Durante enero pasado se desarrolló en Davos, Suiza, la conferencia anual del World Economic Forum (Foro Económico Mundial), una organización internacional fundada en 1971 para promover la cooperación público-privada.
Este año se realizó la reunión “El agua en un punto de inflexión” (Water at a Tipping Point) –en la que se comentaron algunos puntos que me parece de interés compartir en esta tribuna.
A modo de introducción, se planteó que los sistemas hídricos del planeta están llegando a un punto de inflexión, con crecientes inundaciones y sequías. La proyección al 2030, esto es en sólo cinco años más, es que el 50% de la población mundial enfrentará estrés hídrico, lo que causará deterioros en la productividad, la salud pública y la seguridad alimentaria, y que se verán amenazados activos valorizados en US$1,6 trillones. La pregunta central fue: ¿Cómo podemos aprovechar las innovaciones tecnológicas, de gobernanza y financieras para evitar o gestionar los puntos de inflexión en materias hídricas?
Durante la reunión en Davos, se mencionaron algunos hechos y conclusiones importantes.
Primero: Irrupción de la Inteligencia Artificial (IA)
Todas las empresas y países se están embarcando en la ola de la IA, lo que requiere mucha energía y agua (se estima que, en cinco años, la IA ocupará toda la energía que utiliza India y toda el agua potable que utiliza Estados Unidos). En 2019, se estimó que la brecha entre oferta y demanda hídrica al 2030 sería de 30%, sin embargo, hoy se estima en 56% como resultado de la irrupción de la IA. Un aumento muy significativo y con impactos relevantes. Hay países que ya están enfrentando limitaciones en su producción de chips debido a la falta de agua (i.e. Corea del Sur e India) o bien se están trasladando inversiones a países con mayor disponibilidad hídrica (i.e. Singapur aspiraba a ser el Data Hub del mundo, sin embargo, no cuenta con suficiente agua para ello, por lo que el capital está siguiendo al agua hacia países como Malasia e Indonesia). Hoy el foco del mundo es cómo habilitar la IA y eso tiene mucha relación con el agua.
Segundo: Eliminación del concepto de agua residual
Si bien los procesos productivos que se utilizan hace cientos de años generan aguas residuales, es necesario dejar atrás dicho concepto y modificar el diseño de todo tipo de procesos productivos incluyendo data centers, producción de lácteos y generación de energía. El agua nunca debe dejar el “sitio” y debería ser reusado in situ.
Tercero: Elaboración de planes hídricos a nivel país
Los países requieren contar con planes integrales de gestión hídrica a nivel global, con regulaciones, indicadores, mediciones y actualizaciones. Sólo unos pocos países cuentan con ellos como en el caso de Singapur, Francia y más recientemente California, en EE.UU.
Cuarto: Implementación de regulaciones ya existentes
La representante de la Comunidad Europea mencionó que existe mucha regulación relacionada con el agua, sin embargo, hay deficiencias de implementación, falta priorizar el agua en las agendas políticas y de gobierno, y faltan datos para que la planificación hídrica sea adecuada a nivel regional o del país.
Quinto: Inversión en resiliencia hídrica
El aumento de las inundaciones y sequías por año a nivel mundial requiere mejorar nuestra resiliencia hídrica, para lo cual se requiere mayor inversión en infraestructura. Es necesario reponer los activos afectados por estos fenómenos, cuyos daños se estiman en US$ 300 billones al año (sólo el 50% cuenta con seguros), como también realizar nuevas inversiones en la protección de las fuentes, recolección de agua cuando llueve, transporte de agua a gran y pequeña escala, y reducción de pérdidas por filtraciones (en Israel es sólo 7%, sin embargo, en Europa el promedio es más de 20% y llega a más de 40% en otros países).
Sexto: Financiamiento de inversiones
El financiamiento de la inversión en resiliencia hídrica es un tema complejo ya que no existe mayor disposición a pagar por el agua. Hoy las tarifas en Europa varían entre 2 y 10 euros por metro cúbico, lo que no es suficiente para financiar nuevas inversiones. Este tema tiene una dimensión social que lo hace difícil de abordar y por ende es políticamente complejo. Los mercados financieros podrían proveer soluciones innovadoras, tal y como lo fueron con el carbono (certificados verdes), ahora podrían avanzar hacia los certificados azules para incentivar a las empresas a invertir en reusar y reciclar agua, por ejemplo.
Séptimo: Foco en el reúso del agua
El reúso de agua es la gran fuente que tiene el planeta y la meta debería ser Net-Zero. Cada gota de agua debería reutilizarse infinitas veces. Es importante recordar el nexo directo entre agua y energía ya que en muchas y diversas industrias, tales como restaurants, plantas térmicas y de producción de acero, hasta el 75% de la energía se utiliza para enfriar, calentar, transportar o tratar el agua. Entonces, el reúso de agua conlleva implícitamente el reúso de energía, lo que le pone un precio al agua y reduce la huella de carbono. Este enfoque fue recogido por la Water Resilience Coalition, creada en 2020, que postula que el reúso del agua es buen negocio para las propias empresas.
Para finalizar, es interesante notar que este conjunto de temas hídricos discutidos en Davos, están muy en línea con la discusión a nivel nacional. Por cierto, se requiere de un mayor grado de análisis tanto económico, como político y social según la realidad de cada país. También queda claro que la problemática del agua tiene múltiples aristas y, por tanto, no existe una solución única, sino una combinación de muchas soluciones, y que se requiere de la participación y cooperación de todos los actores de la sociedad.
