenda del gobierno. Y tenemos que entender que hay que actuar más en coordinación y espero que eso es lo que se empiece a ver en los próximos días.
«No caigamos en los cantos de sirena de la colega Jiles, que lo único que quiere es vernos divididos»
-¿Y una coalición cree que es el camino?
-Vamos viendo. Todo lo que nos permita trabajar juntos para sacar a Chile del estancamiento, bienvenido sea. Nadie entendería que tuviéramos dos candidatos a alcalde en una misma comuna siendo parte de un mismo gobierno. Así que esas cosas empiezan a caer de cajón con el tiempo, pero no porque uno se levante más temprano amanece antes. Así que vamos paso a paso.
-Paulina Núñez dijo que no era el momento de estar hablando de coaliciones políticas. Arturo Squella sostuvo que tampoco era prioritario formar una coalición de gobierno, ¿está de acuerdo?
-Lo que creo que tenemos que hacer en los próximos días es generar los espacios de coordinación necesarios para volver el foco a la agenda, para volver el foco a nuestra capacidad de cambiar el rumbo a Chile y para irnos afiatando en el trabajo conjunto. Sé que hoy día el acento ha estado puesto en algo que no es parte del programa, sino que surge de un partido que no es parte del gobierno, como son los Nacional Libertarios, y ahí se genera toda esta controversia. Pero fíjese cómo se comportó la coalición respecto de lo que fue el tema de los combustibles. O en materia de reconstrucción, tuvimos algunas discusiones, pero finalmente los diputados y los senadores del gobierno terminan votando a favor de la iniciativa y así también con otros proyectos de ley (…) Soy partidario de que pongamos el foco ahí, de que entendamos que estamos convocados a sacar al país adelante en esos temas y que no caigamos en los cantos de sirena de la colega Jiles, que lo único que quiere es vernos divididos, porque ella es de la política de dividir para reinar.

Los políticos que tenemos en el Congreso se olvidan que están ahi por mandato de sus votantes. Llegan al Congreso y el cerebro se les resblandece con creerse autoridades. No son nada sin el apoyo de los ciudadanos y si votamos por Ksst es para que ellos se unan al presidente. Parecen niños de kinder. Lamentanlemente Jiles no deja de tener razón