A diferencia de la audiencia de formalización de cargos por violación y abuso sexual, la revisión de la prisión preventiva del exsubsecretario Manuel Monsalve en la Corte de Apelaciones de Santiago, fue transmitida en su totalidad, y con ello, se conoció el tenor y énfasis que cada parte involucrada puso en el caso.
Dentro de la exposición, que terminó con la confirmación de la medida cautelar de Monsalve por ser considerado un peligro para la seguridad de la sociedad, se conoció que la víctima aseguró que la exautoridad se disculpó con ella. Además, en la misma jornada, la única mujer del equipo de abogados del exsubsecretario, María Inés Horvitz, renunció a su representación por diferencias de criterio con sus pares. Según sostuvo, ella era más proclive a ser más agresiva a la hora de dar a conocer antecedentes a la opinión pública.
“Disculpa por lo que te hice”
El abogado asesor de la Fiscalía Centro Norte, Nicolás Calvo, fue el encargado de presentarle a la novena sala del tribunal de alzada los argumentos de la Fiscalía Centro Norte para que Monsalve se mantuviera en el anexo cárcel Capitán Yáber y, durante su exposición, dio a conocer una parte del testimonio de Catalina Arrey, segunda compañera de trabajo a la que la víctima le contó lo ocurrido.
Según declaró, la denunciante de 32 años le preguntó el 24 de septiembre si se le veía una herida que tenía en la frente. Era algo parecido a un mordisco y, según dijo, estaba tapado con maquillaje, testimonio clave porque daría cuenta de las lesiones que no se pudieron comprobar más tarde (el 14 de octubre) en el Servicio Médico Legal (SML).
Además, dijo Calvo, “da cuenta de cómo la víctima en algún momento incluso enfrenta al señor Monsalve, con posterioridad al cumpleaños de ella. Lo enfrenta y le dice ‘no me acuerdo de lo que pasó, necesito que me ayudes a averiguar quién era el taxista, su placa patente, porque yo no consentí a nada’. Y en ese momento, Catalina Arrey es testigo de cómo la víctima le dice que en este contexto, el señor Monsalve se toma la cara con las manos y le dice ‘disculpa por lo que hice’. Eso es otro factor importante”.
Siempre de acuerdo con la exposición de Fiscalía, una vez que la denunciante increpó a Monsalve, “su perspectiva cambia” y toma acciones como contarle su situación al jefe de gabinete, Gabriel de la Fuente, el 10 de octubre y contactar a la jefa de Inteligencia de la PDI, Cristina Vilches.
La situación del abuso entre Monsalve y la denunciante
Calvo insistió en la figura de la violación, diciendo que si bien la mujer no recuerda nada de la noche en que esta se habría cometido, al día siguiente, al despertar, Monsalve se le abalanzó desnudo, lo que provocó que ella se quedara rígida y pensara en su madre y en su hermano, deseando que alguien la fuera a “rescatar”.
Monsalve, dijo el jurista, la abordó “como si algo hubiese ocurrido en la noche, con una confianza que no tenía antes, con una familiaridad sexual que no tenía antes. Le toma el brazo y se lo besa (…) e intenta tener relaciones sexuales ¿Es esa la actitud de alguien que desconoce haber tenido una relación sexual?.
La abogada de la víctima, María Elena Santibáñez, también desestimó que el exsubsecretario realmente haya perdido la memoria, pues la defensa de Monsalve reconoció que sí se acordaba de algunos pasajes del viaje en taxi.
Además, estimó que sí hubo dolo de por medio porque Monsalve liberó previamente a sus escoltas y aunque posteriormente la ve mal por el alcohol, no la ayuda.
Calvo recalcó que lo importante en este caso es que en el mismo momento del acto sexual la mujer “actuó sin voluntad” y que la doctrina del “no es no” ya es antigua, que hoy “lo que el legislador exige es ‘sí es sí’”.
Esto, luego de que la defensa de Monsalve, Cristián Arias, insistiera en que si bien en su fuero interno la mujer pudo haberlo rechazado, ella nunca le expuso una negativa expresa. También argumentó que ambos sufrieron “amnesia anterógrada” (no se acuerdan de nada, pero en en el momento tenían voluntad).
La salida de la abogada que quería exponer más antecedentes a la opinión pública
María Inés Horvitz era parte de la triada de defensa de Monsalve, también compuesta por Arias y Lino Disi, pero ayer dejó el cargo “por disparidad de criterios estratégico-jurídicos” con ellos. Algo normal, estimó, dado que tenían “prácticas profesionales separadas y con distinta orientación”.
Monsalve la contactó por recomendación de la exjefa jurídica de Interior, Luppy Aguirre, por su experiencia penal y, según ella misma contó en un comunicado, “mi postura era dar a conocer a la opinión pública los antecedentes” que a su juicio daban a entender que las imputaciones contra su defendido carecían “de sustento probatorio”.
Es decir, era de la idea de hacer públicas algunas situaciones para desvirtuar la versión de la Fiscalía, que consideraba “parcial e incompleta (…) Era mi parecer que ante una afectación brutal de la presunción de inocencia y la categórica condena de nuestro representado por parte de la opinión pública frente a antecedentes parciales filtrados de manera interesada, debía actuarse pronto de modo muy activo”.
En la exposición de ayer, Arias fue explícito. Rebatió el informe pericial sexológico afirmando que los hallazgos podrían ser de un origen diferente a una agresión sexual y que ciertas molestias de la mujer, podrían haber sido provocadas por la anticoncepción de emergencia que tomó el día 25.
Sin embargo no sólo la información que emanó de la defensa habría generado el quiebre. La referencia que Horvitz hizo hace unas semanas al caso de Cathy Barriga fue un factor. Dijo que esperaba que a Monsalve le dieran arresto domiciliario como a la exalcaldesa, “a ver si él también tiene opción de ganarse algunas ‘lucas’, porque está arruinado”. Posteriormente reconoció que fue un error hacer esa comparación.
Horvitz también llegó casi una hora después a la segunda jornada de audiencia de formalización de Monsalve y fue reprendida por el juez Mario Cayul cuando le pidió más tiempo para revisar el expediente.




