El líder del Partido de la Gente (PDG) y ex candidato presidencial, Franco Parisi, llegó a Chile y aseguró que su tienda ya trabaja con miras a las próximas elecciones municipales.
Descartó, por ahora, pactos electorales y dijo que, desde agosto, comenzarán a presentar equipos regionales. Proyectó entre 30 y 40 alcaldes, dos gobernadores y hasta 100 concejales para el PDG.
En entrevista con Mirada Líbero, abordó también su relación con el gobierno, criticó el manejo político de José Antonio Kast en estos 120 días, y se refirió a la estrategia de su bancada en temas que han sido clave como la acusación constitucional al exministro Nicolás Grau y el proyecto de Reconstrucción.
«Estamos buscando liderazgos locales»
—Pepe Auth dijo que usted vino a Chile a preparar las municipales, porque sabe que tiene una oportunidad, ¿es así o no?
—Tiene toda la razón. Y también hacer el trabajo que tengo que hacer, que es cuidar de nuestros diputados, estar consciente de la tremenda responsabilidad que tiene la bancada del PDG, y también llenar un vacío muy fuerte que hay en la ciudadanía. La ciudadanía siente que la élite de ‘fachos y comunachos’ ha abandonado a la gente. Y nosotros queremos decirle a la gente que el PDG está para ellos.
—Pero concretamente, ¿qué viene a hacer a Santiago y qué es lo que están pensando respecto a las municipales?
—Nosotros estamos bastante adelantados. De hecho, a partir de agosto vamos a mostrar cuál va a ser nuestro equipo de gobierno regional. Vamos a tener nuestros seremis, delegados presidenciales y delegados provinciales en cada región, partiendo con la Región de Antofagasta, donde arrasamos en votos y estamos seguros de que nos va a ir muy bien.
—¿En agosto lo van a presentar?
—En agosto para la región de Antofagasta, en septiembre para el Biobío, y así sucesivamente, para mostrar que en las elecciones de alcaldes y gobernadores, pero también la presidencial, senadores y diputados, ya somos un equipo contundente en el territorio. Y a partir de las municipalidades, nuestras estimaciones son entre 30 y 40 alcaldes, dos gobernadores y 90 a 100 concejales.
—¿Estarán disponibles para hacer pactos electorales?
—Lo más probable es que no.
—¿Solo el PDG?
—Sí, lo más probable es que vayamos solos. Nosotros ya tuvimos una muy mala experiencia con el Presidente Kast, en ese momento, para que fuera un solo candidato a alcalde a Valparaíso. A nosotros nos interesaba mucho Valparaíso… No nos cumplieron la palabra, entonces ya aprendimos que no se cumple la palabra en política. Y, por lo tanto, vamos a ir de nuevo por la alcaldía de Valparaíso. Nos interesa mucho y creemos que tenemos una gran posibilidad, especialmente en Atacama también. Hay varios alcaldes que cumplen tres periodos, por lo tanto no tenemos incumbentes. Mientras no haya incumbentes, aumenta la probabilidad de llegada.
—¿Cómo lo van a hacer y qué perfil buscan en quienes están reclutando? Porque una cosa es la presidencial, pero otra es votar por alcaldes.
—Es más difícil, porque existe un fenómeno de arraigo, un caudillismo que se conoce, por ejemplo, en Iquique. Entonces estamos yendo comuna por comuna y estamos buscando liderazgos locales. En Iquique, en particular, tenemos una muy buena concejala que tiene una posibilidad bastante alta de ser electa, y vamos a luchar por ella.
—¿Pero, son personas independientes?
—No, nosotros aprendimos una lección. Sin pacto y lo más probable es que tenga que ser gente del partido. Si no es del partido, muchas gracias, hasta luego. Lo hicimos con Pamela Jiles en su momento y resultó muy bien.
«Estuvieron los votos del PDG disponibles, pero no fueron gratis«
—¿Cómo evalúa estos casi cuatro meses de gobierno del Presidente José Antonio Kast?
—Nosotros esperábamos que le fuera mejor al Presidente Kast, pero se ha equivocado rotundamente en varias decisiones importantes. El ‘bencinazo’ fue un terrible error. El mercado, algunas veces, es demasiado cruel. Yo soy profesor de Economía y hay algunos que creen que todo se arregla a través de precios, pero están completamente equivocados. Cuando el Presidente Kast hizo el ‘bencinazo’, quedó la sensación de que para el gobierno de Kast la gente se tenía que arreglar sola. Y esa no es la idea. La sociedad chilena es solidaria.
—Ahora, el PDG ha apoyado al gobierno y el oficialismo en algunos de los proyectos relevantes, como el Plan de Reconstrucción Nacional en la Cámara y la acusación constitucional contra Nicolás Grau, por ejemplo. ¿Cómo se definen?
—Nosotros nos definimos como proposición más que oposición. En el caso del megaproyecto, en estricto rigor, con 700 millones de dólares eso se arreglaba. Me refiero a la reconstrucción de las casas que se quemaron con el infierno que vivieron en el Biobío y en El Olivar.
—Pero esto es un paquete mayor…
—Es un paquete mayor y nosotros estamos dispuestos a apostar por aquello, porque hasta ahora la apuesta había sido aumentar impuestos, aumentar impuestos, y ahora nosotros creíamos que había que cambiar la apuesta. Y por eso estuvieron los votos del PDG disponibles, pero no fueron gratis, había que terminar de cobrar IVA a los medicamentos y a los pañales, porque es un impuesto canalla (…). La discusión que tuve con el ministro Quiroz fue que solamente dos países en el mundo civilizado tienen IVA fijo para todos los productos: Chile y Nueva Zelanda. El resto de los países, independiente del color político, tienen IVA diferenciado para los medicamentos, pañales y alimentos. Y nosotros logramos eso. Algunos me pueden decir que es muy poco, 100 millones de dólares, pero créame que es una puerta que se abrió que nunca más se va a cerrar.
—¿Cómo le responde a quienes lo critican por apoyar dichas medidas y dicen que están sosteniendo al gobierno de José Antonio Kast?
—No, nosotros creemos que apoyamos las buenas ideas y castigamos las malas ideas.
—O sea, ¿ustedes lo están viendo proyecto a proyecto?
—Proyecto a proyecto, de todas maneras. Nosotros no estamos buscando ni pololear, ni estar en noviazgo, ni menos casarnos con nadie. Nosotros sabemos que nuestro camino va por el centro y el centro político es mirado en menos por la élite de izquierda y derecha.
—¿Usted siente que se abrió una oportunidad para el Partido de la Gente con el deterioro del gobierno en las encuestas?
—Es que la sensación después de la primera vuelta fue que perjudicaron al PDG y a mi candidatura, especialmente los encuestadores.
—¿En qué sentido?
—Que ellos nos daban 2%, 3%.
«Si a nosotros nos llaman, vamos a ayudar«
—¿Su estrategia es más bien capitalizar de cierto modo el desgaste que ha tenido el gobierno o, al contrario, empujar a que el gobierno pueda corregir ciertas cuestiones? ¿Cuál es el rol que está jugando el PDG?
—Si a nosotros nos llaman, vamos a ayudar. Pero si no nos llaman, nosotros no podemos estar. Uno no tiene que estar donde no lo quieren. Si a nosotros nos quieren y nos quieren llamar, nosotros por supuesto vamos a estar apoyando con nuestras ideas.
-¿Como lo hicieron con el Plan de Reconstrucción?
—Exactamente. Y créame que esa fue una tremenda y difícil negociación. Quiroz es muy difícil, pero créame que yo también.
—Alberto Mayol dijo en La Segunda que «todo lo que está haciendo el gobierno y la oposición le conviene a Parisi». ¿Usted cree que eso es así, que hay un efecto a favor suyo?
—Es verdad, porque nosotros estamos hablando con la gente. Por ejemplo, el gobierno en su programa dijo que iba a eliminar el IVA a las viviendas nuevas en la megarreforma. Está equivocado. ¿Qué decimos nosotros? Devuélvele todo el IVA al comprador, mantenle el mismo precio. Porque si tú se lo devuelves, si tú rebajas el IVA del valor de góndola, por decirlo de esa forma, esa plata se la va a llevar o la inmobiliaria o el fondo de inversiones que va a comprar todo el edificio. ¿Qué decimos nosotros? Mantén el pago del IVA, pero reembólsalo en 45 días, y además institucionaliza el bono pie. Con eso va a tener un pie de un 34% versus de un 0%. Con eso mejora la posibilidad de crédito de la persona y la posibilidad de transformar a un arrendatario en propietario.
—¿Y ustedes podrían estar disponible para ingresar directamente en el gobierno de Kast?
—No creo.
-¿Por qué?
-No lo veo, porque somos bichos políticos distintos. Mi gente es completamente distinta. Nosotros, con respeto a la religión, pero no podemos ir cuatro días a la semana a la iglesia. Nosotros creemos en Dios, pero tenemos que trabajar.
—Pero en cuestiones de fondo están caminando en conjunto. Por ejemplo, respecto la reactivación económica del país.
—Completamente de acuerdo. Mi problema está en que la gente la está pasando mal. Pero ¿qué propuesta ha hecho la oposición? Si no hace ninguna propuesta, cómo te vamos a apoyar en un proyecto de ley. Nosotros decimos bien claro, ‘traiga un proyecto de ley bueno y créame que los votos van a estar ahí’. El punto está en que la oposición, hasta ahora, no ha hecho propuestas coherentes y consistentes para poder ir a apoyar en el Parlamento.
«Si van a creer que nos ofendemos porque nos dicen populistas, bienvenido el populismo«
—En Mirada Líbero, Pablo Ortúzar decía que, «la ausencia de una visión de país capaz de ofrecer una alternativa es la puerta de entrada al populismo, a la demagogia, a los experimentos, al PDG»… ¿Le hace sentido?
—Yo creo que es un problema de ignorancia con respecto al señor Ortúzar. No lo conozco, pero está equivocado. Todos los conceptos de la ideología política están desapareciendo. Mejor ejemplo, Donald Trump. La primera medida que hizo fue aumentar los aranceles. Eso no es de alguien republicano norteamericano, no lo es. Milei está permitiendo que entren tropas americanas en el sur. Eso no es lo que él promovía. Entonces, yo creo que el pragmatismo es lo que está ganando. El rol de la Iglesia Católica por siglos y siglos, sumamente ortodoxa, como relevancia es cada vez menos relevante. Y, por lo tanto, lo que nosotros le diríamos con respeto a Ortúzar es que ya la política no es de izquierda-derecha, es de pragmatismo político, donde las decisiones son más de corto plazo. Y esas decisiones de corto plazo son las que les afectan a las personas propiamente tal.
—¿Pero, se siente identificado con el “populismo, demagogia, los experimentos”, como decía Ortúzar?
—Decir eso es ignorar la evolución. Los inventos se necesitan. ¿Cómo no van a ser bonitos los inventos que están ocurriendo? O sea, entonces, según él, no más inteligencia artificial, según él, no más energías renovables, según él, no más avances médicos. Los cambios no son malos. Viva los cambios. Hay gente que le tiene miedo a la inteligencia artificial. Yo creo que es genial la inteligencia artificial. Y los cambios que se vienen son preciosos gracias a los inventos. Por lo tanto, si estamos inventando nuevas alternativas políticas, orgulloso. Y si van a creer que nos ofendemos porque nos dicen populistas, bienvenido el populismo.
—Usted dice ‘ni fachos ni comunachos’, pero el PDG hizo una alianza junto con el PC para la mesa de la Cámara, lo que no funcionó. Y luego han estado votando con la derecha. ¿Qué pasa con esa frase, entonces?
—Sigue vigente, y más que nunca. ¿Por qué conversamos con la oposición para tener a Pamela Jiles de presidenta de la Cámara de Diputados? Porque nosotros creemos en el balance. Un poder balanceado es importante. No nos gusta que el Ejecutivo también sea el presidente de la Cámara de Diputados, presidente del Senado y también esté en el Tribunal Constitucional. Le hace mal a la democracia chilena. A nosotros nos gusta el diálogo, el conversar, el llegar a acuerdos. Ese concepto de que la pelota es mía, la cancha es mía, el árbitro es mío y el VAR es mío, le hace mal a Chile. Por eso nosotros estamos dispuestos a conversar con quien haya que conversar para tener un balance en los poderes. Si no, se produce el abuso del que es dominante, porque en Chile sabemos que al que tiene el poder le gusta abusar y no ejercerlo.
«Kast tiene un problema con el poder culposo»
—Pamela Jiles dijo en El Líbero que «Evelyn Matthei, Paulina Núñez y Diego Schalper son los líderes de la oposición». Después, Schalper respondió que Jiles busca «dividir a la derecha». ¿Cómo lo ve?
—Creo que el principal enemigo de este gobierno es el rol de líder del Presidente Kast. Independiente de lo otro. Yo creo que el Presidente Kast, de la misma forma que Boric quería habitar el poder, Kast tiene un problema con el poder culposo. Nosotros, por el contrario, vamos a ejercer el poder si es que tenemos el honor de llegar a La Moneda. Ese gobernar culposamente…
—¿A qué se refiere?
—Porque no ejerce el poder. Por ejemplo, se baja el precio de la gasolina. Se baja. Que se enoje Quiroz o no se enoje Quiroz, es problema de Quiroz. No es problema del Presidente.
—Pero, al contrario, lo ejerció subiéndolo…
—Pero porque fue presionado por Quiroz y todos sabemos aquello. Ningún político habría subido ese precio. Ninguno, por definición. Y, por lo tanto, uno dice que es un fenómeno de poder culposo. Eso es lo que nosotros estamos viendo. Hay que ejercer el poder. Tiene que arreglar lo que está pasando en Codelco. Pero la persona que puso en Codelco no estoy seguro de que sea la mejor. Una vez me reuní con él, lo ubico. Ahí se necesita una persona que conozca de minería y se ejerza el poder.
—¿Pero en qué afecta eso a lo que está sucediendo en la derecha? ¿Cree que Jiles busca dividir a la oposición?
—El oficialismo se divide solo. Si siempre la derecha ha sido así. Antes fue Jovino Novoa con Piñera I y Carlos Larraín. Ellos eran los que estaban colocando las dinamitas internamente. Y ahí había un tremendo liderazgo, Piñera, él ejercía el poder. Pero internamente la derecha es una derecha muy injusta con ellos mismos.
«La derecha se mata sola«
—¿Y Pamela Jiles está aprovechando esa situación para dividirla todavía más?
—No, mira, la derecha se mata sola. Si tú analizas la situación que está viviendo Lavín junior, no es lo mismo que está pasando con los otros diputados de oposición, que están en lo mismo. La señora Catalina Pérez, que fue bastante mala clase con nosotros y peor aún con Antofagasta, está tranquila, calladita, oculta, protegida, versus Lavín, que es de derecha, está expuesto y lo están sacando todos los días a la palestra. Entonces, la derecha es así, la derecha se autodestruye y no cuida a nadie. Tengo varios amigos ahí, los respeto, y, si somos gobierno, por supuesto los vamos a llamar. Pero ellos son autoflagelantes y creen que todo se arregla con el mercado, y no es así.
—¿Pero todo esto le sirve finalmente al PDG?
—Yo creo que sí, porque la gente se está sacando este velo ridículo de que ‘yo soy facho y, por lo tanto, voto facho, o soy comunacho y voto comunacho’, y la gente se está dando cuenta de que parece que se rieron de ellos (…) la gente se está dando cuenta de que Chile se merece más y el PDG está siendo una alternativa cada día más viable.
—¿Cuál es el estado interno del PDG? ¿Quién está conduciendo políticamente el partido?
—Internamente están todos muy unidos. Obviamente hay fricciones internas y desacuerdos, siempre los va a haber. Son 13 personas que son autónomas, que tienen realidades distintas (…) se trata de lograr un acuerdo a través de conversar y entender que existe la diversidad en el PDG. Y por eso se instauraron inteligentemente las tres green cards, donde para proyectos importantes los diputados pueden votar distinto que la mayoría, utilizando tres veces esa alternativa. Y creo que eso es bueno porque te da la posibilidad de seguir en la comunión, importante para el PDG. La unión del PDG es sumamente importante, primero para los diputados, segundo, para lo que se viene en la alcaldía, y, por supuesto, para la reelección y la presidencial del 2029.
—¿Ha habido un aprendizaje con respecto a lo que fue la vez anterior?
—Sí, de todas maneras. Yo me equivoqué y lo digo abiertamente, me equivoqué. Pensé que se podían arreglar entre ellos, no fue así y aprendí una lección. Y no salió ninguno reelecto. Porque aquí no pasa por Parisi, esto pasa por el PDG, por la gente, por mostrar coherencia, consistencia y preocupación por la gente. Pero se dan el gusto atacándome a mí y al PDG, y finalmente andan pidiendo trabajo en las municipalidades.
—¿Hay una conducción ahora?
—Sí, hay una conducción, pero hay más diálogo. Y también entendimiento. Tenemos que ayudar a que Pamela Jiles salga la primera mayoría de senadores por la Región Metropolitana, pero es un trabajo de largo plazo.
—Y cuando se habla de la «PDGización de la política», ¿qué significa eso para usted?
—Pragmatismo.
—¿En qué sentido?
—Que estamos buscando el pragmatismo. Por ejemplo, entre endeudarnos o hacer el ‘bencinazo’, nosotros preferimos endeudarnos. Entre quitarle los 11 años de indemnización por años de servicio y un sistema más flexible, nosotros decimos: los dos. En ese estilo de cosas, el PDG está presente.
