Señor Director:

Para aquellos que no somos expertos en Derecho, entender el proceso judicial puede resultar complicado. Sabemos que existen tres instancias clave: el primer fallo, la Corte de Apelaciones y la Corte Suprema. Sin embargo, cuando un ministro en visita extraordinaria, como el señor Álvaro Mesa Latorre, forma parte de los seis ministros que componen la Corte de Apelaciones de Temuco, ¿podemos esperar un fallo diferente? ¿Existe la posibilidad que la misma persona reconozca un error en su actuación inicial y busque corregirlo?

En estos días estamos presenciando el caso del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, donde se ha establecido la minuta que existe una “persecución política” y que se espera que la Corte de Apelaciones revoque la prisión preventiva. Tanto la defensa del señor Jadue como sus compañeros del Partido Comunista, confían en la Corte de Apelaciones. ¿Por qué no habría de hacerlo yo? Hace tiempo atrás, la empresa The Not Company logró que la Corte de Apelaciones de Valdivia revocara el primer fallo en la denominada “Guerra de la Leche”. Notco confió en la Corte de Apelaciones y obtuvo un resultado favorable. ¿Por qué no debería confiar yo también?

Hay un caso, que lejos de ser emblemático, no me deja confiar y es el que involucra a militares acusados por hechos ocurridos en Angol hace más de 50 años. Aunque no suelo desconfiar, este caso en particular plantea tres motivos principales por lo que me resulta difícil confiar en las instituciones:

(1) En derecho existe el principio de “cosa juzgada”, que establece que un juicio ha quedado definitivamente resuelto, impidiendo de esta manera que se pueda interponer nuevamente una demanda o recurso sobre el mismo caso. Este caso fue resuelto el año 2005 por la Corte Suprema donde se condenó al autor de los crímenes luego de su confesión. El año 2013 se reabrió el caso (tiendo a recordar la persecución política que reclama la defensa de Jadue) y se designó como ministro en visita al señor Álvaro Mesa Latorre, quien después de un proceso cargado de sesgos e imparcialidades, condenó en primera instancia, como autores de delitos de homicidios a siete oficiales y un soldado conscripto.

(2) Las instituciones creen que las personas reviven o que se les puede dar muerte dos veces o al menos no se respetan los fallos de forma jerárquica, ya que la Corte Suprema “se supone” que es la entidad que tiene la última palabra. Un juez de esta corte falla de una forma un año, pero años después un subsecretario del Interior, sin respetar la autonomía ni independencia de los poderes del Estado, decide hacer justicia a su manera reabriendo un caso para luego designar a un juez para que vuelva a investigar.

(3) Este proceso me recuerda la serie Game of Thrones, cuando uno de los personajes, Ned Stark, dice: “El hombre que dicta la sentencia debe blandir la espada”. Obviamente él era un señor feudal y todos sus súbditos le debían pleitesía, pero hoy, año 2024 en Chile no puede ser posible que la persona que investiga es la misma que juzga y que además forma parte de la Corte de Apelaciones. Suena bastante irreal y ficticio, quedaría nada más que sea promovido a la Corte Suprema y sea quien falle en la última instancia.

Quiero creer y prefiero confiar, por eso apelo a que la presidenta de la Corte de Apelaciones de Temuco, doña Adriana Aravena, revisará detenidamente este caso y tomará en cuenta todos los antecedentes antes de emitir un fallo en derecho.

Con esto, no pierdo la esperanza que mi padre, una persona con más de 70 años que no representa ningún peligro para la sociedad, pueda vivir su último tiempo junto a su familia.

Rodrigo Tisi

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2 Comments

  1. Dios lo lea y lo escuche amigo y que toda esta locura tenga un final justo. Para no transmitir malas vibras, me voy a abstener de opinar sobre mi grado de confianza y esperanza. Suerte, un abrazo

  2. Concuerdo en que exista una duda razonable respecto al fallo de la Corte de Apelaciones pero eso ya debiera ser algo habitual en estas causas. En todo caso y sin ser tampoco experto en derecho, entiendo que el ministro de fuero no integra la sala en este segundo fallo. También le deseo mucha suerte y que se imponga la recta justicia.

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