Durante la noche del martes, el Presidente Gabriel Boric se reunió con parlamentarios de la región de La Araucanía para abordar el estado de violencia en la Macrozona Sur. Si bien, muchos de los diputados se fueron molestos de la reunión por la negativa del Mandatario para conversar sobre temas de seguridad, sí se avanzó en los detalles de la Comisión para la Paz y el Entendimiento, que tiene dos meses de retraso, según informó este medio.
En Mirada Líbero conversamos con Alfredo Moreno, ex ministro de Desarrollo Social, sobre los objetivos de esta Comisión, además de su gira por Nueva Zelanda donde están conociendo en primera persona la experiencia maorí en la resolución de conflictos indígenas.
El ex titular de la cartera de Desarrollo Social, y quien lideró el programa Plan Impulso Araucanía, señala sobre la Comisión para la Paz que “la idea general me parece bien, ahora esto requiere muchos años para ser implementado, no hay ningún ejemplo de países exitosos que hayan podido resolver esto en un segundo. Hay que convertirlo en un proyecto país y que tenga un contenido útil y no una repetición de malas recetas, que hemos tenido muchas”.
Sobre su posible nominación como consejero de esta Comisión para la Paz, asegura que siempre ha estado disponible para participar. “Lo he dicho públicamente, creo que todo aquel que pueda cooperar tiene que sumarse, y si puedo colaborar en algo, lo reitero siempre he estado disponible. Siento un compromiso con la gente de esas regiones que viven un drama indecible”.
Apunta que “lo más importante es que estemos de acuerdo en algo que esté bien orientado, algo a lo que se sumen todos, que no es parte del juego político de todos los días, porque el sufrimiento de esas personas no admite la pequeñez. Aquí hay que ejercer la grandeza, y mirar con inteligencia lo que son las experiencias de otros lugares que sí han resuelto los problemas”.
A pesar de lo anterior, Moreno no coincide con lo hecho por el Presidente Boric en su reunión con diputados en Cerro Castillo respecto a separar los hechos de violencia de la constitución de esta Comisión, y enfatiza en que “el Estado, para poder realizar su labor y darle tranquilidad a las personas, requiere que exista ley, orden, de otra manera, el vacío siempre lo llena el más fuerte, que será el que roba madera, el que tiene las armas, el que está conectado con el narcotráfico. El esfuerzo de que el Estado funcione y que podamos tener una conversación equilibrada, con todos los elementos, requiere que el Estado pueda ejercer un estado de derecho en el lugar donde se está hablando”.
Y agrega que “es importante que ambas cosas estén, no es que uno pueda hacer una cosa y no la otra, las dos cosas son necesarias. Tampoco vamos a resolver esto solo con medidas de orden militar o policial, que son muy necesarias, entre paréntesis tampoco lo hemos hecho muy bien, pero sólo con eso, como se ha demostrado, no se llega a la solución”.
“Vale la pena mirar experiencias que han sido exitosas en resolver el conflicto étnico”
Por estos días, el ex ministro y ex canciller se encuentra en Nueva Zelanda, donde una delegación chilena que integran también el gobernador del Biobío, Rodrigo Díaz, consejeros regionales y académicos, se ha reunido con distintas autoridades, encargados del tema indígena y otras comunidades, para conocer la experiencia maorí y cómo llevan adelante en ese país un proceso de solución al conflicto étnico.
Al respecto, Moreno explica que “vale la pena mirar aquellos que han sido exitosos para ver qué podemos aprender, y cómo poder tener un camino de solución. Y ese es el caso de Nueva Zelanda”.
Según Moreno, “lo que hemos hecho hasta ahora no funciona, la ley indígena tiene diversos problemas, entre ellos que 700 comunidades tienen una habilitación o aplicabilidad, que es un papel que le entrega el Estado, que dice que tiene derecho a recibir tierras, y se entregan 15 o 20 campos al año. Hay otras 800 comunidades en el proceso de intentar obtenerla, por lo tanto, tenemos miles de comunidades, y con el sistema de hoy necesitaríamos siglos para cumplir lo que con tanta facilidad de se dice en los papeles. La experiencia de los maoríes dice que ese no es el camino”.
Por otro lado, subraya que las tierras que se entregan no cumplen con los objetivos. “Es de muy difícil uso, porque es de propiedad colectiva, con pocas posibilidades de poder decidir. Hay que cambiar el curso de los acontecimientos porque claramente, esto es evidente, que va en un curso negativo hacia abajo y no a uno de solución”, apuntó.
