Ciertamente el escalonamiento y cronicidad del desempleo se explica por variables tan lógicas como el lánguido crecimiento del país, por razones conocidas y no compartidas, con acento que existió desinversión (post amortización y obsolescencia) más una endeble inversión neta. De una de fuerza de trabajo cifrada en 10,4 millones, un millón están sin lograr trabajar y 2,5 millones trabajan informalmente, con un ingreso promedio 60% inferior a los formales y ausentes de previsión. Son estos 3,5 millones de personas, (con un vergonzoso acento en las mujeres) que deberían y deben ser el epicentro de una prioritaria agenda gubernamental incorporando la imprescindible mayor flexibilidad laboral, dado que la rigidez ha sido el mayor efecto nocivo.

El prestigioso Índice de Libertad Económica del Fraser Institute, sitúa a Chile en el lugar 26 entre 165 países, sin embargo, en el ámbito del mercado laboral, caemos a un “sintomático precipicio” al puesto 126, siendo penúltimos en América Latina, solo Bolivia tiene un marcado de mayor rigidez. (Todos los países, con mayor flexibilidad laboral, tienen tasas de desempleo menor al 5%, p.ej. Estados Unidos).

El índice de costos laborales del INE se ha incrementado en un carísimo 14% real, a consecuencias de los sobredimensionados aumentos del salario mínimo, la minimización de la jornada y la creciente cotización previsional. Todo ello en un entorno débil de productividad media. Casi el universo de los países ha recuperado sus tasas de empleo previo a la pandemia, Chile no.

Hay factores en concordancia con el título de la columna que va más allá de las clásicas variables económicas; equivocadamente activadas por el gobierno “progresista” de la administración Boric que han atentado contra la mantención y creación de los empleos, como:

-La Ley Karin (que bien expone la ecuánime economista Cecilia Cifuentes) que está generando impactos complejos en las relaciones laborales internas. Han ingresado el último año y medio 67.000 denuncias en la Dirección del Trabajo mayormente no procesadas. Muchos la utilizan, vinculándola con el autodespido, utilizando mañosamente las denuncias solapadamente. Otro entrampamiento que inhibe el empleador.

-El tratamiento virtuoso y reconocido del gobierno de Piñera de cara a la insondable pandemia, la oposición más allá de contradecir sus procedimientos -encabezada por la presidenta del Senado, la errática senadora Yasna Provoste- lo llevó a amplificar el IFE (ayuda desmedida a los vulnerables y los no tanto) que endeudó y recalentó la economía, haciendo crecer artificiosamente el poder adquisitivo, que posteriormente obligó a un frenazo monetario, que hasta hoy afectó al empleo.

-El proyecto constitucional auspiciado por el régimen anterior, por su radicalidad, excesos y ajeno a la institucionalidad del país, esa fracasada aventura afectó, antes, durante y posterior al plebiscito, el empleo.

– Si los partidos del arco socialista, orquestadamente, divulgaban que la nueva ley en promulgación de Reconstrucción Nacional solo favorecía al 1% más rico, no tienen conciencia el impacto irradiante que representan esos 150.000 contribuyentes con participación en 10.550 empresas grandes como medianas; aportan el 80% del gravitante impuesto corporativo; reinvierten el 70% de sus utilidades, guiados por su naturaleza intrínseca, su persistente espíritu empresarial; emplean directamente el 35% de la fuerza laboral formal -1,2 millones, de los mejores remunerados- y generan un 20% adicional, vía pymes. Este 1%, genera el 85% del total valor exportado, permitiendo así, financiar las importaciones más imprescindibles.

-La oposición, encabezada nuevamente por el FA y el PC, ha votado sistemáticamente contra las leyes para intentar restringir al menos la delincuencia individual y la más institucional de los carteles de tráfico de estupefacientes, implicando mayores costos e incertidumbres afectando directamente al empleo.

-La población inmigrante que ha duplicado en la última década pasando de aprox. 750.000 personas en 2017 a más de 1,9 millones hoy, en extranjeros residentes. Esta duplicación se debió al estímulo que dispusieron acogedoramente los frenteamplistas garantizándoles salud y condiciones básicas, sin filtros de idoneidad y atributos laborales, estos más de medio millones de foráneos, han arrebatado oportunidades y pegas a los nuestros, con una serie de riesgos de adaptación de los unos con los otros… incomprensible política de índole dogmática.

-La denominada permisología es el Estado con sus variados estamentos en su máxima expresión de bloqueo al ámbito privado, intransigencia expresada vía burocratización y descoordinación como sutil resentimiento.

Como el nivel de estándar de valores ha decaído ostensiblemente, se traduce que los servicios proveídos por la sociedad, tantos por privados como por el Estado (nosotros), no pagados por un porcentaje de los usuarios, en la movilización colectiva supera el 35%, en las concesiones de carreteras la evasión es de un 19%, pese que tienen el dispositivo TAG.

Para qué decir del CAE, que las deudas superan los US 14.000 millones, cuando las condiciones de pago son envidiablemente blandas. Ello sucede por cuanto los exestudiantes burgueses progre, hoy parlamentarios solventes, abogaban por la gratuidad; financiados por la divina providencia o insostenibles inflaciones o ilusoriamente por el 1% de los más ricos o por el royalty minero o las hipotéticas ganancias del litio, claramente siempre expropiando o expoliando lo ajeno. Alimentado por la ausencia de moralidad pública que se divorció de la ética.

-Todas las iniciativas económicas, particularmente con la explícita aprobación de la Ley de Reconstrucción con su esperanzador potencial, deberían apuntar como finalidad primera y última, a la recuperación del empleo, se el dividendo imprescindible ante el alicaído bienestar país.

-El gobierno de Kast, al traer más disciplina al gasto público, al poner al Estado al servicio de las personas y de los proyectos empresariales, al intentar la dificilísima tarea de lograr mayor seguridad; permitirá que su plan de 20 medidas ayude a superar el desempleo, de tasas del 10% al exigente proyectable 8% tendencial; pese a las limitaciones descritas, más las amenazas de sustitución por la robótica, la inteligencia artificial y la creciente digitalización.

Ingeniero Comercial PUC. APM Universidad de Harvard. Columnista. Director de empresas IPSA. Presidente Instituto Libertad.

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