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Publicado el 13 de febrero, 2019

Representante de Guaidó en la OEA sobre ayuda humanitaria: “Hay países e instituciones que están dispuestos a dar dinero en cantidades apreciables”

Autor:

Emily Avendaño

Mañana se realizará la “Conferencia Mundial de la Crisis Humanitaria en Venezuela”, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington DC. Por Chile asistirán Raúl Sanhueza, director de Asuntos Consulares de la Cancillería; Hernán Salinas, embajador de Chile ante la OEA; y Alfonso Silva, embajador de Chile en Estados Unidos. La reunión ocurre nueve días antes de que se concrete la entrada de la ayuda humanitaria a Venezuela, el 23 de febrero, según anunció el Presidente encargado, Juan Guaidó.
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Emily Avendaño

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“La ayuda humanitaria va a entrar sí o sí a Venezuela”, declaró ayer frente a una concentración multitudinaria el Presidente encargado de ese país, Juan Guaidó. El ingreso se hará el próximo 23 de febrero, 30 días después de que el parlamentario se juramentara y asumiera las competencias del Ejecutivo y pasados 16 días del arribo al Puente Internacional Tienditas, en la frontera colombo-venezolana, del primer cargamento enviado por los Estados Unidos.

Ayer también se anunció un nuevo punto de acopio en Roraima, Brasil. El sábado los inscritos en el registro de voluntarios recibirán instrucciones y el domingo habrá “campamentos humanitarios itinerantes”. “Todo lo que estamos haciendo es para evitar que sigamos viendo a venezolanos sufrir. Ya basta. Es momento de ayudar”, informó Guaidó en su Twitter.

En Chile, la Cruz Roja junto con diversas organizaciones de la sociedad civil y la representante de Guaidó en Venezuela, Guarequena Gutiérrez, organizaron una campaña para recaudar insumos. “Hay entre 200.000 y 300.000 venezolanos en riesgo de muerte si no reciben esta ayuda. En 2018 hubo 9.362 casos de difteria; 230 personas murieron debido a la malaria; hay 140.000 personas con cáncer y 300.000 con enfermedades cardíacas que han visto reducidas sus posibilidades de vivir. 15.000 pacientes renales han fallecido por no tener acceso a diálisis; 79% de los hospitales no reciben agua”, cuantificó Gutiérrez.

La representante diplomática llamó a la comunidad de venezolanos en Chile y a los propios chilenos a sumarse y a llevar los insumos a la sede de la Cruz Roja, en donde los estarán acopiando hasta que se abra el canal humanitario. Aunque también han dicho desde esa organización que no descartan enviar pequeñas donaciones a través de canales no oficiales -como encomiendas-para que sean distribuidas en el país petrolero.

A una escala mayor actúa la comunidad internacional, que se ha organizado con el fin de obtener apoyos. Mañana en Washington DC, en la sede de la Organización de Estados Americanos, se llevará a cabo la “Conferencia Mundial de la Crisis Humanitaria en Venezuela”, con la participación de ministros de salud y diplomáticos de distintos países, parlamentarios venezolanos, especialistas, empresarios y ONG’s que buscan articular esfuerzos para atender las necesidades de los venezolanos más necesitados.

Por Chile asistirá Raúl Sanhueza, director general de Asuntos Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores; Hernán Salinas, embajador de la Misión de Chile ante la OEA; y Alfonso Silva, embajador de Chile en Estados Unidos.

El encuentro los organiza Gustavo Tarre Briceño, representante oficial ante la OEA, designado por unanimidad por la Asamblea Nacional el pasado 22 de enero. El abogado y diplomático fue el primer nombramiento gubernamental hecho por Juan Guaidó.

En conversión con El Líbero, Tarre Briceño explica que se trata de “una reunión internacional de donantes”. Con la participación de alrededor de 60 países y organizaciones del sector privado “que se han comprometido a financiar la ayuda humanitaria en Venezuela. El objeto de la Conferencia es dar difusión a esto y al mismo tiempo abrir canales para que el número de donantes se incremente. A través también de mecanismos electrónicos que permitan que el ciudadano común y corriente, con cantidades relativamente pequeñas pueda aportar; y oír la opinión de expertos sobre la magnitud de la crisis”.

-Esta ayuda humanitaria genera dudas porque permanece retenida en la frontera entre Colombia y Venezuela. ¿Tienen información sobre cómo será su ingreso?

-Lo que va a ocurrir es que los camiones que transportarán la ayuda, los alimentos y medicinas, van a presentarse en la frontera y el Gobierno va a tener el dilema de dejarlos pasar o rechazarlos. Ese dilema lo tendrá individualmente cada uno de los soldados y oficiales que cuidan la línea fronteriza. Del lado venezolano de la frontera van a estar esperando miles de personas y, además, las organizaciones de la sociedad civil que tienen ya las redes para distribuir los productos. En manos de Maduro está la posibilidad de aliviar la situación de centenares de miles de venezolanos o permitir que empeore. Hay venezolanos que se pueden salvar con los alimentos y, sobre todo, con las medicinas que tienen allí. En general, toda la ayuda humanitaria es un alivio para la población que, de alguna manera, va a poder, tener acceso a proteínas o calorías a las cuales desde hace mucho tiempo está privada.

Los camiones que transportarán la ayuda, los alimentos y medicinas, van a presentarse en la frontera y el Gobierno va a tener el dilema de dejarlos pasar o rechazarlos. Ese dilema lo tendrá individualmente cada uno de los soldados y oficiales que cuidan la línea fronteriza”.

-Quienes están juntando insumos en Chile no se quieren arriesgar a que la ayuda se pierda, en caso de que no la puedan pasar por la frontera. Van a tratar de hacer “envíos hormiga”, a través de canales no oficiales.

-Eso se viene haciendo desde hace tiempo. Hay muchas ONG y muchos particulares que están enviando permanentemente a Venezuela por los caminos más ingeniosos esa ayuda. Puede ser dinero en divisas, o envíos a través de courier o de correo. Indudablemente es bienvenida la actividad que los particulares desarrollen en ese sentido. Lo que esta conferencia persigue es atender otro enfoque del problema. Hay países e instituciones que están dispuestos a dar dinero en cantidades apreciables, con ese dinero se compra medicinas y alimentos, y lo importante es que lleguen a los destinatarios, para lo cual la sociedad civil tiene toda una organización para repartirlos. Depende de que el gobierno los deje pasar o no en la frontera. Hay una variable que hay que tomar muy en cuenta: no sabemos cuánto tiempo va a durar Maduro en el gobierno y cuánto tiempo, en consecuencia, la ayuda humanitaria va a tener inconvenientes en entrar. Una vez que la usurpación cese en Venezuela las fronteras van a estar enteramente abiertas a la ayuda y el carácter masivo de la misma va a tener una influencia mucho mayor en el fin de la penuria y la crisis alimentaria y las carencias de medicina en los puestos de atención médica y los hospitales.

-Maduro demostró en 2014 y 2017 que pese al elevado descontento social que hay en Venezuela es capaz de mantenerse en el poder. ¿Qué hace la diferencia en esta oportunidad?

-Hoy la situación es diferente porque hay varios factores: hay una total unidad de la oposición, el pueblo está en la calle. Hoy (ayer) se celebra en Venezuela el Día de la Juventud y hay centenares de miles de jóvenes que salieron a la calle en todos los estados del país. Luego, el apoyo de la comunidad internacional brinda una fuerza que hasta ahora no había tenido. Lo que más debilita la capacidad de maniobra de la dictadura venezolana es que cada día el fracaso socio-económico es más estruendoso. Con una inflación de diez millones por ciento, cuando la producción petrolera pasó de tres millones y medio a poco más de un millón. Cuando Venezuela se queja de que los Estados Unidos dejaron de venderle petróleo, lo que es la confesión de que el país con las primeras reservas de petróleo en el mundo estaba importando petróleo de los Estados Unidos. Todo eso es un nivel de fracaso que ya existía hace algunos años y ahora alcanza proporciones muchísimo más importantes.

El representante de Chile ante la OEA (embajador Hernán Salinas) ha demostrado una solidaridad y un apoyo muy grande a la causa venezolana. Ha sido una gestión que valoro extremadamente porque no es solamente el peso moral y político de Chile. Ocurre que el embajador es un jurista de primer plano internacional y su orientación, a mí en particular, me ha sido muy útil”.

-¿El paso de la ayuda humanitaria es una prueba para las Fuerzas Armadas de Venezuela?

-Sin duda. En la frontera hay custodios del Ejército y de la Guardia Nacional. Los soldados y los oficiales se verán en el dilema de impedir que pasen alimentos, y que pasen medicamentos que incluso pueden estar dirigidos a subsanar carencias de su propia familia o a utilizar la fuerza para que la comida y las medicinas no lleguen. Es un dilema aparentemente sencillo. Es el momento de ejercer la libertad de conciencia que la Constitución les asigna cuando les dice que nunca están obligados a defender una orden que sea ilegítima.

“No nos interesa el apoyo de Cuba, de Bolivia, Nicaragua, Rusia, China. Nos interesa el apoyo de las democracias”

-¿Usted, desde la OEA, qué ha podido hacer como representante de Venezuela?

-Estamos en contacto con los países que han ofrecido ayuda. Participamos en la organización de esta Conferencia y vamos a participar en ella. Estamos haciendo seguimiento a todo esto porque la crisis humanitaria venezolana tiene consecuencias muy directas sobre países miembros de la OEA, que son vecinos de Venezuela. El número de inmigrantes venezolanos que se ha ido del país, precisamente por la carencia de alimentos y medicinas, es inmensamente grande en Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, Chile, Panamá, en las islas del Caribe. Este es un tema que indudablemente afecta la estabilidad y la paz de la región y que le interesa a la Organización de Estados Americanos.

Me parece muy lastimosa la actitud del Secretario General de las Naciones Unidas… Cualquiera que sea la contundencia de nuestros argumentos o la fuerza que tengamos en la Asamblea de Naciones Unidas, basta que China o Rusia ejerzan el derecho de veto para que la ONU no pueda pronunciarse”.

-¿Qué opinión tiene del rol que ha jugado Chile y el Grupo de Lima al momento de atender la crisis en Venezuela?

-Ha sido muy, muy, importante. Cuando digo que hemos tenido un apoyo mucho más intenso, mucho más fuerte, contundente que al que hasta ahora habíamos tenido; eso se debe al liderazgo de algunos países y entre esos países destaca Chile.

-¿Cuál será la participación de Chile en la Conferencia?

-Va a haber una representación de Chile en la Conferencia. El representante de Chile ante la OEA (el embajador Hernán Salinas) ha demostrado una solidaridad y un apoyo muy grande a la causa venezolana. Tuve oportunidad de reunirme con él, de conversar con él. Ha sido una gestión que valoro extremadamente porque no es solamente el peso moral y político de Chile. Ocurre que el embajador es un jurista de primer plano internacional y su orientación, a mí en particular, me ha sido muy útil.

La crisis humanitaria venezolana tiene consecuencias muy directas sobre países miembros de la OEA, que son vecinos de Venezuela. El número de inmigrantes venezolanos que se ha ido del país, precisamente por la carencia de alimentos y medicinas, es inmensamente grande en Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, Chile, Panamá, en las islas del Caribe”.

-México y Uruguay han sido más reticentes. ¿Hay alguna posibilidad de que cambien y apoyen más a la Asamblea Nacional de Venezuela?

-Ya se notan por lo menos algunas diferencias de criterio entre ellos. A nosotros nos parece una lástima, porque de todas las democracias del mundo, solo tres no nos están apoyando. A nosotros nos interesa mucho el apoyo cualitativo, tanto como cuantitativo. No nos interesa el apoyo de Cuba, de Bolivia, Nicaragua, Rusia, China. Nos interesa el apoyo de las democracias y por eso es que dos países tan cercanos a Venezuela, por razones que no voy a entrar a calificar, no nos estén apoyando es algo que nos causa mucha tristeza. En el caso de Italia que es la otra democracia importante del mundo que no se ha pronunciado, en estos momentos se están desarrollando reuniones en Roma, para explicar bien qué es lo que está ocurriendo y tenemos la esperanza de que la posición de Italia cambie a la mayor brevedad.

-Otra postura que ha despertado inquietud es la de la ONU.

-Lo que ocurre con las Naciones Unidas ha ocurrido muchas veces con organizaciones internacionales, que pasan a ser organizaciones que justifican su propia existencia solamente existiendo, y a la hora de presentarse problemas prefieren cerrar los ojos y mirar para otro lado. A mí me parece muy lastimosa la actitud del Secretario General de las Naciones Unidas y lamentablemente el ordenamiento jurídico interno hace que dos países en el Consejo de Seguridad, que son miembros permanentes, tengan derecho de veto. Cualquiera que sea la contundencia de nuestros argumentos o la fuerza que tengamos en la Asamblea de Naciones Unidas, basta que China o Rusia ejerzan el derecho de veto para que la ONU no pueda pronunciarse. Ahora, hubiésemos deseado por parte del Secretario General una actitud mucho más diligente y mucho más comprensiva.

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