Héctor Llaitul
Hector Llaitul

Durante la presentación de su libro, el excoordinador nacional de Seguridad de la Macrozona Sur, Pablo Urquízar, recordó un episodio olvidado de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) y de los vínculos internacionales que ha construido la orgánica en sus más de 25 años de operaciones. Y es que en 2007 un «dirigente del ala política de ETA» visitó a Héctor Llaitul mientras este se encontraba preso en la cárcel de Angol. 16 años después, el mismo dirigente, Walter Wendelin, firmó un comunicado en el que se rechaza la condena de Ernesto Llaitul –hijo de Héctor, y quien estaba llamado a sucederlo como líder del grupo– a 15 años de cárcel, decretada a finales de 2023. 

El episodio de la visita de Wendelin no solo a Llaitul, sino que a otros integrantes de la CAM en 2007, quedó asentado en el libro ‘Las conexiones de ETA en Latinoamérica’, escrito por Florencio Domínguez, director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, con sede en España, y autor de varios libros sobre el terrorismo de la ETA (grupo armado que operó durante 60 años con el objetivo de separar al País Vasco de España y Francia).

En el libro se relata que Wendelin primero estuvo en Nicaragua para respaldar la revolución sandinista y después de eso, a partir de la década de los noventa, se dedicó a apoyar la independencia del País Vasco y se integró a la organización Askapena, de la que terminó siendo su portavoz.

Askapena tenía vínculos con Herri Batasuna (HB), una coalición política española surgida en 1978 y considerada el brazo político de ETA. Y fue como parte de ese movimiento que Wendelin visitó México, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú, Argentina, Uruguay y Chile.

Debido a que Batasuna fue proscrita en 2003, dice el libro de Domínguez, se presentaba como “‘delegado para América de la izquierda abertzale’, denominación que evita mencionar a Batasuna debido a su ilegalización”.

El día en que un vocero de ETA visitó a Llaitul en la cárcel

Relata el texto que Wendelin llegó a Chile de la mano del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en junio de 2007, el “que le organizó una conferencia en Santiago, pero que, sobre todo, le dio la oportunidad de visitar en la cárcel de Angol a dos presos mapuches: Héctor Llaitul Carillanca y José Huenchunao Mariñán, miembros de la Coordinadora Arauco Malleco. Tras reunirse el 17 de junio con los dos reclusos, viajó a Traiguén para visitar a Pascual Pichún, otro miembro destacado del movimiento mapuche, y a Arauco para reunirse con Iván Llanquileo, quien sería detenido por las autoridades chilenas dos meses más tarde”. 

Huenchunao ya estaba condenado a 10 años de prisión por el incendio de una empresa forestal y Llaitul estaba acusado de porte ilegal de armas y agresión a la policía.

El episodio quedó registrado también en los diarios chilenos de la época. El 20 de junio de 2007, La Tercera presentaba a Wendelin como “delegado y encargado internacional de Batasuna”.Y citaba a Jorge Gálvez, vocero del FPMR, quien explicó que Wendelin estaba de gira por América del Sur para dar a conocer la “lucha del pueblo vasco y para tomar contacto con organizaciones revolucionarias locales”.

Por su parte, El Mercurio de la misma fecha destacó que “la cárcel de Angol tuvo una visita internacional”. El diario ahondó en que el dato del encuentro entre Wendelin, Llaitul y Huenchunao “fue revelado por altas fuentes del Ministerio Público de la Novena Región, quienes señalaron que Wendelin llegó hasta el penal de Angol el pasado domingo (17 de junio de 2007). Estaba acompañado por un líder de otra agrupación, y luego de la visita se dirigieron a la comunidad de Pascual Pichún en Traiguén”.

Para el momento de la visita, estaba roto el diálogo entre el gobierno español y ETA, debido a que el 30 de diciembre de 2006, explotaron un auto-bomba en el aeropuerto de Madrid, que ocasionó la muerte de dos ciudadanos ecuatorianos y dejó heridas a 19 personas.

En su visita a Chile, dice La Tercera del 21 de junio de 2007, Wendelin declaró que “como en casi todas las ocasiones, los gobiernos correspondientes, en este caso el gobierno de Chile, no garantiza los derechos de los presos políticos mapuches. No tienen un mínimo de higiene y condiciones que puedan garantizar la salud y los derechos básicos”. Agregó: “Creemos, por conocer nuestra propia situación, que si a un pueblo se le niega la existencia, el derecho de autodeterminarse, te haces cómplice del exterminio y eso supone un problema”. 

La detención de Iván Llanquileo y el material de ETA en su poder

En el libro de Florencio Domínguez se alude a la detención de Iván Llanquileo, ocurrida dos meses después de la visita de Wendelin.

El 1 de septiembre de 2007 se informó en Chile de la detención de Iván Llanquileo, ocurrida en Contulmo (Región del Biobío). Dicen las notas de prensa de la época que fue encontrado al interior de la comunidad Juana Millahual y que se halló en el mismo lugar armamento de tipo militar (un fusil M-16), elementos para la fabricación de bombas molotov, una bandera de Euskadi (País Vasco) y documentación del movimiento terrorista ETA, entre los que había manuales de adoctrinamiento.

A Llanquileo se le imputó por tenencia de armas, municiones y receptación reiterada de especies robadas. Quedó con la medida cautelar de firma semanal, pero para cuando la Corte de Apelaciones de Concepción le revocó la medida, el hombre ya era prófugo.

El 25 de noviembre de 2007, El Mercurio profundizó en cuanto a la relación de Llanquileo, descrito como el nuevo líder de la CAM, y Askapena. Según el diario, entre el 28 de marzo y el 1 de abril de 2002, Llanquileo “participó en un encuentro bianual de organizaciones juveniles, patrocinado por ETA, que se efectuó en la localidad de Elorrio, en el País Vasco”.

Asimismo, se dice en El Mercurio que “la ‘brigada de Askapena’ estuvo en 2007 al interior de la comunidad Juana Millahual, residencia de Llanquileo, y está acreditado que Walter Wendelin, representante para Sudamérica de Askapena, en su visita a Chile en junio pasado, no sólo mantuvo contactos en la Región de la Araucanía con dirigentes de la CAM, como el lonco Pascual Pichún, sino que también habría estado en la provincia de Arauco para encontrarse con Llanquileo”.

De acuerdo con el libro de Domínguez, “a raíz del arresto de Llanquileo, Askapena emitió un comunicado en lengua vasca en que bajo el expeditivo título de ‘Chile, ¡deja en paz a los mapuches!’ revelaba que el dirigente de la Coordinadora Arauco Malleco había estado en el País Vasco invitado por el organismo de la izquierda abertzale: ‘Iván pudo conocer Euskal Herria puesto que fue miembro de la delegación enviada al Topagune (reunión) de Elorrio desde el pueblo mapuche y desde entonces el respeto que siente por nuestro pueblo es muy grande’”. 

Hay reportes de que en 2009, miembros de Askapena visitaron nuevamente Chile, esa vez sin Wendelin, y realizaron un recorrido por la zona del conflicto mapuche. Luego partieron a Neuquén, Argentina, y en agosto del mismo 2009 intentaron ingresar nuevamente al país, pero el gobierno no se los permitió.

Los inicios de Llaitul en el FPMR

Sobre la relación CAM-ETA, Domíguez argumenta que: “El esfuerzo ideológico del entorno de ETA les lleva a amalgamar todos los movimientos insurgentes, sean del país que sean. Así se refleja en un comunicado difundido por Askapena en junio de 2009 con motivo del 45 aniversario de las FARC que terminaba asegurando que ‘afortunadamente en Colombia, en Euskal Herria, en Palestina, en WallMapu, en la tierra de los tamiles, en Irak, en Kurdistán, en Chechenia y en decenas de pueblos del mundo, hay personas militantes que prefieren dar su vida antes que ver morir a su pueblo’”.

El propio Héctor Llaitul militó en sus orígenes en el FPMR, y los nexos entre la CAM y las FARC también han sido ampliamente documentados. 

Llaitul ha contado que en la década de los 80 fue parte de la Juventud Rebelde Miguel Enríquez, una organización juvenil que se identificaba con el MIR. Luego, en 1988, pasó al Frente Patriótico Manuel Rodríguez Autónomo. En el libro ‘Weichan: conversaciones con un weychafe en la prisión política’, del ex candidato presidencial del Partido Comunista, Jorge Arrate; el líder de la CAM afirma que en el FPMR formó parte de una célula de la Región del Biobío, y que llegó a ser un cuadro operativo de nivel medio. “Directamente subordinado a los comandantes Ramiro (Mauricio Hernández Norambuena), Chele (Juan Gutiérrez Fischmann) y Salvador (Galvarino Apablaza)”. Más tarde, contó a Arrate, pasó “a las fuerzas estratégicas de las Fuerzas Armadas Rodriguistas, un grupo de élite que debía pasar, se suponía, a conformar la guerrilla en el sur”. Fue tras abandonar el FPMR que Llaitul participó en la fundación de la CAM. 

En abril de 2020 hubo un atentado con un auto-bomba en el Puente Lleu Lleu, en la provincia de Arauco, Región del Biobío. Los responsables se retrataron vestidos de negro, encapuchados y portando fusiles. Integrantes de comunidades mapuche dijeron entonces a las autoridades que las armas con las que se fotografiaron se las suministró lo que queda del FPMR.

También ha trascendido que armamentos requisados a integrantes de la CAM tienen el número serial borrado del mismo modo que los fusiles ingresados en Carrizal Bajo en la década de los 80.

La reciente defensa de Askapena a la CAM

En septiembre de 2010, el gobierno español detuvo a Walter Wendelin, y a otras seis personas por su vinculación a la red internacional de apoyo a ETA. Si bien la fiscalía pedía 6 años de cárcel por colaboración con organización terrorista, la Audiencia Nacional española los absolvió en 2016, ya que no se pudo acreditar la vinculación directa de Askapena con ETA.

Sin embargo, el nombre de Askapena no ha dejado de estar asociado a la CAM. En diciembre de 2022 aparecen firmando un “llamado de solidaridad hacia el pueblo mapuche y la CAM”.  

Y en noviembre de 2023, luego de la condena en contra de Ernesto Llaitul y de quienes lo acompañaron en un atentado ocurrido en un predio forestal el 9 de septiembre de 2021 -por el que se los consideró culpables de los delitos de incendio y homicidio frustrado- el propio Walter Wendelin aparece firmando un nuevo comunicado en el que rechazan la sentencia. 

Allí, los firmantes se identifican como “observadores internacionales” del juicio “convocados por las familias de los Presos Políticos Mapuche de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM)”.

Los parecidos entre el modus operandi de la ETA y las orgánicas del sur

Sobre todo esto, Pablo Urquízar señala que existen 10 similitudes entre las orgánicas radicales que operan en el sur y la ETA. 

“Tanto la ETA como la violencia en la Macrozona Sur tienen las características de terrorismo, es decir, estos actos delictuales graves pretenden infundir temor y terror en la población con la finalidad de hacer ver y exigir ciertos objetivos políticos”. Agrega que ambos corresponden al llamado “terrorismo nacionalista”, siendo que los primeros exigían la independencia del País Vasco y los segundos la “liberación nacional mapuche”, como su objetivo político.

Otro punto en común, dice Urquízar, es el uso de la violencia como método de acción política. En sus 60 años de historia, ETA se adjudicó 3.571 acciones terroristas; al tiempo que se contabilizan 855 asesinados, como resultado de sus actuaciones. 

El libro de Urquízar, ‘Radiografía de la violencia y el terrorismo en la Macrozona Sur: problemas y desafíos actuales’, detalla que solo entre 2014 y 2022 se materializaron 7.067 hechos de violencia en las cuatro regiones que componen la Macrozona Sur y de estos, al menos 501 se los ha adjudicado alguna de las 10 orgánicas que operan en el área. Además las víctimas fatales rondan las 40

En particular, la CAM desde que apareció por primera vez en 1997 y hasta finales de 2023, se ha adjudicado 211 atentados y destruido 770 bienes (entre vehículos, camiones, inmuebles e infraestructura).

Urquízar también menciona como punto en común la presencia en dos países. La ETA en Francia y España y “el terrorismo y la violencia en la Macrozona Sur, por parte de las orgánicas tiene presencia también en dos países. En Chile, la parte que se le denomina Gulumapu, y en Argentina, la parte que se le denomina el Puelmapu, y juntos conforman el Wallmapu o el Estado Nación Mapuche, que es lo que pretenden las orgánicas”.

En Argentina opera la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), que tiene entre sus dirigentes a Facundo Jones Huala –actualmente preso en Chile–, y, de acuerdo con información difundida por el gobierno de Argentina en diciembre de 2017, la RAM tiene como organización “madre” a la Coordinadora Arauco Malleco. 

Desde los “presos políticos” hasta la reivindicación pública de los atentados

Otros elementos similares, enumera Urquízar, son que la ETA consideraba a todos sus presos como “presos políticos”. “Cada vez que detenían o desarticulaban alguna célula de la ETA, inmediatamente los calificaban como presos políticos, independiente que hubiesen matado o que hubiesen puesto una bomba o causado múltiples víctimas. Lo mismo ocurre en la Macrozona Sur. Todos los detenidos, integrantes de las orgánicas, especialmente de la CAM, son presos políticos para ellos. Eso lo que hace es relativizar el carácter delictual y dañino de sus atentados”. 

Con respecto a los presos, el excoordinador de la Macrozona recuerda que España tomó la determinación de alejarlos de las cárceles del País Vasco «porque se tomó en consideración que en las cárceles del País Vasco, la ETA terminaba ejerciendo su control territorial» y entre las exigencias de la ETA estaba que sus presos fuesen de regreso. “En la Macrozona, cuando los presos de las distintas orgánicas son alejados, las orgánicas a través de los atentados exigen los traslados”.

En octubre de 2023, por ejemplo, la CAM reivindicó un atentado en el que derribaron una torre de vigilancia de Forestal Mininco. Esto fue para exigir el traslado de Juan Carlos Mardones, de la cárcel de Valdivia a la cárcel de Temuco. 

También hay parecido en que “cada atentado de la ETA y cada atentado en la Macrozona Sur se reivindica públicamente”, bien sea con comunicados públicos o con panfletos dejados en el lugar de los hechos. “Esto es muy relevante porque efectivamente el terrorismo, a diferencia del crimen organizado, busca mostrarse. Y la forma de mostrarse tiene un componente comunicacional muy, muy importante. El crimen organizado no busca que se sepa, sino pasar inadvertido para conseguir su objetivo lucrativo sin ningún problema. En cambio, en el caso del terrorismo lo que se busca es necesariamente generar un impacto político, un impacto en la población y para eso se utilizan las comunicaciones. Por eso se reivindican los atentados”, explica Urquízar.  

En cuanto a las víctimas, en ambos casos aparecen policías y población civil. La ETA tiene en su haber 361 asesinados civiles, entre ellos 59 mujeres y 22 niños. 

En el caso de las orgánicas del sur de Chile se recuerdan los asesinatos recientes de funcionarios policiales como Eugenio Nain, Francisco Benavides o Luis Morales; pero también entre sus víctimas hay personas de origen mapuche. En su libro, Urquízar señala que 2022 ha sido el año más letal, con trece asesinatos. De ellos, la mitad de las víctimas eran mapuche. 

En cuanto al mecanismo de financiamiento, ETA obtenía recursos de robos, extorsiones y el  denominado impuesto revolucionario. En Chile, se obtienen principalmente del robo de madera, narcotráfico y robo de vehículos. 

“Y los principales hechos de violencia que se materializan en el caso de la ETA son atentados explosivos, secuestros y extorsiones. En el caso de la Macrozona Sur son mayoritariamente los atentados incendiarios o ataques armados”, menciona Urquízar.

Qué se puede hacer

En este sentido, en cuanto a lo que se puede hacer o los aprendizajes que se pueden tomar, Urquízar enumera que se requiere un acuerdo político efectivo contra el terrorismo de las diversas fuerzas políticas; abordar el terrorismo del forma integral, “no sólo desde el punto de vista de la persecución, que es lo que normalmente se ve en Chile, es decir, si se encarcela o no y a cuántos años se encarcela. Sino que desde el punto de vista de cuatro pilares fundamentales: prevención, protección, persecución y reparación”. 

Menciona también que “con el terrorismo no se negocia”, la unidad de acción política, el acuerdo respecto a que en la Macrozona Sur no se trata sólo de una crisis de seguridad, “sino que es esencialmente una crisis de derechos humanos. Es decir, son los derechos humanos vulnerados por las orgánicas radicalizadas y terroristas, que afectan la dignidad humana de familias mapuche y no mapuche”; entender que el terrorismo constituye una amenaza para la democracia. Señala, además, que frente a esto “es clave que la democracia no sólo tiene la opción, sino el deber de defenderse”, así como que “se deben utilizar todas las herramientas de la democracia para combatir el terrorismo”. 

Urquízar propone la creación de tribunales especializados para juzgar las causas terroristas, la reparación integral de las víctimas y entender que este no es un problema solo de La Araucanía sino que es un problema de todo el Estado de Chile. 

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