Dos horas y cinco minutos duró la declaración de Susana Matilde Méndez del Canto ante la Brigada Investigadora de Delitos Económicos de la PDI.

El 24 de noviembre de 2023, en calidad de testigo, la ex encargada de comunicaciones de la Fundación Democracia Viva -quien también ofició como tesorera-, relató cómo fue que llegó a trabajar al equipo que dirigía el militante de RD y entonces pareja de la diputada Catalina Pérez, Daniel Andrade, hoy en prisión preventiva por las investigaciones del Caso Convenios.

En su declaración, Méndez señaló que conoció a Andrade en 2017 porque ambos estaban en ese momento en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), aunque aclaró que no eran amigos.

Según sus redes sociales, que estaban abiertas hasta antes que salieran a la luz pública los convenios entre Democracia Viva y el Minvu en Antofagasta, se desprende que la diseñadora gráfica es militante del Partido Comunista.

De hecho, tenía fotos en su cuenta de Instagram con Camila Vallejo y Karol Cariola y trabajó junto a la alcaldesa Irací Hassler en la Municipalidad de Santiago. Asimismo, hay entrevistas de la época en que postulaba a ser presidenta de la Fech en las que declara ser parte de las Juventudes Comunistas.

La trama de los convenios con Antofagasta y la reunión en la casa de Andrade

En su declaración, que tuvo a la vista El Líbero, Méndez sostuvo que en junio de 2022 la contactó Andrade. “Me ofreció colaborar levantando proyectos específicamente en el área de cuidados y maternidad en la Fundación Democracia Viva, esto a raíz del activismo que promocionaba por RRSS, mencionándome además que, con el respaldo de la fundación, era posible levantar proyectos que fueran financiados por organismos tanto nacionales como internacionales”, dijo.

La diseñadora contó a la PDI que ya estando vinculada a Democracia Viva hubo una reunión presencial en la casa de Andrade ubicada en la comuna de Pedro Aguirre Cerda. Ahí el ingeniero civil comentó los convenios que estaba tramitando con la Seremi de vivienda de Antofagasta.

“En dicha jornada, en un momento Daniel Andrade mencionó que estaba a punto de ejecutarse el proyecto que se iba a realizar con la fundación en la región de Antofagasta y que para eso faltaban trámites legales y que él estaba realizando todo eso solo, donde dio a entender que él era el encargado de la adjudicación del proyecto, donde señaló que faltaba realizar la iniciación de actividades de la fundación y como había que tener un domicilio laboral para eso, indicó que había conseguido a una compañera que prestó su domicilio en la comuna de Ñuñoa y que además había que abrir una cuenta corriente para la fundación y habló de que el monto del proyecto sería de $250.000.000”, sostuvo.

Pero eso no fue todo. Méndez señaló que ya finalizando la reunión apareció en el domicilio la pareja de Andrade, la diputada Catalina Pérez.

“Ella no participó en los diálogos relativos a la fundación, de hecho yo no tenía conocimiento en ese entonces de que Catalina fuera diputada por la Región de Antofagasta, siempre pensé que era diputada por la circunscripción de la comuna de Pedro Aguirre Cerda y a eso atribuí su presencia en dicho lugar”, dijo.

“Me enteré de que estaban borrando información importante de las páginas”

En su declaración, la diseñadora contó que una vez que se concretaron los convenios con Antofagasta, Andrade le ofreció el trabajo de encargada de comunicaciones del llamado “Lab territorial”, donde cumpliría la labor de diseñar y diagramar el material institucional del proyecto y el material comunicacional para comunicarse con los vecinos de los campamentos en donde trabajarían. También le tocó administrar la cuenta de Instagram del proyecto.

“Cumplí esa labor por seis meses y le manifesté a Paulina Cabrera (encargada del proyecto y presidenta de la fundación) que dejaría de trabajar por motivos de salud mental. Después me enteré de todo el revuelo causado por el caso fundaciones y no tuve contacto nunca más ni con Daniel Andrade ni con ningún otro miembro de la fundación a pesar de que seguía siendo parte del área de comunicaciones”, relató.

Eso sí, recordó que una vez explotado el caso, Andrade y Catalina Guzmán -también pieza clave de Democracia Viva- “me contactan para preguntarme si tenía acceso a la página web de la fundación y a un correo electrónico de la fundación y redes sociales, porque ellos necesitaban bajar información desde ahí, donde les entregué las claves sin mayores preguntas, ya que no me interesaba tener relación con la fundación. Luego me enteré de que estaban borrando información importante de las páginas”.

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