Tras jornadas de indecisiones, negociaciones sin resultados y actos de violencia en la macrozona sur del país, el gobierno optó por hacer uso de “todas las herramientas del Estado para dar seguridad a los ciudadanos”. Así lo dijo la ministra del Interior, Izkia Siches, al anunciar que decretaban «Estado de Emergencia» para el resguardo de las rutas en la provincia de Arauco y del Biobío, y en la Región de la Araucanía.

De esta forma, la misma secretaria de Estado le puso una lápida al proyecto de “Estado Intermedio, una iniciativa ideada semanas atrás.

En dos ediciones distintas del programa «Especial Mirada Líbero«, tanto el analista político Max Colodro, como el exsenador Jorge Pizarro, compartieron sus opiniones sobre este hecho político.

«El gobierno finalmente tuvo que hacer algo que no quería. Decir que iba a terminar con los estados de excepción fue una de sus promesas de campaña (…) sin duda es una derrota política e ideológica, y la evidencia de los problemas y debilidades del gobierno en áreas como el control de la violencia», planteó Max Colodro.

Respecto a las declaraciones de la ministra de Desarrollo Social, Jeanette Vega, quien una entrevista -realizada antes de que se anunciara la aplicación del Estado de Excepción-, dice que esta «no es la solución para el Wallmapu«, Colodro afirmó que tales dichos «son la expresión de una sensibilidad generalizada en un sector que hoy está gobernando, donde ha habido un rechazo al uso de las Fuerzas Armadas».

Y en relación a la figura de la ministra del Interior, Izkia Siches, sostiene que «esto confirma que está en una posición muy débil en el gobierno» y que «finalmente es la opinión del subsecretario Monsalve la que termina imponiéndose y el Presidente se allana a esa decisión».

Error de cálculo del PC

Sobre el rol del Partido Comunista, Colodro señaló que «hicieron una apuesta, de que si no estaban los votos para el Estado Intermedio, el gobierno finalmente no iba a aplicar ninguno de los dos. Pero hay un error de cálculo en el PC, no previeron que el Presidente estaba jugado por la decisión de impulsar un Estado de Excepción».

Agregó que «el PC no tiene otra alternativa más que salir a respaldar la decisión del gobierno. Quedan debilitados, y se confirma que el Presidente está en una línea política distinta para abordar los temas de seguridad».

Para el analista, «hay una señal de autonomía, de distancia, de molestia del Gobierno y del propio Presidente, que no se siente acompañado ni respaldado, y finalmente optó por la opción más dura».

Exsenador Jorge Pizarro: «El PC ha jugado a la ambigüedad»

Por su parte, el exsenador Jorge Pizarro también se refirió a la decisión del gobierno en materia de seguridad.

«Hay que reconocer que la situación de violencia política, delictual e inseguridad de los chilenos ha sobrepasado todos los límites, y en el caso de la Macrozona Sur se ha agravado mucho más», sostuvo el exparlamentario.

«Esto ha llevado al gobierno y al Presidente a ser lo suficientemente pragmáticos como para entender que, más allá de lo que puedan ser sus posturas políticas anteriores o el voluntarismo con el que miraban estos temas, se encuentran con esta realidad», dijo.

«El Presidente optó por gobernar y por decirle a sus partidarios que tienen que estar con el gobierno y no condicionando al gobierno», afirmó.

Pizarro subrayó que «hay que buscar un gran acuerdo nacional para enfrentar la clara rebelión que hay en algunos grupos armados en torno a la supuesta causa mapuche». Y advirtió que «cuando el Presidente envía esta señal está diciendo que o enfrentamos todos juntos este tema de manera integral o no va a tener solución».

«Hay contradicciones, hay falta de prolijidad, este estado de emergencia es parecido al proyecto intermedio, pero es importante que esto tenga una continuidad», enfatizó.

Respecto al rol del Partido Comunista, aseveró que «ellos tienen un problema en su interior, intentan imponer hegemonía, y en eso son estructurados, lo que hace que cuando toman posiciones políticas tengan mejores posibilidades de implementarlas. El PC ha jugado a la ambigüedad respecto a la justificación de la violencia«.

«Están en el gobierno tratando de conducir y acceder a cuotas de poder importante», sostuvo; y «le cargan la responsabilidad al Presidente».

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