El 5 de octubre de este año, y por casi una hora, Cecilia Millán La Rivera declaró ante la Brigada Investigadora Anticorrupción. ¿La razón? Ser la dueña del inmueble de calle Exequiel Fernández que Daniel Andrade inscribió como sede de la Fundación Democracia Viva.

En su declaración, a la que tuvo acceso El Líbero, la académica de la Universidad Católica Silva Henríquez y militante de Revolución Democrática explicó paso a paso cómo fue que terminó involucrada en el asunto.

Relató los contactos que tuvo con Andrade y su entonces pareja, la diputada Catalina Pérez; la correspondencia que recibió para la fundación; y el contrato de arriendo que firmó en una notaría donde figuraba un pago mensual que nunca se realizó.

“Le comenté que no podían utilizar mi domicilio para trabajar como fundación”

“En el año 2022, no recuerdo la fecha exacta, me llama por teléfono un amigo de nombre Fernando González, quien es militante de RD, indicándome que Daniel Andrade Schwarze, quien había sido directivo de RD, estaba buscando personas propietarias de vivienda para inscribir su fundación con el requisito de que este domicilio estuviera ubicado en la comuna de Ñuñoa”, sostuvo Millán.

“De acuerdo con lo que me comentó Fernando, lo único que necesitaban era otorgar la dirección para recibir correspondencia de la fundación. Ante esto, le pregunté a Fernando, quien es de profesión abogado, qué implicancias legales tenía esto para mí, respondiéndome que no habría problema, lo que me generó confianza”, agregó.

Millán relató que días después la contactó telefónicamente Andrade para explicarle que quería crear una fundación “para trabajar temas de participación social ciudadana”.

“Le comenté que no podían utilizar mi domicilio para trabajar como fundación porque es el lugar donde resido, respondiéndome que sólo necesitaban la dirección para recibir correspondencia. Dentro de esta conversación, acepté que entregara mi dirección”, señaló, advirtiendo que “en ningún momento se habló de algún tipo de pago para el uso de mi dirección, sino que yo lo hice de buena fe como ayuda social y política”.

“Fue a mi casa junto a su pareja de ese entonces, Catalina Pérez”

La militante de RD contó que en enero de 2022 recibió un sobre en su casa que contenía los estatutos de la fundación, a los que le sacó fotos para luego enviárselas por WhatsApp a Andrade.

En el mes de julio del año 2022 Andrade hizo dos solicitudes a Millán: que le sacara un certificado de residencia a nombre de la fundación y que firmaran un contrato de arriendo notarial para que le llegara la documentación del Servicio de Impuestos Internos. Asimismo le informó que le iba a agregar otras actividades comerciales al giro de la fundación, sobre actividades artísticas y académicas.

“El 29 de julio de 2022 concurrí a una notaría ubicada en la comuna de Providencia por instrucción de Daniel, quien me indica que iba a dejar los papeles listos y todo pagado para que yo solo firmara el contrato de arriendo. Ante esto, leí el contrato donde aparecía que supuestamente me pagaría $10.000, lo que fue una formalidad ya que nunca se acordó que me pagaría por el supuesto arriendo, por tanto nunca recibí esta suma de dinero. El arriendo regiría a partir del 01 de agosto de 2022”, sostuvo.

“En el mes de septiembre de 2022, Daniel me indica que necesitaba el contrato físico, por lo que coordinamos y fue a mi casa junto a su pareja de ese entonces, Catalina Pérez, a quien conocía desde que comencé a militar en RD. A Daniel lo conocí en esa oportunidad. No hablamos ninguna particularidad de la fundación sino que explicaron a grandes rasgos de las funciones que tendría y más que nada hablamos de contingencia política de ese entonces”, agregó.

“Llegó un sobre a nombre de la fundación a mi domicilio desde el Ministerio de Justicia”

En seguida, Millán contó que fue invitada al cumpleaños de Catalina Pérez en diciembre de 2022 y que no supo nada más de la fundación hasta el 19 de junio de 2023, cuando estalló el caso y se dieron a conocer públicamente los millonarios convenios entre el Minvu y la fundación de Andrade.

“Me contacta Daniel Andrade y me señala que debía conversar conmigo sobre la fundación Democracia Viva. Recuerdo que me comentó que había un problema con la fundación en Antofagasta, que al parecer había salido algo en el diario, que lo estaban cuestionando y estaba en problemas. La verdad no le tomé mayor atención. Al día siguiente, me contacta nuevamente Daniel por WhatsApp y me dice que cierre mis redes sociales porque me estaban ‘funando’, no entregándome mayores detalles, ante lo cual le dije que no se preocupara porque no ocupaba mucho redes sociales. La verdad es que seguí trabajando y no le tomé atención. Luego durante el día me escribe mi hermana quien me comentó que andaba circulando mi fotografía por distintas redes sociales donde pusieron distintas cosas relacionadas a la fundación Democracia Viva, publicaron un pago por una asesoría que había prestado para el Ministerio de Educación, señalando montos que no eran reales, entre otras cosas”, contó.

En seguida, explicó que el 22 de junio fue junto a Andrade a una notaría en Peñalolén a darle término al contrato de arriendo “tras una petición hecha por mi ante todo lo que estaba ocurriendo. Para redactar el contrato, me asesoré con una abogada, quien especificó que nunca recibí dinero por el arriendo del inmueble y que este nunca fue utilizado por la fundación. Recuerdo que ese mismo día llegó un sobre a nombre de la fundación a mi domicilio desde el Ministerio de Justicia, informándole esta situación a Daniel Andrade, quien me pide ir a retirarlo al día siguiente, el que fue entregado por mi hermana ya que me encontraba trabajando”.

Luego contó que la PDI allanó su casa, llevándose su computador personal y el finiquito de arriendo.

“Después de ocurrido todo esto, le escribí a Daniel para que hiciera los trámites necesarios para desvincular mi domicilio de la fundación. Debo señalar que nunca tuve ninguna participación en la fundación. No tuve conocimiento de sus actividades ni tampoco percibí algún beneficio económico ni de ningún tipo ya sea por parte de la fundación directamente o de Daniel Andrade ni de Catalina Pérez ni ningún involucrado”, finalizó.

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