Señor Director:
Una de las innovaciones más interesantes de la propuesta constitucional es que el Estado Social no se considera excluyente ni incompatible del Estado Subsidiario, más aún, se complementan. El Estado no sólo tendrá que garantizar un piso mínimo de derechos sociales que son básicos a la existencia y dignidad humana (salud, educación, seguridad social, etc.), sino que también respetará que dicha provisión, eventualmente, pueda emanar de la sociedad civil. Aquí es donde la “libertad de elegir” adquiere sentido para el ciudadano, puesto que esta propuesta constitucional entrega a nuestro albedrío la fuente de la prestación: pública o privada. Esta propuesta no necesita “quitar los patines” y nivelar hacia abajo, sino que le da protección y compatibiliza lo mejor de dos mundos, público y privado, para que en última instancia sea el ciudadano quién tenga poder de decisión.
Fernando Gipoulou Andrade – Vicepresidente Nacional del “Movimiento Amarillos por Chile”
