Los colegios y universidades acortaron sus jornadas o adoptaron modo telemático, el comercio de Santiago cerró más temprano, y se reportaron una serie de incidentes en la Región Metropolitana y en varias ciudades de otras regiones del país… Ese fue parte del panorama para el tercer aniversario del 18-O. 

Por la mañana, el Presidente Gabriel Boric se refirió a esta fecha desde La Moneda, en un discurso en el que  subrayó que «desde la izquierda debemos ser más categóricos que nadie en poner un dique a esas conductas, en enfrentarlas sin complejos, denunciarlas y castigarlas».

Sin embargo, el Mandatario enfatizó: «Como Estado debemos asumir que el control policial de esos meses sobrepasó los límites de lo aceptable, hubo muertos, hubo abusos sexuales, hubo mutilaciones oculares y eso no puede quedar impune, y no se puede volver repetir».

En un nuevo «Especial Mirada Líbero» el analista político y columnista Sergio Muñoz Riveros -quien fue uno de los primeros en analizar el estallido de 2019, en su libro “La democracia necesita defensores” (Ediciones El Líbero), junto al filósofo, columnista y analista político Max Colodroanalizaron los tres años del 18-O.

«Hay un cansancio y un rechazo muy grande a todas las formas de violencia y destrucción»

“El 18-O se define a sí mismo muy claramente, ya tenemos saqueos a farmacias y supermercados, fue quemado un camión. Lo que despeja la discusión acerca de qué representó el 18-O de hace tres años», sostiene Sergio Muñoz Riveros.

«Hay un cansancio y una rechazo muy grande a todas las formas de violencia y destrucción. Esperemos que no haya desgracias mayores, y que las fuerzas policías actúen eficazmente para disuadir y controlar a los manifestantes», agrega.

Por su parte, Max Colodro subraya que el estallido tuvo dos caras. «Fue un fenómeno dual, que tuvo por un un lado la expresión de un legítimo malestar frente a diversas circunstancias, con una acumulación de desigualdades y abusos, pero por otro lado, una dimensión ilegítima, que es la manera en cómo se expresaron esos malestares, con la violencia, con la ruptura del Estado de Derecho y del orden público. Y con una amenaza real al orden democrático».

Remata: «Lo que está quedando hoy, a tres años, es esta segunda dimensión, la parte más negativa de expresiones de violencia, saqueos, barricadas». Y reitera que lo que prevalece del estallido «es la expresión de violencia y de rechazo al sistema democrático».

«Con su discurso, el Presidente vuelve a cometer un error»

Sobre el discurso del Mandatario, apuntando a «violaciones a los derechos humanos», Colodro plantea que “en el contexto del estallido indudablemente se produjeron abusos policiales y violaciones a los derechos humanos, eso no lo ha negado nadie. Pero distinto es que la institución policial haya cometido de manera sistemática, por una decisión de su alto mando, violaciones a los derechos humanos o abusos».

«Aquí el Presidente vuelve a cometer un error. Vuelve meter en la dimensión institucional como conjunto cuestiones que están siendo investigadas y sancionadas, conforme al Estado de derecho y al debido proceso. El Presidente mete, de nuevo, a la institución en su conjunto, la asocia sin hacer distinciones entre lo que son las conductas individuales con el rol que la institución de Carabineros tiene», afirma.

Sergio Muñoz sobre alusión a Carabineros: «Me parece turbia la afirmación del Presidente Boric»

Por su parte, Muñoz Riveros apunta: «Me parece turbia la afirmación del Presidente Boric. Pone las cosa de una manera tal, como que un determinado momento el Estado y las fuerzas policiales decidieron salir a atropellar las garantía individuales, cuando en realidad la fuerza policial fue sobrepasada por una revuelta».

«La primera línea era un grupo de choque que iba a provocar directamente a la fuerza policial, las consecuencias fueron lamentables, están comprobados los excesos y abusos, pero hubo también dos mil carabineros heridos, que también tienen derechos humanos. Para que no ocurran esas cosas tenemos que respetar las reglas de la democracia», complementa recordando el 18-O de 2019.

Además, los analistas se refieren a la condena que hizo el Mandatario a la violencia. «Me habría encantado escuchar esta declaración de Gabriel Boric cuando era diputado, y de los dirigentes del Frente Amplio y del Partido Comunista. Y de incluso un sector del Socialismo Democrático durante el estallido. Lamentablemente estas declaraciones nunca fueron emitidas, hubo una complicidad y en algunos casos respaldo explícito a las expresiones violentas», dice Colodro.

«El estallido fue en esencia una expresión violenta que buscaba desestabilizar a un Gobierno electo democráticamente, y en eso hay responsabilidad política de los sectores que hoy gobiernan», agrega.

Colodro: «Me cuesta mucho entender que el mundo de la centroizquierda validara y relativizara la violencia»

Ahonda sobre el punto: «Me cuesta mucho entender que el mundo de la centroizquierda validara y relativizara la violencia, cuando esta solo ha afectado a la gente más modesta y humilde. Creo que no ha habido en Chile algo más clasista que la violencia que se ha expresado en este estallido social».

Mirando hacia adelante, Colodro apunta: «La única manera de abordar el problema de fondo es llegar a un compromiso serio, que todavía, a pesar de las palabras del Presidente, no existe». Señala que debe haber «un acuerdo en serio de que en democracia la violencia no es aceptable» y que «cuando eso sea reconocido y asumido vamos a empezar a arreglar los problemas que estamos viendo en las calles».

En este sentido, sobre una agenda de seguridad, el analista cree que «el Gobierno tiene un serio problema de credibilidad y de confianza ciudadana para poder imponer una agenda que permita restablecer el orden público y la seguridad. Para mí el tema de fondo no es si hay o no disculpas (a carabineros), sino que tiene que haber en Chile un compromiso real y sustantivo respecto del rechazo a la violencia, desde las acciones».

«Mientras ese acuerdo no se produzca, en Chile va a ser muy difícil restablecer el orden publico, por más que el Presidente se dedique a enmendar su propio discurso o a que los ministros se dediquen a enmendar sus tuits antiguos», argumenta.

«Hubo un elemento político fuerte, con el intento de derrocar el Gobierno»

«¿Cómo estaría Chile sin el 18-O?», se pregunta Muñoz Riveros. «Hubo un elemento político fuerte, que quedó claro, con el intento de derrocar el Gobierno, con las acusaciones constitucionales contra Piñera».

Colodro complementa: «El 18-O es una expresión legítima de malestar, instrumentalizado por un sector político, con la finalidad de debilitar a un gobierno democráticamente electo, porque ese sector no acepta que en Chile pueda haber alternancia en el poder y que tenemos que cuidar la democracia y el orden público, sea quien sea quien gane las elecciones».

«La gran prueba de fuego del consenso constitucional va a ocurrir el día en que volvamos a tener alternancia en el poder, y mirar si aquellos que estaban comprometidos con ese proceso van a respetar el veredicto de las urnas y dispuestos a contribuir y respetar la democracia, aún desde la oposición», concluye.

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