Publicado el 17 octubre, 2020

Magdalena Merbilháa y 18-O: “Lo que está hoy día en juego es la democracia”

Autor:

Sofía Del Río

La historiadora y coautora del libro “Nuestro Octubre Rojo” cree que estamos viviendo “una guerra civil de baja intensidad hace rato”. A un día de otro 18-O, sostiene que los partidos que perdieron las elecciones en las urnas “no dejarán de luchar por su plan”, por lo que “se sienten dueños de las calles”. Plantea que debiera existir más espacio para los independientes porque las colectividades “están preocupadas de arreglarse su próxima elección más que de defender ideas”.

Autor:

Sofía Del Río

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A un día de un nuevo 18-O, la historiadora y coautora del libro “Nuestro Octubre Rojo” (Ediciones El Líbero) Magdalena Merbilháa analiza cómo ha repercutido la crisis en el país y en el sistema democrático.

En esta misma línea, El Líbero entrevistó ayer al analista político, Sergio Muñoz, autor de “La democracia necesita defensores”, también analizando el estallido y los hechos que siguieron tras las violentas jornadas. “Una de las peores herencias del 18-O es el deterioro de la lealtad con la democracia por parte de los parlamentarios”, señaló.

En esta ocasión, Merbilháa sostiene: “Tenemos una guerra civil de baja intensidad hace rato”. Agrega: “El Instituto Nacional era parte de esto mismo y probaron cómo el Estado iba a reaccionar, y cómo se habían comprado el discurso de lo políticamente correcto y derechos humanos, y que no se puede imponer el orden. Vieron que no se hacía nada y arremetieron”. 

-A un año del 18-O, ¿qué implica esta fecha y qué espera para estas jornadas?

Aquí hay una minoría que es un 5%, aunque sumando el FA puede ser un 10%, que perdió la elección, por lo que perdieron el plan que ellos tenían. Ellos no estaban dispuestos a que ese plan se perdiera por lo que se sienten los dueños de las calles y pueden hacer lo que quieran con ellas. Ellos ya perdieron pero como no son democráticos.. ahí está el gran punto, lo que está en juego hoy día es la democracia. Dentro del juego democrático tenemos una serie de agentes que no son democráticos, que no lo han sido nunca y que no lo van a ser. Sin embargo, nosotros los metemos dentro del sistema y los consideramos como una opinión válida. Por ejemplo, Teillier dijo que no va condenar la violencia porque eso sería decirle a la gente que no ejerza su derecho a manifestar, y la gente se sorprende y rasgan vestiduras y yo les digo ¿de qué se sorprenden? Si los comunistas siempre han tenido esa postura. Lo que me parece sorprendente es que haya gente que se sorprenda, lo que muestra la ignorancia de nuestro país porque han sido iguales, es más, es consecuente con su idea. Me sorprende que no se den cuenta de la utilización política de todos esos discursos, que no sean capaces de leer entre líneas. 

Los partidos juegan un rol, pero el problema es que más que tener convicciones, están viendo la próxima elección y lo que les conviene a ellos. Por eso renuncian a las ideas y negocian cosas que deberían ser impensables”.

-Luego de este domingo 18 y del plebiscito, ¿cuáles deberían ser los pasos a seguir para restablecer el orden público?

Si nos salvamos de esta tenemos que prescribir el Partido Comunista de una vez por todas. Tenemos una guerra civil hace rato, de baja intensidad. Pero en La Araucanía no ha sido de baja intensidad, esto venía probándose de antes. El Instituto Nacional era parte de esto mismo y probaron cómo el Estado iba a reaccionar, y cómo se habían comprado de discurso de lo políticamente correcto y derechos humanos, y que no se puede imponer el orden. Vieron que no se hacía nada y arremetieron. Eligieron el 18 de octubre a raíz del 1948 por la ley de la Defensa de la Democracia, cuando el Partido Comunista quedó proscrito . Ellos son super simbólicos. Los derechos no son absolutos, existe el derecho de manifestarse, pero al momento que se decide usar la violencia, se pierde ese derecho. Eso es algo que nadie dice, porque todos dicen que el derecho a manifestarse es absoluto, pero no lo es. Es más, el derecho a manifestarse no está por sobre otros derechos de las personas, de vivir en paz, de libre circulación: como las barricadas o el que baila pasa. Las personas del barrio San Borja han sido violentados en sus derechos humanos, cuando la gente dice que supuestamente los derechos humanos son violentados solo por el Estado, cuando en realidad cualquiera puede violentar los derechos humanos, son más absolutos que los agentes del Estado. Si lo consideramos así, el Estado puede violar los derechos por acción, que es lo que toma el INDH cuando algún carabinero usa la violencia, o por omisión. En el caso chileno, el Estado ha violado los derechos humanos de las personas por omisión, porque nosotros inventamos el Estado como sociedad para entregarle el monopolio de la fuerza y para que garantice el orden público.

Debiera haber un espacio mayor para los independientes, pero además creo que los partidos políticos en general están más preocupados de arreglarse su próxima elección que de las ideas”.

-¿Desde que escribió el libro “Nuestro Octubre Rojo” ¿qué ha cambiado, ha visto alguna mejoría respecto a su hipótesis?

Yo creo que no, vamos de mal en peor. Por ejemplo, la sacada del 10% no fue porque la gente necesitara plata, hace rato ellos (los políticos) vienen ambicionándolo. Yo dije que hay que escribir un libro con la historia de las pensiones para contar la versión completa, porque en la historia de la humanidad el mundo era sin pensiones, tus pensiones eran tus hijos. Nunca nadie se preocupó de tu futuro, cuando envejecías tus hijos te cuidaban, así era la vida. El sistema de pensiones es una invención moderna. Estas pensiones que son como del Estado con reparto, se sostiene cuando tienes muchos hijos y cuando hay más jóvenes que viejos, pero cuando la gente empieza a vivir más y la pirámides poblacionales son al revés, no se sostiene. El sistema de capitalización fue una gran idea que de hecho nos han copiado en todas partes, pero ellos odian el modelo porque eso implicó la creación del mercado de capitales, que es el corazón del modelo económico. Ellos primero sacaron el 10%, la gente que antes tenía algo que perder ya no tiene nada que perder, ahora van por el otro 10% para que haya más gente que no tenga que perder y que sea popular la idea de expropiar los fondos para repartirlos. Eso es lo que quieren, quieren destruir el sistema de capitalización individual para destruir el mercado de capitales y así, el modelo. Nunca les han importado las personas, ellos quieren reemplazar la élite existente, por otra que son ellos.

-¿Cómo analiza el actuar de los partidos políticos de ambos lados?

Los políticos se mueven por las encuestas, porque estas generan realidades. Podría haber otras formas de participación que no sean los partidos políticos, que yo entiendo que a mucha gente les acomodan, pero a otros que somos independientes como yo, no nos acomodan. Si yo, como independiente, quisiera ser constituyente, no puedo a menos que un partido político me acompañe, y la verdad que para mí un partido político es algo que va contra todas mis creencias. No firmaría por ninguna razón, porque no necesito a nadie que me represente, puedo hablar por mí misma, tengo voz. Debiera haber un espacio mayor para los independientes, pero además creo que los partidos políticos en general están más preocupados de arreglarse su próxima elección que de las ideas. 

He estado mirando harto los años 20 porque son años complejos que se complejizan con la crisis del 29′, que la gente renuncia a la libertad por seguridad, eso hizo que se asentaran los totalitarismos. Yo me temo que hoy día vamos a tener eso y que vamos avanzar a un totalitarismo de corte orwelliano”.

-Pero las colectividades juegan un rol en una democracia…

Los partidos juegan un rol, pero el problema es que más que tener convicciones, están viendo la próxima elección y lo que les conviene a ellos. Por eso renuncian a las ideas y negocian cosas que deberían ser impensables. Echo de menos los principios, echo de menos un político que diga que pelea por una idea, más allá de si es popular o impopular. Están mirando las encuestas y aparece Lavín diciendo “yo soy socialdemócrata”… así se llamaba en un principio el Partio Comunista. Al lado viene Longueira que independiente de que sea de la UDI es sensible a la izquierda, que rápidamente aparece detrás de Lavín. Longueria salió por sus problemas de salud, y él es político y tiene que reinventarse. Él piensa que Lavín va ser el próximo Presidente, no esta pensando en Chile sino que en él. Me parece que es inmoral que los políticos estén pensando en ellos. Los políticos en los matinales te muestran ya que están haciendo una vitrina, que es el mismo fenómeno de Trump, que es el problema que tiene la izquierda con Trump. Él tendrá todas las cosas que quieran, pero es un hombre mediático, que se maneja con las redes sociales y con los medios de comunicación, es un “celebrity man”. Eso genera que haya un público que vota por él. Los medios odian a Trump a un nivel que llega a ser patológico, lo han atacado de una manera más allá de sus tuiteos y sus salidas de tarro, que tienen que ver con que él no es un político sino que dice las cosas que piensa, da un poco de vergüenza. La gente percibe que Trump no les miente. Ese fenómeno acá lo tratan de copiar, apareciendo en los matinales haciendo sketch que a uno le da vergüenza.

-¿Y cómo analiza el rol del gobierno durante este proceso?

El Presidente está preocupado de poder viajar al extranjero sin que tenga demanda de derechos humanos y por eso mismo, no hace lo que tiene que hacer, no está poniendo a Chile en primer lugar. Aquí falta espíritu heroico y que estén dispuestos a pagar los platos rotos, por hacer lo que hay que hacer. El gobierno es muy blando y esté preocupado de las querellas de DD.HH. que van en contra su persona. Chile es el conejillo de indias, el símbolo de un proceso que es mundial. Como lo de los chalecos amarillos en Francia, que era un movimiento de clase media, inicialmente, que protestaban contra los impuestos. Esto empezó el 2008 con mucha fuerza, pero se están inventando desde la caída de la URSS y el 2008 con la crisis se les presentó esta oportunidad. He estado mirando harto los años 20 porque son años complejos que se complejizan con la crisis del 29′, que la gente renuncia a la libertad por seguridad, eso hizo que se asentaran los totalitarismos. Yo me temo que hoy día vamos a tener eso y que vamos avanzar a un totalitarismo de corte orwelliano  donde más encima nos van a controlar por las pantallas. 

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