Chile es un país con una geografía peculiar. Una cordillera preciosa, pero a veces violenta, un océano inmenso que se hace respetar y un territorio largo y angosto. Pasamos de la sequía a las inundaciones, de la calma a los terremotos y de la humedad a feroces incendios. ¿Cómo aminorar las pérdidas humanas y materiales?

No hay una solución mágica. La manera de enfrentar los embates naturales pasa por una larga lista de acciones preventivas. Al observar los reportajes de la televisión por los últimos temporales, podemos concluir que la mayoría de los ciudadanos no tiene un comportamiento preventivo y no pocas veces las autoridades privilegian el corto plazo.

Enumeremos algunas acciones y omisiones que facilitan las tragedias:

1- Construcciones realizadas de mala forma, techos mal instalados y canaletas y desagües ineficaces.

2- Emplazamiento de casas en el borde de cauces de ríos o canales, muchas veces permitidos por la autoridad.

3- Construcciones en borde costero, de un océano nada de pacífico.

4- Cauces de canales de riego repletos de basura de todo tipo, lo que complica el flujo de agua y genera represas y desbordes.

5- Total ineficacia de la autoridad en los últimos 40 años en cuanto a construir o promover la construcción de nuevos embalses en la cordillera y la precordillera. Existen centenares de lugares en donde podrían construirse embalses que tendrían un doble propósito: Retención de agua en invierno y riego agrícola y abastecimiento humano en verano.

6- Trabajo de limpieza de alcantarillados en las ciudades bajo los estándares requeridos. Captación menor al flujo. Elemental.

7- Expansión de construcciones rurales sin control y sin estándares mínimos de seguridad.

8- Obras Públicas con obras de arte en puentes y caminos sin los niveles de seguridad adecuados.

9- Ciudadanos poco respetuosos de la prudencia, a la hora de enfrentar riesgos climáticos.

10- Recursos insuficientes para enfrentar desde el Estado las emergencias de la naturaleza. Con todo, debemos reconocer el inmenso amor a la Patria y la solidaridad y trabajo incesante de las más altas autoridades del país, empezando por el Presidente de la República, FF.AA., Carabineros de Chile, Bomberos y personal municipal a lo largo y ancho de Chile.

A la luz de lo sucedido con el último terremoto en Venezuela y los frecuentes eventos no deseados en nuestra región, podemos afirmar que somos fuertes a la hora de levantarnos de una tragedia. La solidaridad y nuestro sentido de “ser chilenos”, nos hace únicos y de eso debemos estar orgullosos.

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1 Comment

  1. El ideal es que fuésemos ingeniosos, rigurosos y solidarios en la fase de prevención. En la fase reaccion, .. es mucho más caro y cuesta muchas vidas. La benevolencia al ultranza es muy mala y poco eficiente.

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