derecha

A pocos meses de las elecciones municipales en nuestro país, la derecha no ha sido capaz de ponerse de acuerdo con respecto a qué candidato único presentar en varias gobernaciones y comunas, entre estas últimas algunas emblemáticas.

Mientras la izquierda, pese a que en el actual Gobierno conviven dos almas, se juntó a pactar un acuerdo hace ya semanas (desde la DC hasta el PC), la oposición sigue en un gallito de fuerza que parece interminable (y casi suicida), en vez de concordar los mejores nombres y opciones, mostrando generosidad y dejando de lado la calculadora y los egoísmos.

Pero no, mientras una de las peores administraciones que han pasado por La Moneda dirige el país, con una centro izquierda casi desaparecida y grupos antes moderados siendo arrastrados por la izquierda radical y el octubrismo (que sigue vivo), con la “superioridad moral” del Frente Amplio en el suelo tras ser descubiertos como unos vendedores de humo que resultaron tener una ética retorcida; la derecha se da el lujo de no aprovechar que sus adversarios están en el suelo y se sumergen, desde Chile Vamos a Republicanos (mi partido), en una disputa autodestructiva, desgastante y que contrasta con aquello que predicamos: supuestamente queremos lo mejor para el país, pero pareciera que, en realidad, buscamos la ganancia circunstancial y así aferrarse a feudos que algunos creen les pertenecen únicamente a ellos.

Algunos casos son francamente incomprensibles, por el ejemplo lo que ocurre con el actual gobernador Luciano Rivas, en La Araucanía, el único que tiene la derecha tras los paupérrimos resultados de las elecciones del 2021, quien se presentará a la reelección, pero en las últimas semanas, desde Evópoli, han manifestado simpatía por la candidatura de Jorge Retamal, ex director de la Conadi y cercano a aquel partido. Sinceramente, tengo la mejor impresión de él, pero considero que comete un error político enorme al tratar de competir con el único gobernador que tenemos en la derecha.

Chile Vamos está siendo particularmente desleal, hasta el momento, al no respaldar a Luciano Rivas, quien ha dado la cara por nuestro sector luego de esa dura derrota electoral del 2021.

Otro caso es el de Ruth Hurtado, en Recoleta, quien está bien aspectada y con reales opciones de triunfo, pero que tampoco consigue el apoyo de Chile Vamos, en una comuna que el mismo CHV daba por perdida hasta antes de la caída a prisión preventiva de Daniel Jadue.

Y mi partido (Republicano), tampoco se salva de estas disputas suicidas y que tanto resquebrajan a nuestro sector, porque en Viña del Mar insisten en una candidata con escasas posibilidades a la alcaldía, para competir con la cuestionada Macarena Ripamonti (Frente Amplio), teniendo una genuina alternativa de victoria en el destacado arquitecto Iván Poduje, quien, en pocas semanas, ya marca buenos porcentajes en las encuestas.

La derecha no puede seguir disparándose en los pies, tal como lo ha hecho hasta ahora. El adversario político es la izquierda, sobre todo aquella que mantiene intactos sus delirios refundacionales, por lo que urge que quienes dirigen al sector logren consensos, cedan posiciones y dejen de lado la calculadora. Porque estos gallitos de fuerza, que son públicos, no sólo ahondan las divisiones, sino que nos dejan muy mal ante la opinión pública, la cual se da cuenta de esta incapacidad de ponerse de acuerdo y podría castigarnos duramente en las urnas.

Presidente Soc. Informativa Lago Villarrica SpA (LaMetroFM) y ex Director Ejecutivo Multigremial de La Araucanía

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2 Comments

  1. Esto no es nuevo. Desgraciadamente esta en la historia de la derecha chilena.
    Conste que me incluyo en la derecha, sin ser militante de alguno de esos partidos.
    Cada vez que en Chile ha existido la posibilidad de dirigir el pais, con ventajas claras, la derecha ha sido incapaz de vencer sus propios caudillismos que en ella se alojan.
    Una lastima para el Pais, pero nuevamente ese sino fatal esta volviendo a asomarse en disputas pequeñas.
    No se ve el lider de derecha con la capacidad de unir al sector, generando lineamientos que la ciudadania vislumbre como objetivos claros, ni tampoco la sensatez para aunar en las ideas mas representativas de esta linea politica, extraviandose en innumerables senderos estrechos, que no nos conducen a aprovechar esta oportunidad que nuevamente la historia entrega.

  2. No puedo estar más de acuerdo. Los dirigentes de los partidos políticos que van desde el centro hasta la derecha no han estado a la altura; intereses mezquinos y de corto plazo les impiden actuar por el bien de Chile. Ya se farrearon la posibilidad de escribir una constitución política que interpretara a la mayoría de los chilenos, por lo que difícilmente podemos esperar que ahora se pongan de acuerdo y hagan lo que se necesita para sacar al país del estancamiento en que se encuentra. Es una lástima. ¡Ojalá me equivoque!

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