La semana pasada la candidata presidencial del Partido Comunista, Jeannette Jara, dejó clara su lealtad con el régimen cubano en una entrevista concedida a CNN Chile. “Cuba tiene un sistema democrático distinto del nuestro”, dijo la abanderada. Y al ser consultada sobre la falta de libertades en la isla y la existencia de un partido único, acusó –como tradicionalmente lo han hecho los militantes de su tienda– al “bloqueo norteamericano”: “Hay un partido único, no es el único sistema así, cada pueblo tiene que definir su gobierno. A mí lo que me alerta más de esta situación internacional es que la principal consecuencia que se vive en el pueblo cubano, para todos los que se preocupan de los temas internacionales, está omitida en el debate. Y eso tiene que ver con cómo están viviendo los cubanos hoy día, que están en una situación muy compleja por una decisión de Estados Unidos que realmente los tiene asfixiados”.
Si bien su opinión le generó duras críticas desde la oposición e incluso de sectores del oficialismo, la respuesta no podía ser distinta si se considera la larga relación entre el PC y la dictadura cubana. Tanto que en su XXIII Congreso Nacional del año 2006, el PC describió a Cuba como el “faro que ilumina día a día nuestros empeños y esfuerzos colectivos”, de acuerdo con ‘El libro negro del comunismo chileno’, escrito por el exministro Mauricio Rojas.
Un ejemplo de esa histórica relación cumple hoy su 50° aniversario. Se trata de la “Tarea Militar”, una política deliberada del Partido Comunista chileno para preparar cuadros militares principalmente en Cuba, tras el golpe de 1973.
El hecho lo recordó recientemente el ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Vasili Carrillo, en entrevista con el diario El Siglo, de propiedad del PC.
“La ‘Tarea Militar’ comenzó el 16 de abril de 1975, en La Habana, en el marco de una fecha sumamente importante para Cuba que es la primera derrota del imperialismo yanqui en Playa Girón, cuando quisieron invadir Cuba y fueron derrotados. Surgió a partir de la decisión de la dirección del Partido Comunista y de un apoyo de Fidel (Castro). Al inicio era muy volátil la idea. Lo único claro es que había que formar cuadros político-militares tanto para enfrentar a la dictadura como, posteriormente, con el término de la dictadura, construir una doctrina de defensa y un Ejército de nuevo tipo, tener cuadros que pudieran ingresar a cumplir un papel en unas nuevas Fuerzas Armadas”, explicó Carrillo.
“La visión que había era tener oficiales, tener gente preparada para combatir a la dictadura pero también que después asumieran tareas militares en las Fuerzas Armadas. Otra línea era preparar gente que volvía más pronto a la lucha de resistencia. Pero nosotros fuimos a academias militares a estudiar carreras militares”, agregó.
Una idea de Fidel Castro
Tras el golpe militar de 1973, los dirigentes del Partido Comunista se hallaron frente a una debilidad: no estaban preparados “para la defensa del Gobierno Popular en cualquier terreno”, cita Mauricio Rojas en su libro al exsecretario general del PC, Luis Corvalán, en su Informe al Pleno del Comité Central celebrado a las afueras de Moscú en 1977.
Corvalán fue el principal líder de los comunistas chilenos de 1958 hasta 1989. Y dijo –señala Rojas– que existía un “vacío histórico” en la falta de una política militar.
Un vacío que Fidel Castro se propuso llenar en 1974, cuando “le plantea a Manuel Cantero, representante de la Comisión Política del partido, la importancia de formar oficiales para futuras eventualidades. Ello da origen al programa de formación militar de jóvenes chilenos que se consolidará al año siguiente a partir de una serie de reuniones sostenidas en febrero y marzo de 1975 entre Rodrigo Rojas y Volodia Teitelboim, representando al partido chileno, y la dirección máxima del régimen cubano, incluyendo a Fidel Castro, Raúl Castro, Carlos Rafael Rodríguez y Manuel Piñeiro, el temido ‘Comandante Barbarroja’, responsable máximo de los aparatos de seguridad cubanos y de la red subversiva latinoamericana”, se lee en ‘El libro negro del comunismo chileno’ (comprar aquí).
Vasili Carrillo recuerda que los primeros convocados en esta “tarea” fueron alrededor de 50 jóvenes que habían sido becados por el gobierno de la Unidad Popular para estudiar Medicina en Cuba. Más tarde se incorporaron otros que habían salido al exilio o que fueron expulsados de Chile.
No se trató de un asunto clandestino o de enseñanza paramilitar, los participantes asistieron a las academias militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y, tras graduarse, se convirtieron en oficiales de dicha fuerza; pero no se quedaron en Cuba, sino que algunos de ellos como el propio Carrillo (conocido como ‘Matías’) o Raúl Pellegrin (alias ‘Comandante José Miguel’) dieron paso al que sería el brazo armado del Partido Comunista: el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).
El nacimiento del FPMR
En 1980 el Partido Comunista se abre a “todas las formas de lucha”, luego de que Corvalán proclamara el 3 de septiembre de 1980 que “es el fascismo el que crea una situación frente a la cual el pueblo no tendrá otro camino que recurrir a todos los medios a su alcance, a todas las formas de combate que lo ayuden, incluso de violencia aguda, para defender su derecho al pan, a la libertad y a la vida”, dando así origen a la política de rebelión popular de masas.
Relata Mauricio Rojas que entonces el partido inició las primeras “acciones audaces”, con el denominado “Frente Cero”, bajo el liderazgo de Gladys Marín, “que había regresado a Chile a comienzos de 1978, y del Equipo de Dirección Interior (EDI), en el que participaban, entre otros, Guillermo Teillier, y Lautaro Carmona. Ya en febrero de 1981 el ‘Comando Manuel Rodríguez’ hizo su aparición pública con un apagón en la V Región durante la inauguración del Festival de la Canción de Viña del Mar”.
En 1982 Guillermo Teillier (alias ‘Sebastián Larraín’) se convierte en el líder de una “Comisión Militar”, que toma la decisión de “traer cuadros militares del exterior para desarrollar la fuerza militar especializada del partido”, cuenta Rojas.
Pellegrin, quien se convertiría en el líder del FPMR, regresa al país a mediados de 1983 y Carrillo lo hace en 1985.
El vínculo histórico y presente del PC con Cuba
El actual presidente del Partido Comunista (PC), Lautaro Carmona, desdramatizó la polémica causada por los dichos de Jara. Carmona aseguró que el PC tiene “más que matices a ratos con otros partidos”. Y es que el mismo Carmona es parte de la lista de dirigentes comunistas que han mostrado su admiración por Cuba y el régimen castrista.
“Cuba patrocina el humanismo, la amistad y el bienestar de los pueblos”, dijo Carmona en enero de este año. En la misma entrevista de Radio Nuevo Mundo afirmó que el PC y Cuba tienen “un hermanamiento histórico. Grandes figuras de nuestro partido que alcanzaron niveles de trascendencia en la sociedad tuvieron una amistad con el dirigente histórico Fidel Castro, con Raúl Castro y todos los liderazgos de la Revolución Cubana. Tenemos un protocolo de ayuda mutua que está funcionando. Estamos haciendo esfuerzos porque sea más amplio e intenso de parte nuestra”.
En abril de 2024, Carmona, junto a Bárbara Figueroa, visitaron la isla; instancia en la que el Partido Comunista de Cuba y el Partido Comunista de Chile firmaron un Acuerdo de Intercambio y Cooperación.
En marzo de 2017 el fallecido Guillermo Teillier dio una entrevista a El Mercurio –a propósito de una polémica a raíz de la prohibición a Mariana Aylwin de ingresar a La Habana–, en la que afirmó: “No he conocido detenidos desaparecidos en Cuba ni casos de torturas a la escala que ocurrieron en Chile. No existe eso en Cuba. Comparar con la dictadura de Pinochet es una ofensa gratuita, sin ningún asidero”. También manifestó: «Se nos quiere obligar a que condenemos a Cuba, pero eso no lo vamos a hacer».
Antes, tras la muerte de Fidel Castro en 2016, Teillier envió una carta a Raúl Castro en la que se leía: “Los comunistas chilenos jamás olvidaremos la solidaridad y la lealtad de Fidel con nuestro pueblo, con el compañero Presidente Salvador Allende, con el proceso del Gobierno Popular” y en ese contexto, en entrevista con La Tercera, reiteró que Fidel Castro “tuvo un actitud de apoyo al gobierno de Salvador Allende. Posteriormente, en la lucha contra la dictadura, él tuvo una actitud solidaria para recibir a muchos chilenos exiliados y en la ayuda que el gobierno cubano prestó para la lucha contra la dictadura, que tuvo una incidencia importante en derrotar a Pinochet”.
Teillier sabía bien de esto. En su reseña biográfica en la página de la Biblioteca del Congreso Nacional se indica que Teillier “entre 1983 y 1987 asumió como jefe de la Comisión Militar del PC, correspondiéndole canalizar la ayuda enviada desde Cuba a Chile, y ser el nexo con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), brazo del PC que lideró la resistencia armada al régimen de Pinochet. Durante esos años, viajó permanentemente a Cuba, la ex URSS y diversos países europeos y latinoamericanos”. Y agregan que “en 1985 participó en las gestiones efectuadas en Cuba para la entrega e internación de armamento por la localidad de Carrizal Bajo, en la Región de Atacama. Mientras era encargado militar del PC, el FPMR realizó un intento de asesinato contra el general Augusto Pinochet en la cuesta de ‘Las Achupallas’, camino a Cajón del Maipo. En esta acción, llevada a cabo el 7 de septiembre de 1986, murieron cinco escoltas de la comitiva de Pinochet”.
La admiración hacia Cuba y Fidel Castro se ha mantenido por generaciones dentro del Partido Comunista. En 2012 una delegación de las Juventudes Comunistas chilenas viajó a la isla, entre quienes estaban Camila Vallejo y Karol Cariola. Entonces, Vallejo calificó a Castro como «un gran visionario» y tras sostener una reunión con el dictador opinó: «Para nosotros lo que (Fidel) diga, reflexione, lo que nos señale, es como una carta de ruta» y agregó que “todas las reflexiones que haga Fidel constituyen luz y esperanza para Chile”.
Por su parte, Cariola señaló que “Fidel se constituye como un ejemplo de lucha, de consecuencia, es un hombre que transmite solidaridad, que transmite conocimientos, que transmite una inteligencia tremenda”.
El legado de la ‘Tarea Militar’
En ‘El libro negro del comunismo chileno’, Mauricio Rojas explica que en 1984 el PC se decanta derechamente hacia la insurrección armada y elaboran un Plan de Sublevación Nacional hasta que 1986 lo designan como el “año decisivo” o “año de la victoria”. El FPMR fue el ejecutor de operaciones armadas como el atentado a Pinochet y la internación de armas en Carrizal Bajo, ambas en ese año.
Sin embargo, dice Rojas, “el fracaso de las grandes operaciones clave del plan insurreccional junto con el reflujo de las movilizaciones antidictatoriales después de la jornada de protesta del 2 y 3 de julio de 1986 condujeron a un giro radical en la política del partido: era hora de decirle adiós a las armas o, al menos, guardarlas ‘por si las moscas’, como recomendó Luis Corvalán cuando ya se había producido el retorno a la democracia. El ‘año decisivo’ no fue ‘el año de la victoria’, sino de la derrota definitiva de la intentona insurreccional del PCCh”.
El fracaso de ese plan insurreccional y el posterior giro del PC provocaron una ruptura con el FPMR en 1987.
Sin embargo, varias décadas después, el PC se mantiene con “los dos pies en la calle”. Desempeñó un papel central en las protestas de 2019 y 2020, al apoyar las manifestaciones y el proceso de cambio constitucional y al criticar la acción policial. El 18 de octubre de 2024 –a cinco años del comienzo de las manifestaciones– publicaron un comunicado en el que señalaron: “A cinco años de esos extraordinarios hechos que conmovieron Chile, insistimos: Las demandas que se expresaron en el estallido fueron y son legítimas, siguen vigentes, es un ciclo que no ha terminado y exigen solución en justicia y democracia”.
En diciembre de ese año, el senador del Partido Comunista, Daniel Núñez, aseguró que la colectividad debe apostar por la movilización social, para recuperar el espacio perdido en materia electoral. “Yo soy de la tesis de que tenemos que estar con los dos pies en la calle y los dos pies en La Moneda. No hay una contradicción ni antagonismo. Todo lo contrario. El Gobierno, para avanzar en las transformaciones que requiere, tiene que tener los dos pies, los partidos oficialistas, en la calle”, dijo Núñez a El Mercurio. Dichos que reiteró a finales de marzo en el contexto de una violenta jornada de protestas de pescadores: «Yo estoy con los dos pies en la calle apoyando demandas y movilizaciones justas. Con los dos pies en La Moneda también apoyando también al Gobierno, que presentó un proyecto para la distribución más equitativa del recurso pesquero, y con los dos pies legislando cuando me toca hacerlo en la comisión de Pesca o la sala».
En la última pregunta que le hacen a Vasili Carrillo en la entrevista de El Siglo le consultan sobre qué responde a quienes cuestionan el apoyo de Cuba, y dicen que el Partido Comunista es violentista y antidemocrático. A lo que Carrillo contesta: “La respuesta no la voy a dar yo o la va a dar el Partido Comunista o el pueblo. La respuesta la da la historia universal e instituciones muy importantes. Sin la decisión, el combate, la consecuencia y la dignidad de los partisanos en Europa, no se habría terminado con el fascismo nazi. La doctrina social de la Iglesia, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, avala el derecho a rebelarse contra las tiranías”.
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La frase «una democracia diferente» define muy claramente lo que el mundo occidental desarrollado considera democracia, y cómo el partido comunista considera democracia lo que el resto considera dictatorial y un atentado permanente a los derechos humanos. El partido comunista está con dos pies compartiendo y abusando de nuestro sistema democrático que repudian, y con otros dos pies en las sombras planeando cómo destruirlo.
La historia de violencia del pc chileno es anterior a Castro, en la década del 30 asaltaron e intentaron copar el Regimiento Copiapo de esa ciudad, en la década del 50 fueron proscritos por pdte Gonzalez Videla, por estar involucrados en golpe sedicioso…..por sus obras os conocereis……
La realidad del Partido Comunista es el mundo al revés: sus dictaduras son «democracias populares», en cambio las democracias liberales son regímenes burgueses opresores; sus regímenes constituyen espacios donde se respira la verdadera libertad y son «el paraíso de los trabajadores», en cambio las libertades y estados de derecho de las democracias de occidente, las consideran una farsa. Pero, a lo largo de la historia mundial de los últimos 108 años, la realidad dura ha sido muy distinta , dejando a su paso un manto de opresión, miseria y sangre a raudales