US$ 11 mil millones. Eso es lo que FIFA proyecta recaudar con el Mundial 2026, que empieza el 11 de junio en el Estadio Azteca de Ciudad de México. Casi 50% más que Qatar 2022. El mayor salto comercial de un evento deportivo en décadas.

El principal driver es muy conocido. Pasar de 32 a 48 selecciones. De 64 a 104 partidos. Pero calcular esa cifra es la parte fácil. Lo interesante es lo que hay detrás.

Tomemos de ejemplo el álbum Panini. En Qatar 2022 traía 670 láminas. En la versión 2026 trae 980 y se activan los mercados de 16 selecciones nuevas. En Chile, completar el álbum supera los 200 dólares. Multiplique eso por decenas de millones de niños alrededor del mundo. Sólo en venta de láminas, Panini puede sumar 500 millones de dólares adicionales versus el ciclo anterior.

Y aparece una nueva jugada que la TV abierta debe mirar con mucha atención. En Brasil, el canal de YouTube CazéTV, operado por el creador de contenido Casimiro Miguel, le ganó los derechos a Globo y va a transmitir gratis los 104 partidos del Mundial. La mayor transmisión en vivo de la historia de YouTube. Un youtuber desplazando al gigante histórico del broadcasting brasileño. Cristiano Ronaldo ya copió el modelo para Portugal. Se le acabó el poder de negociación a la TV abierta. Ahora un youtuber grande, con buen apalancamiento de sponsors, le puede ganar a los de siempre.

La FIFA, al ampliar la base de su modelo de negocio, nos da una gran lección. No aumentó el P (precio). Aumentó el Q (cantidad). Más selecciones, más partidos y más fans. Y cuando un producto tiene efectos de red, cada nueva selección no suma de forma lineal. Multiplica. Activa un país entero, con sus broadcasters, sus sponsors locales, sus coleccionistas y sus hinchas viajando. El valor generado crece de forma exponencial. Más de US$ 40 mil millones de impacto económico global y 800 mil empleos generados, según un estudio conjunto de FIFA y la Organización Mundial del Comercio. Pura creación de valor.

Pero esa decisión fue la parte más fácil. Lo difícil fue ejecutarla. Convencer a 211 federaciones, redistribuir cuotas continentales y renegociar condiciones con sponsors y broadcasters históricos. La verdadera innovación de FIFA fue política. La mayoría de las grandes ideas de negocio mueren porque nadie logra mover los hilos internos para alinear a todos con el mismo propósito. La dirigencia de la FIFA lo logró.

Y lo hicieron en medio de su peor crisis. Post FIFA-gate, post acusaciones a Qatar, post demandas. Cuando todos predecían su colapso, la FIFA salió más grande y más rentable que nunca. Una organización que logró innovar en su peor momento.

Chile, nuevamente, quedó fuera. Otra vez vamos a ver el Mundial desde la TV. Pero, así y todo, cientos de miles de chilenos, niños de entre 5 y 80 años, van a comprar el álbum Panini. Van a comprar camisetas de su segundo país favorito, van a buscar antepasados de otros países (“para tener equipo”, algo muy chileno) y se van a juntar a ver los partidos con sus amigos. Sin jugar el Mundial, también somos parte. Y eso, en el fondo, es lo bonito de la mayor fiesta deportiva del mundo.

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