El gobierno del Presidente José Antonio Kast logró sacar adelante el corazón de su plan de Reconstrucción Nacional en el Congreso y resta esperar la resolución del Tribunal Constitucional sobre los artículos que la oposición objetó.

En entrevista con Libre Mercado, el economista, exdecano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, expresidente del Banco Central y exministro, José De Gregorio, abordó los alcances del proyecto y sostuvo que si bien va en la dirección correcta, “no es la panacea, no es lo que vuelve a traer la economía a crecimientos de largo plazo de 4%”.

-¿Cuál es la expectativa en términos del encadenamiento de esta nueva política pública en materia de crecimiento?

-Bueno, la verdad es que se aprobaron medidas que van en la dirección correcta: reducir el impuesto corporativo, ganancia de capital, que puedan dar más ánimo a la inversión, al financiamiento. Me parece bien que se haya dejado bastante de lado el subsidio que había originalmente al empleo, que era extremadamente caro por unidad de empleo que se generaba, lo cual iba a poner una tremenda presión fiscal. Así que yo creo que es una política que va en la dirección correcta, me parece bien hecho.

Obviamente hay dos preguntas fundamentales que surgen a raíz de esto. La primera es cuál es su impacto, qué es lo que nosotros podemos esperar. Y en esto yo creo que hay que ser bien responsable, no generar falsas expectativas ni tampoco ser negativo. Desde el 2008, la inversión en Chile ha estado relativamente estable. Si uno mira los datos, sobre todo los datos sin minería, la inversión ha estado normalmente en un rango entre 20 y 22%. No hubo un colapso de la inversión. Uno ve fluctuaciones de más o menos dos puntos en los últimos casi 15 años y más. Entonces, es difícil pensar que con esta reforma nosotros vamos a aumentar la tasa de inversión de manera muy importante. Algo va a ayudar. Las estimaciones que están en un rango relativamente optimista dicen que esta megarreforma por el lado del impuesto corporativo podría significar aproximadamente 2,5 puntos del PIB en 10 años, o sea, 0,2, 0,3 más de crecimiento por año. Ayuda, nadie va a decir que no ayuda, pero obviamente no es la bala de plata. Tenemos muchos problemas en la economía chilena que tenemos que resolver para poder crecer más.

Esto no es la panacea, esto no es lo que vuelve a traer la economía a crecimientos de largo plazo de 4%, que es lo que a todos nos gustaría, y creo que tanto el gobierno como todo el mundo estaría de acuerdo. No hay que sobrestimar su potencial impacto, porque después nos vamos a topar con alguna sorpresa relativamente negativa y muchas otras cosas que se pueden seguir haciendo.

Me parece que en la modernización del Estado los esfuerzos que se están tratando de hacer son muy importantes. Yo hubiera esperado más avance en materia regulatoria, por ejemplo en el tema ambiental, que hay un montón de problemas porque las empresas de repente hacen un tremendo trabajo para tratar de tener un proyecto aprobado medioambientalmente, y de repente pasa un año, dos años, y aparece una exigencia nueva.

-Y eso, ¿es por poca ambición del gobierno o porque había una contraparte política de oposición que frenara y, por lo tanto, condicionara el resto del proyecto?

-Yo creo que esa es la evaluación que hizo el gobierno. Yo creo que el gobierno y todos tenemos muy clara muchas cosas que se tienen que hacer en términos regulatorios. Hay cosas que no me gustan. No me gusta esto de devolver la plata si la Corte Suprema rechaza un proyecto ambiental. Porque la verdad que decirle a la Corte Suprema, ‘si usted falla en derecho diciendo que esto no corresponde, nosotros le vamos a devolver la plata, lo vamos a compensar’, por haber hecho algo que la Corte Suprema podría estar opinando que no es correcto, genera un montón de distorsiones.

El tema de la invariabilidad, yo traté de eliminarla como ministro de Economía, estamos hablando en el año 2000, porque me parece que en un país razonable como Chile nadie está pensando en subir los impuestos a 30%. El tema de la invariabilidad total genera una heterogeneidad que no me parece razonable para los potenciales beneficios.

Habiendo dicho esto, yo creo que el segundo tema central es cómo va a quedar nuestra situación fiscal. El gobierno ha anunciado que con los déficits que tenemos vamos a ir acumulando cada vez más deuda y eso obviamente va a terminar repercutiendo en la capacidad de invertir en el país porque suben las tasas de interés, se hace más caro el financiamiento. Por lo tanto, hay una pregunta central que es qué impacto va a tener.

Y aquí hay dos cosas. Primero, el anuncio oficial dice que esto puede subir el déficit un número razonable, medio punto del PIB por año. Pero además, las proyecciones están hechas con un impacto de crecimiento o con unas tasas de crecimiento arriba del 3%, bastante optimista para lo que hoy día podríamos pensar, son tasas que nos gustaría, pero de baja probabilidad que se materialicen, lo cual puede agregar más tensiones por el lado fiscal. ¿Y qué es lo que pasa cuando el lado fiscal está apretado, cuando se han hecho ajustes importantes en el gasto? ¿Qué es lo que queda? La presión tributaria.

Entonces, lo que a mí no me gustaría y lo que yo siempre también he manifestado es hacer una política que sea de corta o mediana duración. Uno quiere decir, queremos llegar a impuestos corporativos más bajos, pero de manera permanente. No que estemos amenazados por una situación fiscal compleja que el día de mañana nos haga revertir estas rebajas. Sobre todo en un esquema fiscal donde no son evidentes los cambios o impuestos que no distorsionen, que van a aumentar la recaudación y van a solucionar el problema del déficit. Es bastante complejo. Entonces, esa parte, yo digo, me deja a mí una cuota de preocupación respecto al futuro.

«La reforma del Estado es muy importante para promover la productividad»

-¿Qué quedó al debe para realmente recuperar tasas del 3,5%?

-Si uno mira los datos agregados de Chile, lo que ha fallado en materia de crecimiento, más que las tasas de inversión, son las tasas de crecimiento de la productividad. Ahora, las tasas de crecimiento de la productividad tienen que ver con innovación, mucha gente empieza a pensar en cosas de cómo avanzar y cómo mejorar las tecnologías, pero hay cosas como bien simples, por ejemplo, la reforma del Estado.

La construcción en el mundo entero hoy día, y en el caso de Chile, tiene una productividad negativa. Esa productividad negativa no es el resultado de que las constructoras sean más ineficientes en hacer los proyectos. Lo que realmente está costando es todo el gasto inicial que uno tiene que hacer para la aprobación del proyecto. Por lo tanto, hay un tema de reforma del Estado, a mi juicio, que es muy importante para promover la productividad, para que la inversión que se haga sea una inversión mucho más productiva que una inversión que tiene que estar tratando de saltar trabajo.

-¿Cómo se le da prioridad política a algo que no tiene ningún rédito de corto plazo?

-Efectivamente, cuando tú tienes esta reforma del Estado, tienes que romper y atacar muchos grupos de interés que se han construido. Muchas veces tú aplicas regulaciones y alrededor de la regulación aparece el consultor, aparece el empleo, aparece el trabajo y obviamente, eso más las presiones políticas que existen y mucha gente que hace carrera política en torno al aparato regulatorio, es complejo.

Yo creo que ahí lo que hay que hacer es tener un muy buen encuentro de todas las ideas.

Además tenemos un problema de fragmentación política, de un sistema político que muchas veces fomenta medidas más bien populistas que medidas pro productividad y para eso también yo creo que una reforma política en la cual tengamos un sistema que incentive mucho más los acuerdos es importante. Y eso pasa, por ejemplo, por reducir la fragmentación.

«Necesitamos cambios para tener un sistema político más eficiente»

-¿Fue un error, a la luz de la evidencia, el cambio de sistema político en 2014, pasar del binominal a un sistema con ciertas características proporcionales?

Yo creo que sí. Lo que tenemos hoy día no mejoró el sistema político y yo creo que hoy día necesitamos tener cambios para tener un sistema político más eficiente.

-El gobierno plantea una primera instancia de reforma al Estatuto Administrativo. ¿Cómo ves esas señales? ¿Van en la línea correcta?

-Sí, me parece bien. Yo creo que es un problema complejo que tenemos. Lo viví en la universidad, que, por ser una universidad pública, cosa que no debería ser, se rige por el Estatuto Administrativo, por lo tanto los funcionarios de la universidad son como funcionarios públicos, cuando un funcionario de la Universidad de Chile es mucho más parecido a un funcionario de universidades privadas. Necesitamos una burocracia que tenga estabilidad en el empleo, pero creo que hay una parte muy importante de los trabajos del Estado que deberían ser tratados como trabajadores, como la inmensa mayoría de los trabajadores chilenos.

Yo desde la Universidad de Chile la primera medida que haría es sacarla del estatuto administrativo, pero modernizar el Estado, flexibilizarlo, yo creo que daría mucho más capacidad justa que cuando hay programas que ya no sirven se vayan cerrando y no lo que pasa muchas veces que no puedo cerrar el programa porque al final tampoco puedo deshacerme del personal.

Yo creo que tenemos que ir en general a un mercado laboral con muchísimo más grado de flexibilidad, la inteligencia artificial, todo lo que aprendimos después de la pandemia, el trabajo remoto, de la capacidad de trabajar y de tener un par de empleos, son cosas que se deberían hacer con mucho mayor fuerza, facilitarlas mucho más y eso también tiene impacto sobre la productividad de los trabajadores.

-El ministro Rau planteó que gran parte de la explicación del desempleo es por los mayores costos laborales, ¿crees tú que es parte de la explicación?

Efectivamente los costos laborales han aumentado y son una explicación bastante importante. Aquí, mirando los datos, hay una cosa que a uno también le llama la atención. Cuando uno mira la encuesta y hace un análisis de las principales preocupaciones de los chilenos, el empleo está más en una situación media que a niveles altos como están los temas de seguridad. Y eso tiene que ver con otro problema que es bastante complicado y que es que muchos de los mayores desempleados no son jefes de hogar. Es decir, este no es un desempleo donde la inmensa mayoría o los que han ido aumentando han sido los jefes de hogar, sino que son gente que vive en hogares, por lo tanto son muchas veces ingresos secundarios, muchas veces son jóvenes que han estudiado en la universidad y que les cuesta encontrar empleo.

Yo creo que tenemos un desafío muy grande en el tema de formación de capital humano y en los temas de qué le enseñamos a los jóvenes para que puedan integrarse al mercado del trabajo. En Chile tenemos carreras largas, carreras y universidades que no son muy buenas, pueden estar acreditadas, pero no proveen la formación necesaria para incorporarse al mundo del trabajo. Creo que también ahí tenemos que tener una discusión muy grande porque lo que está pasando es que estos jóvenes hoy día no son jefes de hogar, pero el día de mañana van a tratar de ser jefes de hogar y van a tener muchísimas mayores dificultades de encontrar empleo. Y puede empezar a pasar lo que pasa en muchos países, una rebelión bastante fuerte de los más jóvenes por las dificultades que tienen de encontrar empleo, de conseguir una casa porque el precio de la vivienda ha subido mucho. Por lo tanto, hay problemas que nos pueden afectar bastante la capacidad de conducción y de crecimiento y progreso en el futuro.

«No es descartable que vivamos un tiempo de reajuste prolongado con tasas de desempleo altas»

-El subsidio unificado al empleo, ¿te parece que debería ser una de las medidas principales?

-Hay que abrirlo. Mira, tenemos un problema y lo solucionamos dando plata. Tenemos un problema de empleo y subsidiamos el empleo en vez de pensar cómo somos capaces de crear empleo. Un ejemplo son las contribuciones. Las contribuciones en Chile son altas y han subido mucho. Y hay muchos hogares que tienen problemas para pagarlas, porque han subido en términos reales 50%, 80% en los últimos 10 años. Entonces, ¿qué hacemos? Bueno, todos los mayores de 65 no pagan, pero seguimos con contribuciones altas para todos los demás. Veamos entonces cuál es el tema de las contribuciones primero y después vemos las potenciales exenciones. Lo mismo pasa en el empleo.

Hay una tendencia en el mundo hoy día que también hay que tener ojo, que es un subsidio de ingreso asegurado. Pero eso es carísimo. Piénsalo como una PGU para todos los chilenos. Realmente no, es imposible abordarlo. Tendría uno que cortar el Estado en muchas partes y redistribuir todo eso. Pero son los temas que se nos van a empezar a venir.

Estamos viviendo en un mundo donde la inteligencia artificial está fuerte, y ahí hay dos cosas que la caracterizan: que nos va a hacer muchísimo más productivos, que va a producir mucho bienestar material, pero que puede tener un impacto muy perturbador en el mundo del trabajo y en el mundo de la empresa. Entonces, hay una incertidumbre, una gran discusión en el mundo respecto de cuál va a ser el impacto efectivo. Creo que lo que sí está claro es que es de las dos o tres cosas más importantes que han pasado en la humanidad desde el punto de vista productivo, está la inteligencia artificial.

-Uno de los socios principales de las BigFour planteó que no sería extraño que puedan haber tasas de desempleo del 18%, ¿crees que nos podríamos enfrentar a una situación así?

No es descartable. Lo que pasa es que la inteligencia artificial tiene dos efectos. El primer efecto es que nos hace más productivos. Es decir, quienes están trabajando pueden producir mucho más. El problema es cuando la inteligencia artificial sustituye el empleo. O sea, no es que nos haga productivos, sino que nos reemplaza. Entonces, ahí es donde se van generando problemas.

La humanidad es siempre capaz de crear empleo, y esa es la parte positiva. Por ejemplo, siempre yo cuento lo que pasó cuando apareció Excel con las empresas de contabilidad. Las empresas de contabilidad redujeron en un 50%, 80% el empleo, porque antes la gente sumaba filas, columnas, ahora lo hacía el computador. Pero cuatro o cinco años después, la industria de la contabilidad tenía muchísimo más empleo porque mucha más gente entró con la tecnología a ofrecer servicios de contabilidad. Son cosas que el mundo se va ajustando y vamos encontrando nuevas ocupaciones. Por lo tanto tampoco es descartable que vivamos un tiempo de reajuste prolongado con tasas de desempleo altas y obviamente es un tema que nos debería preocupar.

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