Publicado el 13 de noviembre, 2019

Presidente Piñera opta por no aplicar estado de excepción para abrir última oportunidad a un acuerdo nacional

Autor:

Mariela Herrera y Javiera Barrueto

En la tarde la oposición se unió para exigir una Asamblea Constituyente; cinco horas después, el Mandatario respondió proponiendo un acuerdo triple: fin a la violencia, agenda social y nueva Constitución, con plebiscito ratificatorio (requisito no contemplado por los opositores). Con eso, La Moneda intenta traspasar la responsabilidad a la izquierda de destrabar un diálogo sin amenazas. El senador Felipe Harboe (PPD), presidente de la comisión de Constitución del Senado, señala que en las conversaciones que ahora vienen entre el gobierno y la oposición «estaremos buscando un punto medio».

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Mariela Herrera y Javiera Barrueto

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«Pese a que no hay mayores novedades respecto a lo que ya se ha dicho, me alegro que no se optara por seguir escalando el conflicto con nueva militarización. Si tono dialogante es en serio, recojamos el guante. Eso requiere voluntad de todos. Disponible siempre para más democracia». Así reaccionó por Twitter, el diputado Gabriel Boric (Convergencia Social) luego de que el Presidente Sebastián Piñera hablara anoche desde La Moneda.

Poco antes de la medianoche en el oficialismo se comentaba como un «éxito» la opinión de Boric. El objetivo de La Moneda de dar una señal de diálogo y que el sector más duro de la oposición valorara que se había optado por no recurrir a las Fuerzas Armadas y que se invitaba a un diálogo para una nueva Constitución, había tenido resultado.

A la voz de Boric se unieron otras también de oposición. Uno de ellos fue el diputado DC Matías Walker, quien además preside la comisión de Constitución de la Cámara: «Por primera vez el Presidente de la República se refiere a una nueva Constitución. Y se muestra abierto al diálogo al que habíamos invitado al Gobierno para el proceso constituyente- Vamos a sesionar todos los días y horas necesarias, hasta que nos pongamos de acuerdo».

De esta forma reaccionaron a las palabras del Mandatario que tuvieron tres ejes relacionados entre sí: acuerdo por la paz, por la justicia y por una nueva Constitución.  Sobre el primero, el Presidente Piñera optó por promover un escenario sin militares en la calles, pero sin actos de violencia en las manifestaciones. El acuerdo por justicia implica avanzar en la agenda social presentada por el gobierno, que ya toma forma con las gestiones de los ministros Ignacio Briones, de Hacienda, y María José Zaldívar, de Trabajo. «Poder empujar todos juntos una robusta agenda social que nos permita avanzar hacia un Chile más justo», señaló el Presidente.

Y al llamar a un acuerdo por una nueva Constitución, el Jefe de Estado respondía implícitamente a la propuesta que hizo la oposición en una declaración que por primera vez firmaron los partidos desde la DC al PC y el FA, y que exige una Asamblea Constituyente. En esta ocasión, el Mandatario no se amarró con ningún tipo de mecanismo, pero fue claro en «las condiciones» de La Moneda. La principal de ellas: un plebiscito ratificatorio. Algo que no contempla la declaración que en la tarde dio a conocer la oposición. «Un acuerdo por una nueva Constitución dentro del marco de nuestra institucionalidad, pero con una clara y efectiva participación ciudadana; con un plebiscito ratificatorio para que los ciudadanos participen no solo en la elaboración de esta nueva Constitución, sino que también tengan la última palabra en la aprobación y construcción de este nuevo pacto social que Chile necesita», dijo en su discurso siempre flanqueado por el ministro de Interior, Sebastián Blumel, y la vocera de gobierno, Karla Rubilar.

Con esto, ambos sectores mostraron sus cartas. Y la siguiente movida del juego debería ser de la oposición. Se analiza desde Palacio que con estos anuncios los más «golpeados» son el Partido Comunista y el Frente Amplio pues si se declaraba el estado de excepción, tendrían la justificación de no negociar con «los militares en la calle», algo que no sucedió. Por lo que el sentarse a conversar es la única opción, pero sin «amenazas».

El Mandatario también envió una señal a un sector del oficialismo  al anunciar que podría haber una reitegración de ex funcionarios de la  PDI y carabineros que se hayan retirado recientemente, para fortalecer el trabajo de seguridad. Además, dijo que el Gobierno se querellará por la Ley de Seguridad del Estado, contra quienes hayan participado, incurrido y fomentado en los delitos que han ocurrido en estos días de protestas.

La opción por la Asamblea Constituyente que divide a la centroizquierda

Si el lunes el gran espectro de la oposición valoró el anuncio del ministro del Interior, Gonzalo Blumel, de impulsar una nueva Constitución; no concordaron el mecanismo de sacar adelante la iniciativa. Pero ayer el escenario cambió. Desde la Democracia Cristiana hasta el Frente Amplio difundieron una declaración pública donde establecen que la Asamblea Constituyente es la vía para impulsar la Carta Fundamental. 

“Tanto para la opinión pública, como para expertos y organizaciones de la sociedad civil la Asamblea Constituyente es el mecanismo más democrático para garantizar una amplia participación ciudadana que otorgue plena legitimidad al proceso”, señala el comunicado. Y continúa: “El camino para construir el futuro es plebiscito, Asamblea Constituyente y nueva Constitución”.

Con esto, el escenario dio un giro pese a las reuniones entre Blumel y los parlamentarios de oposición. El despliegue del ministro comenzó a concretarse el mismo lunes tras una reunión del jefe de gabinete con los integrantes de la comisión de Constitución del Senado: Francisco Huenchumilla (DC), Felipe Harboe (PPD), Jaime Quintana (PPD) y José Miguel Insulza (PS).

Al sumarse a la izquierda y a la Asamblea Constitucional, la DC renuncia a conducir tras la búsqueda de un gran acuerdo constitucional; de paso le quita el piso al ministro Blumel en la apertura a una nueva Constitución. ¡Un día triste para la DC y la República!», opinó el ex senador y ex presidente de la DC, Ignacio Walker.

En la cita, según comentaron presentes, la oposición marcó que era importante que el Ejecutivo se abriera a un «espacio de participación ciudadana relevante» y un plebiscito de entrada. Ante lo que el titular de Interior habría manifestado que no tenía «ningún tipo de prejuicio», por lo que los parlamentarios percibieron disposición para conversar de parte del gobierno. El acercamiento fue calificado de “buena conversación” y como una “primera aproximación”.

Incluso, los asistentes comentaron que en la ocasión no había un mecanismo en común para sacar adelante la nueva Constitución, por lo que señalaron que primero se debían poner de acuerdo en torno a la vía para impulsar la Carta Magna. Y debido a esos acercamientos entre el oficialismo y la oposición es que generó sorpresa en más de un dirigente la publicación exigiendo una Asamblea Constituyente.

«Al sumarse a la izquierda y a la Asamblea Constitucional, la DC renuncia a conducir tras la búsqueda de un gran acuerdo constitucional; de paso le quita el piso al ministro Blumel en la apertura a una nueva Constitución. ¡Un día triste para la DC y la República!», opinó el ex senador y ex presidente de la DC, Ignacio Walker.

La presión de la izquierda fue más fuerte. Todo lo que se ganó en identidad partidaria -mostrando a la DC como un partido de centro y basado en la moderación- se echó al tacho de la basura, cediendo por enésima vez frente a los partidos de izquierda», dice a El Líbero el experto electoral Mauricio Morales que ayer anunció que renunciaba a su militancia.

Más duro aún fue el analista político y experto electoral de la Democracia Cristiana, Mauricio Morales, que anunció que renunciaba al partido tras 25 años de militancia. «La presión de la izquierda fue más fuerte. Todo lo que se ganó en identidad partidaria -mostrando a la DC como un partido de centro y basado en la moderación- se echó al tacho de la basura, cediendo por enésima vez frente a los partidos de izquierda. La DC perdió absolutamente el rumbo, y lo pagará muy pero muy caro en las próximas elecciones», señala a El Líbero.

Y enfatiza: «Se estaban haciendo bien las cosas, posicionando a la Democracia Cristiana como un partido distinto al Frente Amplio e incluso al Partido Socialista. La DC se sentaba a dialogar con el gobierno, sacando adelante parte de la legislación. Esa es un oposición constructiva en toda democracia. Sin embargo, el shock social desnudó las falencias de liderazgo de la DC».

Sin embargo, cercanos a la mesa que lidera Fuad Chahin señalan que independiente de la declaración, el diálogo sigue abierto con el gobierno. Además, advierten que el ex diputado exigió que en el comunicado se indicara que los integrantes de la asamblea fueran «electos democráticamente». Con eso, sostienen, la representatividad no sería muy distinta al actual abanico de partidos políticos. 

Creo que la declaración de los partidos de oposición marca un máximo al que ellos aspiran. Obviamente si pensamos que el máximo del gobierno es una reforma en el Congreso, estaremos buscando un punto medio», comenta el senador PPD a El Líbero.

Aún así, figuras de centroizquierda hacían público su desacuerdo con la declaración firmada por toda la oposición. «Al tomar los partidos de la ex Concertación una posición intransigente en materia constitucional, renuncian a su rol político de buscar acuerdos. Polarización poniendo en riesgo una salida pacífica a la actual situación del país», opinó el ex ministro del MOP de la primera administración de Bachelet, Eduardo Bitrán (PPD).

Para muchos, la opción de una Convención Constituyente -en la que participan integrantes del Congreso y representes de la ciudadanía- era la mejor opción. Pero el comunicado de ayer alteró el escenario.  Un alto dirigente de la DC señala que «la carta de ayer podría terminar por polarizar aún más el escenario» entre la oposición y el gobierno, puesto que se plantea que el tiempo se agota para las soluciones pacíficas. «Las posiciones cerradas son posiciones de guerra», apunta.

Por su parte, el senador Felipe Harboe (PPD), presidente de la comisión de Constitución del Senado, sostiene que la declaración de la oposición no debiese ser un problema para seguir dialogando con el gobierno. «Creo que la declaración de los partidos de oposición marca un máximo al que ellos aspiran. Obviamente si pensamos que el máximo del gobierno es una reforma en el Congreso, estaremos buscando un punto medio», comenta a El Líbero.

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