Tras la ceremonia por el segundo aniversario del asesinato de tres carabineros en Cañete, realizada este domingo en Los Álamos, hubo una reunión que no figuró en la pauta pública de La Moneda. En una sala apartada, después del acto oficial, el Presidente José Antonio Kast recibió a Christian Grollmus, sobreviviente del atentado al Molino Grollmus, ocurrido en Contulmo en agosto de 2022.
Según pudo conocer El Líbero, el encuentro se realizó pasadas las 11 de la mañana, en dependencias de Carabineros. Kast estaba en la zona para participar en el homenaje a los suboficiales mayores Sergio Arévalo, Carlos Cisternas y Misael Vidal, emboscados y asesinados el mismo día que se celebraba el 97° aniversario de la institución, en abril de 2024.
Fuera de cámara, el Presidente sostuvo una conversación que duró entre 10 a 15 minutos con Grollmus. En la mesa también estuvieron autoridades del gobierno, entre ellas la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert; la subsecretaria de Prevención del Delito, Ana Victoria Quintana; el delegado presidencial regional del Biobío, Julio Anativia; y el delegado presidencial provincial de Arauco, Pedro Marileo, cuyo nombramiento provocó molestia entre víctimas de la violencia rural por su historial de declaraciones, participación en tomas de terrenos y gestiones vinculadas a condenados reivindicados por la Resistencia Mapuche Lafkenche.
“Fue una señal de apoyo a las víctimas”, señalan quienes conocieron lo ocurrido en el encuentro.
La cita se produjo en un momento clave para el devenir judicial del caso. El juicio oral contra los dos menores de edad imputados por el ataque al molino fue reprogramado para el 23 de junio; mientras que la preparación del juicio para los 19 acusados adultos terminó el 24 de abril, y ahora se está a la espera de que el tribunal oral fije la fecha de inicio del proceso. Esto podría permitir que finalmente haya un solo juicio para los 21 miembros de la Resistencia Mapuche Lafkenche involucrados en el atentado, que es lo que la familia desea.
Un petitorio con 15 puntos
De acuerdo con antecedentes conocidos por El Líbero, Christian Grollmus llegó al encuentro con una carta dirigida al Presidente. En ella incluyó un petitorio de 15 puntos, elaborado a partir de lo que ha vivido su familia desde el atentado al molino y de la situación de seguridad en la Provincia de Arauco.
El planteamiento no se limitó al caso Grollmus. También abordó la situación de la provincia, la acción de las agrupaciones terroristas que operan en la zona y el rol del Estado frente a las víctimas. El mensaje que se quería transmitir es que la violencia no afecta sólo a La Araucanía, sino también a sectores de Biobío, especialmente a la Provincia de Arauco.
Uno de los puntos centrales fue el Estado de Excepción. Grollmus pidió expresamente a Kast que no lo levantara mientras no desarticulen por completo las orgánicas que operan en la zona. La respuesta del Presidente, según quienes conocieron el intercambio, fue que no retiraría la medida si antes no se cumplía ese objetivo.
En particular, Grollmus mencionó a la Weichán Auka Mapu (WAM) y a la Resistencia Mapuche Lafkenche (RML), agrupación que se adjudicó el ataque al Molino Grollmus. En el atentado, una de las víctimas sufrió la amputación de una pierna tras recibir un disparo a quemarropa, otro trabajador fue herido en el rostro y el edificio histórico fue destruido por el fuego.
Refuerzo a la Fiscalía y más abogados para el Ministerio de Seguridad
El petitorio incluyó también solicitudes vinculadas al proceso penal.
Grollmus pidió reforzar la Fiscalía de Cañete, con persecutores de dedicación exclusiva para los casos de más gravedad. También pidió que las causas que administrativamente se agrupan bajo la categoría de “violencia rural” dejen de tratarse desde Concepción y sean radicadas en Arauco. Otro punto fue el lenguaje. Grollmus planteó que el concepto “violencia rural” minimiza la gravedad de los hechos y propuso avanzar hacia denominaciones como “delitos terroristas”.
Asimismo, pidió más abogados del Ministerio de Seguridad para enfrentar los juicios orales, de modo que el abogado querellante no quedara solo frente a defensas numerosas y procesos extensos.
Marileo en la mesa
Uno de los elementos más llamativos de la reunión fue la presencia de Pedro Marileo, delegado presidencial provincial de Arauco.
Su nombramiento fue informado el 13 de marzo y provocó inquietud entre víctimas de la violencia en la zona. El Líbero publicó que Marileo participó en tomas de terrenos, fue vocero de la comunidad Antonio Paillao, declaró en 2016 que apoyaba la “reivindicación de lucha” de Héctor Llaitul por el atentado al fiscal Mario Elgueta, y gestionó ante el gobierno de Gabriel Boric asuntos penitenciarios de Víctor Llanquileo y Óscar Pilquiman, condenados cuya libertad o beneficios han sido exigidos por la RML en distintos comunicados.
El delegado es la principal autoridad política del gobierno en Arauco y debe coordinarse con policías y Fuerzas Armadas en una provincia bajo Estado de Excepción, y esos antecedentes causaban sospecha y desconfianza entre las víctimas. Sin embargo, en la reunión con Kast quedó de manifiesto que las dudas de la familia Grollmus con respecto a Marileo se disiparon.
Tanto Marileo, como el delegado presidencial regional del Biobío, Julio Anativia, han mantenido una relación diligente con la familia desde el inicio del gobierno.
“Se ha portado bien”, señalan conocedores de lo conversado respecto de Marileo. Plantean que la familia está “tranquila y agradecida” con ambos delegados por la compañía y la cercanía que les han manifestado.
Miel del Molino Grollmus y una piocha presidencial
Durante la reunión, Grollmus transmitió al Presidente la sensación de abandono que ha vivido su familia desde el atentado, ya que si bien durante el gobierno de Gabriel Boric éste reconoció por primera vez la existencia de actos terroristas en La Araucanía y la Provincia de Arauco, la familia no recibió la contención que esperaba desde el Ejecutivo; ya que nunca hubo una visita o un llamado como lo hubo ahora con Kast.
“Parecemos una familia peleando contra un grupo terrorista”, fue una de las frases que, según conoció El Líbero, se escuchó en la conversación.
El encuentro con Grollmus de ahora se gestó tras un llamado directo del equipo presidencial. Así, quienes conocieron lo ocurrido afirman que la reunión con Kast fue recibida por la familia como “un balón de oxígeno”.
Grollmus agradeció la cita en nombre de su padre Hellmuth Grollmus –quien falleció ocho meses después del atentado al molino– y de Carlos Grollmus, quien perdió una pierna producto del ataque. Además, invitó al Presidente a visitar el Molino Grollmus cuando su agenda lo permita.
El encuentro también incluyó un intercambio de presentes. Grollmus llevó miel del Molino Grollmus al Presidente, que usaron para endulzar el café durante la reunión. Y Christian recibió de manos del Presidente una piocha.
Por ahora, la familia quedó con la impresión de que el Mandatario comprende la profundidad del problema de violencia que afecta a la Macrozona Sur y que su prioridad será avanzar en la desarticulación de los grupos terroristas que operan en la zona. Al mismo tiempo, según quienes conocieron el contenido del encuentro, se les transmitió que ese proceso tomará tiempo y que será necesario tener paciencia.

Muy bien. Como se nota la diferencia de trato y empatía del presidente. Se agradece.
Así es, comparto comentario y solidaridad y paciencia a las familias víctimas del terrorismo.