En entrevista con El Líbero, el abogado y columnista Gonzalo Cordero analiza las frenéticas primeras semanas del gobierno del Presidente José Antonio Kast. Asegura que «hay una identidad muy fuerte en el Presidente y en el núcleo del gobierno, de no dejarse pautear por las encuestas». Sin embargo, también advierte que «se ha sentido el efecto de lo que es ser un gobierno en rodaje«.
Sobre el ritmo que ha tenido el inicio de la administración, sostiene que «no hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. El momento para marcar un sello es en el inicio» y que este es «el gobierno que el Presidente ofreció».
-¿Cómo ha visto el primer mes de gobierno?
-Este mes de instalación partió muy bien. Desde el momento en que el Presidente Kast gana la segunda vuelta, hasta los primeros 10 o 12 días de gobierno, ha sido una tromba de muy buenas actividades, muy buenos símbolos. El gobierno ya instalado y comenzando a enfrentar las primeras dificultades, obviamente se ha sentido el efecto de lo que es ser un gobierno en rodaje, que además se tiene que instalar con esta crisis feroz de los combustibles y ahí, por supuesto, la cosa se ha complicado un poco más.
–¿Cree que se les ha notado mucho este ‘en rodaje’?
-Se ha notado en algunas cosas más que en otras. Han habido algunos errores comunicacionales, efectivamente, pero la decisión que se tomó respecto del MEPCO fue una decisión muy valiente, muy corajuda. Fue una decisión en la que no hubo vacilación, hubo una decisión clara, nítida, se tomó una alternativa y se fue de frente con ella. Yo creo que eso en un gobierno que se está recién instalando es muy valioso.
Desempeño del gabinete: «No me imagino que al gobierno vaya a pasársele por la cabeza estar haciendo cambios»
-¿Y el desempeño del gabinete?
-El gabinete tiene una cosa que es positiva, tal vez muy positiva, y es que el Presidente Kast ha incorporado gente de fuera de la política, personas que traen experiencias profesionales, experiencias en el mundo del emprendimiento. Por supuesto que eso, que tiene muchas ventajas, tiene también el pasivo de que son personas que no tienen la experiencia en la política, no conocen bien el rodaje de la política, muchas veces los códigos de la política, y eso te lleva a algunos traspiés, a cometer algunos errores, y en ese sentido es que creo que se nota más lo que uno podría llamar ‘el rodaje’. Pero esto no es tan raro, si uno lo mira en perspectiva, y uno recuerda el primer gobierno del Presidente Piñera, era más o menos lo mismo. Si uno mira el inicio del gobierno del Presidente Boric, que tuvo mil otras dificultades y falencias bastante más graves, también fue un gobierno que llegó con un sector que no había gobernado. Lo que el gobierno ha mostrado en estas primeras tres semanas es un poco la consecuencia de esta decisión de incorporar personas nuevas en política.
-¿Y eso no es un problema?
-Sumando y restando, es mejor. Porque estas personas son todas personas capaces, talentosas, van a ajustarse, van a tomar el ritmo, van a adoptar los códigos relativamente rápido, y al final yo creo que el país va a valorar el haber sumado caras nuevas a la política.
-¿Le ha facilitado al gobierno el hecho tener rostros nuevos, poder afrontar con más decisión como dice usted estas decisiones difíciles? ¿Miran menos las encuestas?
–Hay una identidad muy fuerte en el Presidente Kast y en el núcleo del gobierno de no dejarse pautear por las encuestas. Eso es bastante fuerte y eso uno lo percibe. Ahora, una cosa es no dejarse pautear por las encuestas y otra cosa es ignorar que tampoco se puede gobernar bien si uno no tiene un cierto nivel de respaldo, un cierto nivel de apoyo. Pero creo que la decisión que se tomó fue una decisión responsable y en ese sentido yo soy optimista de que finalmente el país lo va a terminar valorando. Después de algunos meses la gente va a valorar el que el gobierno haya actuado así.
-¿Le da tiempo todavía a este diseño de gabinete o cree que tendrá que haber ajustes pronto como señalan algunos?
-A tres semanas de haber iniciado el gobierno no veo ninguna posibilidad sino perseverar, confiar en las personas. ¿Ajustar cuestiones de diseño? Por supuesto, siempre se puede ajustar, pero con el equipo que el Presidente tiene. No me imagino que al gobierno vaya a pasársele por la cabeza estar haciendo cambios cuando no lleva un mes.
-¿Le ha faltado relato al gobierno, explicar mejor las decisiones difíciles que ha tenido que tomar?
-El relato de la derecha es el relato del orden y del progreso. Lo que se le suele llamar carencia de relato es carencia de narrativa, de acompañar ese relato de un cierto discurso consistente y coherente con las decisiones que se toman. Es pronto para decir que el gobierno no ha tenido una narrativa acorde. Uno ve que las primeras medidas, que tienen que ver con esta zanja en el norte, con anunciar que se va a combatir fuertemente la burocracia, la permisología, en todo eso hay efectivamente una narrativa consistente con el relato de orden y progreso propio de cualquier gobierno de derecha. Han habido efectivamente hechos como el tema del MEPCO y otras incidencias que han sacado del foco, pero yo espero y confío, creo que el gobierno va a superar esas incidencias y va a volver a su foco.
«Me parecía impensable que el gobierno del Presidente Kast apoyara la candidatura de la ex Presidenta Bachelet»
-Estas decisiones que ha tomado el Presidente Kast y los flancos que se han abierto, como el de no haber apoyado a la ex Presidenta Bachelet, ¿son errores no forzados o comienzan a dar cuenta del estilo que quiere instalar el Presidente?
-En el caso de la candidatura de la Presidenta Bachelet a mí me parecía impensable que el gobierno del Presidente Kast la apoyara. Esa es una candidatura inviable. Esa candidatura es un gesto testimonial de la izquierda latinoamericana para mostrarle cierto grado de capacidad de disputa a Estados Unidos y particularmente al gobierno de Trump. Es una candidatura de Lula más que una candidatura de Chile. Y además de ser funcional a la izquierda latinoamericana, no tiene ninguna posibilidad de llegar a destino. Me parecía total y completamente inentendible que el gobierno del Presidente Kast se comprara todos los costos por apoyar algo que es únicamente funcional a la izquierda latinoamericana.
-Pero lo hizo junto con el anuncio del MEPCO, mientras reitró decretos ambientales…
-Lamentablemente el gobernar siempre viene acompañado de contingencias y la contingencia tiende a sacarte de tu plan de trabajo, de tu programa. Empiezas a vivir en una crisis tras otras. Algunas crisis son inevitables, son externas como la guerra de Irán. Otras crisis muchas veces a los gobiernos se le producen porque se cometen errores. Y son inevitables esos errores, siempre hay errores. El gobierno del Presidente Kast ha tratado de mantener la línea dentro de estas cosas. En el caso de la decisión de no apoyar la candidatura de la Presidenta Bachelet, a lo mejor uno podría decir que lo pudo haber informado antes. Puede ser. Pero lo fundamental es que tomó la decisión correcta. Y así en algunas otras cosas. El gobierno, para ser un gobierno nuevo, con gente que viene de fuera, que ha tenido que enfrentar crisis muy fuertes, creo que los errores han sido en cuestiones accesorias. Y en lo fundamental, en las decisiones importantes, las ha tomado de manera correcta y está avanzando bien.
Críticas de Chile Vamos: «El Presidente Kast, con su carácter, con su discurso, fue el que ganó»
-El Presidente Kast no sólo ha debido enfrentar críticas de la oposición sino también desde Chile Vamos y figuras del piñerismo, como sucedió por el tema Bachelet o lo de pedirle la renuncia a la directora del Sernameg ¿Hay una pasada de cuenta del piñerismo a Kast?
-Es un error generar un escenario de contraste entre el gobierno del Presidente Kast y el piñerismo. Yo creo que no hay tal. Yo creo que eso no es así. La actitud de la izquierda va a ser y ha sido siempre la misma con cualquier gobierno de derecha. En el caso de la derecha, creo que no es un tema de piñerismo o no piñerismo. Creo que durante los gobiernos del Presidente Piñera, particularmente en el primero, yo recuerdo dirigentes políticos de su propio partido que lo criticaban muy fuertemente. No muy distinto de cómo esos mismos dirigentes critican ahora al Presidente Kast. Esto no tiene que ver con piñerismo o no piñerismo. Esto tiene que ver con una cierta tendencia atávica que tiene la derecha al canibalismo. Hay personas que no asumen bien la relación que tú tienes que tener con un gobierno del cual un grupo político forma parte. No se puede estar al mismo tiempo en el gobierno y criticándolo desde la vereda del frente en una línea relativamente similar a la de la oposición. Por supuesto que si tú estás en el gobierno tienes todo el derecho, más aún diría yo, tienes incluso el deber de tener un juicio crítico, libertad de pensamiento, pero cuando se está en un gobierno uno esperaría que las personas buscaran el momento, la oportunidad y la manera de expresar sus críticas de forma que fueran una contribución, que ayudaran a mejorar y no a debilitar al gobierno. Creo que el problema pasa por una mejor definición de cómo se ejerce la crítica cuando es tu sector el que está gobernando. Y por lo tanto eres tú el que está gobernando.
-Una de las voces críticas ha sido la de Evelyn Matthei. ¿Cómo ha visto el rol que ha estado jugando la excandidata presidencial de Chile Vamos?
-Acabo de terminar de leer un libro muy entretenido de Cristóbal García-Huidobro, que es una biografía de don Manuel Montt, que se llama «Yo, Montt». Y tú te das cuenta que el desorden en la derecha no nace con Kast, no nace con Piñera. El desorden en la derecha es un problema que parece ser congénito, genético. Es muy antiguo. Uno mira las disputas a las que se tuvo que enfrentar el Presidente Montt y uno dice ‘pero esto es lo que yo leí ayer en el diario’. Entonces no, no creo que esto haya que mirarlo con ese grado de inmediatez. Esto es algo con lo que el Presidente Kast va a tener que luchar, con lo que el Presidente Piñera tuvo que luchar y con lo que aparentemente cualquier Presidente de derecha va a estar condenado a tener que luchar.
-¿Esta incómodo Chile Vamos con el estilo del Presidente Kast?
-Una parte sí, y otra parte no. Esta semana recordábamos la figura del ex senador Jaime Guzmán. Y yo recuerdo, digamos, lo que eran todas esas disputas de Renovación Nacional original que se quebró cuando de Renovación Nacional expulsan a Jaime Guzmán. Y se va todo un grupo y forman la UDI. Las peleas de hoy día comparadas con esas peleas, son menores, son pequeñas. El Presidente Kast, con su carácter, con su discurso, fue el que ganó. Entonces, nos guste más o nos guste menos, eso es lo que los chilenos eligieron. El desafío es, siendo autentico a su proyecto, a su visión, a su carácter, a lo que él es, tratar de concitar la mayor unidad posible y tratar de tener el gobierno lo más exitoso posible.
-¿Puede mantenerse esta suerte de frenesí de agenda que ha tenido en estas primeras semanas el gobierno?
-No hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. El momento para marcar un sello es en su inicio. Y con todas las dificultades que ha tenido, el gobierno ha tratado de marcar ese sello: de un gobierno que está en terreno, que está enfrentando los problemas, que está en los campamentos, que está en el tema del transporte, que está en los nuevos proyectos, la permisología, en fin, la zanja en el norte, pero evidentemente uno debiera suponer que el gobierno, como toda actividad humana, va a entrar en una dinámica de mas normalidad, de curso regular. Pero ya está marcado un estilo.
-¿Y ese sello incluye marcarse como un gobierno de derecha? Hay quienes sostienen que en estas primeras semanas ha habido claros gestos a la derecha dura.
-Como quiera que sea, el que ganó fue Kast, y ganó con su discurso y ganó con su proyecto. La política siempre implica un ejercicio permanente de imposición y concesión. A mí no me sorprende que el gobierno del Presidente Kast no haya apoyado a Bachelet. O sea, yo no sé quién que votó por el Presidente Kast pudo haber creído que era más probable que apoyara esa candidatura a que no la apoyara.
-Pero está mostrando una línea con eso…
-Muestra su línea. Y lo que yo me imagino los electores quieren es que después gobierne la misma persona a la que eligieron y no encontrarse después con la sorpresa de que empieza a cambiar. Ahora, por otro lado también el Presidente Kast ha dado señales de amplitud al formar su gabinete, ha incorporado a lo que era Chile Vamos con mucha apertura. Entonces, yo creo que, por supuesto, aquí tiene que haber una cierta capacidad de ajuste de las expectativas, porque el gobierno del Presidente Kast sabíamos cómo iba a ser. Es el gobierno que él ofreció. Es la propuesta con la que él hizo campaña. Es la propuesta que ha tenido por lo demás durante varios años. Entonces, claro, para gobernar hay que sumar a todos. Y en ese sumar a todos, evidentemente hay que hacer concesiones, hay que ajustarse, hay que tener una cierta capacidad de flexibilidad. Pero esa flexibilidad se da dentro del marco del proyecto del ganador. No podría ser de otra manera.
-El Presidente va a visitar Argentina este lunes, justo cuando se produce la fuga de Galvarino Apablaza. ¿Qué tono le debería dar el Presidente a este viaje que se da en este momento?
-Es evidente que el gobierno actual de Chile tiene una afinidad con el gobierno actual de Argentina infinitamente mayor que la que tenía el gobierno pasado. Lo importante hoy día es reconstruir la relación que Chile y Argentina deben tener. Y en ese marco yo estoy seguro que el Presidente Kast, por el vínculo que tenía con el senador Guzmán, por el afecto recíproco que se tenían, estoy seguro que el Presidente Kast va a hacer todo, todo, todo lo posible porque a este señor Apablaza lo encuentren y pueda comparecer finalmente ante la justicia chilena.
-¿Le suma a Kast esta relación tan cercana que ha tenido con Milei? En el viaje que hizo como Presidente electo se le criticó esta foto con la motosierra. ¿Debería ser más cuidadoso?
-Mira, yo siempre he pensado que entre el Presidente Kast y el Presidente Milei hay mucha afinidad, pero también hay mucha diferencia. Hay diferencias de estilo, hay diferencias, yo creo, en algunas materias importantes, hay diferencias respecto de cuestiones más de fondo, digamos, de visión de sociedad. Comparten mucho, no hay duda alguna, por eso la afinidad que existe. Pero, desde luego, no es lo mismo que Milei. Y yo creo que eso es importante, que no se produzca una confusión, una asimilación de dos liderazgos que son diferentes, complementarios, dos liderazgos que pueden tener muchos puntos en común, pero que son dos liderazgos distintos. Y que cada uno corresponde a la cultura, a la tradición de su propio país, que enfrenta los problemas que tiene su propio país. Cada uno llegó a gobernar su país en la circunstancia histórica correspondiente, que no son las mismas. Entonces, no, yo creo que son dos liderazgos afines, pero distintos.
-El Presidente dijo que va a utilizar la facultad de entregar indultos. ¿Usted está de acuerdo con que se apliquen los indultos a uniformados procesados en el marco del estallido de 2019?
-En términos generales, estoy de acuerdo. Mi impresión es que Chile vivió a partir de octubre de 2019 un momento de extrema polarización, un momento de extravío. Muchos de esos juicios se produjeron en una época en que las encuestas mostraban o habían mostrado muy recientemente que la mayoría de los chilenos legitimaba la violencia. Entonces, a mí me parece que ese momento de extrema tensión y de locura en buena medida, ya pasó, podemos mirar hacia atrás con bastante más perspectiva.
El ex Presidente Boric no sólo indultó, sino que además le dio pensiones de gracia a personas que tenían prontuarios criminales anteriores a los hechos de violencia del 2019. Hay un cierto elemento de paz social, de cierre de lo que fue ese periodo al que puede hacer una contribución el que se otorguen algunos indultos. Y no tiene que ver con revisar las decisiones judiciales, tienen que ver con que las decisiones judiciales se dan en un cierto contexto, en un cierto momento de la sociedad, y esos momentos cambian. Y para eso existe la facultad del indulto, para hacer una evaluación de circunstancias que no tienen que ver con la justicia, que no tienen que ver con la aplicación de la ley, sino que tienen que ver más bien con la paz social, con el reencuentro, con cerrar ciertos momentos que ya están superados.
