En medio de la batalla de las derechas que se ha desatado en la semana final de la campaña presidencial y ad portas del último debate televisado, el candidato libertario, Johannes Kaiser, aborda con El Líbero su proyecto político, valórico y sus diferencias con las candidaturas de José Antonio Kast y Evelyn Matthei.

En el sector se ha instalado una verdadera incógnita respecto a quién pasará a segunda vuelta. «No nos tomaron en serio, nos ignoraron. Pensaron que no éramos un factor relevante y una vez más cometieron un error político grave», advierte Kaiser desde el bus que lo traslada junto a su equipo al aeropuerto para continuar su gira en regiones.

Aunque señala que su candidatura, a diferencia de Matthei y Kast, no es «solamente derecha económica, somos también derecha política», también sostiene que su votante «va mucho más allá de lo que tradicionalmente habría sido el votante de Chile Vamos o de la derecha tradicional».

Sobre si es una candidatura extrema responde: «El hecho de que yo esté decidido a no entregar mis principios no significa que no pueda buscar soluciones de consenso».

-¿Por qué el elector de derecha debería elegirlo a usted por sobre Kast y Matthei el próximo 16 de noviembre?

-Porque tenemos una propuesta política mucho más completa, holística, para responder a lo que son las necesidades de hoy, los síntomas de la decadencia institucional, sino que también del mismo origen de la problemática.

-¿Qué incluye esa mirada más holística?

 -Tenemos un proyecto país que va más allá de solamente las cifras macroeconómicas. El fortalecimiento del capital cultural del país, con una respuesta de mediano y largo plazo a los problemas de confianza, de seguridad, de delincuencia y de crecimiento incluso en nuestra nación. Nosotros vamos mucho más profundo en nuestra visión del trabajo que tenemos que hacer desde el Estado que las otras dos candidaturas.

«Nosotros no somos solamente derecha económica, somos también derecha política, derecha filosófica»

 -En esa línea, ¿usted se siente el único representante de ese capital cultural de la derecha en esta elección? ¿Qué lo diferencia de la derecha del Partido Republicano y de Kast?

-Nosotros no somos solamente derecha económica, somos también derecha política, derecha filosófica. Nosotros recogemos la teoría política liberal y hasta cierto punto elementos de la conservadora, la fusionamos en nuestro proyecto político y le damos un sentido como respuesta a las dificultades que está enfrentando nuestra sociedad actualmente. Y eso lo hacemos de manera coherente.

 -¿Kast y Matthei son candidaturas de derecha solo en el ámbito económico?

-Se hacen cargo, hasta cierto punto, de las necesidades de seguridad, las necesidades de crecimiento económico, pero no entran a proponer una resolución de las dificultades, de la enfermedad de base que enfrenta nuestro país. Entonces le dan cuidados paliativos al paciente, pero no van a impedir que se muera.

 -¿De dónde cree que viene el crecimiento que ha tenido en las últimas semanas? ¿Le está quitando votos a Kast?

-No lo sé, honestamente. Nosotros tenemos una línea política bastante sólida, hemos mostrado un mensaje que es coherente, que hace sentido a la gente. Creo que nosotros estamos yendo bastante más allá del voto de un candidato u otro. Si solamente fuera un tema acotado a lo que son las preferencias dentro de la derecha, no tendríamos el crecimiento que hemos mostrado. Evidentemente estamos alcanzando mucho más allá de lo que sería el nicho tradicional. Y bueno, vamos a ver qué tanto más allá estamos alcanzando.

 -¿Su votante va más allá de la derecha?

-Mi votante va mucho más allá de lo que tradicionalmente habría sido el votante de Chile Vamos o de la derecha tradicional chilena. Entramos muy profundamente en una sección que podríamos llamar los votantes desencantados por el sistema político.

-¿Cómo responde a los que advierten en su sector que su candidatura le convendría a Jara porque ahí tendría más posibilidades el oficialismo de ganar en segunda vuelta?

 -Es la desesperación. En la desesperación siempre andan llamando al voto útil. Cuando no hay un argumento mejor para que la gente vote por usted, entonces se empieza a hablar del voto útil. Significa que los programas, las posiciones políticas que están defendiendo, no bastan para motivar a un número suficiente de electores para llevarlos a segunda vuelta.

-Matthei ha puesto mucho el foco en la capacidad de gobernar, en tener equipo. Incluso al Frente Amplio también se le ha criticado que llegó sin experiencia y sin equipo para gobernar teniendo que recurrir al Socialismo Democrático. ¿Usted considera que tiene la experiencia y los equipos para gobernar? ¿Se hace cargo de esa crítica?

-En primer lugar, el Frente Amplio llegó sin experiencia de trabajar. No le habían trabajado nunca un día a nadie, en ninguna parte. Y eso hace una tremenda diferencia. Todos nuestros equipos son profesionales que han trabajado tanto en el sector público como privado. Una cosa distinta es que no sean famosos. Ningunear a nuestros cientos de profesionales que han trabajado en nuestro programa económico, de salud, de educación, que por lo demás es el más completo de todos los programas que están hoy día en el Servel, es el típico ninguneo del que ve al nuevo rico llegar al club de Golf y dice ‘no, este no es de los nuestros’. Ese es el punto. Si no somos de los suyos, lo lamento mucho.

«No es un momento para tibios»

-En segunda vuelta usted ha dicho que va a apoyar a quien compita con Jara, pero ¿basta con un apoyo al otro día de los candidatos que no pasen al balotaje o usted cree que hay que hacer un gesto mayor, como que se conforme un comando conjunto, por ejemplo?

-Ese es un tema que se verá en segunda vuelta. El candidato que pase definirá cómo pretende continuar con su campaña. Nosotros vamos a estar a disposición para ayudar.

Hay quienes han advertido que la segunda vuelta es una elección nueva y que si los candidatos de derecha no se unen rápido, eso podría terminar favoreciendo a Jara. ¿No ve la posibilidad de que pese a las encuestas el oficialismo se recupere y termine imponiéndose en segunda vuelta?

-Es más probable que el Papa se haga masón. No veo que eso esté dentro del marco de las conversaciones, especialmente considerando, primero, que Jara es la continuadora de este gobierno y, segundo, que es la candidata del Partido Comunista. Si gana Jara en segunda vuelta, la verdad es que mejor que cerremos por fuera.

-¿Ve la posibilidad de un gobierno de toda la oposición o de las tres derechas? ¿Usted estaría dispuesto a sumarse o sumar a toda la derecha en un gobierno?

-En primer lugar, la palabra más importante es “un gobierno de derecha”. Yo estoy un poco cansado, como ciudadano, de votar por la derecha y recibir un gobierno de centro izquierda. Votar por la derecha en primera vuelta y que haya que votar por la centro izquierda en segunda. Al final ese es el gran problema. Si ganamos nosotros, vamos a recibir con los brazos abiertos a todos quienes quieran ayudarnos a transformar el programa político que hemos ofrecido a la ciudadanía en una realidad.

-¿Si usted pasa a segunda vuelta, su programa es inamovible? ¿No está dispuesto a negociarlo para incluir a Chile Vamos o al Partido Republicano?

-El programa de gobierno por el cual vota la gente en primera vuelta es un programa técnico y político. Si usted se viene a meter con mi programa y a decir que no se puede ahorrar lo que quiere ahorrar, entonces no nos está acompañando en el programa. Me está forzando el suyo en cosas que son absolutamente esenciales para poder lograr que el resto del programa funcione. No nos va a suceder lo que sucedió en la elección pasada donde quienes habían sido derrotados en la urna establecieron el marco operativo de la segunda vuelta. Eso no va a suceder.

-¿Y si no es usted quien pasa a segunda vuelta?

 -Si no somos nosotros los que pasamos a segunda vuelta y se habla de una participación en el gobierno, evidentemente que vamos a intentar que la mayor parte posible de nuestro programa sea integrado dentro de una eventual otra administración porque si no, no tiene ningún sentido ser parte de un gobierno.

-¿Eso también considera un eventual gobierno de Matthei o usted ve a Chile Vamos más de centro o centro izquierda? ¿Concuerda con este llamado a recuperar los acuerdos de los 30 años?

-Un gobierno de la Concertación no cambiaría de ninguna manera el eje en el cual se está desplazando nuestro país y, por lo tanto, continuaría en sus líneas de decadencia. Si usted no tiene la voluntad de hacer reformas profundas, no veo cómo se pueda recuperar nuestro país e impedir que después sea la extrema izquierda nuevamente la que aparezca en el horizonte y ponga en duda no solamente el sistema económico, sino que también, el sistema político. No es un momento para tibios, hay que estar dispuesto a jugarse todo el capital político en muy buen gobierno que empiece a mostrar resultados pronto y que sea capaz de entregar a otra administración del mismo signo.

 -O sea con Matthei no ve posible esas reformas…

-Matthei tendría que definirse primero. Uno de los problemas que tenemos es que todavía hay un tema de definiciones. Nosotros cuando hablamos de primarias, hablamos de tirar líneas rojas. No nos pescaron. Ahora que somos un factor político que no pueden ignorar, supongo nos tendrán que pescar y de la mano de esas líneas rojas y de lo que se pretenda hacer, estaríamos o no dispuestos a apoyar a un gobierno. Si no, lo apoyaremos sectorialmente.

¿Siente que fue ninguneado por la derecha tradicional?

-No, yo creo que no. No sé si nos ningunearon, pero evidentemente no nos tomaron en serio, nos ignoraron. Pensaron que no éramos un factor relevante y una vez más cometieron un error político grave.

«El hecho de que yo esté decidido a no entregar mis principios no significa que no pueda buscar soluciones de consenso»

 ¿Cómo respondería a quienes lo tildan de extremista o de representar una derecha autoritaria? ¿Se siente usted un candidato de posiciones extremas?

-A mí me parecería que el criterio para establecer qué cosas son extremistas debe ser ocupado con un poco más de acuciosidad, de rigurosidad. Nosotros no somos ningún peligro para la democracia, nosotros no proponemos la violación de ningún tipo de los derechos individuales que están garantizados en nuestra Constitución, somos la fuerza que en todas las instancias defendió la actual Constitución Política de la República y por lo tanto, también los derechos que están en ella consagrados.

-¿No se califica como un candidato de posiciones extremas?

-Yo simplemente tengo una visión política, esa visión política es aquella que tratamos de implementar para beneficio de nuestro país y de ahí no nos movemos en cosas de principio, en otro tipo de materia podemos negociar y podemos conversar.

-¿Sería usted un Presidente que busca acuerdos? Porque lo que han mostrado los hechos es que los presidentes, más allá de sus posiciones, han tenido que sentarse a negociar para buscar soluciones y avanzar en sus propuestas.

-A mí me gusta negociar cuando yo tengo algo sobre la mesa. No me gusta negociar desde la desventaja o desde la desesperación. Yo negocio para ganar, no negocio para perder. Y en la medida en que converse también con la oposición, con parte de la oposición que son demócratas, estoy absolutamente convencido de que también va a haber una actitud productiva y constructiva de esas personas para poder avanzar donde tengamos cosas en común. No se equivoque, usted puede revisar mis proyectos de ley y se sorprenderá la cantidad de proyectos que son transversales. El hecho de que yo esté decidido a no entregar mis principios no significa que no pueda buscar soluciones de consenso.

«Voy a defender la Constitución y voy a defender el sistema democrático de todos sus enemigos»

-Usted ha sido crítico de lo que ha llamado la renuncia de Chile Vamos y la derecha en general a sus principios y valores. ¿Cuál es esa agenda? ¿Qué es lo intransable que lo convierte usted en el candidato que defiende estos valores?

-En primer lugar, usted no puede poner a disposición del Estado el derecho a la vida tanto de quienes están no nacidos, como de los que todavía no están muertos. Dos: la agenda valórica es bastante más que el tema del aborto y la eutanasia. No se equivoquen. La agenda valórica va de la mano también con cultivar las virtudes cardinales y secundarias. Los países desarrollados, tienen altos niveles de confianza, que se basan en la honestidad de su gente, en la puntualidad, el respeto, todo tipo de formas de hacer las cosas que se van transmitiendo de generación en generación y que podemos llamar capital cultural. Si usted destruye la base valórica, le falta ese capital cultural después que le permite ser un país desarrollado.

-¿Qué va a pasar con el aborto en tres causales? ¿Buscaría revocarlo o en eso no se va a meter?

-La tercera causal (embarazo por violación) es un tema de debate porque no hay denuncias, porque solamente en el 8% de los casos está siendo denunciado el violador. Yo soy contrario al aborto de la tercera causal porque creo que se está matando a un inocente, mientras que al violador no lo están ni siquiera denunciando, mucho menos ejecutando. Pero en una primera instancia si hay una corrección legal, va a ser para obligar a la denuncia.

-¿Y la ley de eutanasia? ¿No la llevaría adelante en su Gobierno?

-No, bajo ninguna circunstancia. Existe la ley de cuidados paliativos. Yo no voy a abrir la puerta o la ventana para que después andemos lamentando situaciones tan trágicas como lo que sucede en Holanda o en Canadá, donde a la gente literalmente le andan recomendando matarse por cualquier cosa.

-¿No le preocupa que estos temas valóricos le jueguen en contra en una segunda vuelta o en un eventual gobierno?

-Si usted va a tomar su decisión política en razón de eso, entonces es su decisión democrática. Yo no voy a andar ocultando lo que yo quiero. Si a usted le gusta tanto la cultura de la muerte que para tener aborto, tener eutanasia y más encima se quiere morir de hambre con los comunistas, bueno, ¿qué quiere que le haga?

Un tema que se ha instalado en su sector es la dificultad que podría enfrentar un eventual gobierno de derecha si se reactivan las protestas o incluso que se intente un nuevo estallido. ¿Ha pensado cómo enfrentar eso?

-No me preocupa. Yo voy a defender la Constitución y voy a defender el sistema democrático de todos sus enemigos, de los internos y de los externos, con toda la voluntad que las circunstancias requieran, con todas las herramientas que las circunstancias requieran, yendo hasta las últimas consecuencias para vencer. Entonces yo lo único que recomiendo a todo el mundo es que se aguanten los cuatro años y después pueden hacerlo con otro gobierno menos convencido que yo de defender la legalidad, porque si no lo van a pasar muy mal.

Punta Peuco: «Va a ser con un indulto general o una ley de amnistía, pero voy a cerrar el capítulo»

¿Cuáles son tres decisiones concretas que usted tomaría en los primeros 100 días de gobierno?

-Pegar un apriete en la frontera con Bolivia. Y eso va a producir, espero, también llegar y tener conversaciones productivas con la nueva administración por el tema migratorio. Como segunda medida, queremos realizar una auditoría general del Estado. Vamos a empezar con todas las tomas de decisiones que se requieren para hacer las auditorías externas a las empresas públicas y vamos a empezar a trabajar de inmediato en las modificaciones reglamentarias que están obstaculizando todo tipo de iniciativas privadas.

-En materia de seguridad, ¿por dónde va a empezar?

-El control de fronteras y la construcción de la infraestructura para poder detener a los inmigrantes ilegales. De inmediato se despachan las reformas constitucionales y legales que nos van a permitir mantener detenidos a personas que se encuentran ilegalmente en el país hasta el momento de su salida voluntaria del territorio. No va a ser una, van a ser probablemente cientos de medidas que van a ser tomadas en una primera instancia para echar a andar el sistema y también la nueva administración. Espero eso sí, que este gobierno sea muy, muy cooperativo en la entrega del Estado porque no vamos a aceptar ningún tipo de sabotaje.

Usted ha hablado de retirarse de algunos tratados internacionales, como la agenda 2030, el tratado de Escazú y otros. ¿No podrían afectar a Chile el incumplimiento de tratados pensando en que somos un país abierto que necesita por ejemplo del comercio internacional?

-No necesitamos tratados internacionales eminentemente políticos y por lo demás, no olvidar que el tratado de Escazú fue rechazado a instancias del gobierno del exPresidente Sebastián Piñera en su momento.

¿Qué significa que va a cerrar el capítulo 73-90 para todos?

-Significa que necesitamos un punto final en la materia. Necesitamos que se entreguen los restos de los detenidos desaparecidos, sean identificados y sean entregados a sus familias, cosa que ha sido obstaculizada de manera sistemática por lo visto, desde el Poder Judicial y desde cierto sector político. Y tenemos que cerrar también el capítulo de la persecución judicial, personas que por lo demás todavía están protegidas por la Ley de Amnistía. Se ha generado toda una lógica en torno al tema del 73-90, que lo que hace es quebrar la confianza entre el sistema político y judicial y las Fuerzas Armadas y de orden.

-Este cierre que plantea, ¿incluye un indulto a los presos de Punta Peuco?

-Todos los terroristas están en amnistía. Los secuestradores de niños, asesinos de mujeres, asesinos de carabineros, está todo el mundo en indultado. El propio señor (Guillermo) Teillier terminó protegido por la prescripción. Y eso a pesar de que eran delitos terroristas que según nuestra Constitución son delitos violatorios de los derechos humanos. Ya es hora de cerrar esto. Si nosotros estuvimos dispuestos a recibir a Erich Honecker aquí, que fue liberado por razones humanitarias en su momento en Alemania, yo no sé por qué nosotros tenemos que tratar mejor a un extranjero en estas materias que a nuestros propios conciudadanos, especialmente y considerando que nuestro sistema judicial en esta materia especial, específica, ha fracasado completamente. Es responsabilidad del sistema judicial que no se hayan aclarado estas situaciones en tiempo y forma.

 -O sea, los indultaría…

 -Voy a cerrar el capítulo. Va a ser un indulto general o una ley de amnistía, pero voy a cerrar el capítulo.

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