En medio de la discusión por la reforma constitucional en materia de seguridad impulsada por el gobierno y de las críticas que han generado algunas de las facultades contempladas en el nuevo estado de excepción, la División de Organizaciones Sociales (DOS) inició un despliegue territorial para abordar la agenda con dirigentes y vecinos. A través de los diálogos de seguridad, que ya se han llevado a cabo en Colina y Estación Central, el Ejecutivo busca explicar las medidas, pero también recoger las inquietudes y experiencias de quienes enfrentan diariamente la delincuencia y el crimen organizado en sus barrios.
En el programa Mirada Líbero, la directora nacional de la DOS y exconvencional constituyente, Katerine Montealegre, abordó las preocupaciones que han recogido en terreno. “No hay un temor a que se puedan conculcar derechos… Desde la oposición hablan de una reforma iliberal. Y no hay nada más iliberal que estar encerrado en tu casa”, sostuvo, y explicó que «esta es una propuesta mejorable, perfectible, que en ningún caso busca vulnerar los derechos de los chilenos, especialmente los que ya han sido vulnerados por el narcotráfico».
«La inseguridad en Chile se ha vuelto la primera prioridad de los chilenos»
—Desde la DOS están impulsando los diálogos de seguridad para bajar los lineamientos de la reforma a los vecinos y, al mismo tiempo, escuchar qué les preocupa… Ahora, si están saliendo a explicarle a la ciudadanía la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), ¿cómo les explican también sus aspectos más controvertidos?
—Hay que partir por el hecho de que la inseguridad se ha vuelto la primera prioridad de los chilenos. Nosotros hemos recorrido todo Chile, hemos estado en diferentes regiones, estuvimos haciendo diálogos por la reconstrucción nacional, que fue la primera gran reforma que presentó el gobierno, que salió exitosamente aprobada (…). Y cuando tú compartías con los dirigentes sociales y con los vecinos, en cada población, en cada barrio y especialmente en las comunas más pequeñas, que fue uno de los mandatos que nos entregó el Presidente José Antonio Kast, los dirigentes te decían que su gran preocupación era la seguridad.
—Se nota eso también en las encuestas…
—Se nota en las encuestas, se nota en el pulso que tienen los barrios, se nota en las conversaciones que tú puedes tener con cada uno de los dirigentes. Ellos están muy preocupados, sus barrios dejaron de ser lo que eran hace 30 años. Antes, veíamos cómo los primeros negocios o comercios que se comenzaron a enrejar eran las botillerías. Pero hoy día tú caminas por las poblaciones y la mayoría de los comercios, y no solo en horarios nocturnos, también durante el día, están absolutamente enrejados. Y cuando tú hablas con los vecinos te dicen que es la única alternativa.
«Hay un respaldo absoluto a poder presentar una reforma constitucional y una serie de proyectos legislativos«
—Pero, aunque el tema de la seguridad en general tiene un amplio respaldo, cuando se pregunta por restringir desplazamiento, reuniones o comunicaciones el respaldo cae considerablemente. ¿Hay preocupación en aspectos que se están proponiendo?
—Hay dos temas que son distintos. Por un lado, la ciudadanía, si tú le preguntas hoy día cuál es su prioridad, es la seguridad. Cuando tú le preguntas cuáles son las herramientas que deberían tener Carabineros y nuestras policías para poder combatir el crimen organizado y el terrorismo, ellos te plantean un sinnúmero de herramientas y ojalá todas las herramientas disponibles por parte del Estado, tanto a nivel constitucional como legal, pero especialmente otorgarle respaldo absoluto a Carabineros y a las policías para poder combatir un tipo de delito que es muy distinto al delito simple que había hace algunos años.
Y cuando tú les preguntas en los diálogos si tenemos que combatir como Estado, de la misma forma, la inseguridad que estamos viviendo hoy, todos ellos te responden que no, porque efectivamente hay que combatirlo de manera distinta. Pero, al mismo tiempo, cuando tú estableces cada una de las normas o reglas que se quieren implementar hoy día, las medidas de seguridad que se quieren implementar, claramente puede haber diversas opiniones dentro de la ciudadanía. Pero les puedo dar fe que cuando vas a los diálogos ni siquiera se discute la cosa más pequeña, la cosa más técnica, si es que son 90 días o 120 días de estado de excepción constitucional, o si es que le vamos a otorgar más o menos herramientas. En específico, no se entra en ese debate.
—¿Y qué es lo que se discute?
—Lo que tú sí conoces de estos diálogos es que hay un respaldo absoluto a poder presentar una reforma constitucional y una serie de proyectos legislativos como se ha presentado. Y también hay un gran respaldo a lo que está haciendo el gobierno con la Operación Cancerbero, con las señales que ha dado con el cambiar la mano en materia de seguridad, y especialmente esto ha permitido que veamos ya resultados presentes. Por ejemplo, se ha planteado una disminución del 89% de los ingresos de personas que eran detenidas en la frontera. Hay un trabajo que se tiene que hacer a nivel constitucional y a nivel legislativo, pero hay mucho más, y lo decía muy bien el ministro Arrau, que ha hecho una pega extraordinaria, que requiere voluntad política y, en eso el gobierno tiene la convicción absoluta de recuperar nuestro país, recuperar los barrios en materia de seguridad, y esperamos que la oposición también lo esté.
«No hay nada más iliberal que estar encerrado en tu casa»
—Si les preguntaran, en estos diálogos, si les van a intervenir el teléfono, o si no los van a dejar salir de su casa… ¿Existe ese temor? ¿Cómo explican ese tipo de cosas?
—Nosotros hemos llevado dos diálogos adelante, vamos a seguir recorriendo el país. Y hemos hecho una decena de diálogos en materia de reconstrucción, donde también se habló de seguridad. Y la verdad es que no es una discusión que esté envuelta entre los vecinos y los dirigentes.
—¿No existe ese temor?
—No hay un temor a que se puedan conculcar derechos. Hablaban, por ejemplo, desde la oposición, de una reforma iliberal. Y no hay nada más iliberal que estar encerrado en tu casa. Ellos ya ven conculcados todos sus derechos. Es más, los dirigentes tienen tanto temor hoy día de denunciar lo que está pasando en sus barrios, porque denuncian y luego el expediente aparece en manos de la familia de la persona que está detenida por narcotráfico o crimen organizado. Y la verdad es que tienen miedo, porque ya les ha tocado denunciar y no han tenido el amparo como testigos protegidos. Y hoy día están viviendo fuera de sus casas porque tuvieron que salir de ahí por el miedo a que tuvieran represalias contra ellos. Entonces, nos encontramos en los diálogos con dirigentes que tienen mucho temor de denunciar, que están cansados de haber perdido sus barrios por la delincuencia, por los basurales, por las incivilidades y, por sobre todo, por no tener esa vida familiar y de comunidad que antes era tan bonita, tan propia del chileno.
—¿Entonces la gente no teme que esta reforma restrinja ciertas libertades personales?
—No sé si es que no hay un temor o, al menos, eso no es la prioridad expresada por los dirigentes. Los dirigentes te dicen que necesitan que el Presidente de la República y el gobierno no los abandone. Están cansados, tristes, frustrados, que cada vez que realizan una denuncia no pasa nada, que estas personas son dueños y señores de sus barrios. Que cuando en una plaza deberían estar jugando los niños, en verdad nadie tiene ganas de poder pasar por ahí porque sabes que puede ser víctima de un delito. Y vivir con ese miedo es algo que te quita libertad todos los días, te quita libertad de acción, te quita libertad de poder disfrutar de tu familia, de disfrutar de tu vida. Y en eso los dirigentes han sido súper claros. Entrar en lo técnico, al menos no nos ha tocado. Los dirigentes están preocupados de que se haga de la mejor manera la reforma y el paquete de proyectos legislativos que se han presentado (…). Es más, una dirigente nos dice en el último diálogo que tuvimos en Estación Central: “¿Y esto lo puede firmar el Presidente y listo? ¿Cuánto más vamos a tener que esperar? ¿Cuándo va a salir la reforma?”. Esas son las preguntas que tenemos en la mesa.
—¿La crítica de que esto es «iliberal» no permea en la gente, entonces?
—En lo que nos ha tocado a nosotros presenciar en los diálogos, no, para nada. No hay dirigente que no esté preocupado por esto y que quiera que salga lo antes posible.
—Hay un tema práctico. Ustedes están saliendo al territorio a explicar los alcances y la reforma de la ACOT cuando todavía se está discutiendo y se podrían introducir cambios, ¿cómo se le explica a la gente esta reforma si no está resuelta?
—Muchas veces cuando se levantan las discusiones legislativas, se critica a los gobiernos porque sí, y porque no. Porque si se hubiera hecho una discusión prelegislativa, lo más probable es que se hubiera alegado una determinada ‘cocina‘. Por qué se está discutiendo antes de ingresar una reforma al Congreso… Bueno, lo que hizo el gobierno fue decir que la discusión legislativa se abre, se presenta esta reforma, se comienza a discutir en el Congreso y nosotros, quienes estamos encargados de hacer estas bajadas hacia la ciudadanía, los hacemos parte. No es que nosotros vayamos solo a comunicar una reforma, estamos levantando la opinión de la ciudadanía hacia el gobierno también, para que dentro de esta reforma participen todos los chilenos. No podemos dejar a nadie fuera, ni siquiera a una oposición que por mucho tiempo estuvo en contra de entregarles más herramientas a Carabineros o no tomar medidas de seguridad a tiempo. Porque lo que tenemos hoy día con el crimen organizado y el narcotráfico enquistado en nuestras poblaciones es porque no se tomaron las medidas suficientes en tiempos determinados.
—¿Cree que el gobierno ha actuado bien en esto?
—Creo que hoy día el gobierno ha dado muestras de querer conversar con todos los sectores, pero al mismo tiempo no solo abrir la discusión legislativa. De los vecinos, de los chilenos que están preocupados por recuperar sus barrios y, por sobre todo, de entregar el pulso ciudadano, que es muy distinto en cada barrio, porque uno puede tener todos los datos, puede conocer todas las técnicas, puede saber todos los informes, pero jamás eso va a reemplazar conocer la realidad de cada barrio y que viven cada día los dirigentes y sus vecinos.
«Es una propuesta perfectible y en ningún caso busca vulnerar los derechos de los chilenos»
—¿Qué garantía le puede entregar usted a las personas de que las facultades se utilizarán contra organizaciones criminales y no contra un ciudadano que simplemente vive en ese territorio? ¿Qué garantía concreta puede darle el gobierno a una familia de que esto “no es contra la gente”?
—Estoy muy orgullosa de que este proyecto de diálogos ciudadanos no solo venga acompañado desde la División de Organizaciones Sociales, sino que sea un trabajo colaborativo interministerial en donde estamos trabajando junto con la Subsecretaría de Prevención del Delito y la Subsecretaría General de Gobierno. Así que nos acompañan en cada diálogo nuestro subsecretario de Prevención del Delito, Gonzalo Guerrero, y también el subsecretario de la Segegob, José Francisco Lagos. Y la verdad es que se hace una sincronía muy importante porque se contestan temas muy técnicos, pero al mismo tiempo nos toca escuchar muchísimo en los diálogos (…) lo que ellos te dicen, lo que han tenido que vivir, es experiencia palpable de que no podemos esperar un día más retrasando las medidas que se tienen que tomar a nivel de gobierno. Y una de las cosas que sí creo que podemos asegurar, es que esta es una propuesta mejorable, perfectible y que en ningún caso busca vulnerar los derechos de los chilenos, especialmente aquellos derechos que ya han sido vulnerados por mucho tiempo por el narcotráfico y por el crimen organizado.
—¿Y qué van a hacer con la información que recaben de todos los diálogos?
—Toda mi vida he promovido la participación ciudadana y la sociedad civil fortalecida, porque primero el Estado no se la puede solo, pero, por sobre todo, la sociedad civil tiene un rol insustituible. El trabajo que hacen los cuerpos intermedios, que hacen las organizaciones, las juntas de vecinos, las agrupaciones tanto territoriales como funcionales, es un trabajo que es insustituible porque son los primeros en conocer los dolores que envuelve un hogar y las problemáticas que puede tener un barrio. Y en ese sentido es importante escuchar lo que tienen que decir. Pero muchas veces se habla de participación ciudadana cuando se escucha a la ciudadanía y no hay una trazabilidad. Entonces, lo primero que hicimos cuando llegamos a la División de Organizaciones Sociales fue decir cómo levantamos esto que es tan rico en opinión pública, porque no se toma conciencia de lo que uno puede levantar como información dentro de los diálogos, que es la opinión del chileno en tiempo real, en tiempo próximo. Levantamos minutas de escucha con todo lo que nos dicen los vecinos respecto de las temáticas que se tratan.
—¿Y esa información a quién le llega?
—Esas minutas están siendo presentadas tanto al subsecretario José Francisco Lagos, pero también al biministro Claudio Alvarado. Nosotros estamos preparando este insumo y está a disposición, en realidad, de todos los ministerios, pero especialmente hacemos que llegue a los gabinetes del subsecretario, del ministro y del Presidente José Antonio Kast, como un insumo de trabajo territorial en la calle, pero que llega con la opinión de los ciudadanos en cada uno de los diálogos que realizamos.
—¿Y eso podría generar ciertos cambios? ¿Que se encuentren con algo distinto a la percepción inicial que tenían?
—Uno va viendo cómo solicitudes que se van viendo en los diferentes diálogos se ven representados después en la toma de decisiones del gobierno. Y nosotros queremos creer, obviamente, que efectivamente se está escuchando el pulso de la ciudadanía porque los dirigentes tienen mucho que decir. Y por lo mismo, en este Mes de la Dirigencia que estamos celebrando y que hemos reconocido a dirigentes de todo Chile, una de las cosas que uno puede sacar como satisfacción es que los dirigentes no solo merecen ser reconocidos, merecen ser considerados en la toma de decisiones. No hay nadie que conozca mejor que ellos lo que está pasando en los barrios de Chile y puede ser un gran insumo de guía de lo que el gobierno tiene que hacer para el futuro.
—Respecto a los diálogos que quedan, ¿en qué lugares van a estar, a qué barrios van a ir?
—Nosotros tenemos una proyección y calendarización, claro que sí, pero a mí me gusta improvisar mucho en eso. Porque esta es una iniciativa ciudadana y, por lo tanto, los dirigentes de todo Chile están invitados a llamarnos e invitarnos a sus barrios para hacer diálogo ciudadano. De repente nos toca estar en Colina, otro día en Estación Central, nos va a tocar estar en regiones, nos van a ver en Lebu, después en Talcahuano y así sucesivamente. Esta es una iniciativa que parte pensando en que sean los dirigentes los que nos llamen a sus barrios a conversar sobre seguridad, pero estamos pensando en un despliegue que abarque todo Chile. Esta va a ser una reforma que se va a discutir y que puede ser extendida durante el año y, por lo tanto, vamos a estar presentes en toda esa discusión, viendo específicamente tanto el paquete de proyectos legislativos que se presenten como la reforma constitucional, porque hay temas que a los chilenos sí les importan mucho, especialmente entregarles reglas del uso de la fuerza a las policías que sean claras para que les permitan actuar frente al crimen organizado.
