De nuevo el nombre de Emilio Berkhoff está involucrado en una polémica. Esta vez, su abogado, Sebastián Salinas Chandía, fue sorprendido intentando pasar un celular oculto en una agenda cuando concurría al recinto a visitar al exdirigente de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) y a otros dos presos. 

Por su acción, Salinas Chandía recibió una sanción administrativa de Gendarmería y tiene  prohibido el ingreso a las dependencias del Centro de Cumplimiento Penitenciario de Concepción durante dos años. 

De acuerdo con el informe presentado por Gendarmería, el pasado 27 de octubre a las 15:21 horas, el abogado Salinas Chandía ingresó al área de control del recinto penitenciario “con actitud sospechosa”. Relata el informe que “al momento de proceder con el registro de las especies con las que haría ingreso, el abogado empieza a retirarse del lugar”. Es entonces cuando el oficial a cargo lo deriva a la oficina del jefe de la unidad “logrando revisar las especies y lo sorprenden portando un teléfono celular oculto en una agenda” que llevaba en las manos. 

El registro fotográfico muestra que las páginas del cuaderno –con carátula negra– fueron recortadas en forma de rectángulo y en ese espacio iba escondido el aparato. 

La agenda con la que el abogado intentó ingresar el celular a CCP de Concepción.

No es la primera vez que a Berkhoff es relacionado con la tenencia de un aparato prohibido. A principios de octubre fue visto por los gendarmes manipulando un celular. Por este hecho se le impuso la sanción de estar 15 días sin poder recibir visitas, pero el abogado Salinas Chandía presentó un amparo, y la acción disciplinaria fue suspendida hasta que se realice la audiencia de amparo, que iba a ser el 26 de octubre y fue pospuesta para el 10 de noviembre.  

Berkhoff cumple condena por los delitos de robo con intimidación e incendio. Además, el pasado 25 de octubre el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Concepción lo encontró culpable por el tráfico de más de 800 kilos de droga, y se está a la espera de la sentencia que será dictada el mediodía del viernes 25 de noviembre.

La sanción para el abogado

El accionar del abogado fue informado a la fiscal de turno Pamela Lillo, quien señaló que los hechos no eran constitutivos de delito, pero que igualmente los antecedentes debían ser remitidos al Ministerio Público.

Ese 27 de octubre Salinas Chandía abandonó el recinto penitenciario a las 16:15 horas. En ese momento se le entregó de vuelta un celular marca Redmi de color azul y la agenda.

Al día siguiente Gendarmería informó de su resolución de prohibirle el ingreso durante dos años al CCP de Concepción. Esto es desde el 27 de octubre de 2022 hasta el 2 de octubre de 2024 

En el mismo texto se señala que la medida “en ningún caso afectará a que los internos puedan acceder a su legítimo derecho de defensa, por lo cual se otorgarán todas las facilidades para que pueda coordinar y gestionar atención con sus representados, debiendo disponer las conexiones a través de los medios tecnológicos destinados para estos fines”.

Hasta la fecha la sanción de Gendarmería se mantiene firme y, extraoficialmente, se conoció que el defensor no ha interpuesto ningún reclamo ante el Poder Judicial.

Tres casos en la misma semana

Fuentes de Gendarmería explican a El Líbero que según el artículo 57 del Decreto Ley N°518 que aprueba el Reglamento de Establecimientos Penitenciarios, Gendarmería puede sancionar administrativamente, pero si el abogado presenta algún recurso en tribunales lo podría revertir.

“Generalmente lo que pasa es que presentan recursos en la Corte de Apelaciones. Muy pocas veces lo hacen los abogados cuando son encontrados en este tipo de situaciones, pero si él lo quisiera hacer lo puede hacer, está en todo su derecho y la corte puede revertir la decisión de Gendarmería”, señalan fuera de micrófono. 

Detallan que por estos hechos los presos que recibirían la visita de Salinas Chandía no reciben ninguna sanción, pues ésta recae solo en quien ejecuta la falta. En este caso el abogado. 

Además, apuntan que este tipo de hechos no son recurrentes, pero sí han identificado varios casos en el último tiempo. La semana pasada otro abogado fue sorprendido ingresando cannabis sativa escondida en sus zapatos a un interno en el CCP de Biobío y otro buscó ingresar cocaína y un cargador de teléfono al Centro de Detención Preventiva de Arauco camuflados en una cajetilla de cigarrillos.

“La gran mayoría hace un buen trabajo, pero algunos, como pasa en todas partes, se desvían un poquito de las cosas de su trabajo, de la ética, e incurren en estas situaciones”, advierten.

Las faltas de Berkhoff al reglamento penitenciario 

El pasado 7 de octubre Berkhoff fue visto por un gendarme manipulando un celular. De acuerdo con el informe de esa ocasión, el ex CAM –ahora vinculado a la Weichan Auka Mapu, una organización todavía más radical– fue visto a lo menos durante un minuto tratando de buscar señal para el aparato por la ventana de su celda que da hacia el patio del módulo en el que está recluido. 

Según la descripción de los hechos presentada por Gendarmería, el funcionario le pide la entrega voluntaria del equipo, pero él lo esconde bajo el colchón de su cama y luego encara al oficial. Finalmente se hace una revisión de la celda –compartida por Berkhoff con otros reclusos– y se incautan dos teléfonos, marihuana, tres elementos cortopunzantes y otros artículos. Uno de los aparatos era un celular marca Samsung de color negro, con un punto amarillo en la parte posterior que coincidía con las características descritas por el gendarme que vio a Berkhoff en primera instancia. 

El documento señala que en la ocasión “la respuesta del reo Berkhoff lejos de ser conciliadora fue violenta y altanera” y agregan que en ningún caso hubo una agresión física al interno lo cual fue avalado por el personal del área de salud. 

Dos días después del incidente, los abogados Salinas Chandía y Marco Ávila Arce presentaron un amparo ante el Juzgado de Garantía de Concepción en favor de los dos presos acusando que recibieron “insultos y amenazas” por parte de los funcionarios de Gendarmería. El amparo admite que en la celda se encontró “una pequeña cantidad de marihuana y dos teléfonos celulares”; pero abren la posibilidad de que esto haya pertenecido al tercer recluso que habita ese dormitorio. 

La conducta de Berkhoff

El informe de Gendarmería hace otros descargos y profundiza sobre la conducta del detenido. 

“Si bien es cierto el interno Berkhoff Jerez registra una buena conducta, esto se debe principalmente a que ejerce una influencia sobre sus pares, en donde agrupa internos provenientes de otras unidades penales y ciudades del país de menor jerarquía delictual, los cuales son los encargados de realizar las acciones que contravienen al régimen interno, prueba de ello, y según el sistema interconectado de internos, el usuario Berkhoff Jerez  presenta cinco faltas al Reglamento de Establecimientos Penitenciarios”. Y enumeran:

  • Tenencia de teléfono celular.
  • Desaseo en su presentación personal o en las dependencias que habite el interno. 
  • Desobedecer pasivamente las órdenes recibidas de autoridades y funcionarios en el ejercicio legítimo de sus atribuciones.
  • La introducción al establecimiento o la tenencia de elementos prohibidos por la administración penitenciaria por razones de seguridad, tales como máquinas fotográficas, lentes de larga vista, filmadoras, grabadoras, intercomunicadores, teléfonos celulares y otros similares previamente determinados; el uso efectivo de dichos elementos o la salida del establecimiento de los productos de su utilización.
  • La participación en motines, huelgas de hambre, en desórdenes colectivos o la instigación a estos hechos cuando se produzcan efectivamente. 

Berkhoff, “un líder negativo y altamente conflictivo”

Berkhoff protagonizó una huelga de hambre porque quería ser trasladado a la cárcel de Lebu. En el ínterin, en nombre de Berkhoff, la radicalizada Weichan Auka Mapu se ha adjudicado múltiples atentados exigiendo su libertad. El 1 de septiembre Berkhoff concluye su huelga, logrando su traslado a la Cárcel El Manzano ubicada en Concepción.

Al respecto, Gendarmería afirma que la huelga de hambre fue una “medida de presión contra la autoridad institucional y judicial”.

Advierten que Berkhoff es “un líder negativo, altamente conflictivo y refractario al régimen interno, quien además presenta un perfil criminógeno muy complejo, observándose que frente al resto de la población penal ejerce una influencia negativa, con lo cual es capaz de establecer un clima tensional y de mayor riesgo a la comisión de eventos críticos, tales como riñas, fugas agresiones a internos o funcionarios, pudiendo gatillar conflictos importantes entre la población penal y el personal institucional, lo anterior avalado en su nivel de clasificación como ‘mediano compromiso delictual’”.

Añaden que debido a su conducta “manipuladora y refractaria” es considerado como población penal de riesgo, “toda vez que también pertenece a una banda delictual apodada ‘Banda El Chuky’, la que se encuentra ligada a delitos de connotación pública como robos con intimidación y tráfico ilícito de drogas”. 

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