A pesar de que la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau fue rechazada en el Senado, los votos del Partido de la Gente (PDG) fueron clave para aprobar el libelo en la Cámara de Diputados y contrarestar las bajas de algunos parlamentarios oficialistas.

Ese nuevo escenario ha abierto una discusión más amplia sobre la llamada “PDGización de la política”, con el peso de una fuerza que no se define dentro de los bloques tradicionales, pero que puede inclinar votaciones clave para el Gobierno.

La diputada Pamela Jiles ha tensionado a Chile Vamos con sus críticas a la “derechita cobarde”, expresión que Daniel Mansuy leyó como parte de una estrategia para agudizar las fisuras dentro del oficialismo.

En entrevista con El Líbero, Jiles aborda el rol del PDG en el Congreso, su influencia en votaciones clave, la relación con el Gobierno de Kast y sus críticas a sectores de la derecha y de la oposición.

Jiles y AC: «En términos estrictos es una derrota, sin embargo, yo logré todos mis objetivos»

-Usted apoyó la acusación constitucional contra Nicolás Grau, sin embargo, se terminó rechazando en el Senado. ¿Eso para usted es una derrota?

-Objetivamente es una derrota. Es muy curioso que la gente en este país muchas veces disfraza las derrotas de lo que no lo son. En términos estrictos es una derrota, sin embargo, yo logré todos mis objetivos en ese camino, porque mi objetivo central o posible desde mi análisis político no era terminar con el ministro Grau condenado por esta acusación constitucional… Sabíamos que eso era enteramente imposible. De hecho, yo aproximadamente 12 días antes de que se votara en el Senado, señalé públicamente y con claridad que esta acusación iba a terminar en una cocina, en un acuerdo, tal cual como lo hemos visto durante 35 años, entre la «derechita cobarde» y el Socialismo Democrático, más sus aditamentos, y que iban a salvarle el popó a Grau.

-¿Y qué objetivos suyos se cumplieron?

-«PDGizar la política», que creo que es un objetivo logrado.

-Sus votos fueron clave, fueron la llave para poder aprobar la acusación en la Cámara.

-Nuestra presencia desde hace 120 días en la Cámara es central. Y eso en sí mismo no es lo que a mí me interesa. Lo que me interesa es la «PDGización de la política», es decir, ahora hay que escuchar a la gente. Está obligada la élite a escuchar a las personas.

-Usted dijo «¿por qué Grau y no Boric?». Si el responsable político final era el Presidente Boric, ¿por qué apoyar una acusación constitucional contra un exministro?

-Lo que yo dije estrictamente es, ‘si son tan choros, ¿por qué no hacen una acusación constitucional a Boric?‘ Porque lo que había en ese momento, inicialmente, era una especie de disputa por cuál es el que, se lo voy a decir en unos términos muy ordinarios, hace pipí más allá, entre Republicanos y Libertarios… Ese fue el inicio de esta acusación. Entonces, como estaban en eso, en quién es más choro, a mí me parecía que era el momento de preguntarse, porque son chorezas bien limitadas, o sea, si estamos jugando al más choro, en este caso ellos dos, que vayan por el premio mayor. Por el responsable final.

-¿El Presidente Boric?

-Por supuesto, que sin duda es el responsable final de aquellas cuestiones. Salvo que se probara que Grau y Marcel actuaron en secreto sin informar al Presidente de la República o que el Presidente de la República desconoció lo que ellos estaban haciendo en el Ministerio de Hacienda.

-Daniel Mansuy escribió una columna, refiriéndose a usted cuando habla de la “derechita cobarde”, tras el rechazo de la acusación constitucional a Grau.  Mansuy dijo que no solo está criticando a Diego Schalper o a Chile Vamos, sino que «está tratando de agudizar la tensión interna de la derecha y subir el costo de quienes se descuelgan». ¿Tiene razón? ¿Su objetivo es dividir a la derecha?

-No, a mí no me interesa dividir a la derecha. Quiero decirle que para mí es un honor que alguien tan pensante como Mansuy le dedique a esta pobre anciana, que prácticamente no tiene ninguna influencia real en la política ni en nada, una columna dominical. Sin embargo, yo por cierto no concuerdo con esta idea que me parece un poco básica. A mí me parece que yo soy una villana un poco más elaborada.

-¿En qué sentido?

-No sé si tengo ganas de contarle a la élite lo que estoy haciendo, porque además es un poquito innecesario, dado que están a la vista los resultados.

-¿No quiere contar su estrategia?

-O sea, no me parece necesario. Y me parece que lo que dice Daniel (Mansuy) no está del todo equivocado. Por supuesto que hay una parte en la que tiene razón, a mí me divierte mucho. No sé si usted se acuerda que cuando el gobierno estaba a punto de asumir, señalé que si este gobierno actuaba por decreto, le iba a hacer la vida a cuadritos.

«A la derecha no hay que tratar de dividirla, porque está completamente dividida»

-Usted dijo que «le iba a hacer la vida imposible en el Congreso a Kast»…

-Esto fue muy comentado. Hasta ahora no ha necesitado hacerle la vida a cuadritos al gobierno, no porque me parezca bien lo que está haciendo el gobierno, me parece mal lo que está haciendo, sino porque tenemos a Paulina Núñez, Diego Schalper, Evelyn Matthei, de líderes de la oposición al gobierno. Entonces, me han dejado por un rato, al menos, sin trabajo en ese aspecto.

-¿Ellos terminan siendo los líderes de la oposición?

-Ellos son, sin duda, hoy día los líderes de la oposición. Ellos y otros. Ellos le están haciendo la vida a cuadritos a Kast, o al menos intentándolo. Con mejor o peor éxito, ya veremos.

-Y con este Gobierno, ¿en qué postura están Pamela Jiles y el PDG?

-Yo entré al Parlamento sumamente solitaria. Hoy día tengo 12 amiguitos con los cuales hacer travesuras, que es muy útil cuando uno ha hecho durante nueve años política en solitario. Pero en todo ese tiempo, qué he hecho yo. Básicamente hacer que se escuche a la gente contra estas negociaciones de la élite, que llegan a acuerdos, que se protegen, que votan en acuerdo en contra, por ejemplo, de la ley ‘Antipituto’, que en acuerdo la ‘derechita cobarde’ con el Socialismo Democrático le dan una dieta de más de 20 millones de pesos a Boric, el único jubilado que se jubila a los 40 años en este país. Y yo, junto con Republicanos, curiosamente, por intereses distintos, votamos en contra de eso y trabajamos en contra de eso. Y lo otro que he hecho es devolverle cada peso de su plata a la gente. Es lo mismo, exactamente lo mismo que hoy día estamos haciendo en el PDG. Nosotros hemos votado una enorme cantidad de proyectos en este tiempo distinto que el gobierno, pero nosotros no somos oposición, somos proposición. Lo que hacemos son propuestas que favorezcan a la gente, a los que nadie escucha, como yo lo he hecho durante 10 años. Y en el caso, por ejemplo, de la megarreforma, estamos convencidos de que es una mala reforma, pero que se iba a aprobar de todas maneras. Entonces, qué hicimos, imponer lo que habría sido el primer proyecto que habría puesto en tabla Franco Parisi si fuera Presidente de la República. Y eso logramos antes de 100 días.

-Volviendo a Daniel Mansuy, él dice que usted usa frases medidas para producir efectos políticos. Que “si Pamela Jiles está tan interesada en azuzar las diferencias en las derechas no es porque le inquiete el destino del sector ni del Gobierno. Su preocupación exclusiva es el PDG y su alianza con Franco Parisi, con vistas a los próximos comicios”. ¿El PDG está actuando con mirada presidencial? ¿Podríamos ver a Franco Parisi o a Pamela Jiles 2030?

-A Pamela Jiles no podrían verla en el 2030 en la presidencia, por supuesto. Ni a duras penas voy a llegar viva al 2030.

-¿Por qué?

-Porque ya soy una señora bastante mayor y además nunca he tenido esa expectativa, ni siquiera cuando las distintas encuestas me ponían marcando más de 20 puntos hace algunos años atrás. Jamás me interesó. En mi caso realmente nunca me ha interesado y cada vez me interesa menos esa posibilidad.

-¿Descarta ser candidata presidencial?

Absolutamente, y lo he descartado cuando existía esa posibilidad real. De hecho, me enojaba mucho que las encuestas me pusieran ahí. Franco Parisi, hace muchos años, en la elección anterior, me ofreció que fuéramos a una primaria. Y yo le dije que por ningún motivo, si aquí el líder, el candidato presidencial era él, sin ninguna duda. Yo cumplo otro rol. A mí me interesaba mucho que Franco entendiera bien, que en ese momento no lo entendía bien, la importancia que tenía para ejercer el poder, tener una bancada potente y tener una pata firme en el Parlamento, particularmente en la Cámara, donde se hace política. Entonces, aquí el candidato presidencial es Franco Parisi. Creemos que tiene serias posibilidades de ser el próximo Presidente de la República y, por supuesto, vamos a hacer todo lo posible porque así sea, puesto que creemos que en este país hay dos oligarquías, una de izquierda y otra de derecha, que nos han mentido y nos han robado durante 35 años o más, y que lo van a seguir haciendo y que no tienen cómo solucionar los problemas del país.

-¿Y qué le responde a Daniel Mansuy?

-Respecto de lo primero que señala Daniel Mansuy, que es que yo quiero dividir a la derecha, la verdad es que yo soy una persona, ya a los 65 años, que no pierde tiempo. Y a la derecha no hay que tratar de dividirla, porque está completamente dividida. Tenemos a personeros de la ‘derechita cobarde’ dirigiendo la oposición al gobierno de Kast. Entonces, yo no necesito sobreactuarme.

-Pero se habla de la posibilidad de armar una coalición en la derecha.

-Ninguna posibilidad, ni una.

«La oposición no existe sin el PDG, ni existirá»

-Usted ha dicho que no se define diputada de oposición y que» no existe oposición». Pero ahora que el Frente Amplio se definió como un partido socialista, ¿cambian las cosas? ¿Hay oposición o no?

-Al revés. Yo creo que eso los vuelve una especie de grano, de espinilla del Socialismo Democrático, que completa este proceso de elitización del Frente Amplio, que ofreció ser una fuerza nueva, impugnadora, y que se convirtió en unos ancianos con una cara de Concertación impresionante, que no hay cómo sacársela. Ahora, esa gente tiene alguna posibilidad. De partida ellos han negociado permanentemente con la ‘derechita cobarde’ y lo van a seguir haciendo. ¿Qué va a significar eso? Primero, que esta ‘derechita cobarde’, lo que hemos entendido como Chile Vamos, se está vaciando por la derecha y se va a seguir vaciando por la derecha. ¿Por qué razón Kast querría hacer una coalición con unos señores a los cuales se los va a devorar? Si hacia allá va Renovación Nacional, en primer lugar, en primera fila, y la UDI.

-¿Y no existe oposición?

-No existe oposición. Y la frase es más completa, la que yo he señalado, el Frente Amplio, el Socialismo Democrático, la oposición, no existe sin el PDG, ni existirá.

-¿Y usted haría una alianza con algunos partidos de oposición?

-Nosotros estamos disponibles a conversar con quien sea necesario y a la hora que sea necesaria para representar los intereses de nuestra gente, que es la clase media, la clase media emergente, los sectores más desposeídos del país. Para eso tenemos guata de basurero. Yo me junto con quien sea para lograr ese objetivo. Hasta aquí la oposición difícilmente se logra articular en torno de algo que no sea… yo le diría que el único momento ha sido, y lo hicieron mal además, la pelea por la mesa, en que yo era la candidata, el «sapo que había que tragarse». Después de eso no ha existido un solo momento de éxito de esta especie de oposición, que no es oposición, porque no tienen los votos suficientes y sin el PDG no los van a tener.

-Se habla de una falta de proyecto de la oposición…

-Eso es común a toda la clase política. Yo creo que uno de los problemas de este gobierno es que no tiene proyecto. Tiene proyectos circunstanciales, que son la seguridad y el crecimiento económico, que además se le están yendo a las pailas. Ambos objetivos.

-¿Por qué lo dice?

-Bueno en seguridad no hay un solo indicador que nos muestre que ha habido una mejora en ese aspecto. Todo lo contrario, tenemos una situación que no se la tengo que describir porque la hemos sufrido con dramatismo en las últimas semanas, la gente aterrorizada de salir a la calle.

-El gobierno se define como un gobierno de emergencia, y está el plan de reactivación económica, de Reconstrucción Nacional, ¿no es suficiente?

-Pero llevamos 120 días en que el gobierno no ha tenido un solo logro, ni en materia de seguridad ni en materia de crecimiento. Y no solo no ha tenido ningún logro, sino que la situación está cada vez peor. O sea, cuando vemos los niveles, el Imacec, todos los indicadores, los niveles de cesantía aberrante, yo tengo que decirle responsablemente que en 120 días la gente está peor que en el gobierno de Boric. Y usted sabe, la gente sabe, que yo fui la primera y más feroz oposición del gobierno de Boric, que considero que esa fue una administración nefasta. Bueno, tengo que decir responsablemente que hoy día estamos peor.

-El gobierno le achaca esto al gobierno anterior. Dice que es consecuencia de la mala administración del gobierno de Boric, por eso surge la acusación constitucional a Grau, ¿no está de acuerdo?

-Bueno, lamentablemente para el gobierno la acusación constitucional a Grau, y a eso me refería cuando le decía que mis objetivos están cumplidos, una de las cosas que dejó tremendamente clara es que no hay responsables del gobierno anterior. Por lo tanto, ¿quién tiene que asumir la responsabilidad? Este gobierno, no queda otra. ¿Gracias a quién? A la ‘derechita cobarde’, que no cobró la cuenta a quien correspondía.

«Yo me siento mucho más cómoda jugando de líbero»

-En el PDG tuvieron una elección interna que fue anulada en abril por el Tribunal Supremo del partido, donde se enfrentaron dos listas. ¿Qué pasó ahí y qué reveló esa elección sobre el estado interno del partid0? ¿Esas dos listas revelan dos posturas distintas?

-No sé cómo decírselo para que suene delicado, entonces no se lo voy a decir delicadamente porque me parece que no hay caso. Ese es un tema que a mí no me interesa, en el que no me he metido y que creo que no tiene ninguna relevancia. A mí me importa mucho que el PDG no se transforme en un partido más. Y me parece que esas rencillas, esto que además lo están viendo los organismos correspondientes, no van en la línea que a mí me parece adecuada. De partida, yo creo que los parlamentarios no tenemos que presentarnos a listas internas por ningún motivo. En segundo lugar, yo he estado abocada centralmente, maternalmente, abuelísticamente, a la bancada del Congreso, porque yo tengo una discusión política con Franco Parisi, nuestro líder, desde hace mucho tiempo, respecto de la importancia y la necesidad de que nosotros tengamos una bancada coherente, unida y que actúe políticamente de manera muy sabia, muy astuta. Y en eso he estado metida. Y me parece que no le hace bien a la bancada meterse en ninguna disputa partidaria.

-Claro, pero estamos hablando de su partido…

-Claro, pero no corresponde. Nosotros representamos la soberanía popular desde el momento en que estamos mandatados para eso. Es a eso y solo a eso a lo que nos tenemos que dedicar. No meternos en rencillas partidarias que me dan un poquito de asquito, porque se parecen un poco al devenir de los partidos tradicionales, en que justamente lo que han hecho es que se han convertido en partidos de operadores políticos, de funcionarios políticos, agarrados de la teta del Estado durante 35 años… Y eso es exactamente lo que nosotros no tenemos que hacer, por ningún motivo. O sea, transparencia absoluta. Yo dije hace un buen rato que había que exhibir, por ejemplo, los conteos internos de votaciones internas en el partido. Transparencia absoluta. De cara a la gente, todo. Y no meternos en cuestiones que no nos corresponden. Nosotros tenemos una tarea muy importante cuando la gente está sufriendo.

-Estuvo sobre la mesa la posibilidad de que usted presidiera la Cámara de Diputados. ¿Esa es una opción que para usted sigue abierta?

-Eso, de partida, es un capítulo cerrado. Yo me siento mucho más cómoda jugando de líbero, haciéndole un homenaje al medio donde me encuentro. Tremendamente más cómoda. Creo que el gobierno cometió un error, porque en la mesa, en la presidencia de la Cámara, habría tenido las manos bastante más atadas de lo que las tengo en este momento… Ahora, en esa negociación que nosotros emprendimos primero con la derecha, lo que nos dijo siempre el grupo con el que conversábamos era que no había ningún problema con mi nombre o con hacer alianza con nosotros, pero que el primer año era para el Partido Republicano. Bueno, por alguna razón llegó Jorge Alessandri. No sé si a estas alturas la bancada republicana estará muy contenta con esa decisión, cuando ocurren cosas como las de la acusación constitucional, como las de la megarreforma.

-¿Pero a usted le gustaría volver a intentar presidir la Cámara?

-No, nunca me gustó. Y lo dije en ese momento.

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