¿Qué atractivo tiene la presidencia del fútbol nacional, que, a pesar de los problemas y sinsabores que conlleva, es un cargo tan anhelado? En una oportunidad un amigo, que en ese momento (hace muchos años) era ministro del Interior, me dijo: “Ser presidente del fútbol chileno o de Colo Colo o de la U, abre más puertas que yo”. Y tenía toda la razón. Pero eso fue hace muchos años, y en estos tiempos no creo que sea tan así.

En los últimos 50 años, han desfilado por la ACF -ahora ANFP- 23 presidentes, ya sea interinos, designados o interventores. De éstos, solo dos se repitieron el plato: Abel Alonso S. y Ricardo Abumohor S. ¿Por qué solo dos? ¿Por qué nada más que 9 presidentes ejercieron todo el periodo para el cual fueron elegidos y los más tuvieron que renunciar o resignar el cargo antes de su término?

Puede haber varias explicaciones, pero creo que una es la fundamental. El fútbol profesional en el mundo dejo hace algún tiempo de ser una actividad solamente movida por la pasión, por los sentimientos. Ahora hay que agregarle el factor dinero y eso lo cambió todo, transformando este deporte en una de las actividades más lucrativas del planeta, lo que no critico; muy por el contrario, lo celebro y defiendo.

En lo que hago hincapié es que los que dirigen esta industria tienen que estar a la altura de lo que administran. Un ejemplo: ¿cuánto tendrá que lidiar el nuevo presidente (como todos los anteriores también) para equilibrar los intereses de los clubes grandes (Colo Colo, U. de Chile, U. Católica) con el resto de las 15 instituciones, las actividades de la Selección, con el CDF y agregaría a los representantes de los “manojos” de futbolistas?

Haciendo un repaso rápido podemos ver que entre los que han dirigido los destinos de nuestro balompié, hay médicos, ex futbolistas, periodistas, empresarios textiles, del calzado, del transporte, políticos, abogados, aprendices de abogados, carabineros y ahora un ex intendente. Conocí a muchos de ellos y les aseguro que los de mayor éxito, o éxito relativo, ya sea deportivo y/o financiero, fueron los de personalidad fuerte con gran liderazgo y experiencia en el trato con las personas. Los pusilánimes y débiles fueron efímeros.

Don Pablo, eesde esta tribuna le deseo lo mejor junto a su directorio. Por lo pronto, que pueda cumplir con el periodo por el que fue elegido, que pueda poner la casa en orden; que vuelva el fútbol con el torneo nacional, no depende de usted. Busque un par de técnicos con buen olfato y honestos y envíelos a recorrer Chile en busca de jóvenes talentos con hambre de triunfo. Con la Roja de todos, en cuanto se pueda, haga rodar a Rueda, las eliminatorias para el Mundial de Qatar 2022, de una u otra forma se tendrán que jugar pronto, ya sea con el sistema de siempre o por grupos, hasta puede ser que se jueguen en Europa como se ha insinuado.

Más que presidir, el futbol chileno necesita un buen líder, que actúe e inspire a través de la visión, el respeto, la pasión, el coraje el compromiso y la coherencia. El líder no predica, actúa desde su dimensión humana, desde la humildad y el diálogo. Ahora, usted tiene la palabra.