Las últimas negociaciones en torno a un eventual proceso de paz en Ucrania dejan a Europa en una posición de alto riesgo. En efecto, la supremacía mundial de los Estados Unidos ya no es un dato, como lo fue hasta hace una década. Hoy el poder geopolítico y militar se reparte entre China, Rusia y los Estados Unidos. El Asia queda bajo el dominio de China, Europa “controlada y amenazada” por Rusia y Estados Unidos dominando en América.
Los principales países europeos enfrentan estancamiento económico, pérdida de protagonismo en temas tecnológicos, poder militar en retroceso y un proceso inexorable de “musulmanización”, que amenaza desde adentro a la Europa occidental.
Todo indica que Rusia se quedará con parte importante del territorio ucraniano, y más tarde avanzará sobre los países bálticos, antes miembros de la Unión Soviética. China, tarde o temprano invadirá Taiwán y Venezuela tendrá que expulsar a la pandilla de delincuentes que la gobierna. Europa y específicamente España, enfrentan la demanda de Marruecos por el control de Ceuta y Melilla, enclaves españoles en África. Esta situación genera una hipótesis de conflicto latente entre España y Marruecos. La capital de Francia y también del Reino Unido, son dominadas en muchos sectores por el mundo musulmán. Alemania, Bélgica y Holanda, cada vez más, enfrentan las demandas de inmigrantes, que se han apoderado de instituciones y de parte importante de los presupuestos en gastos sociales. Bruselas es hoy La Meca de la burocracia europea, en donde miles de funcionarios hablan y hablan, pero hacen poco. Las armas nucleares, y también las convencionales, permiten alcanzar desde un buque en el Mediterráneo o desde Moscú, las principales capitales europeas. Corea del Norte -aliado de Rusia- tiene capacidades militares para llegar a Europa con poderosos misiles.
Las necesidades de las fuerzas armadas modernas demandan de más civiles especializados, los que son escasos y caros, en momentos en que sus políticos europeos no acceden a aumentar el gasto militar. Los ciudadanos europeos se niegan a aceptar de que un eventual conflicto podría llegar a sus narices y hoy no están preparados para que eso suceda. La guerra de Ucrania ha demostrado que, a pesar del alto costo económico, Putin sigue adelante con su plan, ya anunciado por él hace más de una década.
A todo lo anterior, le debemos agregar el conflicto en oriente medio y la total indiferencia de Europa ante conflictos en África, que continúan condenando a ese continente a la pobreza y alimentando el sueño de sus habitantes de llegar a Europa. Putin está encantado de que Europa sea invadida por africanos, los que siguen ingresando y son “aceptados y apoyados” en muchos países. El resumen, es que Europa tendrá días difíciles y su recuperación dependerá de su capacidad militar, ante la total ineficacia de la ONU y sus filiales para detener guerras y lograr acuerdos. Por su parte, la OTAN, también pierde fuerza y capacidad militar. China observa y poco a poco se encamina a asumir el rol protagónico en el mundo, otrora encabezado por los Estados Unidos de Norteamérica.
