Venezuela
Embajada de Venezuela en Chile

Venezuela, con una dictadura que ha erosionado sistemáticamente los derechos humanos, también arremete contra la dignidad de los venezolanos. La dignidad humana es un derecho que debería ser inviolable, sin importar las circunstancias. Sin embargo, el régimen de Maduro atenta contra los documentos de identidad de los venezolanos. No emitiéndolos, cerrando consulados, anulando pasaportes vigentes, o reteniendo estos. 

En un acto de represión y control, en los últimos días el régimen ha anulado los pasaportes de numerosos venezolanos, dejándolos en un limbo jurídico y existencial. Este hecho no solo limita su capacidad de desplazamiento, sino que también afecta su dignidad personal y ciudadana. Un pasaporte es un símbolo de identidad y pertenencia. Al privar a los ciudadanos de este documento esencial, se merma la capacidad para ejercer derechos fundamentales en los países donde se esté. 

Según la Declaración Universal de Derechos Humanos, «todo individuo tiene derecho a una nacionalidad». En Venezuela, este derecho se viola flagrantemente. La anulación de pasaportes es solo una de las múltiples estrategias de un régimen que busca controlar y silenciar a la población. 

Las historias de venezolanos que han visto sus pasaportes anulados son desgarradoras. Familias separadas, personas impedidas de acceder a tratamientos médicos en el extranjero, estudiantes que no pueden continuar sus estudios en otros países, incluso salir de Venezuela a quienes, siendo residentes en Chile, al menos, fueron a Venezuela estas últimas semanas y estando en el país les anularon el pasaporte. Estos son sólo algunos ejemplos de cómo la dictadura impacta directamente en la vida de los ciudadanos, arrebatándoles sus derechos, y pretendiendo callarlos.

Frente a esta realidad, es imprescindible que la comunidad internacional redoble sus esfuerzos para dar solución a esta situación. El deber demócrata global juega un papel crucial en la lucha por los derechos humanos en Venezuela. Porque se cumpla, además, el deseo de la mayoría de los venezolanos: un cambio en el sistema político.

Es un deber moral apoyar a los venezolanos en su búsqueda de justicia y dignidad. 

La dignidad humana y ciudadana no debe ser un lujo reservado para tiempos de paz y estabilidad. Es un derecho inalienable que debe ser protegido y defendido, especialmente en contextos de represión. La lucha de los venezolanos por recuperar su identidad y su dignidad es una causa que nos involucra a todos. En momentos de oscuridad, la defensa de la dignidad humana se convierte en un faro de resistencia. 

Los gobiernos democráticos que valoren a los venezolanos tienen la capacidad de aliviar esta situación entregando la dignidad que Maduro arrebata. Agilizando los procesos migratorios de quienes ya están en trámites y que cumplen los requisitos legales. Dar certeza de la existencia es una forma de aportar a una Nación desprotegida.

Guarequena Gutiérrez Silva. Académica de la Universidad del Alba. Ex Embajadora de Venezuela en Chile.

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