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Gabriel Boric

La ansiedad no es buena amiga de la política. La prudencia y la calma, en cambio, son necesarias, especialmente en el escenario político actual luego del resultado del 4 de septiembre, en donde un 62% de los chilenos dijeron que no al texto constitucional que se proponía, un resultado inesperado por la holgura entre los votantes del Rechazo y el Apruebo. ¿Qué movilizó a 8 millones de chilenos a rechazar la propuesta de Constitución? ¿Qué generó un remezón en los votantes?

Algunos creen que la mayor movilización fue dada por la propuesta de “rechazar para escribir una mejor”; otros, que el proceso que partió el 15 de noviembre de 2019 en un acuerdo firmado por la mayoría de los partidos políticos que prometía la paz social y una nueva constitución, no logró lo uno ni lo otro, además de haber sido el proceso muy mal evaluado por la ciudadanía. 

No obstante, no es solo la forma la que dejó descontentos a los chilenos. Fue también la ideología del “octubrismo” plasmada en el texto, que ponía en riesgo la unidad de Chile, la estabilidad y la libertad de todos los chilenos. 

En mi entender, lo que generó un cambio y remeció a los chilenos fue su frustración y cansancio frente a una esfera política que no se hace cargo de sus necesidades y verdaderas urgencias sociales, que no han sido parte del debate político, o lo han sido solo como slogan pues no hay un avance real en solucionarlos. En ese contexto, llama la atención que al día siguiente del plebiscito sea el Gobierno, que también fracasó en este proceso –pues en más de una oportunidad miembros del comité político, señalaron que no podían implementar su programa si no se aprobaba el texto– el que haya citado a una reunión a los partidos políticos para iniciar conversaciones sobre el “nuevo” proceso constituyente, cuando en realidad lo que piden a gritos los chilenos es que comience a gobernar para todos los chilenos. 

Las cifras en delincuencia son alarmantes, van más de 600 homicidios en el año, tres personas fueron asesinadas en menos de 24 horas al sufrir encerronas, la inflación sigue disparada y los bolsillos de los chilenos sufren las consecuencias. La preocupación del Gobierno y de los partidos políticos, como lo ha dicho el Partido Republicano, debería estar en las urgencias sociales. Tomar un acuerdo urgente para hacer un Plan de Emergencia en Seguridad Pública, un Plan de Recuperación económica y un Plan de Recuperación del Estado de Derecho: decretar estado de excepción en las tres regiones más afectadas por el terrorismo y tomar todas las medidas penales y legislativas para perseguir estos delitos. Los resultados del plebiscito requieren prudencia y calma, no ansiedad. Los chilenos no quieren que los políticos hablen por ellos. Los cambios constitucionales que se discutan en el congreso, y que el gobierno comience a gobernar. 

*Macarena Bravo es Cientista Política y Prosecretaria del Partido Republicano.

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