La Comisión Experta negoció durante toda la semana para conseguir un acuerdo político transversal e integral para presentar sus observaciones al pleno del Consejo Constitucional, tal como había sucedido a fines de mayo. Sin embargo, tras múltiples instancias, no pudieron acercar posiciones, por lo que cada bloque presentó sus propias indicaciones, las que terminaron de ser votadas este viernes. Ahora el texto volvió a los consejeros, quienes tendrán que aprobar o rechazar las recomendaciones de los expertos.
A pesar de esa falta de acuerdo, Hernán Larraín (UDI), uno de los 24 integrantes de la Comisión Experta, afirma en entrevista con El Líbero que «se logró un texto razonable que es mejor que el texto vigente, pero también introduce cambios positivos al texto emanado del Consejo Constitucional».
El exministro de Justicia dice que quedó tranquilo y contento con el trabajo logrado, debido a que “el texto hoy interpreta a más gente que ayer”. Tras las votaciones sostiene que «la izquierda está tratando de generar un texto que sea lo más criticable por ellos posible».
-¿Cómo evalúa el texto que quedó luego de las observaciones que realizaron durante la semana en la Comisión Experta?
-Creo que el resultado es positivo, se ha obtenido un texto razonable que es desde luego mejor que el texto vigente, pero también introduce cambios positivos al texto emanado del Consejo Constitucional y, por lo tanto, me hace pensar que estamos contribuyendo no solamente en su mejoramiento, sino que también hemos dado un paso adelante en el fortalecimiento de los acuerdos, porque hay muchas materias que se han incorporado en este texto, con muchos aspectos que se han perfeccionado o que se han evitado, que permite pensar que hoy día la base de sustentación del proyecto constitucional ha crecido. Yo creo que hoy día este texto interpreta a más gente que ayer y eso nos deja tranquilos y contentos, porque lo que estamos buscando es precisamente tener un texto constitucional que nos incorpore y represente a todos. Siempre uno quisiera más, pero bueno, esto es como en el tango, aquí se necesitan dos para bailar y no siempre la izquierda nos ha ayudado a lograr esos acuerdos.
Para mí fue algo decepcionante ver que en ciertas materias un grupo de comisionados quisimos abrirnos más allá de los acuerdos que se habían logrado en las comisiones, presentando enmiendas a los textos que agregaban normas en distintos temas, mayor solidaridad en pensiones, más solidaridad en salud, mejoramiento del derecho a huelga, incluso en el derecho a la vida volver a una norma que le acomodase más a la oposición para que no creyesen que se estaban tratando de cambiar las cosas por secretaría, en fin, temas que obviamente son delicados y complejos, pero que nos pareció necesario innovar, ofreciendo cambios que acercaban el texto a los reclamos de la izquierda.
-¿Y cómo vio la voluntad de la izquierda?
-Nos topamos con la sorpresa de que lo rechazaron. Por ejemplo, a propósito de la queja de la izquierda respecto de la palabra ‘quien’ en el derecho a la vida, ellos no quisieron hacerlo, porque tuvieron a la mano hacerlo y lo rechazaron, no van a poder decir entonces que esta expresión es una imposición, porque cuando pudieron votarlo distinto, no lo hicieron. Me imagino que eso tiene una explicación, yo creo que lo que están tratando es de generar un texto que sea lo más criticable por ellos posible, y mientras más aprobaran temas de consenso, menos argumentos tenían, pero la verdad es que van a quedarse igual sin argumentos, porque aquí hay constancia pública de la voluntad de aumentar los acuerdos en temas sensibles que ellos han cuestionado, pero que, vaya sorpresa, ellos rechazaron finalmente porque parecieran más interesados en temas políticos que en mejorar temas sustantivos y lograr acuerdos en la Constitución.
-¿Y por qué cree que ese fue su espíritu? ¿Cree que están decididos desde el inicio a votar ‘En contra’?
-Yo no sé si están decididos desde el inicio, pero me da la sensación ahora de que parecen estar en una predisposición de justificar el rechazo, y para ello necesitan reconstituir pruebas, no sé, pero eso es una especulación, y como todas las especulaciones, se confirman rápidamente en el tiempo. La política va muy rápido y nos vamos a dar cuenta muy luego que al final lo que estaban haciendo era eso, tener un escenario que les permitiera decirle al país, ‘mire, nos rechazaron todo, esta es la Constitución de la ultraderecha’, en circunstancias de que cuando pudieron cambiar para que no fuera así, no lo hicieron. Pareciera que era para justificar un discurso y no tanto como expresión de voluntad para tener un texto consensuado o ampliamente consensuado. Porque también tengo que ser justo, en el trabajo de la Comisión Experta logramos ampliar y modificar numerosos temas que creo yo que nos permiten afirmar que este texto es de un consenso muchísimo mayor que el que tenía el del Consejo. Hemos agregado y avanzado en temas que sin lugar a dudas le dan una base de representatividad más amplia.
-¿Vio de esa misma forma la voluntad de la centroizquierda en las negociaciones de los expertos?
-No, la centroizquierda estaba en otra actitud, y nosotros por eso mismo hemos escuchado sus peticiones y las hemos presentado. Sin embargo, incluso esas no fueron aceptadas. Nosotros trabajamos con la centroizquierda en peticiones como mejorar el derecho a huelga, y esa petición concreta no la aceptó ni la aprobó la izquierda. Trabajamos con la centroizquierda en materias de prestaciones de pensión o de salud, y no fueron acogidas, y así en numerosos temas. Entonces aquí la centroizquierda ha tenido en nosotros eco a sus planteamientos, y lo han reconocido por lo demás, mientras que la izquierda ha sido muy rígida. Por el contrario, parece que cada vez que olfateaban que habían Demócratas o Amarillos detrás, era más un incentivo a rechazar que a buscar darles espacio o aceptar propuestas que pudieran venir de esos orígenes.
-¿El texto actual reúne las condiciones para que los consejeros lo aprueben tal como está o le hagan correcciones mínimas? Incluyendo también a la centroizquierda con la que pudieron negociar más.
-Hay temas que quedaron para que el propio Consejo los pueda aprobar, pero también algunos que los pueda perfeccionar. Por ejemplo, nosotros rechazamos las contribuciones en el texto que venía del Consejo, pero es posible que el Consejo pueda hacer algo que nosotros intentamos, pero no pudimos, que es tener una redacción más adecuada en la materia. Porque el texto aprobado es muy complejo, ya que le garantiza la exención de contribuciones a la primera vivienda, y eso cuando sólo el 22% de la gente paga esa contribución, parece regresivo, parece un beneficio destinado a los más ricos. Y cuando advirtieron esto buscaron mejorarlo y corregirlo a través de disposiciones transitorias. Bueno, al rechazarse ese concepto, lo que puede hacer el Consejo es abrir una negociación a nivel de la Comisión Mixta para tener un texto razonable, que permita cuando corresponde por razones sociales, de salud, de edad, etc., que haya una exención de contribución, pero no otro regalo de buenas a primeras a todos. Entonces, yo creo que el Consejo, si le parece, porque yo no estoy pauteando al Consejo porque es soberano y además son los representantes elegidos democráticamente que tienen la última palabra en esta etapa, pueden hacerlo si así lo tienen a bien. Yo creo que el Consejo puede aceptar nuestro predicamento, pero también puede, a propósito de lo que hemos hecho, buscar nuevas formas de resolver temas que le hemos representado.
-¿Ya se da por hecho que va a haber una Comisión Mixta entonces?
-Yo creo que es muy difícil que no la haya, pero eso lo vamos a saber el lunes.
-¿Y cuáles cree que serán los principales nudos que van a tener que resolver o posibles desacuerdos a resolver entre los expertos y ahora el Consejo Constitucional?
-Para ser franco preferiría no especular sobre eso, porque pareciera que les estoy diciendo lo que tienen que hacer. Yo solamente estoy hablando de que genéricamente nosotros hicimos esfuerzos por mejorar, por ayudar a facilitar encuentros entre las distintas partes y ahora son ellos los que tienen la posibilidad de aceptar nuestra propuesta o de rechazarla o de abrir un espacio de negociación para modificarla y llegar a un texto final.
-¿Qué le parece que mientras ustedes están intentando negociar y tender puentes, como afirma, existan sectores o personas que sin haber visto el texto definitivo se hayan definido para votar ‘En Contra’?
-Bueno, nosotros empezamos este proceso con el rechazo instalado, siempre hemos estado con una mayoría, de acuerdo a las encuestas de opinión, que no quiere este proceso o que está en contra de todo texto que emane de esta Comisión o del Consejo, de manera que no me sorprende. Pero yo sí tengo fe en la ciudadanía, que cuando vea y conozca lo que realmente se ha estado haciendo y los logros en términos de cómo mejoramos la gobernabilidad de Chile para darle una mejor democracia, y que el Gobierno y el Congreso puedan dar respuestas eficaces a las demandas ciudadanas, cómo hemos mejorado las posibilidades de tener mayor probidad y honestidad y transparencia y menor corrupción en el ejercicio de las funciones públicas, cuando vea que hay mayor seguridades públicas, mayor respeto por el medio ambiente, o cuando vea que los órganos como el Poder Judicial se han transformado y realmente va a haber más y mejor acceso a la justicia. Estoy nombrando algunos ejemplos que me parecen razonables, y yo creo que va a haber una actitud distinta de la ciudadanía, actitud que va a empezar a ser más favorable. Y por cierto, pienso que la gente está hasta más arriba de la coronilla con el tema constitucional. Con tal de salirse de él, quizás también puede ser ese un gran estímulo para que la gente vote favorablemente y apruebe el texto que proponga finalmente este proceso.
-¿Lo dice porque cree que si se rechaza este texto va a seguir abierto el proceso?
-Así es, es lo que va a ocurrir. El otro día la presidenta de la Comisión de Expertos decía que si no se aprueba seguimos en el Congreso modificando la Constitución y eso es algo que no tiene sentido, no podemos seguir con un proceso de cambios constitucionales eternos. Llegó la hora de cerrar el capítulo y yo creo que los chilenos así lo van a definir en diciembre.
-¿Cómo espera que sea la relación entre Chile Vamos y el Partido Republicano la próxima semana en el Consejo? ¿Habrán logrado tender puentes y acercarse más en sus posiciones?
-Espero que así lo entiendan, hemos sido muy leales y transparentes en nuestros planteamientos. No siempre hemos estado planteando los mismos cambios, las mismas enmiendas, pero no somos iguales y, por lo tanto, tenemos nuestras miradas y perspectivas diferentes. Pero hemos sido sumamente prudentes en eso porque entendemos que para que este texto logre un final positivo necesitamos que Republicanos, que Chile Vamos, que toda la centroizquierda, de modo que Amarillos y otros más, al menos, estén de acuerdo en un texto base. Y yo agrego, ojalá que también la izquierda, porque para mí es muy importante que todos se sientan representados, pero como los he visto restarse últimamente, probablemente no todos van a sentirse interpretados. Pero sí el electorado de izquierda que pueda ver la buena fe y la apertura con que hemos trabajado y que por esa vía termine apoyando el texto que se proponga.
Así que yo espero buenas relaciones en el Consejo entre Chile Vamos y el Partido Republicano, pero también con la izquierda. No puedo decir nada de la centroizquierda porque lamentablemente no sacó un solo representante en ese ámbito y, por lo tanto, no es que los esté excluyendo, sino que en el diálogo del Consejo lamentablemente no tienen presencia y por lo tanto no pueden participar. Pueden incidir, y lo han hecho por lo demás, desde sus tribunas, desde el Parlamento, y ha sido una contribución muy positiva porque su voz tiene que ser oída.
