En sus primeros seis meses, el gobierno del Presidente José Antonio Kast ha debido ajustar las expectativas y enfrentar un complejo escenario económico que ha obligado a hacer correcciones en el rumbo. «Otra cosa es con guitarra» dijo el miércoles el Mandatario en la paya con que inauguró las fondas.
Pese a esto, la apuesta del gobierno y del Partido Republicano es una: seguir adelante con la agenda económica y de seguridad, porque los resultados se verán más adelante. Esa es la tesis que defiende en esta entrevista Arturo Squella, senador y presidente del principal partido de gobierno.
-El Presidente dijo en su paya para inaugurar la celebración de Fiestas Patrias que ‘otra cosa es con guitarra’. ¿Es un reconocimiento de lo difícil que ha sido? ¿Cómo evalúa usted los primeros seis meses del gobierno?
-Mi evaluación es positiva. En seguridad se avanza no sólo con cambios estructurales, sino también en los indicadores que muestran el buen trabajo de gestión en terreno. En el Congreso todos los proyectos de la agenda ACOT avanzan, y como telón de fondo, pese a la resistencia de algunos, se va logrando un cambio cultural de combatir el crimen con mayor determinación y fuerza que la que estábamos acostumbrados. En economía, se aprobó la mayor reforma de estímulo a la inversión de las últimas décadas y que, al igual que en seguridad, también va de la mano con un fuerte cambio cultural, volviendo a la lógica de un Estado que promueve la iniciativa, más que uno que obstaculiza.
-¿Y efectivamente ‘otra cosa en con guitarra’ como dijo el Presidente?
-A la guitarra del gobierno hay que sacarle más melodías de las que estábamos acostumbrados.
-¿Y es ‘otra cosa es con guitarra’ también para el partido el ser oficialismo? ¿Qué análisis hace del rol del partido en estos primeros seis meses? ¿Está conforme o hay cosas que deben mejorar?
-El análisis es precisamente lo que destaco de los primeros seis meses. Pese a todas las dificultades propias de la contingencia, muchas de ellas de resorte internacional donde poco y nada depende de nosotros, se está cimentando un cambio estructural frente a las dos grandes emergencias que enfrenta permanentemente Chile.
-¿A qué se debe que el gobierno esté estancado en un 30% en las encuestas? ¿No han podido entregar un relato claro en materia económica y de seguridad que eran las dos grandes promesas?
-Cuando le preguntas a la gente qué entiende por largo plazo, la mayoría contesta entre tres a seis meses. Esto que parece absurdo, es parte de la realidad de hoy, por lo que es normal que las personas quieran tener los resultados de inmediato. De hecho sorprende que con el golpe que significó el alza de los combustibles como efecto de la guerra, no se haya caído más aun. Lo que veo es que las personas que votaron por el Presidente Kast, no abandonan las esperanzas y ya cuentan con datos que les sostienen arriba esas esperanzas. Por nuestra parte, como sabemos que lo hecho en estos seis meses dará frutos en un par de años más, no hay razón alguna para alarmarse.
–¿Calculó mal el gobierno al inicio del periodo o pensaron que se podrían dar resultados más rápidos?
-Hoy tenemos récord histórico de proyectos económicos que inician su tramitación. A su vez, el consejo de ministros, como nunca antes, ha dado luz verde a inversiones que movilizarán fuertemente la economía. Si a eso le agregas los cambios propios de la ley de Reconstrucción, mercado de capitales y otros que vienen, los resultados serán más que evidentes. Ahora, tal como lo hemos señalado, el encarecimiento de la contratación, como consecuencia de políticas aprobadas en el pasado, que han ido entrando en vigencia gradualmente, y que aún no llegan al momento más complejo, obliga a tomar medidas extraordinarias, como las que se han anunciado en estos días.
-La situación del empleo ha obligado al gobierno a volver a poner la economía como tema uno. ¿Le preocupa que esto deje en un segundo plano una vez más el tema de seguridad y al ministro Arrau?
-Todo lo contrario, mientras menos debates políticos distraigan al ministro de la gestión, más avanza en lo que verdaderamente hace la diferencia. La manera en que se han enfrentado los desafíos en la frontera norte, puertos, aduanas, operativos interagenciales, tecnología, entre otras, dará qué hablar cuando se tenga la foto completa. Lo mejor que puede pasar es que esos debates, que evidentemente son necesarios pero ocupan mucho tiempo, los tengamos en el Congreso, en paralelo al avance del ministerio en terreno. En parte eso se está dando tácitamente a propósito de la última reforma constitucional, donde el gobierno nos dijo lo que necesita normativamente y nosotros nos hacemos cargo. De esa manera se avanza simultáneamente.
-Con la polémica que se generó por lo del estado de excepción, ¿perdió el gobierno la posibilidad de instalar con fuerza en la agenda el tema seguridad? El presidente de la UDI decía que se desperdició “una oportunidad de oro”.
-La inseguridad le provoca angustia a millones de chilenos, nuestro objetivo es terminar con eso, cambiarles la vida para bien. Al gobierno lo medirán en cuatro años más en razón del temor que cada uno vive en la calle, en sus hogares, no por cuán bueno o malo fue un relato. Lo importante es que los cambios estructurales que se discuten en el Congreso, cuenten con los votos, y para ser franco, dificulto que los que han reclamado porque encuentran excesivas algunas medidas, voten en contra.
-Las principales críticas a la reforma vinieron del propio oficialismo. ¿Cree que hubo deslealtad con el ministro Arrau?
-Para nada, veo en general un gran compromiso con el gobierno.
-¿Se puede salvar la reforma constitucional o sería mejor retirarla e ingresarla de nuevo?
-No tengo dudas que las dos reformas constitucionales en materias de seguridad que se tramitan hoy se aprobarán, ambas son muy importantes. La que está en la Cámara, es fundamental para abordar a todos los indocumentados que cometen delitos, sacándolos del país, y la del Senado, para enfrentar a gran escala el crimen organizado.
-¿El quinto estado excepción sigue siendo una posibilidad o definitivamente se va a dejar atrás esa idea?
–Es totalmente irrelevante si el objetivo que busca el gobierno se da en un quinto estado de excepción o en el marco de los cuatro existentes. Si ubicarlo en el marco de lo ya existente deja tranquilo a quienes han presentado aprehensiones, no veo problema que lo hagamos de esa manera. Lo relevante es lo de fondo, y eso se da teniendo a la vista las hipótesis que habilitan al Presidente para decretarlo.
-Un tema que se ha instalado es la idea de un gabinete descoordinado y las salidas de libreto de algunos ministros. El propio ministro del Interior hizo una llamado al orden y reconoció que eso genera daño al gobierno. ¿Hay una debilidad ahí o usted cree que los ministros deben mantener su independencia para opinar?
-La mayor autonomía que hemos visto en algunos ministros tiene ventajas, pero también riesgos. Estos últimos, entiendo que los han abordado durante las últimas semanas, y no debieran generar dificultades nuevamente. Todos los ministros, sin excepción, tienen un profundo compromiso con el gobierno en su conjunto, no únicamente con sus carteras, por lo que las correcciones que deben hacer consisten en tomar precauciones frente a las declaraciones públicas cuando la materia en cuestión pueda depender de otros ministerios o cuando tienen un tratamiento conjunto con otros.
-¿Comparte las críticas al ministro García Ruminot por lo sucedido con sala cuna universal? ¿Faltó gestión ahí y capacidad de ordenar a los senadores?
-No comparto para nada las críticas. Hay que ser muy olímpico para criticar al Ejecutivo porque falta un parlamentario. A los parlamentarios que cumplen funciones fuera del país y a sus bancadas les corresponde ocuparse de las consecuencias que pueda generar la ausencia. De hecho, sería bueno que se revise qué tan indispensables son las misiones afuera o la presencia en actividades regionales en días de Congreso. En la etapa en que estamos, con cambios legislativos importantes, dificulto que haya un aporte al país más valioso que estar presente para las votaciones.
-¿Debe el gobierno volver a tener una vocero?
-El vocero de gobierno debe ser alguien que está en el detalle de la toma de decisiones y que puede enfrentar cada caso con mucho conocimiento y propiedad. Dicho eso, de no reunirse esas condiciones, no creo conveniente instalar nuevamente un ministro que cumpla esa función de manera exclusiva. Entre el ministro Alvarado, el subsecretario Pavez y el mismo Presidente, dependiendo de la magnitud de lo que se quiere informar, creo que se aborda bien.
-El Presidente ha señalado que no le importan las encuestas. ¿Debería cambiar esta perspectiva y empezar a preocuparse por el respaldo ciudadano? Varias figuras del sector han planteado que el respaldo ciudadano importa mucho y que es un componente importante para ordenar, por ejemplo, el Congreso.
-A mi juicio el Presidente siempre ha ponderado muy bien la información que nace de las encuestas. Son relevantes en sus tendencias y efectos colaterales, pero no son necesariamente sinónimo de mandatos literales, ni carta de navegación para cada una de las decisiones que tienen que tomar.
El respaldo ciudadano se mide con resultados y esos se van construyendo en el tiempo, y en eso estamos.
