En su viaje a La Araucanía el Presidente Gabriel Boric finalmente admitió que “en la región han habido actos de carácter terrorista” y ejemplificó con el incendio al Molino Grollmus durante la noche del 29 de agosto pasado. En ese atentado hubo tres heridos –a uno de ellos hubo que amputarle una pierna y otro quedó con la visión comprometida–. Pero junto con el reconocimiento del terrorismo, el Mandatario anticipó sus reticencias con la aplicación de la ley antiterrorista.

“Ésta ha traído pésimos resultados para las víctimas y para el Estado. No es una herramienta jurídica adecuada para enfrentar estas situaciones. Lo que nosotros estamos haciendo es modificar cuerpos legales, en particular la ley contra el crimen organizado, otorgando mayores facultades a Carabineros”, afirmó. 

Tres días después, el Jefe de Estado insistió en sus dichos con respecto a la normativa en el programa Mesa Central: “No porque diga antiterrorista en su enunciado significa que sea una mejor ley. Más que modificar la ley antiterrorista o no, estamos trabajando en la ley corta de crimen organizado”.

Las declaraciones han abierto un debate sobre si la ley de crimen organizado se ajusta a la persecución de estos hechos. Quienes han trabajado temas de seguridad en la Macrozona Sur explican que el terrorismo “tiene un móvil político”, por lo que en esta categoría también incluirían las quemas de iglesias y escuelas. 

Además, detallan la caracterización de los hechos terroristas como la ocurrencia de un atentado, en el que se utilizan armas, y en el que hay una reivindicación y adjudicación. Sin perjuicio de que hay casos, como el asesinato del trabajador mapuche Segundo Catril que nadie se adjudicó. Entonces, un grupo de encapuchados disparó a un bus con 30 trabajadores contratistas de la CMPC que transitaba en la ruta entre Capitán Pastene y Tirúa. Las orgánicas radicales consideran al responsable de esa faena, Santo Reinao, como un “yanacona” o traidor.

En el caso del Molino Grollmus la acción fue reivindicada por la Resistencia Mapuche Lavkenche, misma agrupación que se adjudicó la quema de 31 cabañas en Contulmo en diciembre pasado. “Hicieron un tour quemando casas, con total impunidad y con moradores en esa fecha turística”, describen el hecho desde la Macrozona Sur. 

La RML también se atribuyó la quema de al menos 15 inmuebles y 2 vehículos a principios de abril, y en el comunicado en el que se adjudican el ataque lanzaron un ultimátum contra el gobierno para que retirase las querellas y enviara a los presos mapuche a Centros de Educación y Trabajo (CET). “Eso es terrorismo puro y duro”, aseguran.

La especificidad de la ministra Vallejo

La lista de hechos que pueden ser considerados como terroristas es larga. Otro ejemplo es el homicidio frustrado de Ceferino González el 9 de julio de 2021, atentado en el que se creyó que había muerto Ernesto Llaitul, hijo del líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), ambos en prisión preventiva en la actualidad. 

Sin embargo, en entrevista con El Mercurio el domingo pasado la vocera Camila Vallejo señaló que el reconocimiento de actos terroristas aludía específicamente al caso del Molino Grollmus. “Cuando un grupo de personas, en el caso del Molino Grollmus, dispara 200 balas contra una familia y usa a una persona mayor como escudo humano y luego la deja caer al piso, es un delito criminal que inflige miedo”. Junto con eso, también se mostró reacia a aplicar la ley 18.314: “Que una ley diga ‘antiterrorista’, no la hace una buena ley para perseguir este tipo de delitos”.

Hasta la visita del Presidente a La Araucanía, la coalición gubernamental se negaba a admitir hechos terroristas en la IX Región. Incluso, como diputado el propio Boric abogó por Celestino Córdova, condenado por el incendio con homicidio del matrimonio de agricultores Werner Luchsinger y Vivian Mackay el 4 de enero de 2013.

Por este caso, el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco, en un fallo unánime, dictó las penas más altas sobre José Tralcal Coche y Luis Tralcal Quidel. En la sentencia se les condenó a presidio perpetuo simple como autores de delito de incendio con resultado de muerte en carácter de terrorista; pero la Sala Penal de la Corte Suprema, si bien mantuvo la condena, eliminó el carácter terrorista del delito. 

Si bien no son enunciados por las autoridades, El Líbero recopiló otros siete hechos de violencia con características similares a las del Molino Grollmus por el grado de crueldad de los atacantes. A continuación; otros hechos que también podrían ser reconocidos como terrorismo. 

Nueve cabañas quemadas en Carahue, con una decena de niños afectados

“Ya venían entrando, así que lo metí debajo de la cama”, recuerda un niño de 12 años sobre lo que tuvo que hacer con su hermano chico el 25 de octubre de 2021. Ese día nueve familias sufrieron un atentado en Carahue.

“A mi me sacaron con escopeta en la cabeza y él se quedó atrapado debajo y no lo pude alcanzar a sacar. Estaban echando ya la bencina para poder quemar y cuando llega otro que no era tan brusco, me dejó entrar a sacarlo. Y él lo ayudó a ponerse los zapatos para que pudiera salir corriendo. Le ayudó para que saliera más rápido”, relató a 24 Horas.

Esa tarde cerca de 30 de sujetos encapuchados, que portaban armas de fuego y se desplazaban en seis camionetas atacaron un campamento forestal ubicado al interior del fundo Casa Blanca, en el sector Villa Las Araucarias de la comuna de Carahue.

El saldo de la PDI de esa jornada fue que los desconocidos quemaron nueve viviendas, cinco camiones y dos camionetas. Además, se robaron dos vehículos y otro quedó con daños por el impacto de las balas. 

En el lugar se halló un lienzo de la Weichan Auka Mapu con la inscripción: “Fuera milicos, yanaconas y toda empresa capitalista”. 

De ese atentado también se viralizó el desgarrador llanto de un niño que se lamentaba por su casa y su perro.

41 personas lo perdieron todo, entre los que se contaban 14 niños. Desde Forestal Casablanca explicaron que las víctimas eran personas de la zona a quienes ellos contratan directamente para trabajar en las faenas “para lo cual le entregamos casas que ellos habitan, que fueron las casas atentadas y dentro de las cuales todas las pertenencias son de los trabajadores y fueron quemadas», declaró a Emol Jan Koster, socio de la empresa

Vecinos, representantes de organismos públicos y organizaciones privadas se presentaron en el lugar e hicieron donaciones de comida, ropa y juguetes.

La muerte de Hernán Allende

Por más de diez días estuvo en una Unidad de Cuidados Intensivos y conectado a ventilación mecánica Hernán Allende Ponce, tras sufrir quemaduras de casi el 40% de su cuerpo. Su esposa Delia Flores también quedó en estado crítico tras el atentado que la pareja y su hijo sufrieron en Villa Las Araucarias, a cerca de 30 kilómetros de la comuna de Carahue, en la madrugada del 19 de septiembre de 2021.

La familia fue atacada por un grupo de al menos cuatro encapuchados, que vestían ropas militares y se movilizaban en dos vehículos. Los desconocidos con disparos reventaron los vidrios de la casa, rociaron con combustible la vivienda e iniciaron fuego cerca de la una de la madrugada. 

Los encapuchados encañonaron a la familia para obligarlos a salir y los obligaron a tirarse en el suelo. También quemaron un galpón contiguo y dos vehículos estacionados.

De acuerdo a los relatos de los vecinos, si su mujer no se devuelve para sacar a Allende de las llamas, lo más seguro es que habría muerto quemado dentro de la casa. Ambos debieron ser conectados a respiración artificial y trasladados del hospital de Nueva Imperial al de Temuco.

Ninguna organización radical se adjudicó el hecho. La CAM publicó un comunicado en el que negaban estar involucrados con estos hechos. 

Desde la Fiscalía informaron que “dentro de las primeras líneas investigativas, se está indagando una posible vinculación de estos sucesos con el fenómeno delictual relacionado con la sustracción de madera que se ha generado en la zona”. Días antes se encontró en un aserradero las inscripciones: “Sapo Allende”, “Muerte a los sapos” y “Caerán uno a uno”.

Luego de dos semanas internado, Allende murió a raíz de sus heridas el 3 de octubre; mientras Flores, que padece un cáncer, continuaba hospitalizada.

Queman una vivienda en Collipulli con dos niños adentro

Dos niños de 4 y 5 años estaban durmiendo al interior de la casa patronal del Fundo Niza, en Collipulli cuando ocurrió el atentado. Era la madrugada del 11 de noviembre –con el presidente Boric aún en La Araucanía–, cuando un grupo de desconocidos intentó prender fuego al inmueble perteneciente a la familia Navarrete.

El comandante de Carabineros, Alejandro Albán, informó que los sujetos quebraron vidrios de la casona e intentaron con elementos de alta combustión incendiar la estructura. Más tarde se supo que también cortaron la luz, rompieron los ventanales del inmueble e iniciaron el fuego mientras una familia pernoctaba al interior. De acuerdo con las primeras indagatorias, fueron al menos tres los focos de incendio. 

Las súplicas de un trabajador para que no quemaran un fundo con su dueña adentro

“Querían quemar viva a mi mamá”, declaró el 22 de febrero de 2021 Micaela Becker García a El Líbero.

El atentado en el Fundo Miraflores, ubicado frente a la cantera de Lautaro, pasó a plena luz del día. Encapuchados se metieron a la casa, en la que se encontraba sola Carolina García, de 59 años de edad, y la encañonaron. “Si no hubiese sido por el empleado que estaba aquí en el campo, que les rogó que por favor dejaran salir a su patrona que estaba dentro de la casa, a mi mamá la queman adentro”, relató Becker. “Si el empleado no les pide que la dejen salir, hubiese sido peor. Hubiese estado lamentando la muerte de mi madre en este minuto”, reiteró.

Revisaron toda la casa se creía que buscando armas o el dinero resultante de la cosecha de ese año. Además de incendiar la casona que tenía alrededor de 100 años de antigüedad, también quemaron un vehículo y una bodega.

Varios días después, el 4 de marzo, una comunidad intentó tomarse el terreno del fundo. De la casona solo quedaban cenizas. El grupo de cerca de 20 personas ingresó al Fundo Miraflores, cerca de las 6:00 am con palos y carteles que decían “Fuera García: Lof Muko” y “Fuera áridos forestales”. A esa hora en el lugar solo había un cuidador. 

Cuando personal de Carabineros concurrió al lugar se encontró con algunos encapuchados y fueron recibidos a pedradas. Entonces, uno de los desconocidos disparó e hirió en un pulmón a un sargento segundo de Carabineros.

El caso de los caballos

Ocurrió un domingo en una parcela ubicada en el sector San Carlitos entre Los Sauces y Angol y las imágenes de caballos desangrándose conmocionaron las redes sociales. Junto a eso, a uno de los integrantes de la familia hubo que extirparle un riñón, producto de las heridas recibidas.

Dentro de la casa había cuatro personas: la matriarca, de 65 años de edad; dos de sus hijos (un hombre y una mujer) y su nieta de tres años.

Los atacantes eran 40 o 50. Todos armados con fusiles o metralletas, con pasamontañas cubriendo sus rostros, y vestimenta al estilo militar. Al hombre le pegaron por la espalda, le rompieron la cabeza, la nariz, los labios. Luego los llevaron a una bodega donde los arrodillaron, encañonaron y maniataron –salvo a la niña–. Al momento del asalto, el padre de la infante intentó llegar al auxilio, pero las ráfagas de disparos se lo impidieron. Fue él quien perdió el riñón. 

Cuando los agresores se fueron y la familia logró desatarse hallaron a una yegua y un potrillo muertos y a una yegua preñada con perdigonazos.

La familia agredida ha trabajado en esas tierras por casi 50 años. Crían animales y en el último tiempo se dedicaron a la siembra de avena: avena para hacer fardos y avena para cosechar y darle a los caballos. En el sector hay muchos agricultores amedrentados y ya se han producido usurpaciones.

La casa de Carmen Phillips 

En la madrugada del 14 de octubre, desconocidos quemaron por completo el fundo Calatayud ubicado en una zona rural, en la ruta Perquenco-Lautaro, del sector Quillem. Incendiaron su casa, bodegas, una camioneta y un tractor. Tras dar vuelta a toda la casa, antes de encenderla en llamas, encontraron y robaron dos revólveres, entre otras pertenencias.

La dueña de la propiedad es Carmen Phillips, exconsejera regional de La Araucanía. Relató a El Líbero que ese día la despertaron unos ruidos cerca de las 2:20 am: “Salgo a la galería y mi nana venía encañonada por estos terroristas. Eran siete u ocho encapuchados y a mí también me apuntaron con la pistola y empezaron a preguntar dónde estaban las armas y empezaron a buscar por todas las piezas, destruyendo todo, tirando todo abajo. La cosa era destruir, destruir, destruir”.

Rompieron todos los vidrios, rociaron la casa con acelerante y la encendieron. “Salimos a punta de culatazos, por supuesto, y vimos cómo me quemaban la camioneta, el tractor, con combustible, y prendieron fuego a mi casa de habitación”. Mientras todo esto ocurría le gritaban que ella había explotado a los mapuche por 80 años. 

Entre los escombros fue hallado un lienzo con la leyenda: “Fuera los latifundistas del territorio mapuche. Libertad a Nelson Queipul, Luis Tranamil…”, pero el resto quedó ilegible por la acción de las llamas y, en consecuencia, no se sabe qué organización radical se atribuye el atentado.

“Yo a las 2:00 de la mañana sentí que mi vida corría un serio peligro”, afirmó la excore sobre lo ocurrido. “Cuando uno se acuesta en la IX Región no sabe si va a despertar”.

La escapada en bote de Lanalhue

“Estábamos en mi casa en Lanalhue y nos están quemando las casas. Nos tuvimos que escapar en bote porque no teníamos cómo salir por el terreno de arriba que está todo quemado”, dice una mujer en un video dado a conocer el 28 de agosto de 2020.

Ese día pasadas las 8:00 am quemaron cinco casas en el borde del lago Lanalhue, en Contulmo. Eran alrededor de 10 personas, algunos encapuchados y otros a rostro descubierto, quienes asaltaron las viviendas y luego las incendiaron. 

“Llamo a bomberos y nos dicen que no pueden mandarlos porque tiene que llegar carabineros y aun no aparece nadie”, sigue el relato.

Un par de días después se conoció el relato completo de la familia. Lo primero que hicieron los atacantes fue reducir al cuidador de las viviendas, después encañonaron a los residentes que estaban en sus casas, los sacaron y prendieron fuego a las residencias.

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