26 años de existencia cumplió la Coordinadora Arauco Malleco (CAM). En ese período la orgánica radical se ha adjudicado 211 atentados y destruído 770 bienes (entre vehículos, camiones, inmuebles e infraestructura); de acuerdo con datos suministrados por Pablo Urquízar, ex coordinador de seguridad de la Macrozona Sur.

Sin embargo, para muchos este nuevo aniversario constituye un “punto de inflexión”. El líder de la agrupación, Héctor Llaitul, así como su hijo –llamado a sucederlo– Ernesto Llaitul, y otros de sus cabecillas se encuentran actualmente en la cárcel, ya sea condenados o en prisión preventiva; lo que se suma a la aplicación de nuevos instrumentos legales, como las leyes de robo de madera, contra el crimen organizado o la que sanciona las usurpaciones que han permitido restringir el actuar de las orgánicas que operan en la Macrozona Sur. 

El 1 de diciembre de 1997 la agrupación se adjudicó lo que califican como su primer acto de “sabotaje”: la quema de tres camiones en Lumaco, Región de La Araucanía. Desde entonces, las demostraciones de fuerza no han cesado, al punto de que tanto la Región de La Araucanía, como las provincias de Arauco y del Biobío, en la Región del Biobío, permanecen en estado de excepción desde el 12 de octubre de 2021, tan solo con un alto de 50 días, luego de que el Presidente Gabriel Boric asumiera el mando.

El mismo Urquízar informa que son 75 los integrantes activos de la CAM, de los cuales 20 se encuentran en la cárcel: 9 condenados y 11 en prisión preventiva. 

“Estamos en un punto de inflexión respecto de la Coordinadora Arauco Malleco porque uno podría decir que por primera vez, en estos 26 años, existe una unidad de acción del Estado, de los distintos poderes, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, en orden a considerar a la CAM y sus integrantes, no solo como un peligro para la sociedad, sino también como autores de graves delitos que afectan a familias mapuche y no mapuche. En ese sentido, esta unidad de acción debe ser constante y permanente”, subraya Urquízar. 

Para el abogado, el momento constituye una oportunidad de desarticular definitivamente a esta orgánica. No obstante, advierte que eso depende “absolutamente” de que se mantenga esta unidad de acción. “Si el Estado cae en las mismas prácticas contradictorias que ha tenido en el pasado, esto, simple y llanamente, va a ser un tiempo en que las personas van a estar presas, pero la CAM se va a volver a rearticular, y no sólo se va a reproducir, sino que va a aprender de los errores que cometió, y, por lo tanto, saldrá más fuerte a efectos de buscar causar temor en la población. En esa línea, el Estado, en su conjunto, más allá de la izquierda o la derecha, debe comprender que tiene que dar los pasos necesarios, de forma constante, permanente y uniforme, para definitivamente desarticular a la CAM. Hoy día, hay 11 personas en prisión preventiva, y lo que uno esperaría es que resulten condenadas y que esas condenas las cumplan en la cárcel como el Derecho indica”, dice.

La CAM se ha adjudicado 24 atentados en 2023

En 2023 la CAM y sus células, conocidas como ORT (Organismos de Resistencia Territorial), se han adjudicado 24 atentados, convirtiéndose en la segunda agrupación radical con más hechos de violencia reivindicados este año. La primera es la Resistencia Mapuche Malleco (RMM) que totaliza 36 ataques en 2023. 

Patricio Santibáñez, presidente de la Multigremial de La Araucanía, detalla que desde que se levantó el estado de excepción “acotado” han observado que hay menor actividad de todo grupo violento. “Teníamos promedios de 20, 25, hasta 30 hechos por mes. Y en los últimos meses hemos tenido casos de 6 hechos por mes. Nosotros creemos que efectivamente el estado de excepción ha ido mejorando y está logrando una mayor efectividad”, cuenta. Agrega que ven esto como una oportunidad para avanzar en el objetivo que debe ser la desarticulación de estos grupos. “Tienen que ser juzgadas todas las personas que participan de los delitos, no solamente los dirigentes”, subraya.

Por ello, Santibáñez reitera que “existe una importante oportunidad de desarticular estos grupos. Obviamente están en una posición de mayor debilidad, pero lo que corresponde es no contentarse con estos logros, sino que ir por la desarticulación total, porque nadie sabe si el día de mañana van a cometer hechos graves nuevamente. Lo que corresponde es seguir reforzando la fiscalía, las policías, para realmente desarticularlos”.

La CAM cada vez más radical

Para personas de origen mapuche con conocimiento del conflicto –que por seguridad prefieren el anonimato– la realidad de la Coordinadora en sus inicios es muy diferente a la de los últimos 10 años, y también muy diferente de lo que es ahora. “Ha existido una evolución de ese grupo, una radicalización cada vez más profunda, basada en una mirada más política-radical, que según ellos, justifica su actuar”. Explica que originalmente además de la reivindicación territorial pretendían el desarrollo del pueblo mapuche, pero hoy “viven por la radicalización en sí misma”. 

La fuente indica que si bien actualmente están “bastante debilitados” puede ser más “un momento que una constante”: “Han tenido varios momentos de los cuales han resucitado”. Y advierte que hay que estar atentos a cuando, por ejemplo, se levante el estado de excepción; ya que este tiempo con menos atentados sirve a las orgánicas para “reorganizarse”, “reclutar más gente” e, incluso, aprender nuevos métodos. 

“Dentro de la Macrozona Sur la extrema pobreza se ha arraigado y el mejor ingrediente para estas orgánicas son los cabros jóvenes, de comunidades, a los cuales se les puede convencer de tomar las armas”, subraya.  

Guerra de “células”

Fernando Fuentealba, presidente de la Fundación de Víctimas del Terrorismo en la Macrozona Sur, indica que ellos han podido observar que las tácticas de la CAM obedecen a la “guerra de células” con sus ORT, y “justamente para no ser debilitados se dividen en varios grupos, que actúan en distintas áreas, en distintas zonas, y que sí obedecen a una estructura ideológica; con el objetivo claro del desplazamiento humano de las zonas en las que quieren tomar control y si bien ha habido algunos detenidos, no creo que eso se haya superado hasta el minuto”. 

Coincide el diputado por La Araucanía Miguel Mellado, quien señala que si bien la CAM no se encuentra al 100% de su plenitud, y está «moribunda», continúa operativa pues todavía tiene células activas. 

La detención de Héctor Llaitul, de sus hijos Ernesto y Pelentaro, y de su sobrino Bastián Llaitul ocurrieron en fechas y contextos distintos. Por ejemplo, a Bastián Llaitul lo detuvieron luego de realizar un atentado en el que dejaron un lienzo exigiendo la libertad de Ernesto. 

La diputada Gloria Naveillán recuerda que hace unos años Llaitul otorgó “libertad de acción” a todas sus ORT, lo que les permite actuar de manera autónoma. “Cada una de estas ORT tiene un grupo que la dirige, que organiza el atentado, que se adjudica el atentado, que efectúa el atentado, que saca el comunicado. Entonces, el hecho de que Llaitul y su hijo y muchos otros que han participado en atentados a nombre de la CAM estén hoy día presos, no inhibe que las ORT puedan seguir actuando”.

Los hijos de la CAM

La CAM continúa con presencia en las cuatro regiones que conforman la Macrozona Sur. Además, es la “madre” de todas las orgánicas radicales que actualmente existen; incluyendo la Resistencia Ancestral Mapuche, con sede en Argentina. 

En Chile, actualmente operan 10, pues la CAM se ha escindido en varias ocasiones dando origen a otros movimientos que se consideran hasta más violentos, como la Weichan Auka Mapu (WAM), la RMM o la RML. 

“Existen otras orgánicas, igual o más peligrosas que la CAM, que se vinculan, además, con el crimen organizado y, por lo tanto, no sólo persiguen aspectos políticos-ideológicos, sino también lucrativos, como podría ser la Resistencia Mapuche Lafkenche, vinculada al robo de madera, al tráfico de armas, al tráfico de municiones, al robo de vehículos; o la Resistencia Mapuche Malleco, que está vinculado también a narcotráfico, al tráfico de armas, municiones, robo de vehículos. Y no sólo desde el punto de vista del crimen organizado, sino también de ideologías con componentes que afectan gravemente, por ejemplo, la libertad de educación o la libertad religiosa. Por ejemplo, cuando la RMM atenta contra escuelas o la WAM atentan contra iglesias, tanto católicas como evangélicas”, plantea Urquízar.

Es así como si bien se podría desarticular completamente a la CAM, “la violencia en la Macrozona Sur seguirá subsistiendo, porque existen otras orgánicas que son hijas de la CAM que adquirieron nuevas formas de violencia, de financiamiento y que controlan territorios distintos”, resume Urquízar. 

Mellado señala, no obstante, que la fiscalía está siguiendo a todas estas agrupaciones. “La verdad es que sabemos dónde están. Falta la decisión política de ir a buscarlos (…). El gobierno no tiene que dejar que solamente la fiscalía haga la pega y desarme los grupos terroristas. Yo le pido al gobierno que se amarre los pantalones y vaya a buscar a los terroristas donde están”, sostiene. 

¿En qué posición está Héctor Llaitul?

Héctor Llaitul está en prisión preventiva desde agosto de 2022. El comienzo de su juicio oral está fijado para marzo del próximo año. 

Fuentealba señala que con los años y los descuelgues que ha sufrido la CAM, el líder de la orgánica ha perdido poder. La diputada Naveillán también indica que ya él no sería el hombre fuerte de este conflicto. “Poco reivindican que Llaitul quede libre en los atentados que cometen. Fue un líder, pero hoy día, mi impresión, es que pesa poco en el conflicto”. 

No obstante, Urquízar difiere: “Héctor Llaitul sigue siendo la persona más peligrosa de la Macrozona Sur. No sólo desde el punto de vista de sus actos delictuales, sino fundamentalmente por su influencia, por su ideología y por su carácter político. Hoy está en prisión preventiva porque se le imputan cinco delitos, pero no está condenado”. 

Ahora, quién podría suceder a Llaitul en la CAM, tampoco está claro. Actualmente la vocería de la organización la ejerce Rafael Pichún; pero desde La Araucanía indican que “no le llega a Llaitul”. 

Al mismo tiempo, pueden existir rencillas entre las distintas orgánicas. Ya que cada uno de estos pequeños grupos tiene su pequeño líder “y por lo tanto trata de demostrar que tiene más poder o más liderazgo que el de al lado”, dice Naveillán. 

Al respecto, Urquízar señala que “uno tiene que entender que acá hay terrorismo, pero también hay crimen organizado, y por lo tanto hay móviles ideológicos, pero también hay móviles lucrativos. Ocurre lo mismo que en otros países donde está presente el narcotráfico. Pensemos en México, con el Cartel Sinaloa, el Cartel del Golfo, el de Jalisco Nueva Generación, evidentemente hay conflictos de poder, porque al final lo que pretende la organización radicalizada y terrorista es que el Estado de derecho no exista en aquellos territorios que controlan, para tener soberanía territorial y que en esos territorios mande la ley del más fuerte”. 

Participa en la conversación

1 Comment

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.