A 16 días de ocurrido el ataque a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, cuando acudió como invitada a la Universidad Austral para dar la clase inaugural de inicio de año al campus Isla Teja, son tres las personas detenidas y presentadas en tribunales. Una mujer y dos hombres, todos estudiantes de esa casa de estudios.
La vinculación a esa universidad de Pablo Vásquez Burgos, estudiante de Bioquímica; Joaquín Monje Sazo, estudiante de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales; y María Jesús Madariaga Rojas, estudiante de Antropología, dejó mal parado al rector de esa institución, Egon Montecinos, quien había dicho ante la Comisión de Educación del Senado que los violentistas eran sujetos «extraños» a esa comunidad educativa y que algunos eran estudiantes secundarios.
Tras la detención de estos tres estudiantes, se supo además que Madariaga fue presidenta de la federación de estudiantes de esa universidad en los años 2023 y 2024 y es integrante de las Juventudes Comunistas.
En medio de todo este acontecer, El Líbero conversó con José Antonio de la Vega Malinconi, ingeniero agrónomo, especialista en ciencias alimentarias, que forma parte del directorio de esa universidad en calidad de director no académico, y quien además estuvo en el acto al que asistió la ministra Lincolao el pasado 8 de abril en el aula magna de esa casa de estudios, luego del cual se registró el ataque.
«Hay identificadas tres personas, pero habían muchas más, que podrían ser unas 100 o 200, y más allá de eso hay toda una comunidad estudiantil. Entonces, es a ese nivel que nosotros como institución de educación superior tenemos que trabajar más profundamente. Porque los violentistas no nacieron violentistas, se hicieron de alguna manera, cómo se hicieron, quién los hizo. Ahí hay que hacer un trabajo para poder conservar una sociedad como la tenemos», asevera De la Vega, quien tiene una amplia trayectoria dentro de la universidad como académico y profesor universitario y que mantiene vínculos con esa comunidad educativa, aunque ya está jubilado.
«A la universidad concurrió el Presidente Lagos (…), el Presidente Frei (…) y nunca se vio una cosa así»
-¿Cómo evalúa el hecho de que hayan atacado a una ministra de Estado dentro de la Universidad Austral?
-Como todos lo han dicho, no se puede más que lamentar la situación y a continuación seguir con los procedimientos que tiene la universidad para sancionar los hechos que sean punibles. Nadie preveía que iba a pasar una cosa así. Cuando yo llegué vi que estaban los alumnos en la protesta, pero la verdad no imaginaba nada de lo que iba a ocurrir.
-¿Recuerda algún hecho de violencia similar a este ocurrido anteriormente en la universidad?
-Podríamos decir grescas en años anteriores, en la época del gobierno militar. Tomas, luchas a piedrazos con carabineros, que nunca entraron a la universidad, pero sí llegaban hasta la puerta. Ese tipo de cosas se veían en el pasado. Pero algún caso con ataque a personas, no, mucho menos a alguien de algún gobierno. De hecho a la universidad concurrió el Presidente Lagos a dar una charla. El Presidente Frei también estuvo por acá y más de otro presidente tuvo que haber venido y nunca se vio una cosa así. Es que esta cuestión fue confusa, extraña.
-¿Qué acciones han tomado o deberían tomar las autoridades de la universidad con respecto a este ataque?
-De esta situación surgen dos cosas. Una es identificar a las personas que participaron en estos hechos y proceder a aplicar las sanciones que correspondan, que ya se está haciendo. Luego, como segunda situación, debería haber una reacción a nivel de la universidad de tipo educativa, en el sentido de hacer un diálogo interno, un coloquio, a objeto de revalorizar ciertas cosas que nosotros siempre hemos mantenido en toda la trayectoria de la universidad, incluso cuando se ha pasado por situaciones difíciles.
-¿A qué se refiere con revalorizar? ¿Se están perdiendo los valores de la universidad?
-Digo que hay que volver sobre la formación cívica del estudiante, porque la educación no termina simplemente en entregar conocimientos técnicos o profesionales. Digo revalorizar porque eso es justamente lo que debiéramos recuperar. Frente a estas situaciones se debe proceder a aplicar las sanciones que correspondan. Hay normativas para eso. Pero no podemos quedarnos con aplicar sanciones. Porque hay identificadas tres personas, pero habían muchas más, que podrían ser unas 100 o 200, y más allá de eso hay toda una comunidad estudiantil. Entonces, es a ese nivel que nosotros como institución de educación superior tenemos que trabajar más profundamente. Porque los violentistas no nacieron violentistas, se hicieron de alguna manera, cómo se hicieron, quién los hizo. Ahí hay que hacer un trabajo para poder conservar una sociedad como la tenemos.
-¿Y quién los hizo? ¿Usted ve grupos dentro de la universidad que estén tratando de instaurar la violencia como forma de manifestación y de exigir cambios?
-Mi impresión es que esto no es una cosa puntual dentro de la universidad, sino que es parte de una cosa más grande. Es demasiado insólita. Hay personas en el país que pareciera ser que quieren darle valor a la violencia como medio para acceder a sus demandas. Con eso lo que estamos haciendo es destruir la base de nuestra democracia. Una democracia y una sociedad se organizan sobre la base del respeto mutuo y de entregar al Estado los medios de control que correspondan, no que uno ande con piedras en los bolsillos.
-¿La universidad está siendo parte de lo que está pasando en otras instancias, como los liceos emblemáticos, donde se ha ido instaurando la violencia como medio para tratar de hacer valer demandas?
-Sí, yo creo que sí y ahí me toca un punto débil porque yo soy exalumno del Instituto Nacional, entré en 1968, y el liceo que veo ahora no tiene absolutamente nada que ver con el que viví. ¿Cómo se produjo eso? ¿Fue una cosa espontánea? Ninguna persona sensata cree que eso se produjo como una cosa espontánea. Algo condujo a eso. Tendería a pensar que hay una cierta influencia del entorno. Pienso que hay un plan, algo detrás de todo esto, que se multiplica en muchas entidades de educación.
-¿Se están instalando en las universidades ideologías que avalan la violencia para tratar de hacer valer las demandas?
-Sin duda, por lo que yo he visto, sí, es evidente. Evidentemente que tenemos un clima que ideologiza un montón de cosas, cosas que están apareciendo incluso respecto al lenguaje, por ejemplo: los, las, les, todes. Más allá de eso, en la universidad existía el valor del respeto, de la discusión e intercambio de ideas que a veces verbalmente podía ser muy fuerte, pero llegaba hasta ahí y posteriormente cada uno continuaba con sus posiciones. Allí hay algo que en algún momento se quebró, desapareció. Ese tipo de valores hacia el diálogo, el respeto al prójimo, el respeto al ejercicio de la libertad en su sentido cívico, no libertinaje, es necesario recuperarlo. No creo que el punto para nosotros como universidad, ni para ninguna institución de educación superior, deba terminar en el castigo que se tenga que aplicar eventualmente a dos o tres personas. Eso hay que examinarlo a nivel de toda la comunidad universitaria.
-¿Cree que hay partidos políticos detrás de eso? Porque una de las detenidas por el ataque a la ministra, María Madariaga, es expresidenta de la federación de estudiantes e integrantes de las Juventudes Comunistas.
-Sí, así pareciera ser.
«No tenemos una comunidad educativa particularmente violenta, aunque sí existen estos personajes que se identificaron»
-¿Cómo quedó el ambiente en el campus después del ataque a la ministra y luego de que fueron detenidos estos tres estudiantes?
-No he percibido nada más allá que no sea lamentar esta situación. En cierto modo también es sorprendente que una institución de educación como la nuestra, con toda esta trayectoria, con tantas realizaciones que ha tenido en todos estos años, tenga tanta prensa por esta cosa puntual, que por supuesto no favorece mucho a nuestra imagen. Y es que esta no es realmente nuestra imagen. Nuestra imagen no es lo que esos grupos están proyectando. No tenemos una comunidad educativa particularmente violenta, aunque sí existen estos personajes que se identificaron y que están siendo procesados.
-¿Considera que hay dentro del campus permanentemente ese tipo de grupos como los que actuaron durante la visita de la ministra? ¿Hay focos de grupos violentos?
-Sí, yo creo que debe haberlos. Evidentemente hay grupos que son más extremos que otros. En el pasado hubo organizaciones como el MIR, el MAPU, como la Izquierda Cristiana, y otras más, que se movían dentro de las universidades, pero sus actitudes no llegaban más allá de desfile en la calle, de letreros. En ninguna parte recuerdo que haya habido agresiones a personas, salvo el asesinato de Jaime Guzmán, que iba saliendo de clases cuando fue asesinado, pero por gente de afuera, no de la universidad.
-Volviendo a Madariaga, una de las detenidas, ella es de la Juventudes Comunistas ¿Usted ve mucha presencia de las Juventudes Comunistas dentro de la universidad?
-No, no he tenido percepción de eso, pero mi ámbito de acción es tan limitado que no podría afirmarlo. No lo sé.
«Si la normativa indica eso (expulsar a los tres estudiantes) habrá que proceder»
-Ahora hablemos del procedimiento que tiene abierto la universidad contra los estudiantes. ¿Cómo es? ¿Cuánto tarda?
-Es un procedimiento que lleva adelante la Dirección Jurídica de la universidad, que está basado en la aplicación de las normas de convivencia estudiantil, que son normativas que están hace mucho tiempo aprobadas. El cuánto tarde, no lo sé, espero que sea a la brevedad posible. Me imagino que estos antecedentes que se tienen ahora respecto a los alumnos irán a acelerar todo el proceso.
-¿Considera que estos tres estudiantes deberían ser expulsados?
-No lo sé. Lo que tiene que hacerse es aplicar la norma vigente. Si la normativa indica eso, habrá que proceder, es lo que corresponde.
-¿Dentro de la norma está prevista la expulsión de estudiantes que hacen agresiones contra autoridades, además autoridades de gobierno?
-Autoridades de gobierno y cualquier persona que sea agredida, eso no puede ocurrir. De la norma no le puedo decir porque desconozco el detalle, solo sé aspectos muy globales de la normativa de convivencia universitaria. Pero en mi opinión, no puede haber elementos violentistas dentro de la universidad, que no se adecuan a la normativa de la comunidad universitaria, que no es la de la violencia. Igual también me gustaría escuchar a los estudiantes. Porque, insisto, para mí el problema no se termina con el castigo a tres violentistas, porque eso significaría que estoy reduciendo el problema a tres personas. También podría ser que entren en un proceso de reeducación que nos garantice que depongan esa actitud.
«Yo no me atrevería a plantear una renuncia al rector por esas declaraciones»
-¿Cómo quedan las autoridades de la universidad frente a la contradicción que se generó luego de que el rector Montecinos dijera que los violentistas no eran estudiantes y luego de las detenciones se comprobó que sí lo eran?
-Detuvieron a tres, pero eran muchos más y dentro de esos muchos más podría haber gente que no era de la universidad. Si hubiesen detenido a 200 y de esos 200 ya se sabe todo, ahí podríamos estar avanzando. Por respeto al mismo rector yo no puedo estar suponiendo intenciones (…). La verdad es que yo no he intercambiado ideas con nadie sobre ese punto, ni le he dado mayor relevancia, ni tampoco le entregaría la gravedad que parece tan implícita.
-¿Por qué no le parece grave?
-Porque dentro de la situación, por la preocupación, uno puede largar esas cosas. Lo he visto en otras oportunidades. Pero para mí, en lo personal, no reviste mayor importancia. A mí lo que me preocupa fundamentalmente es que existan estos actos de violencia dentro de la universidad y me preocupa también el que se desarrollen las medidas a nivel de educación para recuperar ciertos valores. Me gustaría saber la opinión de los estudiantes ¿Hay estudiantes que condenan esto? Yo en lo personal no lo pongo en una jerarquía de importancia muy alta (lo de la contradicción). No lo hemos conversado, necesito tener el intercambio de ideas con los otros colegas, ver qué fue lo que pasó y escuchar al rector.
-¿El rector no se ha reunido con ustedes? ¿No ha habido ninguna conversación formal después de lo ocurrido?
-Han habido, sí, no solamente conversaciones, sino que comunicados de la Dirección Superior de la Universidad respecto a cómo se está procediendo con las investigaciones y las consecuencias que traigan para los eventuales culpables. Y sí, se ha conversado, pero en el sentido más bien de las medidas que se van a tener que ir imponiendo, medidas de investigación.
-¿Pero han conversado con el rector?
-El rector mantiene informado al directorio a través de los conductos que la universidad tiene. Estas son situaciones que vienen ocurriendo sobre la marcha y a veces la universidad no tiene la velocidad que tienen las noticias.
–¿Entonces en el directorio tampoco se ha llamado al rector a explicar el tema de la contradicción, no se ha considerado pedirle la renuncia, destituirlo?
-No, no lo sé. No nos hemos reunido. Esas son cosas que individualmente cada uno habrá conocido. Son situaciones que se sobrevinieron. En un comienzo, lo que se sabía, lo que se conversó, fue lo que sucedió, que era grave, que había que actuar y se encargó la investigación del caso. Porque sí hubo una reunión que fue muy inmediata, después del ataque, para analizar la situación y proceder a las medidas más inmediatas, con lo que sabíamos para ese momento. Hasta ahí llegamos. Luego han empezado a salir todas estas cuestiones, pero en ese momento no sabíamos quiénes eran, no había ninguno identificado, a pesar de que existía tanta cantidad de fotos y videos. Todas estas cosas que usted me está diciendo fueron de posterior conocimiento. En ese momento ni siquiera sabíamos nombres de personas involucradas. Las declaraciones del rector también fueron a posteriori y luego de eso no hemos tenido ninguna reunión. Ahora bien, en una situación como esta yo no me atrevería a plantear una renuncia al rector por esas declaraciones. Si es por eso en este momento, por las tantas declaraciones, no habrían ministros, porque dicen cada barbaridad de repente. Hay muchas circunstancias en las que uno se ve envuelto al calor de la situación, que dice cosas que realmente no son formales. ¿Qué fundamentos tenía para hacer esa declaración?
«Poner una ministra de Kast era como llevar una carnada»
-¿Teme que este ataque a la ministra se convierta en una puerta de entrada para que se den otros hechos de violencia en la universidad?
-Es posible y por eso es que reitero mi posición de que este tipo de situaciones no puede quedar solo en una eventual penalización de las personas y dar vuelta a la página. Lo que yo veo en nuestro sistema educacional es que hay hechos de violencia muy seguidos y por todas partes. No entiendo cómo estudiantes empiezan a construir bombas molotov dentro de su propio colegio. Estas transformaciones no son espontáneas, obedecen a algo organizado y dentro de ese plan están considerados estos actos violentos y consideran también cuáles van a ser las reacciones a estos actos violentos, es decir, que nosotros entremos a esa lógica violentista: si tiras una piedra, yo te expulso; tú me dices alguna grosería y yo te suspendo de clases. Esa es la lógica, hacer que nos metamos en esta cuestión. Por eso es que digo que tiene que haber una acción educativa. Salvemos a los que podamos salvar, haciéndoles ver la importancia que tiene para una sociedad organizada la paz y el diálogo. Nadie discute que las personas puedan luchar por sus demandas, pero eso no es quemando iglesias ni haciendo barricadas. Tenemos que hacer que los valores cívicos vuelvan a todas las instituciones educativas, desde los más pequeños para arriba.
-¿Cómo nota la postura del rector sobre lo ocurrido, cuando han tenido estas conversaciones?
-Yo creo que él mismo se sorprendió, no imaginó que iba a pasar esto. Ahora, como están las cosas, yo tal vez habría esperado que escogieran a otra persona para que diera la clase inaugural, alguien más neutro. Yo no sé quién la escogió, porque se hacen muchas sugerencias. Pero en el ambiente que se veía con respecto a la instalación del nuevo gobierno, al Presidente José Antonio Kast lo trataban de nazi, de totalitario. Había una actitud descalificatoria y hasta violenta hacia el Presidente. Entonces poner una ministra de Kast era como llevar una carnada.
-¿Y la decisión de llevar a la ministra Lincolao lo ve como algo ingenuo o como una provocación?
-Yo prefiero suponer que hubo ingenuidad ahí. Claro, después de lo ocurrido es que se empiezan a hacer los análisis. Todos somos generales después de la batalla. Cumplía con todas las condiciones, aparentemente: una ministra, de Ciencia y Tecnología, materia vinculada a la universidad; mujer, que además había salido de una situación económica débil y por su trabajo y esfuerzo había logrado sobreponerse.


¿Y la actitud del rector de no acompañar a la ministra a la salida?