Christian Alveal, ex director Gendarmería
Christian Alveal, ex director Gendarmería

Este martes se realizó la segunda jornada de formalización del exsubsecretario del Interior Manuel Monsalve, imputado por violación y abuso sexual, en la que el juez Mario Cayul decretó la medida cautelar de prisión preventiva, por lo que la exautoridad fue trasladada al Centro Penitenciario de Rancagua por el plazo de cuatro meses que durará la investigación.

En el programa «Mirada Líbero», el ex director nacional de Gendarmería, Christian Alveal, entregó detalles sobre las características de este recinto, los riesgos que conlleva el ingreso de Monsalve y las medidas de seguridad necesarias para este tipo de casos.

«Hubiese tenido una postura distinta»

«Hay que respetar la decisión institucional (…) pero yo particularmente no hubiese apostado por un penal de este tipo, porque en su interior hay internos que pertenecen a grupos criminales y también algunos exsubversivos que tienen otros modus operandi», sostuvo Alveal.

«Está este componente bastante complejo entre lo que son conductas relacionadas con terrorismo, delincuencia criminal organizada, algunas con tentáculos con bandas internacionales y además población penal multi reincidente, como tienen generalmente todos los complejos de este tipo, que concentran la población penal más compleja de cada región«, agregó.

A su juicio, este tipo de penales «tienen una infraestructura que permite una supuesta adecuada segmentación, pero es imposible que tú puedas garantizar todo dentro de un penal. Se minimizan riesgos, pero no se eliminan. Y desde esa perspectiva, yo hubiese tenido personalmente una postura distinta, sin embargo, hay que respetar la decisión institucional y se habrán, creo yo, tomado las medidas necesarias, pero creo que desde mi perspectiva es un riesgo más alto».

«La relevancia del cargo que ejerció Monsalve hace que las probabilidades de riesgo sean más alta

Así, dijo que «para este tipo de personas que ostentaron cargos específicamente vinculados al combate contra el crimen organizado y bandas internacionales de crimen, yo creo que deben haberse analizado otro tipo de penales».

«La relevancia del cargo que ejerció Monsalve en el combate al crimen organizado hace que las probabilidades de riesgo sean más altas. No tengo temor en decir que la institución debió haber previsto este escenario, y haber tomado medidas especiales, yo las hubiese tomado”, sostuvo. Asimismo, destacó que “hay riesgos mayores cuando son personas públicas”.

“Cuando estuvo el expresidente Fujimori en nuestro país, se creó un anexo cárcel en la escuela de Gendarmería, con vigilancia 24/7”, dijo. Según su experiencia, este tipo de decisiones son fundamentales: “El ingreso de una persona de estas características obliga a tomar medidas excepcionales”.

«La población penal rechaza per se cualquier delito vinculado a violación»

Monsalve fue ingresado al módulo 86 del penal de Rancagua, una sección destinada a internos vinculados a delitos sexuales o de menor complejidad. Alveal explicó que «Rancagua es una cárcel dentro de las ocho cárceles concesionadas que Chile tiene, con una infraestructura bastante conveniente, que permite separar a la población penal en sus mínimas condiciones entre condenados e imputados, y cada una de estas categorías entre los que están categorizados como alto, mediano y bajo compromiso delictual». Aunque aclaró que “no significa que estos internos no estén exentos de algún tipo de amenaza extorsiva”.

«También hay que considerar que la población penal rechaza per se cualquier delito vinculado a violación. Son delitos muy mal mirados por la población penal en general», afirmó.

Alveal también detalló las condiciones de vida dentro del módulo: “Estas personas tienen distintas celdas donde están de a dos o cuatro personas máximo, un patio común, una sala de uso múltiple común, donde se alimentan. Son contabilizados en la mañana y en la tarde”.

No hay agua caliente, no hay celda individual”

Según Alveal hay problemas de fondo en el sistema penitenciario chileno. “Tenemos hoy en Chile una sobrepoblación promedio de 40% de hacinamiento. Las capacidades en términos de plaza están siendo superadas y Rancagua no es excepción”, dijo. Además, recalcó la falta de condiciones básicas: “No hay agua caliente, no hay celda individual”.

Frente a este panorama, el ex director llamó a implementar cambios estructurales: “Es necesario cambiar el switch. La cárcel en sí misma, en términos de condena, no es ninguna gran contribución para frenar el crimen organizado”.

Así, el ex director de Gendarmería manifiestó la urgencia de modernizar el sistema penitenciario chileno. “Es un tremendo desafío para el Estado garantizar que las cárceles dejen de ser centros de operaciones criminales y se transformen en espacios de reinserción”, concluyó.

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